jueves, 18 de septiembre de 2014

Old vineyard, old stories

Muchas veces me pregunté qué vende de los vinos, su historia o el producto en sí. Por supuesto, hay mil razones por las que comprarlo, incluso para tomar. Pero mirándolo a un nivel macro, todo se reduce a la “historia” que se vende y al producto en sí mismo. Hay historias de enólogos, de tradición, de terruño, de premios, incluso el gusto es un discurso. Y no creo que ninguno de nosotros este lo suficientemente exento de decir que no “compra” estas historias, al menos alguna de ellas. Y no está mal.

Guillermo Barzi y Guillermo Barzi hijo

Hace unos días me invitaron a probar algunos vinos de la bodega Humberto Canale que tiene a cuestas unos 105 años de historia ligados a la mesa argentina con sus vinos y esos clásicos pandulces en lata. Gente que tiene más de un siglo de trabajo familiar y eso les da la conciencia de que los frutos del trabajo de hoy lo verá su descendencia. ¡105 años de vendimia y elaboración de vinos!
Pude compartir la mesa con Guillermo Barzi, su Presidente, y Guillermo Barzi (h), Director Comercial, lo que para mí fue un honor, porque es una de las bodegas que más respeto, por sus años, por ser familiar y argentina y por la calidad general de sus productos. Poder hablar con los responsables de la bodega profundizar en lo que tienen para transmitir, escuchar el mensaje de primera mano, entender su filosofía.
En este caso, catamos la línea Old Vineyard, proveniente de viejos viñedos implantados en 1937. La línea incluye un Malbec, un Pinot Noir y uno de los poquísimos Riesling del país. Además, probamos una novedad recién salida al mercado, un espumoso Rosado Dulce.
Guillermo Barzi nos explicaba que esos viñedos, de donde sale principalmente el Riesling, son los más antiguos de la Patagonia y han sobrevivido a los cambios de las prácticas y modas enológicas. Otro paño, de donde sale el Pinot Noir, data de 1969 y fue adquirido a Chandon en los 90 antes de que fueran abandonados.

Foto: cortesía Mr. Wines

El primer vino catado fue Humberto Canale Old Vineyard Riesling 2013, uno de los pocos exponentes de la cepa en el país y el de mejor RPC. Sus aromas abundan a frutas de carozo y algo cítrico y mineral que se siente principalmente al beberlo. Tiene una agradable acidez, marcada y chispeante, y un muy largo final. Una delicia para refrescarse y disfrutar solo o con comida. Nosotros lo probamos con el sushi de Azul Profundo (Retiro) y funcionó muy bien. Aunque la iluminación del lugar no me permitió sacar buenas fotos.
Otro que anduvo bien con el sushi fue el Humberto Canale Old Vineyard Pinot Noir 2012. Este y el Malbec tienen unos 10 meses de crianza en barricas francesas y del Este de Europa que se siente pero está bien integrada. Encontramos aromas a frutilla, guinda, toques lácticos y herbales, cruzados por notas del tostado de la madera. Un Pinot que en boca gusta, es fresco, largo y de agradable final.
Por su parte, el Humberto Canale Old Vineyard Malbec 2012 es un Malbec diferente, herbal, con la madera bastante presente todavía. Algo más austero que otros Malbec dulzones, se muestra complejo, frutado y con notas de aguaribay (pimienta autóctona). Su fuerte está en la tersura que muestra al beberlo.
Como dato curioso los vinos llevan un pequeño rótulo debajo del dibujo de la etiqueta. Son los nombres de los nietos de Guillermo Barzi: La Morita y La Isabel, las mujeres y las mayores, y Los Borregos, el resto de sus numerosos nietos ¡que también reclaman estar en una etiqueta!
En fin, hay muchas historias tras esta gran historia que es la de Humberto Canale. Algún día tendría que contarla más en detalle. ¿Quién dijo que el vino sólo es un producto? El vino es una historia. Solo hay que hacerla.

Novedad: un rosado dulce fresco y bien balanceado, sin exagerar con su dulzor.



Otros vinos de la bodega en Vinarquía:
Íntimo Family Reserve: Fin de semana de festejo y desquite
Marcus Gran Reserva Cabernet Franc: Vinos y cortes populares
Marcus Gran Reserva Merlot: Aramburu, uno de esos gustos
(Hay otras notas, pero van quedando desfasadas con el tiempo)


lunes, 15 de septiembre de 2014

Doblete de Syrah de CarinaE


Recuerdo que el primer vino que el primer vino que probé de CarinaE fue un Syrah. Como a todos los que probamos aquel Gran Reserva Syrah 2008, me encantó y fue el puntapié inicial para conocer una bodega que hace vinos sabrosos y de gran poder.
Recientemente han renovado su imagen y portfolio, una reestructuración que garantiza una mejor comunicación. En mayo hablé de su Cabernet y ahora le toca a los dos Syrah que tratan de recoger el guante lanzado hace unos años con ese excelente exponente de la cepa.
La leyenda dice que la uva Syrah o Shiraz es originaria de una ciudad homónima en Irán, de allí llevado a Marsella por comerciantes locales para ser plantadas hacia el siglo III por los romanos en el valle del Rhône. Sin embargo, no hay pruebas fehacientes de este origen ni de otros como Siracusa. Entre otras particularidades, se especula con que pudo haber sido el vino de la Última Cena. Quizás por eso o quizás por su carácter misterioso y expresión particular cosecha fanáticos en todo el mundo. He probado algún Syrah de Francia y he notado que los nuestros tienen una buena tipicidad, se notan Syrah. Tal vez les falte complejidad o una identidad particular, pero aquí parece haber un rumbo.
En este caso, ambos Syrah provienen de Maipú y salen para conmemorar los 10 años de la bodega. La elección del varietal no fue casual, Phillipe Subra comenta que el Syrah fue la primer uva vendimiada que entró a la bodega allá por 2004. De esta manera, estos vinos se constituyen en un homenaje por los 10 años de trabajo firme en nuestro país.
Tras la reestructuración que han hecho en su línea de vinos, los Gran Reserva pasaron a llamarse Hommage (Homenaje) y los Reserva, Harmonie (Armonía). En el caso de los Syrah son partidas muy limitadas de 3900 botellas cada una.
El CarinaE Harmonie Syrah 2011 proviene de viñedos jóvenes y fue criado durante 12 meses en barricas de roble francés. Una vez abierto hay que esperarlo un buen rato para que muestre nítidamente sus aromas, al rato aparece toda la tipicidad del Syrah, con aromas de fruta roja, mermelada, un ligero especiado y algo de rosa mosqueta. Es de entrada amable, pero todavía con los taninos de punta, acompañados de sabores frutados y una acidez agradable. Ideal para buenos platos de carne o una selección de quesos gracias a su largo final.
Por su parte el CarinaE Hommage Syrah 2009 proviene de parrales de 15 años y pasa 15 meses en barricas francesas principalmente nuevas. Se muestra más complejo, más cerrado de aromas, aunque con un perfil similar de fruta y especias, cruzadas por el aporte de las barricas. Un vino más concentrado, estructurado sin perder elegancia. A mi forma de verlo, necesita un poco de guarda para bajar intensidad. Un tiempo en botella le sentará muy bien, algo que el otro no necesita tanto (aunque se puede guardar tranquilamente).
Sin dudas, los amantes del Syrah tienen una cita con dos lindos exponentes del varietal. Uno, más juvenil e inquieto, y el otro, para guardar y disfrutar en algún tiempito.



viernes, 5 de septiembre de 2014

Coplas del vino - Nicanor Parra

© Berta López Morales, Universidad de Bío Bío

El gran poeta chileno (o antipoeta como le gusta que lo llamen) hoy cumple 100 años y es una buena excusa para cerrar la semana con uno de sus poemas sobre el vino.  Cuando cumpla 101 no escribiré nada, porque como dijo Borges, somos devotos del sistema decimal.
En serio, no se priven de leer a este poeta poderoso, irreverente, genial.

Coplas del vino

Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.

El hombre que no se bebe
Su copa sanguinolenta
No puede ser, creo yo
Cristiano de buena cepa.

El vino puede tomarse
En lata, cristal o greda
Pero es mejor en copihue
En fucsia o en azucena.

El pobre toma su trago
Para compensar las deudas
Que no se pueden pagar
Con lágrimas ni con huelgas.

Si me dieran a elegir
Entre diamantes y perlas
Yo elegiría un racimo
De uvas blancas y negras.

El ciego con una copa
Ve chispas y ve centellas
Y el cojo de nacimiento
Se pone a bailar la cueca.

El vino cuando se bebe
Con inspiración sincera
Sólo puede compararse
Al beso de una doncella.

Por todo lo cual levanto
Mi copa al sol de la noche
Y bebo el vino sagrado
Que hermana los corazones.


Las botellas vacías del autor, parte de una instalación de 2006

martes, 2 de septiembre de 2014

¡¡¡¡Cumplimos 3 años!!!!

vía Dragon Phoenix Wine Consulting

¿Quién lo iba a creer?  Empecé con apenas las intenciones de escribir un poco, solo eso.  Ni siquiera pensé en un diseño sofisticado, ni una estrategia de comunicación en redes sociales, ni tanta pompa pretenciosa con el que surgen páginas hoy.  Solo tenía en claro el espíritu de un blog, identidad e independencia.  La búsqueda de una identidad propia costó un poco, la independencia nunca la perdimos.
A tres años de dura labor, surgen las propuestas, la posibilidad de escribir para otros medios, las oportunidades de crecimiento, los reconocimientos y los nuevos proyectos.  Son esos momentos donde todo parece costar el triple y, sin embargo, sabés que no hay que rendirse.
Allá por mayo, escribí que se venía algo nuevo y grande en Vinarquía (ustedes juzgarán si es tan grande y nuevo).  Estoy muy entusiasmado con el proyecto y aprovecho los escasos segundos libres para darle vida.  Está costando más de lo que esperaba y me resultan muy estresantes los altibajos del proceso creativo.  Lo tenía programado para mediados de septiembre, pero creo que hasta el inicio de octubre será imposible presentar en sociedad al nuevo vástago.
Así estamos, buscando nuevos horizontes, ampliando las posibilidades más allá de donde creímos posible.  Recuerdo que el primer mes tuvimos 600 visitas, ahora generamos 10 veces más en forma constante, sin contar las notas que son leídas en los portales amigos.  Eso es lo que te hace estar ahí, saber que hay alguien que quiere leer, que confía en nuestra recomendación o se entretiene un rato.  A todos ustedes,


¡¡¡mil gracias!!!




sábado, 30 de agosto de 2014

Foto del Mes


Estos viñedos en blanco y negro de Gualtallary parecen expresar toda la desolación de una zona que años atrás era un páramo y ahora uno de los sectores más preciados del Valle de Uco.  La foto pertenece a Alejandro Vigil quien la publicó en su cuenta de Twitter  y el usuario @batalogy me sugirió ponerla como Foto del mes.
"Casi mirando los ángeles", escribió Vigil.  Es que conoce el pasado, la realidad actual y está construyendo el futuro de este rincón mendocino.
Así está ahora la viña, en unos meses será un vergel y colgarán de ella los frutos más mágicos.




lunes, 25 de agosto de 2014

Corte X ¿Te animás?

Recuerdo que en diciembre de 2013 nos juntamos varios amigos enófilos para cerrar el año tomando buenos vinos.  Entre las sorpresas habituales que nos deparan estas reuniones (eso es lo lindo de juntarse a catar vinos) hubo una muy particular.  Claudio, un amigo que trabaja en la Cooperativa La Riojana, trajo tres botellas sin etiquetar que quería que probáramos y criticáramos.  Las muestras en cuestión eran un corte de Syrah y Torrontés que la bodega había discontinuado tiempo atrás y que estaban pensando relanzar.  Nosotros, profesionales como siempre, hicimos nuestra devolución.
El tiempo pasó y, entre tantas novedades y giros de la vida, el extraño corte quedó en el olvido.  Claro, los tiempos de una industria no son los tiempos de nuestro entusiasmo, pero finalmente el Corte X ya está en la calle.  Pude probarlo y ahora que oficialmente está a la venta les comento de qué se trata.


El Santa Florentina Reserva Corte X es un blend de 85% Syrah y 15% Torrontés Riojano.  La idea es lograr un corte curioso, fresco e interesante.  Los aromas abundan en fruta roja y buena tipicidad del Syrah con leves toques florales del Torrontés.  En boca el Torro se impone más, se siente su frescura y lo vuelve liviano.
Como dije en Twitter cuando lo probé, es un vino simple, pero sin que esto sea algo malo.  Todo lo contrario, esa simpleza lo vuelve ideal para tomar y tomar.  Y no fueron pocos los que se entusiasmaron con este tinto que ronda los $40 y se convierte en uno de esos vinos particulares que hay que probar.  Para paladares curiosos y no tanto.

Las muestras



martes, 19 de agosto de 2014

Lo que veo

Este texto surgió en respuesta a la última entrada del blog de Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y copropietario de los vinos El Enemigo:

Simplemente le iba a dejar un comentario en su blog, porque soy un blogger y defiendo esto.  Pero sus palabras inspiradoras y la facilidad de reunir tantos conceptos a pensar en tan pocas líneas, hicieron que mi simple comentario creciera bastante más de lo deseado.  Así que decidí pegarlo aquí, tal como lo escribí,  a vuelapluma y casi sin corregirlo.

Foto vía: El Enemigo


Alejandro,
siempre agradezco tus palabras, porque son las de alguien que está haciendo, que está adentro y, la verdad, se extrañaba tu pluma en la humilde blogósfera argentina.
Veo en esta entrada, muchos puntos interesantes para profundizar.  Primero me llamó la atención lo de calidad.  Usamos esa palabra muy livianamente (reconozco que yo mismo la he usado así) porque afortunadamente nuestros vinos son de gran calidad.  Que gusten mucho o poco es otro punto.  Pero la Calidad, como concepto, ¿dónde está? Habrá defensores del suelo, del estilo, de la tecnología que te dicen que la calidad está ahí, o en su suma.  Y de pronto tenés en tu copa un vino que está al margen de todo eso y te deja sin palabras.
Sobre nuestro público, nos ocurre algo muy gracioso.  Creemos que tenemos libre albedrío como consumidores, pero simplemente elegimos entre lo que nos dejan elegir.
Claramente tenemos un paladar menos internacional, porque es privativo y descabellado tomar vinos importados.  Con suerte nos llega una botella de X región y corremos el riesgo de generalizar porque no podemos seguir probando y profundizando.  Me imagino cuán instructivo puede ser para un joven enólogo viajar y aprender en otras regiones vinícolas del mundo, más allá de que busque eso acá o no.
Así se explica que vengan tantos consultores externos.  Una vez pregunté, "¿qué hablás con Paul Hobbs cuando te visita?", además de algún consejo, hablaban de qué quiere el mercado y cómo conseguirlo.
Por eso, cuando vos decís "No significa que no siga haciendo los vinos con los estilos conocidos por todos, solo que también voy a incorporar mas posibilidades, mas dedicación para romper estos esquemas tan paradigmáticos que nos quitan grados de libertad para expresarnos, para tener nuestro carácter, en definitiva lo que llamo identidad", me dan ganas de abrazarte.  Porque desde hace tiempo vengo defendiendo diversidad de estilos y zonas no tradicionales.  Aprendi a aceptar estilos diferentes, a entender y disfrutar de cada uno, a saber hallarles un momento.   Quizás me termine gustando el mismo de siempre, pero hay que darle una oportunidad a todos y entender el sudor vertido, porque la viña sabe más a sudor que a piedras.  Si no nos gusta que nos midan con la vara de los vinos franceses, por que medir nuestros propios vinos con la etiqueta multipremiada o con las zonas clásicas argentinas.
Vos debés seguir con tu camino evangelizador, fomentando la diversidad.  No la diversidad de cepas, sino la diversidad de estilos, como siempre decís.  Y también debemos fomentar que se conozcan, que se prueben, que se entiendan.
Como escribiste, hay que tirar la piedra muy lejos.  Hace muchos años leí que es preferible apuntar al cielo y pegarle a un águila, que apuntarle al águila y pegarle a una piedra.  Solo así lograremos todo lo que queremos.

¡Saludos!