miércoles, 9 de agosto de 2017

Maridajes distintos con espumosos

Foto vía Pixabay

La situación quizá te resulte familiar, decidiste abrir un espumoso y las elecciones a la hora de acompañarlo con comida se vuelven limitadas. Están los que solo lo usan como aperitivo, los que solo para brindar y acompañar postres, los que no se animan a nada más allá del horizonte del sushi y el salmón… siempre es una carta acotada a sabores sutiles y texturas “blandas”. La elección no es mala, pero hay muchas combinaciones para explorar más allá de los mariscos y pescados.
No es que seamos unos fundamentalistas del maridaje, de hecho siempre alentamos a que bebas tus vinos como más te guste. Sin embargo, frente el champagne muchos consumidores no se animan a ir más allá. ¿Cuántos acompañarían un Extra Brut con asado o con las comidas de todos los días?
Desde la champañera Veuve Clicquot sugieren que pensemos los maridajes de dos maneras: por similitud y por contraste. Es decir, si ambos elementos se parecen (dulce/dulce, especiado/especiado) o están en puntos opuestos (dulce/salado, graso/ácido) pueden lograr un buen equilibrio.
Los vinos espumosos son muy versátiles gracias a su frescor, acidez y burbujas. Por ejemplo, un clásico de España es el Cava con jamón serrano, el sabor salado encuentra su balance con el efecto refrescante del gas carbónico y su acidez. Lo mismo pasa con los dulces y los alimentos grasos como los quesos blandos.
Recientemente me vi sorprendido cuando Carlos Oliva, gerente comercial de la bodega Rosell Boher, me invitó a acompañar su Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé con el txuletón de Sagardi. “Nuestro producto tiene la estructura suficiente para acompañar un plato de carne como este”, me dijo mientras llegaba el corte de carne de vaca vieja que es todo un símbolo de Sagardi en San Telmo. Está hecha como en el País Vasco, prácticamente “vuelta y vuelta” y lo primero que sugiere es un vino tinto. Sin embargo, el Extra Brut con 40 meses de maduración sobre borras finas logró salir bien parado. La textura suave del txuletón se combinaba bien con la cremosidad del Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé y el sabor frutado de este lograba un contraste interesante (no extremo) con la carne. Nunca lo hubiera imaginado y quizá la potente estructura de un Cabernet Sauvignon hubiera sido demasiado avasalladora para el plato.
Otro secreto bien guardado es lo bien que se llevan los espumosos con comidas fritas. Langostinos empanizados, pollo o unos hongos fritos pueden sorprender a los paladares más exigentes, en especial si se los acompaña con salsas dulces.
También se puede lograr una gran combinación con ensaladas o sopas livianas (esas veraniegas que incluyen hasta frutas). La complejidad de sabores y las sensaciones ácidas van a acompañar muy bien aunque no hay que abusar con el vinagre. Un secreto, incluir hojas de mostaza en la ensalada o un aliño con mostaza de Dijón.
Pavo, codorniz, ceviche, risotto, tarta de manzana, queso brie con mermelada son combinaciones que pueden acompañar muy bien tu próxima burbuja. Como este tipo de vinos son ricos en sabor umami (el quinto sabor) pueden complementarse con una infinidad de platos. Solo queda experimentar.



lunes, 31 de julio de 2017

Comentarios sobre la vendimia 2017

por Roberto de la Mota

La cosecha 2017 será recordada por tres características principales; en primer lugar una vendimia muy reducida en cantidad, (la segunda de menor volumen en los últimos 20 años), en segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, de precios muy altos en sus uvas y en tercer lugar y sin dudas lo más importante, de muy buena calidad de vinos.

Cierre de la cosecha con Petit Verdot de Drummond

Primavera de temperaturas medías, pero con algunas heladas

La brotación fue normal en cuanto a las fechas para los distintos cepajes, algo húmeda, pero el crecimiento fue muy bueno y todo hacía parecer que tendríamos una muy buena oración. Sin embargo tanto en el mes de Octubre como en Noviembre se registraron temperaturas muy bajas, así en plena floración tuvimos un par de madrugadas de 1°C y las variedades que se encontraban en este estado fenológico sufrieron de un corrimiento por abortos orales muy marcado y por ello muy pocos racimos y a su vez pocos granos en cada uno de ellos. Este fenómeno pudo observarse tanto en la zona central de Luján de Cuyo y Maipú como en el Valle de Uco y la zona sur de Mendoza y Patagonia en general.
Las variedades más afectadas fueron Chardonnay, Pinot Noir y Malbec, pues seguramente coincidieron las fechas en que florecieron con las madrugadas más frías.
La pluviometría fue mayor a la media para el trimestre de Septiembre, Octubre y Noviembre ya que se registraron 91 mm en nuestra finca de Drummond, 105 mm para la de Perdriel y 94 en la de Altamira.

Verano también de temperaturas medias pero con algunos días muy calientes

Los meses de Diciembre, Enero y Febrero se caracterizaron por ser medios en cuanto a las temperaturas, pero con sólo algunos días muy calientes y de pluviometría más elevada que la media de las distintas zonas.
Si observamos la suma de temperaturas por encima de 10°C (valor de referencia en viticultura) no resulta muy superior a los valores referencia, pero debemos tener en cuenta que en Drummond la temperatura máx. registrada en diciembre fue de 40C° y tanto en Perdriel como en Altamira se registraron temperaturas cercanas a los 39C° en enero, pero en esta última zona siempre las noches fueron frescas.
Tanto el crecimiento de los brotes como el desarrollo de los racimos fueron muy buenos. Así la canopia alcanzó buen desarrollo con brotes que rápidamente superaron las 15 hojas o el metro veinte de longitud y la sanidad en general también fue muy buena.
Si bien la pluviometría del trimestre superó los valores habituales ya que se registraron 92 mm para Drummond, 105 para Perdriel y 128 para Altamira, la sanidad fue excelente ya que luego de las lluvias se sucedieron vientos que secaron el ambiente y el follaje.
Así la madurez se llevó a cabo con normalidad y dentro de los términos habituales y si bien hubo algo de adelanto en el envero y la madurez este adelanto no fue proporcional a la disminución de los rendimientos.
Los meses de Marzo y Abril fueron frescos y con mayores precipitaciones, por eso el adelanto en la vendimia no fue tan marcado como muchos productores pensaron.
Se registraron 147 mm de lluvia en Drummond, 137 en Perdriel y 266 mm en Altamira, especialmente en semana Santa y si bien la mayoría de los viñedos ya se habían cosechado en los que aún no se vendimiaban estas lluvias no tuvieron efectos negativos en la sanidad, pues las temperaturas se mantuvieron bajas.

Cosecha de Semillon en Altamira

El resultado

En cuanto a las condiciones climáticas, más allá de los fríos en floración que produjeron el “corrimiento” y la reducción drástica en algunos rendimientos, debemos mencionar que la pluviometría volvió a estar muy por encima de la media para la zona. (330 mm para Drummond, 347 en Perdriel y 388 mm para Altamira desde brotación hasta cosecha). Sin embargo el estado sanitario de las uvas fue muy bueno. Ello se explica por las temperaturas bajas y los vientos luego de las lluvias que secaron la humedad, pero más aún por un trabajo cada vez mejor en los viñedos de la zona. Así las uvas mejor repartidas, expuestas a la luz y aireadas y los rendimientos menores dieron como resultado uvas de excelente madurez y sanidad.
Los vinos blancos elaborados en Mendel fueron de muy buena calidad. De buena madurez aromática y gustativa con notas a flor blanca, acacia y un toque de fruta tropical en el Chenin Blanc, pero de una acidez bien presente. De tal suerte que tanto en esta variedad como en el Semillon la corrección fue innecesaria y el pH natural logrado menor a 3,20.
Los tintos se destacan por un color muy intenso, aromas a frutos frescos, florales y muchas especias en los Cabernet tanto Sauvignon como Franc y taninos muy presentes. El 2017 fue tan rico en taninos que hubo que estar muy atentos en la maceración para no extraer en demasía. Así con trabajos o pisoneos suaves y maceraciones un poco más cortas, se lograron vinos muy equilibrados de buen potencial de guarda donde hubo que esforzarse más en la obtención de graso y untuosidad que en
la concentración. Pero que en general serán de excelente potencial de guarda pues tienen complejidad aromática, frescura y muy buena acidez al igual que los blancos.



sábado, 29 de julio de 2017

#AWBdescorcha: Amigos del Bolsillo

Como ya hicimos en otras oportunidades, los Argentina Wine Bloggers nos coordinamos (?) una vez más en una movida conjunta recomendando vinos. Esta vez nos nuclea el concepto de Amigos del Bolsillo, en parte porque estamos en el agosto y en parte porque cada vez más el consumidor busca vinos de excelente relación Precio/Calidad. Desde hace unos años (y por mil variables a analizar) los precios de los vinos suben a un ritmo agigantado y con una dispersión de precios que cuesta seguir.  Por eso, en esta edición de #AWBdescorcha decidimos meternos de lleno en vinos de menos de U$S 10 que nos gusten mucho.
Fiel a la diversidad que busco pregonar en este espacio elegí tres vinos de distintas procedencias (NOA, Mendoza, Patagonia): un corte blanco, un Pinot Noir y un corte tinto. A fin de tener una apreciación más acabada de estos proyectos me comuniqué con sus enólogos y creo que han brindado información que todos sabremos apreciar.


Bad Brothers ToVio 2016
Los Bad Brothers son tres amigos unidos por el vino y las cabalgatas: Agustín Lanús, ingeniero agrónomo y enólogo principal del proyecto; David Galland, su socio y mano derecha; y Bill Knuttel, experimentado enólogo californiano. Ninguno es salteño, pero los tres aman esa tierra y sus vinos.
Una de sus etiquetas más originales es este corte de 75% Torrontés y 25% Viognier. Agustín Lanús había trabajado bastante con esta última cepa en Francia y sentía una gran curiosidad por cómo podía darse en el NOA. Se trata de una variedad a la que le sienta bien el calor y el sol, sin embargo en los Valles Calchaquíes nadie la tenía plantada aparentemente. “Nadie tenía Viognier. De casualidad, un capataz me pasó el dato de que en Tolombón lo tenían implantado por error y destinado a vino de mesa”. Su idea de combinarlo con Torrontés fue lograr un vino gastronómico y que bajara un poco lo invasivo y cansador que puede ser el Torrontés del NOA sin que pierda su identidad.
Sus aromas tienden para lo cítrico, algo de fruta tropical y una nota de ¿ceniza?. Al beberlo muestra una acidez marcada, y un final medio pero con regusto agradable, lo que lo vuelve ideal para acompañar la comida. Consultado por el estilo del Torrontés me explicó que suele cosechar algo temprano y además buscar la frescura y elegancia naturales que logra nuestro blanco emblema en regiones tan extremas como Pucará, a 2400 metros.  "El Torrontés más alto del que tenga noticias", arriesga.  El Viognier aporta buen volumen y cierta complejidad.


Lassia Pinot Noir 2016
En nuestro país es difícil conseguir un Pinot digno en esta gama de precios. Sin embargo este vino de Bodega Patritti es una excepción y una muestra de lo que puede entusiasmarnos un Pinot joven patagónico. Nicolás Navio, su enólogo, nos explicó que con Lassia buscan algo “rico, fácil de tomar, sin madera… un vino de la cosecha”. De hecho, parece que en unos meses ya sale la cosecha 2017 a la calle.
Claramente muestra un perfil frutado y de varietalidad, con aromas a cereza, membrillo, vainilla y un detalle que me hizo acordar al lychee. En boca, tiene buena acidez para un Pinot Noir, con cierta tanicidad y largo final. Un vino que fluye y puede acompañar una gran variedad de platos.
Aproveché que le robé unos minutos a Nicolás Navio y le consulté sobre la cosecha 2017 en San Patricio del Chañar, Neuquén, donde la bodega tiene sus viñedos. Me habló de una vendimia de baja producción, pero gran calidad donde destacan los Malbec y en segundo término los Pinot Noir así que se viene otra buena añada de este vino.


Tajungapul Blend de Tintas 2015
Los que me siguen en las redes sociales sabrán que he probado estos vinos en varias oportunidades, siempre sorprendido por su buen precio y gran calidad. También me habrán oído despotricar por la falta de información brindada. Soy un nerd del vino, qué quieren.
Así que tuve que mover muchos contactos hasta que alguien me comunicó con este perro “marca perro”, un callejero de las rutas mendocinas. Y me dijo su lema: “menos blablá y más gluglú”. Y en un idioma perruno que aprendimos todos los que alguna vez tuvimos un pichico en casa me dijo que “hay que apuntar al disfrute, a dejar de beber con la cabeza y hacerlo más con el paladar”. O algo así, vieron que los juntapulgas son un poco reacios con los que recién conocen.
Más allá de todo, lo que está frente a nosotros es el vino y él debe hablar. Sus aromas son como el color, concentrados, densos y nos recuerdan a la fruta negra, especias, una nota láctica y un leve tostado. Tiene un buen cuerpo, de estilo redondeado y largo final.  Llena bien la boca y hasta te hace pensar en ciertos terruños mendocinos, pero prefiero no arriesgar.


Todos los vinos fueron comprados en Vinoteca Mr Wines.

Todas las notas de la movida #AWBdescorcha:

Por las Catas y las Bodegas

viernes, 21 de julio de 2017

Un día en Rodizio Campo


Llegaron las vacaciones de invierno y con ellas pensar tres veces las salidas familiares. Es que en una pileta, playa o lugar de esparcimiento grande es fácil, los chicos y los grandes tienen con qué entretenerse. Pero en invierno las opciones se reducen, los lugares cerrados están atestados, salir a comer termina siendo una odisea. Y digo invierno, pero podemos extrapolarlo a cualquier otro día del año, se entiende.
Y así las cosas, un día nos fuimos a pasar la jornada a Rodizio Campo. El lugar es una estancia de 90 hectáreas pegada a Luján, de fácil acceso si vas en auto. Ya desde el vamos la amplitud y tranquilidad del lugar seducen a quienes queremos escapar del cemento. El predio está lleno de pequeños rincones donde viejas maquinarias rurales, juegos y paisajes invitan a distenderse.
El concepto de Rodizio Campo es el del Día de Campo, donde la familia tiene una serie de actividades para disfrutar entre las 11 y las 18 horas más la gastronomía del lugar. También hay un paquete Eco Campo Aventura para la semana, más económico pero sin el almuerzo.

Un servidor junto a tremenda espada de mollejas

Gastronomía
De entrada te reciben con la posibilidad de desayunar entre las arboledas. Hay un mate-bar a disposición de los visitantes así que ni hace falta de llevar tu propio equipo.
Ya bordedando el mediodía se empieza a sentir el aroma de la carne asada y aparece la picada previa con una selección de fiambres y quesos de muy buena calidad (no pregunté si de elaboración propia), empanadas y aperitivos para hacerse un vermú.
A la hora del almuerzo hay un surtido salad bar, selección de fiambres y otras delicias como frutos de mar y preparados fríos. Destaco la calidad general de estos productos y de los aderezos que uno tiene para condimentar las ensaladas.
El principal es, por supuesto, carnes asadas: chorizo, molleja, bondiola y asado de tira. Todo servido en la mesa con las espadas tan características de la casa. Casi que no nos entraba, pero probamos todo y hay que reconocer que la calidad de la carne es para aplaudir. Nada de grasa y muy sabrosa. En los postres también hay mucha variedad: fruta, postre vigilante, peras al vino tinto, shots de mousse, flan casero, quinotos al whisky, tiramisú, helado, etc.
Al cierre del día, el mate y el chocolate se acompañan de churros y torta fritas, ya con el sol bajando y la sensación de haber pasado un gran día en familia.


Las actividades
Si la buena mesa era esperable, la cantidad de actividades nos sorprendió. Principalmente porque están pensadas para todas las edades y personalidades. Para los aventureros está el circuito de Mountain Bike y el Bosque Aéreo donde se pueden tirar a través de 350 metros de tirolesas que cruzan una arboleda en todos los sentidos. No está librado al azar, hay medidas de seguridad e instructores para ayudar a los arriesgados visitantes.
Una opción más tranquila son las actividades con animales. Se puede visitar la granja, pasear a caballo, interactuar con los animales hasta incluso darle la mamadera a las ovejas recién nacidas. Con los caballos está la posibilidad además de hacer cuero-patín de la mano de jinetes del lugar, una divertida opción para los chicos.
Y si les queda tiempo libre también hay talleres de amasado de pan, creación de huertas y arquería, aunque ya no nos dieron los minutos para tantas cosas.

En resumidas cuentas, pasamos una entretenida jornada. Comimos bien y los chicos no solo no se aburrieron sino que terminaron “emocionados” de tantas cosas que podían hacer. La posibilidad de estar en contacto con animales y disfrutar un día al aire libre, desenchufados, es algo que rescato y valoro.



martes, 18 de julio de 2017

A resguardo de los Aliados y de los Nazis


Cuando a principios de 1945 las tropas Checoslovacas se iban haciendo con el control de su país muchos checos que habían colaborado con el régimen nazi huían temiendo represalias y castigos. Los propietarios del castillo de Becov Nad Teplou se contaban entre ellos y no querían que algunos objetos preciosos que atesoraban cayeran en manos soviéticas o americanas así que los escondieron antes de huir a Bélgica.
Durante 40 años los tesoros de los Beaufort-Spontin permanecieron ocultos en la capilla del castillo hasta que un cazador de tesoros norteamericano pidió permiso al gobierno de la Checoslovaquia comunista para hacer una búsqueda en el lugar. Las autoridades iniciaron un rastrillaje del lugar antes de que llegara el investigador y descubrieron uno de los tesoros más importantes del arte medieval: el relicario de San Mauro. Como diríamos por estos lares, levantó la perdiz y se quedó sin el tesoro.
Sin embargo, había algo más en ese sótano que la policía soviética despreció y puso en unas cajas: 133 botellas de vino del siglo XIX. Las botellas permanecieron “enterradas” unos 30 años más, hasta que en mayo de este año fueron nuevamente halladas y anunciada su puesta en subasta.
El tesoro es quizá menos importante que el relicario del que hablábamos pero cualquier enófilo quedará impresionado ante los nombres: Château d’Yquem 1896, Pedro Ximénez 1899, Corton Charlemagne 1892, Oportos de la misma época y las tres últimas Château d’Yquem 1899 de las que se tenga conocimiento. El valor asciende al millón de dólares y los vinos, probados a través del sistema Coravin que permite extraer líquido sin abrir las botellas, están en grandes condiciones.
Distinta fortuna siguieron los vinos que se encontraron en la casa de Tim Woodall, un inglés de Saffron Walden, Suffolk. Haciendo algunos arreglos en su jardín se vio de pronto frente a una pieza de artillería sin explotar de la Segunda Guerra Mundial. Rápidamente dio aviso a la policía y la brigada antiexplosivos hizo una detonación controlada para terminar con la amenaza. Mientras tanto Mr. Woodall seguía los pormenores que se sucedían en su jardín a distancia prudencial. De repente uno de los miembros del escuadrón avisa por radio que al estallar el artefacto quedó al descubierto un antiguo refugio antibombardeos, muy comunes en los jardines británicos durante la guerra. Para sorpresa de todos dentro del bunker había gran cantidad de vinos franceses de la década de 1930, pero el peculiar hallazgo no venía solo. También quedaron al descubierto otras dos piezas de artillería que debían ser destruidas inmediatamente. La prioridad era detonarlas, así que se lo hizo sin demoras provocando el derrumbe del refugio y la destrucción de todas las botellas.
Dudo mucho de mi suerte para hallar vinos enterrados u olvidados en el sótano de la casa de mis abuelos, pero por las dudas voy a pegar una ojeada más atenta. A lo sumo conseguiré un rico vinagre con sabor a otra época.



viernes, 14 de julio de 2017

Vinografía: Domaine Bousquet Pinot Gris 2016


Precio sugerido al 1/4/2017: $299

martes, 11 de julio de 2017

¿Vino de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vinos

Viñedos de Montmartre.  Foto vía: Wikimedia Commons

París: el viñedo secreto
Que Francia es el sinónimo del vino lo sabemos todos, pero que se produzcan vinos en el centro de París es algo que muy pocos saben y muchos menos disfrutan.
En tiempos de los romanos las colinas del actual barrio de Montmartre estaban plantadas con viñedos y de allí salían vinos para abastecer a la incipiente París. Con el crecimiento de la ciudad y el desarrollo de zonas más aptas, los viñedos fueron desapareciendo hasta casi no quedar vestigios de ellos. Sin embargo en 1930 un grupo de artistas decidieron rescatar el último viñedo de París, de escasos 1556 metros cuadrados. De allí salen cada año 1500 botellas de medio litro de Gamay y Pinot Noir que se venden en su propia fiesta de la vendimia. Las botellas vienen con dibujos de artistas locales y el dinero recaudado tiene fines benéficos.


Foto vía: Travel to Thailand

Tailandia: cosechando a lomo de elefante
La planta de la vid puede crecer prácticamente en cualquier clima. Nosotros la estresamos para que dé mejores uvas, pero en un ambiente tropical puede dar dos o tres vendimias anuales. A los tailandeses eso no los preocupa y desde hace unos 20 años están apostando fuerte por vinos de calidad.
Tailandia es un país principalmente cervecero, pero se hizo una fuerte inversión y se llevó a enólogos europeos para que los asesoren. Saben que no pueden competir con los grandes vinos del mundo, pero han logrado alcanzar una calidad altísima para el sudeste asiático y sus vinos se sirven en Thai Airways y reuniones de jefes de estado.
Las cinco o seis bodegas existentes eligieron las alturas de las montañas para ganar amplitud térmica y plantaron principalmente Chenin Blanc, Syrah y algo de Tempranillo. Gran parte de su éxito se debe al turismo que recorre las bodegas, en especial en época de la vendimia que se hace a lomo de elefante o en bote porque muchos viñedos son pequeñas “islas”.

Foto vía: Flickr

Japón: el paciente silencio oriental
Los nipones ya hacen whiskys de calidad internacional, no era de extrañar que se tiraran a hacer vinos, más sabiendo que el país abarca las latitudes de toda España y Francia.
Lo que muchos no saben es que la planta de la vid se conoce en Japón desde hace unos mil años y llegó allí desde el Caúcaso a través de la Ruta de la Seda. Esas cepas sin identificar se habrían mezclado con variedades locales y así nació la Koshu. Se trata de una uva blanca que se cultiva en la Prefectura de Yamanashi, al sur de Tokio. Los vinos Koshu (el estilo se llama igual que la uva) son dulces y delicados, ideales para acompañar su gastronomía. Durante años se los consideró de baja calidad fuera de Japón, pero la crítica norteamericana empezó a poner un ojo sobre ellos y han recuperado el lugar que parecen merecer.

Coddington vineyard, Inglaterra. Foto vía: Wikimedia Commons

Inglaterra: a merced del cambio climático
La mención de Inglaterra en esta lista no debería sorprenderlos. Los primeros viñedos los plantaron los romanos que sembraron todo Europa con sus uvas. Pero a pesar de poseer buenos suelos y una gran afición por el vino, los viñedos ingleses prácticamente desaparecieron hacia la Primera Guerra Mundial cuando fueron dejados de lado para sembrar granos. Los viñateros ya venían castigados por malas políticas impositivas y el hecho de estar a merced de un clima difícil.
En 1952 John Edginton volvió a plantar vides en Inglaterra y a experimentar cuál era la mejor forma de llevar sus viñedos. Fue un pionero que luchó contracorriente, pero su ejemplo cundió y para la década del 70 hubo un boom de plantaciones que llegaron al pico de 400 viñedos en los años 80. Aunque muchos desaparecieron hoy se registran unas 1500 hectáreas.
El empujón más reciente para los vinos ingleses llegó con el siglo XXI: el aumento de la temperatura global mejoró drásticamente las condiciones de producción. Por otra parte los mismos ingleses están interesados en el vino local y sobre todo en sus sparkling wines que ya se están colocando entre los mejores de Europa.

Uvas en Rift Valley Winery, Naivasha, Kenya. Foto vía: Kenya Wines

Kenia y Ecuador: vinos entre dos hemisferios
Termino la serie con una yapa, pero de latitudes y características similares. El ecuatoriano Guillermo Wright pensó que “si se podía cosechar uvas de mesa, también era factible obtener uvas de vino” y decidió arriesgar una pequeña parcela de terreno con variedades que funcionaban bien en Brazil y Argentina. Efectivamente las plantas se adaptaron tan bien que tienen dos vendimias anuales. Es que el clima tropical hace que la planta crezca de manera desmesurada y tienen que hacer grandes esfuerzos para controlarla. Tan mal no les está yendo, su vino Enigma ganó una medalla de oro en Vinandino 2009, concurso que se celebra en nuestro país.
A los keniatas las cosas les iban un poco peor. Además del clima enfrentan inconvenientes como las plagas y la ausencia total de cultura vínica que llevó a los medios locales a hablar de “Cabrenet Sourvignor”, “Chardonney” o “Cheny Blanc”. El giro lo dio el enólogo sudafricano James Farquharson que llegó a las orillas del Lago Kaivasha en 2007 y ya para 2010 producía 88.000 botellas de un vino decente. Su secreto era el savoir faire aprendido al sur del continente.