domingo, 31 de diciembre de 2017

Lo más leído de 2017 en Vinarquía


Es el último día del año, ideal para hacer un repaso de lo que más se leyó entre las notas salidas en 2017.  Como siempre, es sorprendente la diversidad.

1- Finca Las Payas: la guerrilla del vino: A Santiago Salgado lo sigo desde Cemento (?) y cuando vino a Buenos Aires no podía dejar de probar todos los vinos que hace este "loco lindo".
2- #QueSeCepa Chardonnay: Reina de Corazones: la historia y características de la uva blanca más plantada y noble en la primer movida del año que hicimos con los Argentina Wine Bloggers.
3- ¿Vinos de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vino: ¿París? ¿Tailandia? ¿Kenia? Pasá y sorprendete
4- Vinos para tomar (y pensar): Hay vinos que conjugan su amabilidad y te dejan pensando.  En la nota, un clásico frente a un moderno, dos formas de concebir el vino que logran el mismo efecto.
5- El hilo rojo del Malbec: hay un Malbec para cada uno, solo hay que seguir el hilo que nos une desde siempre
6- #AWBDescorchaMalbec Altos las Hormigas, identidad del terruño: un repaso por la actualidad de Altos Las Hormigas para festejar el Día del MAlbec
7- Historias del Champagne I: hay tantas historias como burbujas en una botella.
8- A resguardo de los Aliados y de los Nazis: historias de vinos que se salvaron de la guerra.
9- Vinos económicos que sorprenden: Bravío 4 Continentes y Vendimiario, dos nuevas líneas que sorprenden y son amigables con el bolsillo.
10- Vinarquía en la Premium Tasting (1ra parte): Primera parte de mi paso por "la Premium" con un repaso por los talleres especiales




sábado, 23 de diciembre de 2017

Visitamos Bodega Chandon, hogar de las burbujas

Chandon Argentina

Cuando en 2013 alcanzamos la meta de producir una botella per cápita, nos dimos cuenta de que el espumoso argentino había logrado encontrar su lugar. Ya no era algo que se reservaba para las fiestas de fin de año, casamientos y cumpleaños, descubrimos su versatilidad para acompañar con la comida, su amplio mundo y su toque delicado. Claro que no fue una cuestión de hacer botellas y que la gente compre, hubo un proceso de crecimiento como consumidores y también en la calidad general del producto.
Entre los responsables de esto no podemos negar el rol que cumplió Bodegas Chandon. Desde aquel lejano 1958 cuando la bodega perteneciente a la firma de lujo LVMH (Louis Vuitton-Moët-Hennessy) decidió invertir por primera vez en viñedos fuera de Francia hasta hoy, se ha convertido en la líder indiscutible en la elaboración de espumosos de alta gama en nuestro país. Conseguir equilibrar la difícil ecuación de calidad y cantidad es uno de sus grandes logros y uno se da cuenta cabal de esto al recorrer su bodega. Paseando entre enormes tanques de acero inoxidable, el Director Hervé Birnie-Scott nos decía que “cada uno vale lo que una Ferrari” y entonces entendimos que para lograr hacer lo que hacen se necesita mucha inversión.


El enólogo Gustavo Sánchez nos explicó que inicialmente las líneas más bajas de Chandon se elaboraban “prácticamente con lo que había”, UgniBlanc, Semillón, PinotNoir de Maipú. Poco a poco se fue ajustando la selección de uvas hasta lograr lo que querían y hoy siempre trabajan con las mismas fincas. Para la alta gama de la bodega las uvas provienen de los viñedos más elevados ya que aportan frescura, fineza y complejidad.
Junto a Gustavo Sánchez hicimos una recorrida por los productos de Chandon y pudimos reconocer las diferencias y estilos particulares. Consultado al respecto de cómo veía él los distintos métodos de elaboración de espumosos nos dijo que “el Charmat mantiene la fruta, el Charmat Largo le da cremosidad y el Champenoise, complejidad”. De esta manera se entiende el camino buscado en cada línea de elaboración.
Empezamos la cata con el Chandon Extra Brut de toda la vida. El corte es un 60% Chardonnay y 40% Pinot Noir que pueden llegar a variar en algunos años para mantener un estilo constante. Se lo elabora mediante el método charmat lungo o charmat largo, cuya segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable. Su burbuja es fina y sus aromas recuerdan a las peras, el ananá, algo de la fruta roja del Pinot Noir y un detalle de bizcocho. Lo notamos balanceado, largo y con una sensación de refrescante acidez final. Un todo terreno que siempre cumple.
Con el Chandon Brut Nature hay un salto de calidad y varios coincidimos en que es uno de esos secretos a voces. El argentino compra el Extra Brut casi por inercia, pero por prácticamente el mismo precio este producto lo supera. El secreto está en las uvas de Valle de Uco, “la mayor altitud nos permitió sumar tiempo de contacto con las levaduras” explicó Gustavo Sánchez. Este detalle le aportó complejidad, tostados y fruta. Hay una mayor acidez, cremosidad y un final más largo con un regusto agradable. Con unos blinis de salmón o todo un plato de pescado va espectacular.


Luego pasamos a la línea Baron B, todo un clásico de la alta gama argentina. El nombre es en honor al barón Bertrand de Ladoucette, primer presidente de la filial local de Moët & Chandon y quien fuera el pionero en ver el potencial de nuestro país para consumir y producir este tipo de vinos. En esta línea de vinos utilizan la uva proveniente de los viñedos más altos, entre 1450 y 1600 metros sobre el nivel del mar y la elaboración se realiza con el método champenoise de segunda fermentación en botella.
El primero que probamos fue el Baron B Cuvée Spéciale Extra Brut, en cuya composición hay un poco más de Chardonnay que Pinot Noir. El contacto con sus lías (en la segunda fermentación en botella) es de unos 18 meses, lo que da aromas más complejos de frutos secos, cítricos y un aromita a “bizcocho Canale”. Es un espumoso muy logrado, balanceado y sin aristas, cremoso, de buena acidez y largo final. De esos para momentos especiales.
El cierre de lujo estuvo a cargo del Baron B Cuvée Millésimé Brut Nature 2014, un con poca azúcar y una crianza sobre lías de 36 meses. Sus aromas abarcaban un gran rango donde la fruta cítrica se conjugaba con las notas de bizcocho (incluso un fugaz café). La acidez está bien marcada, pero compensada por un regusto cremoso. Largo y redondo, es una joyita para descorchar junto a platos finos como ostras o trucha con salsa ácida.
Al venir probando uno tras otro, fuimos descubriendo las sutiles diferencias que los separan y también el hilo conductor que los hermana. Son espumosos de elaboración cuidadosa, donde la tecnología y la experiencia ayudan a hacer grandes volúmenes sin perder calidad. El resultado final se nota en la copa: delicadeza, expresión y constancia.

Chandon Baron B



martes, 5 de diciembre de 2017

Vinos económicos que sorprenden

Puedo decir que 2017 fue un año movidito en cuanto a nuevos lanzamientos y, en lo personal, con tan poco tiempo para ir a catas que me está costando seguirle el ritmo como lo venía haciendo.
Incluso al blog lo tuve un poco descuidado en estos últimos meses aunque sigo escribiendo muchas notas para Pausa Magazine y el Borderío Magazine.  Ahora, ya un poco más liberado de algunas cuestiones laborales puedo sentarme y actualizar el blog. ¡Tengo tanto por contar!
Como les decía más arriba, fue un año intenso en cuanto a lanzamientos vínicos, lleno de novedades y gente que se quiere sumar con propuestas innovadoras. Entre los vinos que me sorprendieron por su propuesta hubo dos líneas que salieron en la gama de alrededor de los $100, un nicho competitivo donde la innovación suele caer solo en hacerlos más dulces.

Foto: Vinarquía

Importados para el día a día

Los Bravío Cuatro Continentes deben haber sido una de las novedades que más me llamaron la atención en la siempre dinámica industria del vino local.
Cuando los compartí en las redes sociales, varios amigos del vino me preguntaban y hasta dudaban de su origen. La ecuación de vinos importados, económicos y ricos no cerraba. Sin embargo, el equipo de Bodega Uxmal fue a esos países de origen para obtener la muestra más representativa posible de un vino de la zona.
Por supuesto, no podemos esperar un Sassicaia, un Penfolds o un Ribera del Duero Gran Reserva, pero la propuesta es muy interesante para abrir el paladar a sabores de otras latitudes. En este sentido, los Bravío Cuatro Continentes son una buena puerta de entrada, vinos económicos, bien hechos y que nos permiten tener una pequeña aproximación para ver qué pasa en otros horizontes.

Bravío Cuatro Continentes Sudáfrica Red Blend 2016. Está elaborado en un 80% con Pinotage (típico de Sudáfrica) y 20% Cabernet Sauvignon, ambos de la zona de Breede River Valley. Me decanté a empezar por este porque me tiraron el dato de que iba bien para acompañar el asado y no falló. Es frutado, con toques ahumados, tiene un cuerpo medio, con taninos marcados y una acidez medio-alta. Claramente lo tiene todo para acompañar las carnes asadas. Como dato final agregaría que tardó unos 20 minutos en abrirse y mostrar todos sus aromas.

Bravío Cuatro Continentes Argentina Red Blend 2016. Lo probamos en el mismo asado y se portó como un argentino de ley. El corte tiene un 70% de Malbec, 20% de Bonarda y 10% de Syrah que la bodega indica provenientes de Tupungato, Luján de Cuyo y Rivadavia (supongo que ese orden corresponde a cada cepa también). Acá estamos en una zona de confort y es el que tiene que sostener la bandera nacional para esta gama de precios, haciéndolo bien. Al agitar la copa cada varietal puede percibirse claramente, lo que es un buen ejercicio para los que recién están metiéndose en el tema. La fruta roja fresca y las especias se repiten al paladar, donde el vino tiene una entrada apenas dulzona. Es bien frutado, redondo y largo.

Foto: Vinarquía

Bravío Cuatro Continentes España Red Blend 2016. Este corte fue hecho con dos cepas bien representativas de España: Tempranillo (90%) y Garnacha (10%), ambas de Albacete. Es un vino de pura fruta fresca roja como cereza y grosella, más un toque de especias y algo de tabaco. En boca es ligero, con acidez bastante marcada y estructura de taninos notorios. Al beberlo se lo siente algo corto, lo que lejos de ser un problema en un vino así se justifica porque está pensado para acompañar la mesa diaria. Lo disfrutamos mucho con una picada y unos sándwiches de bondiola.

Bravío Cuatro Continentes Australia Red Blend 2016. La uva proviene de Hunter Valley y, como no podía ser de otra manera, es un blend con mayoría de Syrah (80%) y el aporte de Cabernet Sauvignon y Merlot. Su estilo es altamente especiado y herbal, con un fondo de fruta madura. Al beberlo entra amable, hasta dulce, y repite esos sabores especiados. Cierra con un largo final, quizá el más largo de toda la línea. Ya en su nota, Logia Petit Verdot tiró unas sugerencias de maridaje y seguí su consejo: tacos caseros.

Bravío Cuatro Continentes Italia Red Blend 2016. Este es el tío freak de la familia. Un blend toscano que integra un 90% de Sangiovese con un 10% restante de Cabernet Franc. Es el de aromas más raros, de fruta roja ácida, granada y especias. Es un tinto liviano y agradable, con sabores terrosos y frutados. La sugerencia de pastas de la bodega no me parece nada mala si son livianas.

¿Un ranking? Sudáfrica, Australia, Argentina, España, Italia, con una mitad de tabla bastante peleada.

Afortunadamente estamos viendo cada vez más vinos del mundo en la góndola local. Están aquellos que cotizan muy alto y otros que se acomodan en segmentos bastante competitivos. Si me paro del lado del consumidor, no podemos menos que aplaudir la llegada de vinos de todas partes del planeta. Con el desembarco de estos nuevos productos podremos ampliar nuestro paladar, nuestro horizonte de conocimientos y ver qué pasa en otras partes del mundo.

Foto: Vinarquía

Vinos solidarios

Otra propuesta innovadora, en parte por su contenido y principalmente por su concepto, fue la de Vendimiario. Es una nueva línea de Bodegas Esmeralda que representa a cada provincia vitivinícola (en ese sentido va a seguir creciendo en etiquetas) y tiene una finalidad solidaria porque una parte de cada botella vendida se dona para el fortalecimiento de las escuelas rurales. Las donaciones se realizan a la Fundación Ruta 40 – Educación Rural en Argentina, una ONG que contribuye al desarrollo de las escuelas rurales para promover la igualdad de oportunidades educativas. “La idea, además de hacer algo solidario, fue hacer algo federal que represente, dentro de la enorme variedad de sabores que hay en cada región, algo de cada provincia” nos explicó Gastón Pérez Izquierdo, Gerente General de la bodega.
El nombre y la imagen de esta nueva línea refieren al primer mes del calendario republicano francés, que comienza con el equinoccio de otoño, dura 30 días y coincide con la época de la vendimia. “El uso del calendario republicano nace con la Revolución Francesa y fue ampliamente adoptado y promovido por las clases obreras agrícolas e industriales que buscaban una transformación”, explica Pérez Izquierdo y agrega que “aún hoy los obreros de la viña europea llaman vendimiario al mes de la cosecha”.

Vendimiario San Juan 2017. Es un blend elaborado con un 70% de Syrah y 30% de Bonarda con un toque de madera. Sus aromas van para el lado de la mermelada, las especias y una nota de vainilla. Liviano y versátil, es ideal para la mesa diaria y la variedad de platos que ofrece. Me sorprendió gratamente.

Vendimiario La Rioja 2017. Proviene de viñedos riojanos de Vichigasta y Malligasta y se compone en un 40% por Bonarda, 30% Syrah y 30% Cabernet Sauvignon. Sus aromas van también para el lado de la mermelada y las especias, pero me parece que lo más destacable aparece al beberlo. Es sabroso y balanceado para un vino de esta gama, con una buena acidez que acompañará salsas y suficiente estructura para carnes.

Vendimiario Mendoza 2017. Este complejo corte proviene de las zonas tradicionales de Mendoza y se compone de un 55% de Malbec, 20% de Bonarda, 20% de Syrah y 5% de Merlot, siempre con un toque de madera, que en este caso es 60% de roble americano. Sus aromas van para el lado de la ciruela y algunos toques avainillados. Se lo siente balanceado y con un estilo que encaja bien para el asado dominguero.




viernes, 8 de septiembre de 2017

Vinarquía en la Premium Tasting (2da parte)

A riesgo de extenderme por demás no quería dejar de explayarme sobre todo lo vivido en la Premium Tasting. Creo que la experiencia merece ser contada y lo aprendido en los seminarios también, porque representan buena parte de las tendencias actuales en la vitivinicultura argentina.


Seminarios (2° parte)
Tras el éxito del concepto de los vinos single vineyard (elaborados con uvas de un solo viñedo) ahora están llegando los single parcel o vinos de parcela. Se elaboran solo con un sector de los viñedos y representan la expresión de un cuidadoso trabajo de selección y estudio del terroir. Para explicarlo, el seminario Vinos de Parcela fue dado por Alejandro Vigil y Laura Catena que mostraron algunos de los resultados del exhaustivo trabajo que hacen en el viñedo Adrianna de Catena Zapata.
De allí surgen dos Chardonnay: Catena Zapata Adrianna Vineyard White Stones y Catena Zapata Adrianna Vineyard White Bones; y tres Malbec: Catena Zapata Adrianna Vineyard Fortuna Terrae, Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones y Catena Zapata Adrianna Vineyard Mundus Bacillus Terrae. Los nombres son un poco difíciles, pero los vinos no. Son partidas muy limitadas que provienen de distintos sectores del mismo viñedo y, con apenas metros de distancia, muestran diferencias muy marcadas. Elegantes, sutiles, como flechas.
El que metió dos seminarios seguidos fue el famoso crítico chileno Patricio Tapia. El primero se llamó Revolución Criolla y buscó mostrarnos el renacimiento de las uvas criollas: Criolla Chica, Criolla Grande y Moscatel en Argentina, País en Chile, Mission en EE.UU., Listán Prieto en España. Creo que están lejos de hacer una revolución, pero resulta muy interesante que esos vinos livianos y ricos sigan estando vivos. Son parte de nuestra cultura vitivinícola.
Sin levantarse de su silla, Patricio Tapia cambió de acompañantes y presentó una selección de los mejores vinos de Descorchados 2017, su guía. “Son vinos que contribuyen a la discusión y eso es sano”, dijo Tapia y sin lugar a dudas lo eran. El Seminare Malbec es para él el mejor Malbec de Argentina y está lejos del estilo carnoso de nuestra cepa de bandera; el Re Noir, un espumoso de Pinot Noir chileno, te shockeaba; Pedrito Vino de Flor es un novedad de Finca Las Moras elaborado al estilo de Jerez y que se acerca mucho al famoso vino español; Anarkía Tannat mostró el lado experimental y de baja intervención de Uruguay; Gandolini Cabernet Sauvignon fue un Cabernet de Chile que también se alejaba bastante del estilo trasandino. En fin, vinos para tomar junto a un par de amigos y hablar de vinos, intercambiar pareceres, replantearse cosas.
Después de Patricio Tapia, llegó el turno de los críticos argentinos. Alejandro Iglesias y Joaquín Hidalgo presentaron una propuesta a la luz de su Informe Malbec para el que cataron 551 vinos comercializados con el rótulo Malbec, desde los $68 hasta los $2900. Entre otras cosas, entendieron que para simplificar la comunicación del vino argentino las zonas se pueden agrupar en franjas según alturas y plantear las excepciones como lunares o puntos que no se ajustan o adquieren una identidad propia. Es que a veces la industria suele ir más rápido que el consumidor y hay que buscarle la vuelta a la comunicación.
El cierre de los seminarios estuvo a cargo de Paz Levinson, Sebastián Zuccardi y Matias Michelini. La mejor sommelier de nuestro país (y cuarta del mundo según el último mundial) se sentó junto a dos de los enólogos más interesantes de la escena local y probamos a ciegas vinos del mundo que inspiraron sus creaciones. Vinos con baja intervención, cosechados temprano, elaborados en recipientes de concreto y con racimo entero, con los que se busca escapar a la dulzura y el lugar común en el que se suele caer.


El tasting
Y como si con las clínicas no hubiera alcanzado aún faltaba el plato fuerte: la cata a ciegas de 36 vinos con puntuaciones superiores a los 93-94 puntos de los críticos más famosos. La conducción de lujo estuvo a cargo de Paz Levinson; Flavia Rizzuto, directora de CAVE; y Tim Atkin, prestigioso crítico inglés que cata nuestros vinos desde hace 25 años y tiene una comprensión muy fina de nuestro terroir.
Cada flight o tanda de vinos tenía un tema que los integraba de alguna manera y en esta oportunidad hubo seis blancos, lo que habla del buen nivel que están alcanzando en nuestro país. Alrededor de 500 concentrados participantes (algunos no tanto, se entiende) estuvimos catando estas muestras y, si bien no era el objetivo, cada uno eligió sus favoritos. Y no fue fácil porque el nivel era tan parejo y tan alto que era difícil quedarse con uno.
Mis elegidos:

1° Flight – Malbec de Valle de Uco
Alta Vista Single Vineyard Temis 2013

2° Flight – Vinos Clásicos
Rutini Antología XLIV 2014

3° Flight – Diferentes Alturas y Latitudes
Matervini Alteza 2014

4° Flight -Blancos
Susana Balbo White Blend 2016

5° Flight – Blancos
Altar Uco Blanco “Edad Media” 2015

6° Flight 6 – Gualtallary
Luca Malbec 2015

7° Flight – Cabernet Franc y Cofermentaciones
Gran Enemigo Gualtallary Cabernet Franc 2012

8° Flight – San Carlos y La Consulta
LTU 2013

El cierre estuvo a cargo del único espumoso que Tim Atkin puso entre el Top 100 de vinos argentinos de este año, Progenie I de Vistalba. Burbujas de lujo.
La Premium Tasting es como un maratón del vino. Puede ser exhaustiva, pero la satisfacción que te deja es indescriptible. Además tiene el valor agregado de probar lo mejor del vino argentino junto a sus creadores y poder hablar con ellos.
Si sos un amante de la noble bebida tenés que participar alguna vez de este evento.

Más contento que Diego con la copa en el 86

El sorteo
Mientras todos catábamos los enólogos presentes fueron firmando una bonita copa elaborada por R.Cristal que iba a ser sorteada al final.  Acostumbrado a nunca ganar nada con estas cuestiones del azar mandé mi cupón sin muchas esperanzas... y gané!! Sí, me llevé la Copa de los Enólogos, destinada a ocupar un lugar de privilegio en casa.


PS: Todavía no tengo la copa conmigo y cosas terribles le han pasado.  Espero que se solucione pronto, sino en la próxima les cuento todo con lujo de detalles.



viernes, 25 de agosto de 2017

Vinarquía en la Premium Tasting (1ra parte)


3000 copas, 1500 botellas abiertas, 500 catadores, 80 sommeliers en el servicio, 32 vinos, 6 seminarios y un runrún que duró dos intensos días son los números de la Premium Tasting, uno de los eventos de cata más convocantes del país. No es una feria, no es una muestra, es una cata a ciegas donde se prueban los vinos mejor puntuados por la crítica internacional. Este año, tanto en la degustación como en los seminarios, se apostó fuerte por mostrar el lado más innovador del vino argentino.
Allí estuvimos, reportando el minuto a minuto desde las redes sociales y ahora, más tranquilo, sacando las notas del evento y las bodegas recorridas (hay que aprovechar el viaje).


Los seminarios
Primero asistimos a las clínicas o seminarios, pensados para aprender sobre nuevas tendencias en el vino argentino. El primero, a modo de desayuno diría, fue el seminario de Pequeños Productores.  Grandes historias donde 9 proyectos nuevos fueron desfilando ante nuestras copas con propuestas frescas e innovadoras. Germán Masera (Escala Humana Wines) presentó su Livverá Malvasía, proveniente de un viñedo olvidado de El Zampal, cerca de Tupungato. El vino se elabora en contacto con sus pieles en una maceración que dura 60 días antes de pasar 8 meses en barricas usadas. “Huele más a un paquete de yerba que a uva” dijo riéndose el enólogo y todos coincidimos. Muy perfumado, con estructura, volumen y, a la vez, fluidez. Te sorprende y enamora.
Llegando sobre la hora (algo que no asusta a los mendocinos) Federico Schneidewind presentó su Contento Semillón 1. Con la “intención de hacer vinos diferentes” elabora este Semillón de solo 10° de alcohol, cosechado a punto de espumoso, y proveniente solo del jugo flor o primera prensada. Es un vino de expresión sutil, con cierta tipicidad, acidez marcada y un estilo “crudo”, algo buscado por su autor.
Eduardo Soler de Ver Sacrum presentó una novedad que viene haciendo ruido desde hace rato en las redes: La dama del abrigo rojo Nebbiolo. Elaborado con una cepa poco conocida con el método de maceración carbónica, tiene una nariz divertida, unos taninos delicados y un largo final. De los mejores de la clínica.


El Pala Corazón Garnacha de Lucas Nivén nos dejó una “sonrisa de tigre” con sus taninos de punta y confirmó la tendencia de que haya cada vez más vinos de esta cepa en el mercado. Mientras tanto Norberto Páez nos trajo Paso a Paso Bonarda, de uvas provenientes de El Cepillo. Se levantaron apuestas de si no es la Bonarda más al sur del Valle de Uco.
Por su parte, Gonzalo Tamagnini develó la nueva añada añada de Desquiciado Cabernet Franc y dijo que “no queremos resaltar tanto el verde de los Cabernet Franc, sino los rojos”. En el estilo se nota la búsqueda. Seguido vino Juanfa Suarez y su Traslapiedra Blend con quien coincidían en lo bueno que dejó la añada 2016 a pesar de haber sido bastante sufrida. “Ya extraño la cosecha 2016”, dijo Juanfa orgulloso de un vino cada vez con más personalidad.
El cierre de la clínica estuvo de la mano de Matias Prieto y su Entrevero Blue Moustache, un blend de Agrelo con 55% de Cabernet Franc y 45% de Malbec. Redondo, de lindos aromas, tal vez el menos "raro", pero sí el más armónico


El primer seminario fue muy interesante. Si bien ya conocía gran parte de los vinos (y algunos ya fueron comentados en el blog o las redes sociales) siempre es interesante ver qué tienen para contar los productores pequeños, esos que hacen de la innovación su diferencial y su búsqueda. Se habló mucho de maceración carbónica, de vinificar con raspón o racimo entero para dar estructura a vinos cosechados antes (a veces cagándola con taninos amargos o verdes), de crianza biológica como en Jerez, de huevos de concreto y de rescatar y revalorizar viejas zonas. Hay mucho por hacer y descubrir en el mundo del vino argentino y si me extendí bastante en esta primera parte es porque no quiero dejar de hablar de todo esto.
En la próxima entrega, el resto de los seminarios.



miércoles, 9 de agosto de 2017

Maridajes distintos con espumosos

Foto vía Pixabay

La situación quizá te resulte familiar, decidiste abrir un espumoso y las elecciones a la hora de acompañarlo con comida se vuelven limitadas. Están los que solo lo usan como aperitivo, los que solo para brindar y acompañar postres, los que no se animan a nada más allá del horizonte del sushi y el salmón… siempre es una carta acotada a sabores sutiles y texturas “blandas”. La elección no es mala, pero hay muchas combinaciones para explorar más allá de los mariscos y pescados.
No es que seamos unos fundamentalistas del maridaje, de hecho siempre alentamos a que bebas tus vinos como más te guste. Sin embargo, frente el champagne muchos consumidores no se animan a ir más allá. ¿Cuántos acompañarían un Extra Brut con asado o con las comidas de todos los días?
Desde la champañera Veuve Clicquot sugieren que pensemos los maridajes de dos maneras: por similitud y por contraste. Es decir, si ambos elementos se parecen (dulce/dulce, especiado/especiado) o están en puntos opuestos (dulce/salado, graso/ácido) pueden lograr un buen equilibrio.
Los vinos espumosos son muy versátiles gracias a su frescor, acidez y burbujas. Por ejemplo, un clásico de España es el Cava con jamón serrano, el sabor salado encuentra su balance con el efecto refrescante del gas carbónico y su acidez. Lo mismo pasa con los dulces y los alimentos grasos como los quesos blandos.
Recientemente me vi sorprendido cuando Carlos Oliva, gerente comercial de la bodega Rosell Boher, me invitó a acompañar su Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé con el txuletón de Sagardi. “Nuestro producto tiene la estructura suficiente para acompañar un plato de carne como este”, me dijo mientras llegaba el corte de carne de vaca vieja que es todo un símbolo de Sagardi en San Telmo. Está hecha como en el País Vasco, prácticamente “vuelta y vuelta” y lo primero que sugiere es un vino tinto. Sin embargo, el Extra Brut con 40 meses de maduración sobre borras finas logró salir bien parado. La textura suave del txuletón se combinaba bien con la cremosidad del Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé y el sabor frutado de este lograba un contraste interesante (no extremo) con la carne. Nunca lo hubiera imaginado y quizá la potente estructura de un Cabernet Sauvignon hubiera sido demasiado avasalladora para el plato.
Otro secreto bien guardado es lo bien que se llevan los espumosos con comidas fritas. Langostinos empanizados, pollo o unos hongos fritos pueden sorprender a los paladares más exigentes, en especial si se los acompaña con salsas dulces.
También se puede lograr una gran combinación con ensaladas o sopas livianas (esas veraniegas que incluyen hasta frutas). La complejidad de sabores y las sensaciones ácidas van a acompañar muy bien aunque no hay que abusar con el vinagre. Un secreto, incluir hojas de mostaza en la ensalada o un aliño con mostaza de Dijón.
Pavo, codorniz, ceviche, risotto, tarta de manzana, queso brie con mermelada son combinaciones que pueden acompañar muy bien tu próxima burbuja. Como este tipo de vinos son ricos en sabor umami (el quinto sabor) pueden complementarse con una infinidad de platos. Solo queda experimentar.



lunes, 31 de julio de 2017

Comentarios sobre la vendimia 2017

por Roberto de la Mota

La cosecha 2017 será recordada por tres características principales; en primer lugar una vendimia muy reducida en cantidad, (la segunda de menor volumen en los últimos 20 años), en segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, de precios muy altos en sus uvas y en tercer lugar y sin dudas lo más importante, de muy buena calidad de vinos.

Cierre de la cosecha con Petit Verdot de Drummond

Primavera de temperaturas medías, pero con algunas heladas

La brotación fue normal en cuanto a las fechas para los distintos cepajes, algo húmeda, pero el crecimiento fue muy bueno y todo hacía parecer que tendríamos una muy buena oración. Sin embargo tanto en el mes de Octubre como en Noviembre se registraron temperaturas muy bajas, así en plena floración tuvimos un par de madrugadas de 1°C y las variedades que se encontraban en este estado fenológico sufrieron de un corrimiento por abortos orales muy marcado y por ello muy pocos racimos y a su vez pocos granos en cada uno de ellos. Este fenómeno pudo observarse tanto en la zona central de Luján de Cuyo y Maipú como en el Valle de Uco y la zona sur de Mendoza y Patagonia en general.
Las variedades más afectadas fueron Chardonnay, Pinot Noir y Malbec, pues seguramente coincidieron las fechas en que florecieron con las madrugadas más frías.
La pluviometría fue mayor a la media para el trimestre de Septiembre, Octubre y Noviembre ya que se registraron 91 mm en nuestra finca de Drummond, 105 mm para la de Perdriel y 94 en la de Altamira.

Verano también de temperaturas medias pero con algunos días muy calientes

Los meses de Diciembre, Enero y Febrero se caracterizaron por ser medios en cuanto a las temperaturas, pero con sólo algunos días muy calientes y de pluviometría más elevada que la media de las distintas zonas.
Si observamos la suma de temperaturas por encima de 10°C (valor de referencia en viticultura) no resulta muy superior a los valores referencia, pero debemos tener en cuenta que en Drummond la temperatura máx. registrada en diciembre fue de 40C° y tanto en Perdriel como en Altamira se registraron temperaturas cercanas a los 39C° en enero, pero en esta última zona siempre las noches fueron frescas.
Tanto el crecimiento de los brotes como el desarrollo de los racimos fueron muy buenos. Así la canopia alcanzó buen desarrollo con brotes que rápidamente superaron las 15 hojas o el metro veinte de longitud y la sanidad en general también fue muy buena.
Si bien la pluviometría del trimestre superó los valores habituales ya que se registraron 92 mm para Drummond, 105 para Perdriel y 128 para Altamira, la sanidad fue excelente ya que luego de las lluvias se sucedieron vientos que secaron el ambiente y el follaje.
Así la madurez se llevó a cabo con normalidad y dentro de los términos habituales y si bien hubo algo de adelanto en el envero y la madurez este adelanto no fue proporcional a la disminución de los rendimientos.
Los meses de Marzo y Abril fueron frescos y con mayores precipitaciones, por eso el adelanto en la vendimia no fue tan marcado como muchos productores pensaron.
Se registraron 147 mm de lluvia en Drummond, 137 en Perdriel y 266 mm en Altamira, especialmente en semana Santa y si bien la mayoría de los viñedos ya se habían cosechado en los que aún no se vendimiaban estas lluvias no tuvieron efectos negativos en la sanidad, pues las temperaturas se mantuvieron bajas.

Cosecha de Semillon en Altamira

El resultado

En cuanto a las condiciones climáticas, más allá de los fríos en floración que produjeron el “corrimiento” y la reducción drástica en algunos rendimientos, debemos mencionar que la pluviometría volvió a estar muy por encima de la media para la zona. (330 mm para Drummond, 347 en Perdriel y 388 mm para Altamira desde brotación hasta cosecha). Sin embargo el estado sanitario de las uvas fue muy bueno. Ello se explica por las temperaturas bajas y los vientos luego de las lluvias que secaron la humedad, pero más aún por un trabajo cada vez mejor en los viñedos de la zona. Así las uvas mejor repartidas, expuestas a la luz y aireadas y los rendimientos menores dieron como resultado uvas de excelente madurez y sanidad.
Los vinos blancos elaborados en Mendel fueron de muy buena calidad. De buena madurez aromática y gustativa con notas a flor blanca, acacia y un toque de fruta tropical en el Chenin Blanc, pero de una acidez bien presente. De tal suerte que tanto en esta variedad como en el Semillon la corrección fue innecesaria y el pH natural logrado menor a 3,20.
Los tintos se destacan por un color muy intenso, aromas a frutos frescos, florales y muchas especias en los Cabernet tanto Sauvignon como Franc y taninos muy presentes. El 2017 fue tan rico en taninos que hubo que estar muy atentos en la maceración para no extraer en demasía. Así con trabajos o pisoneos suaves y maceraciones un poco más cortas, se lograron vinos muy equilibrados de buen potencial de guarda donde hubo que esforzarse más en la obtención de graso y untuosidad que en
la concentración. Pero que en general serán de excelente potencial de guarda pues tienen complejidad aromática, frescura y muy buena acidez al igual que los blancos.