viernes, 27 de julio de 2018

La hora de los pequeños productores

Pequeños productores en la Premium Tasting

La siguiente es una pequeña columna de opinión que me encargaron para un importante diario argentino. Iba a acompañar a una nota de mayor envergadura que finalmente no se publicó y no quería dejar de compartirla con ustedes.

Hace unos años se desató el furor por los vinos de autor. Afortunadamente, esa expresión que sonaba tan pretenciosa se dejó de usar y hoy hablamos de “pequeños productores”. La mayoría son jóvenes, formados, curiosos y se mueven al margen de las grandes bodegas. Sus vinos buscan ser originales, de calidad y, salvando algunas etiquetas, sus precios están en la franja media.

Antes las grandes bodegas los miraban con desdén y ahora estos pibes les marcan la cancha. Rescataron cepas, innovaron, apostaron por vinos más frescos y menos cargados de todo. Y las bodegas tuvieron que correr tras ellos, tratando de salvar esos terruños que habían escondido porque “no vendían” y cambiando su forma de vinificar.

De la mano de las vinotecas de barrio y las redes sociales, esos pequeños productores construyen su lugar. Y mientras los grandes necesitan correr sus líneas cuando los números queman, ellos aprovechan y seducen a nuevos consumidores con su autenticidad.




viernes, 20 de julio de 2018

#AWBdescorcha #AmigosDelBolsillo 10 vinos por menos de $300

Además de darnos apoyo mutuo, potenciarnos y juntarnos a beber algo, los Argentina Wine Bloggers también nos organizamos para lanzar notas en conjunto con motivo de celebrar alguna fecha especial.  Al igual que el año pasado, en 2018 quisimos homenajear otra vez el Día del Amigo porque el vino, al fin y al cabo, se disfruta más cuando se comparte.
Para darle una vuelta más decidimos ir no solo por nuestros vinos "amigos", sino aquellos que sean amigables con el bolsillo de los enófilos y nos pusimos el tope de U$S 10, que al cierre de esta nota ronda los $280.
Sin más preámbulos aquí van seleccionados ordenados por rango de precios y algún breve comentario.


Traful Vino Blanco S/A (~$100).  Este blanco pertenece a una línea intermedia de Bodegas López, ubicada entre el Vasco Viejo y el López clásico.  Está elaborado con uvas Torrontés y Semillón y claramente el primero se impone aunque el Semillón aporta alguna nota verde.  No tiene más pretensiones que ser un vino de mesa, pero se defiende mucho mejor que otros de su rango de precio, lo que demuestra la capacidad de la bodega de sacar vinos de gran calidad a precios accesibles.  Lo conseguís fácilmente por menos de $100.

Portillo Pinot Noir 2017 ($140).  Un Pinot Noir que ronde los $100 suena a rareza o intomable, sin embargo los Portillo de Salentein suelen cerrarnos la boca con sus vinos más que correctos.  En este caso es un Pinot simple, donde abunda la fruta roja como la cereza y, aunque es más corto de lo que deseamos para la cepa, se lo perdonamos por el precio.  Un vino perfecto para todos los días.

Innovación Ekigaina 2016 ($166).  La línea Innovación de Bodega Santa Julia es una de esas perlitas de la vitivinicultura argentina que siempre hay que seguir de cerca.  Regularmente sacan varietales muy raros en nuestro país a un precio increíblemente accesible.  En este caso tocó probar el Ekigaina, una cruza entre Tannat y Cabernet Sauvignon que acá dio un vino de estilo joven, con aromas a especias, pimientos y hierbas. Redondeado, con sabor frutado y cuerpo medio.Para experimentar sin ensartarse y acompañar comidas diarias.

Domaine Bousquet Premium Malbec 2017 ($199). A principios de año se relanzó este vino con una etiqueta renovada que demuestra que para beber un buen Malbec no hace falta hipotecarse.  Las uvas provienen de Tupungato y tiene una crianza de seis meses para darle un "toque" de complejidad y redondez.  Aromas a moras, higos y tabaco.  Muy suave al paladar, con cuerpo medio y ágil. Resumiendo, alta chupabilidad a precio coherente.

Familia Mayol Pinot Grigio 2016 ($200).  Fue mi primer contacto con esta bodega que cuenta con unas 100 hectáreas productivas en varias zonas de Mendoza (el Pinot Grigio proviene de Vista Flores) y me sorprendió gratamente.  Un vino algo minimalista, pero expresivo, que te cachetea amistosamente con su acidez y deja un largo recuerdo.  No será fácil de encontrar, pero bien vale la pena si te gustan los blancos de acidez marcada y sabores cítricos.


Esmeralda Chardonnay 2017 ($210).  Bodegas Esmeralda suele darnos vinos de buena factura, buen packaging y fáciles de conseguir a buen precio.  Este Chardonnay con uvas de Tupungato y La Consulta forma parte de sus últimos lanzamientos y es el que más me agradó de los que probé.  Tiene un añejamiento de entre 6 y 8 meses en barricas lo que le da cierta untuosidad y diversidad de aromas.  Es muy agradable y con cuerpo lo que lo hace ideal para acompañar gran diversidad de platos.

Críos Malbec 2017 ($251).  Esta línea de Susana Balbo Wines es una invitada habitual a nuestra mesa por su excelente relación precio/calidad.  En este caso es un Malbec de color violáceo, bien Uco. Sus aromas presentan mucha fruta como ciruela madura y toques de especias y madera. Amable, pero con intensidad y una acidez que lo vuelve ligero. Mucho sabor y final acorde al rango.  Un amigo del bolsillo que va a gustar en cualquier mesa.

Alfredo Roca Fincas Pinot Noir 2016 ($270).  Si buscás un Pinot complejo, con algo de crianza en barricas y que te haga sentir variedad de sensaciones sin empeñar el sueldo tenés que probar este sanrafaelino.  Aromas a especias, té negro, flores secas y algo de licor muestran su estilo clásico.  Al beberlo se lo siente agradable, con taninos finos y un final de sensaciones duraderas dignas de detenerse para valorar.  RPC excelente.

Deseado Dulce Natural ($273).  A la hora de que la bebida fluya con libertad, para acompañar postres o seducir a aquellos amigos que no suelen tomar vino, nada mejor que apelar a lo dulce.  El Deseado está elaborado con un 100% de uva Torrontés que se nota en sus abundantes aromas florales y melosos.  Es dulce, llena la boca y tiene una acidez de sello patagónico que lo equilibra.  No podían faltar en esta selección unas burbujas y este es un todo terreno.

Alma Gemela Pedro Ximénez 2017 ($290).  La Pedro Giménez es la variedad blanca más plantada de nuestro país y como dice el bloguero amigo Nicolás Osini es una ilustre desconocida.  Mariana Onofri ha decidido valorizar la cepa y la zona de Lavalle con una elaboración cuidada que viene dando que hablar desde hace un par de años.  No esperes una explosión de aromas, que son más bien sutiles, pero si mucho en boca. Sabroso, con acidez vibrante. De esos que se clavan, pero a la vez llenan de sabores el paladar.




miércoles, 2 de mayo de 2018

Hoy hay #WineHackaton


Hoy 2 de mayo, blogueros, periodistas, influencers y consumidores entusiastas del vino tendrán su cita en la Ciudad Cultural Konex en C.A.B.A. para vivir una nueva experiencia de comunicación en vino que une el mundo virtual y el real.
A partir de las 16 y hasta las 23hs, el barrio del Abasto brillará con el WineHackaton + #EnjoyMalbec, un encuentro que incluye degustación de vinos de todo el país con un objetivo claro y multiplicador: la difusión de las catas a través de los comentarios e impresiones de los asistentes en las redes sociales, de manera de comunicar lo que están viviendo a una gran comunidad del vino de Argentina.
Se estima una participación de más de 40 bodegas y los vinos que se presentarán en el espacio #EnjoyMalbec serán exclusivamente varietales Malbec y cortes con mayoría de Malbec. En otros stands, también se podrán degustar otros varietales.
El entorno descontracturado y el estilo que propone este evento, está pensado para que los asistentes puedan disfrutar y consumir los vinos en un ambiente relajado entre amigos y colegas, mientras imprimen sus opiniones y relatan sus experiencias con videos, fotos y textos en el mundo digital.
Como atractivos del evento habrá diferentes charlas mano a mano con enólogos, un concurso de comunicación vía redes sociales, sorteos entre los participantes logueados en la WineHackaton App., música en vivo y speed tastings (catas de 3 vinos de terroir o estilos diferentes).
Además, se dispondrá un espacio dedicado a la gastronomía con la presencia de diferentes food trucks.

Foto: WineHackaton

Este evento fue ideado y creado Daniel López Roca, periodista especializado en vinos y en comunicación digital, fundador de ArgentineWines.com y Wine Mind Co. Los #WineHackaton ya llevan veinte ediciones desde su lanzamiento en el año 2015, y esta es la 3er edición de Enjoy Malbec, dos grandes acontecimientos destacados por ser un llamado especial a los micro-influencers del vino. Este año se ensamblan para potenciarse y dar nacimiento al WineHackaton + #EnjoyMalbec en la Ciudad Cultural Konex.
“Como comunicador de los vinos argentinos, creo fuertemente que este tipo de eventos generan un mayor acercamiento hacia los jóvenes consumidores. Los participantes no solo degustan los vinos sino que comunican sus opiniones a través de las redes sociales a sus amigos y seguidores. Estás son las herramientas actuales de llegada hacia los nuevos consumidores”, expresa con énfasis Daniel Lopez Roca.
Para que los participantes puedan aunar sus opiniones y comunicar vía redes sociales los vinos probados y participar de juegos y concursos, podrán utilizar la aplicación WineHackaton App, desarrollada por Wine Mind Consulting.
¿Cómo ser parte de este evento? Las entradas pueden adquirirse en forma anticipada en la boletería o en el sitio de Ciudad Cultural Konex y tienen un costo de $350 en forma anticipada y $400 en puerta el día del evento.
Además, la organización ofrecerá para la venta camisetas con logos del evento. Como parte de la acción social de esta actividad, los asistentes pueden colaborar con la entrega de un paquete de polenta, latas de tomate o azúcar, que serán entregadas a la Fundación El Pobre de Asís, para sus comedores.
WineHackaton + #EnjoyMalbec Ciudad Cultural Konex es acompañado por las entidades: Fondo Vitivinícola Mendoza, Bodegas de Argentina, Wines of Argentina, Wine in Moderation.
Asimismo, cuenta con el apoyo institucional de BA Capital Gastronómica, un programa de Gobierno que busca impulsar a la Ciudad de Buenos Aires como la capital gastronómica de América Latina. Su objetivo es posicionar a la Ciudad como un lugar de encuentro donde familias, amigos y enamorados se reúnan a degustar y disfrutar los sabores de nuestra cultura.


Resumiendo

Cuándo: miércoles 2 de mayo
Dónde: Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131, CABA
Entradas: en boletería o web de Ciudad Cultural Konex.
Precios: anticipadas, $ 350; en puerta, $ 400.
#winehackaton y #enjoymalbec

martes, 17 de abril de 2018

#AWBDescorcha #Malbec vertical de Lupa Malbec


La familia Lupiañez posee desde hace poco más de dos décadas unas 42 hectáreas en el corazón del Paraje Altamira. Son viñedos plantados en 1947 donde predomina el Malbec tan característico de la zona, ese de la “textura de tiza”. Durante años la uva se vendió a bodegas mendocinas que apreciaban la alta calidad del producto obtenido y seguramente las hemos degustado hechas vino en marcas muy afamadas.
Pero en 2009 Juan Pablo Lupiañez, que se había alejado de su puesto contable en una gran bodega para administrar las tierras familiares, se guardó la uva suficiente para llenar una barrica que guardó bajo la parrilla de su casa. Fue una prueba que no salió a la venta, pero que bastó para que le fuera tomando el gusto al juego de ser winemaker.


“Metí todo los ahorros en este proyecto”, me dijo cuando lo visité en Mendoza mientras me contaba que sus “asesores” son los enólogos más conocidos del ambiente, amigos que le comparten sus trucos y no se los puede nombrar. “Después de pensarlo mucho, hace dos años me lancé de forma plena”, agrega y uno ve la difícil decisión que significa apostarlo todo al proyecto del Malbec.
Su historia ya es conocida en Vinarquía (los invito a releer una nota anterior), pero aprovecho una nueva movida conjunta de los Argentina Wine Bloggers para narrarles una vertical de todas las añadas de Lupa que se hizo en Vinoteca Mr. Wines.  Me parece una buena forma de conmemorar el Día Mundial del Malbec que se celebra hoy. Principalmente por lo que decíamos antes, por eso de apostarlo todo por nuestra cepa de bandera.
La elaboración del Lupa Malbec es bastante similar año a año. Se cosecha bastante más maduro que entre los viñedos de la zona y el vino se guarda tras su fermentación maloláctica durante unos 20 meses en barricas con diferentes grados de uso. En líneas generales cada añada es similar, con aromas complejos, buena acidez y presencia más un largo final. La madera siempre está presente, acompañando la fruta y lo que el Paraje Altamira puede aportar. “Son vinos de guarda”, dice el “Lupa” Juan Pablo y parece ir contracorriente de los jóvenes winemakers que hacen vinos para lo inmediato, urgidos por el consumidor de hoy.


Lupa Malbec 2010
Para elaborar esta añada se usaron cuarteles que ya no se destinan al Lupa, lo que nos muestra como la búsqueda es cada vez más seria. Se siente el roble, que expresa aromas a lo que yo llamo los muebles de la abuela, café, licor. Transmite marcadas sensaciones en la boca y posee unos taninos finos, acidez acorde y largo final. Como el 2010 fue un año cálido el alcohol se muestra alto (15.2°) aunque no es molesto.
91+ puntos (Según su creador estos vinos no son para puntuar, sino para beber, pero no puedo resistirlo)

Lupa Malbec 2011
Si mi memoria no falla, fue el primer Lupa que probé, cuando aún era un tímido proyecto y las botellas se vendían casi de boca en boca. La madera se siente menos y todo se vuelve más sutil en esta añada. Hay una leve nota floral y domina la fruta negra. Se lo siente redondeado y con el alcohol menos intenso.
92 puntos

Lupa Malbec 2012
“La búsqueda es un vino en armonía con la madera. No busco un vino maderizado sino uno de guarda”, nos explicaba Juan Pablo mientras presentaba sus vinos en Vinoteca Mr. Wines, La cueva de Musu para los amigos. A medida que crece como elaborador se nota un mejor manejo de la madera y los puntos de cosecha. Ya el 2012 se siente más fresco, se nota más la fruta, ese leve floral que acompaña a varias añadas y algo de chocolate.
92 puntos

Lupa Malbec 2013
Acá hay un cambio, casi un quiebre diría. La misma presencia imponente, el mismo “carácter”, pero con una frescura y unos aromas que solemos identificar más con Altamira (heno/jarilla, hierbas). “Acá dije ‘este es el vino que quiero hacer’. Usé dos de los cuarteles más viejos de la finca”, dice el Lupa y agrega que “a partir de acá decidí usar 75% de barricas francesas. Y no lo toqué más, a partir del 2013 las variaciones solo se deben al clima”.
93-94 puntos

Lupa Malbec 2014
Esta añada y la siguiente confirman el rumbo elegido a partir del 2013. Aunque los aromas se desenvuelven tímidamente, se nota el carácter herbal y frutado que suele transmitir la zona. Al beberlo se lo siente intenso, con taninos pequeños pero marcados. Quizá el menos largo, pero con una fruta muy sabrosa en boca.
92 puntos

Lupa Malbec 2015
Esta añada, la última en salir al mercado tiene 13.9° de alcohol y es la muestra de cómo el hacedor fue bajándole lentamente la graduación alcohólica merced de ir ajustando los tiempos de cosecha para ganar frescura.
Como el anterior, está cerrado de aromas, pero tiene la fruta bien al frente, las ciruelas del Malbec se mezclan con detalles florales. El estilo es similar, pero al 2015 le encuentro un mejor equilibrio general y fluidez. Claramente necesita ser guardado, pero tiene muchísimo potencial.
93+ puntos


Hoy no hay excusas,
en el Día Mundial del Malbec te quiero ver
descorchando uno




martes, 27 de marzo de 2018

Charabón en el desierto

Pero qué iba a hacerles yo,
charabón en el desierto;
más bien me daba por muerto
pa no verme más fundido:
y me les hacía el dormido
aunque soy medio despierto

José Hernández. Martín Fierrro, I, IV



Finalmente hay actualización de mi vino. Los lectores asiduos al blog y quienes me siguen en las redes sociales sabrán que desde principios del año pasado estuve haciendo un curso de elaboración de vino casero. Fueron unos ansiosos meses de espera hasta que llegó la hora de embotellar en noviembre y el vino ya estaba en buenas condiciones para ser degustado.
Gracias al emprendimiento Hago Mi Vino pude aprender a elaborar esta noble bebida de la que vengo hablando y escribiendo desde hace años. Fuimos a comprar uva a unos productores que la traen de San Rafael al Gran Buenos Aires y en la bodeguita urbana de Fondo de Azcuénaga (por la calle de Morón en que se encuentra) pusimos a fermentar ese jugo mágico.


Fueron 70 kilos de Cabernet Sauvignon y 30 de Syrah que fermentaron juntos y nos dieron unas 60 botellas de vino. Tenía el dato que en 2017 el Cabernet sanrrafaelino estuvo muy bueno y el Syrah que traen estos productores viene cada vez mejor en cuanto a color y sabor, por eso nos decidimos a probar suerte con esa cofermentación.
En dos notas anteriores (Molienda, prensado y trasiego)se comenté estos pasos con más detalle.
Con noviembre llegó la comunicación de que estábamos en condiciones de embotellar nuestro preciado elixir. Pero antes debíamos enviar a los profes de Hago Mi Vino nuestro diseño personalizado de etiqueta para que lo hagan imprimir y el resultado final sea completo.
Como me pasó con casi todo este proceso, elegir un nombre fue difícil para mí, como también diseñar la etiqueta. Es que al ejercer la crítica, comentar y analizar este tipo de productos, la decisión de encarar un proyecto así te paraliza. Finalmente decidí distenderme y pensarlo desde otro lado, al fin y al cabo no era un emprendimiento comercial sino un divertimento que nació como regalo de cumpleaños.
Como soy un apasionado de la literatura, de unos versos de Martín Fierro surgió “Charabón en el Desierto”. El charabón es la cría del avestruz, un animal con poca experiencia. Así se siente Martín Fierro en el desconocido desierto y así me sentía yo haciendo vino, jugando al enólogo entre los monsters of wine que pude conocer en viajes y degustaciones. Sé que soy el recién llegado, y hasta diría que menos que eso, por eso me hago el tonto aunque en realidad esté aprendiendo. ;)
Por supuesto, si de Martín Fierro iba la cosa tuve que acompañar el nombre con una etiqueta afín y me decidí por un grabado del gran Carlos Castagnino.


La ansiedad de tantos meses me hizo descorchar una primera botella al otro día de envasado. Y con las semanas se fueron abriendo otras ante la palmada cómplice y el aliento de los amigos. El vino fue creciendo y de su estado inicial inmaduro fue puliéndose y mostrándose más vinoso. Es la parte que no vemos cuando vamos a la vinoteca.
Cuando me preguntan qué clase de vino es digo “es un vino”. No hay pretensiones de hacer algo increíble ni que alguien pierda la peluca después de probarlo. Es un vino por el gusto de hacerlo uno mismo; para mantener viva la tradición de nuestros abuelos que vinieron de Europa y querían seguir haciendo lo mismo que allá; es hacerlo para aprender; y es también hacerlo porque cada vez hacemos menos cosas nosotros mismos.
Ya está llegando la uva a Buenos Aires otra vez y aunque tengo 5 cajas de vino por tomar todavía ya estoy pensando en qué elaborar. Porque no me puedo detener ahora, hay que poner en práctica los conocimientos adquiridos y disfrutarlo, equivocarse, aprender, brindar.
Estoy infinitamente agradecido a los amigos de Hago mi Vino por el aprendizaje e invito a quién quiera vivir la experiencia sin tener que viajar a Mendoza y hacer grandes gastos de que consulten por los cursos.

Si quieren contactarse con Hago mi Vino:
mail: hagomivino@gmail.com
teléfono: 11 5338 2533

Foto de El Ángel del Vino



domingo, 31 de diciembre de 2017

Lo más leído de 2017 en Vinarquía


Es el último día del año, ideal para hacer un repaso de lo que más se leyó entre las notas salidas en 2017.  Como siempre, es sorprendente la diversidad.

1- Finca Las Payas: la guerrilla del vino: A Santiago Salgado lo sigo desde Cemento (?) y cuando vino a Buenos Aires no podía dejar de probar todos los vinos que hace este "loco lindo".
2- #QueSeCepa Chardonnay: Reina de Corazones: la historia y características de la uva blanca más plantada y noble en la primer movida del año que hicimos con los Argentina Wine Bloggers.
3- ¿Vinos de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vino: ¿París? ¿Tailandia? ¿Kenia? Pasá y sorprendete
4- Vinos para tomar (y pensar): Hay vinos que conjugan su amabilidad y te dejan pensando.  En la nota, un clásico frente a un moderno, dos formas de concebir el vino que logran el mismo efecto.
5- El hilo rojo del Malbec: hay un Malbec para cada uno, solo hay que seguir el hilo que nos une desde siempre
6- #AWBDescorchaMalbec Altos las Hormigas, identidad del terruño: un repaso por la actualidad de Altos Las Hormigas para festejar el Día del MAlbec
7- Historias del Champagne I: hay tantas historias como burbujas en una botella.
8- A resguardo de los Aliados y de los Nazis: historias de vinos que se salvaron de la guerra.
9- Vinos económicos que sorprenden: Bravío 4 Continentes y Vendimiario, dos nuevas líneas que sorprenden y son amigables con el bolsillo.
10- Vinarquía en la Premium Tasting (1ra parte): Primera parte de mi paso por "la Premium" con un repaso por los talleres especiales




sábado, 23 de diciembre de 2017

Visitamos Bodega Chandon, hogar de las burbujas

Chandon Argentina

Cuando en 2013 alcanzamos la meta de producir una botella per cápita, nos dimos cuenta de que el espumoso argentino había logrado encontrar su lugar. Ya no era algo que se reservaba para las fiestas de fin de año, casamientos y cumpleaños, descubrimos su versatilidad para acompañar con la comida, su amplio mundo y su toque delicado. Claro que no fue una cuestión de hacer botellas y que la gente compre, hubo un proceso de crecimiento como consumidores y también en la calidad general del producto.
Entre los responsables de esto no podemos negar el rol que cumplió Bodegas Chandon. Desde aquel lejano 1958 cuando la bodega perteneciente a la firma de lujo LVMH (Louis Vuitton-Moët-Hennessy) decidió invertir por primera vez en viñedos fuera de Francia hasta hoy, se ha convertido en la líder indiscutible en la elaboración de espumosos de alta gama en nuestro país. Conseguir equilibrar la difícil ecuación de calidad y cantidad es uno de sus grandes logros y uno se da cuenta cabal de esto al recorrer su bodega. Paseando entre enormes tanques de acero inoxidable, el Director Hervé Birnie-Scott nos decía que “cada uno vale lo que una Ferrari” y entonces entendimos que para lograr hacer lo que hacen se necesita mucha inversión.


El enólogo Gustavo Sánchez nos explicó que inicialmente las líneas más bajas de Chandon se elaboraban “prácticamente con lo que había”, UgniBlanc, Semillón, PinotNoir de Maipú. Poco a poco se fue ajustando la selección de uvas hasta lograr lo que querían y hoy siempre trabajan con las mismas fincas. Para la alta gama de la bodega las uvas provienen de los viñedos más elevados ya que aportan frescura, fineza y complejidad.
Junto a Gustavo Sánchez hicimos una recorrida por los productos de Chandon y pudimos reconocer las diferencias y estilos particulares. Consultado al respecto de cómo veía él los distintos métodos de elaboración de espumosos nos dijo que “el Charmat mantiene la fruta, el Charmat Largo le da cremosidad y el Champenoise, complejidad”. De esta manera se entiende el camino buscado en cada línea de elaboración.
Empezamos la cata con el Chandon Extra Brut de toda la vida. El corte es un 60% Chardonnay y 40% Pinot Noir que pueden llegar a variar en algunos años para mantener un estilo constante. Se lo elabora mediante el método charmat lungo o charmat largo, cuya segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable. Su burbuja es fina y sus aromas recuerdan a las peras, el ananá, algo de la fruta roja del Pinot Noir y un detalle de bizcocho. Lo notamos balanceado, largo y con una sensación de refrescante acidez final. Un todo terreno que siempre cumple.
Con el Chandon Brut Nature hay un salto de calidad y varios coincidimos en que es uno de esos secretos a voces. El argentino compra el Extra Brut casi por inercia, pero por prácticamente el mismo precio este producto lo supera. El secreto está en las uvas de Valle de Uco, “la mayor altitud nos permitió sumar tiempo de contacto con las levaduras” explicó Gustavo Sánchez. Este detalle le aportó complejidad, tostados y fruta. Hay una mayor acidez, cremosidad y un final más largo con un regusto agradable. Con unos blinis de salmón o todo un plato de pescado va espectacular.


Luego pasamos a la línea Baron B, todo un clásico de la alta gama argentina. El nombre es en honor al barón Bertrand de Ladoucette, primer presidente de la filial local de Moët & Chandon y quien fuera el pionero en ver el potencial de nuestro país para consumir y producir este tipo de vinos. En esta línea de vinos utilizan la uva proveniente de los viñedos más altos, entre 1450 y 1600 metros sobre el nivel del mar y la elaboración se realiza con el método champenoise de segunda fermentación en botella.
El primero que probamos fue el Baron B Cuvée Spéciale Extra Brut, en cuya composición hay un poco más de Chardonnay que Pinot Noir. El contacto con sus lías (en la segunda fermentación en botella) es de unos 18 meses, lo que da aromas más complejos de frutos secos, cítricos y un aromita a “bizcocho Canale”. Es un espumoso muy logrado, balanceado y sin aristas, cremoso, de buena acidez y largo final. De esos para momentos especiales.
El cierre de lujo estuvo a cargo del Baron B Cuvée Millésimé Brut Nature 2014, un con poca azúcar y una crianza sobre lías de 36 meses. Sus aromas abarcaban un gran rango donde la fruta cítrica se conjugaba con las notas de bizcocho (incluso un fugaz café). La acidez está bien marcada, pero compensada por un regusto cremoso. Largo y redondo, es una joyita para descorchar junto a platos finos como ostras o trucha con salsa ácida.
Al venir probando uno tras otro, fuimos descubriendo las sutiles diferencias que los separan y también el hilo conductor que los hermana. Son espumosos de elaboración cuidadosa, donde la tecnología y la experiencia ayudan a hacer grandes volúmenes sin perder calidad. El resultado final se nota en la copa: delicadeza, expresión y constancia.

Chandon Baron B