miércoles, 16 de enero de 2019

“Insurrección Cultural”: en búsqueda de una ética del vino


Empecé a leer “Insurrección cultural” con mucho entusiasmo.  Jonathan Nossiter es el director de Mondovino, uno de los documentales más influyentes, críticos y controvertidos del mundo del vino y como si fuera un gurú que toma la palabra y vuelve a contraatacar quería saber qué tenía para decir ahora.
Inicialmente el libro trata de mostrar un panorama del estado del Arte y como la maquinaria económica y especulativa engulló al artista y su capacidad de interpelar a la sociedad en que vivimos. Acabado su crédito social como interlocutor del mundo, como intelectual propiamente dicho, quedó un vacío que él nota que están ocupando algunos artesanos. Esa categoría de creadores siempre ninguneada tomaría hoy el valor crítico que el artista perdió, por eso los llama “artisanos”. Si bien suena simplificado en estas líneas, el autor argumenta su posición con un recorrido por la historia del arte, especialmente el cine, y un análisis de la posmodernidad y la relatividad cultural que pregonan sus popes. Ahí es cuando Nossiter parece enredarse y su ideología se torna por momentos radical (él usa mucho esa palabra por su origen etimológico, “raíz”) y por momentos un pastiche que solo la posmodernidad que tanto ataca puede permitir.
Sin embargo, con el pasar de las hojas el lector entiende su radicalidad, no puede ser tibio si pretende ser el marco teórico de esta rebeldía agrícola. Porque en sí el libro habla del mundo agrícola, de revalorizar lo que el campo tiene de agri-cultura. En ese sentido, el momento más fuerte es el alegato contra la agricultura química que se viene desarrollando en los últimos 70 años y la homogeneización de todo lo producido. Día a día asistimos a la destrucción del capital cultural que representan las especies autóctonas, las formas de cultivo locales, la elaboración regional de un producto, etc. en pos de las “buenas intenciones” de Monsanto y de lo que supuestamente quiere el mercado.
Jonathan Nossiter ve en el vino natural un bastión de disidencia contra esta forma de trabajar la tierra. Por definición, el vino natural sería aquel que desde el viñedo hasta el momento de envasado prescinde de agregados químicos como fungicidas, sulfitos, levaduras seleccionadas y un largo etcétera de productos y técnicas artificiales autorizadas. Esos vinos son más imperfectos, respetan su lugar de origen, remiten a formas de vinificación ancestrales y a cepas locales desconocidas o excluidas del podio internacional. “La mineralidad y salinidad que caracterizaba al vino en sus radicales orígenes perdió su lugar a manos de menjunjes altamente azucarados, producidos en sintonía con el ‘giro gustativo’ de la época en favor de formas y experiencias infantilizadas” señala Nossiter en un capítulo, para agregar que eso se difundió como la expresión auténtica del vino por la prensa especializada (y no tanto).

Jonathan Nossiter junto a Gabriel Bloise (enólogo de Chakana Wines) y Juan Pelizzatti (socio gerente de Chakana Wines) en su paso por Argentina

Como una forma de darle la espalda a esta concepción del vino y a las rígidas (y a veces absurdas) Denominaciones de Origen europeas que regulan lo agrícola es que surgen los productores que el autor llama artisanos. Saben que no van cambiar el mundo, entonces simplemente siguen otro camino. Naturales, orgánicos, biodinámicos y los puntos intermedios que existan son los insurrectos, porque para Nossiter ir a contramano del “vino químico” es una rebelión ética, no simplemente utilizar más o menos sulfitos. “Contrario a ese discurso industrial del vino que habla de sí mismo en el vino, el vino natural no propone un discurso sobre el vino sino sobre las relaciones entre individuos y la relación del hombre con su entorno. Deja de ser el vino que habla del vino, para ser el vino que habla del otro: la naturaleza.”
El complemento de “Insurrección Cultural” es el film “Resistencia Natural”, donde Nossiter retrata y visita las fincas de productores italianos que abrazaron la filosofía del vino natural. Quien adquiera el libro podrá escanear un código QR o entrar a un enlace que le permite verlo gratuitamente y así poner en imágenes lo que se plantea en el libro, sin lo cual le estaría faltando una pata. El momento imperdible de la película es cuando el viticultor Stefano Bellotti compara dos paladas de tierra, una de su finca biodinámica y otra de un vecino tratada químicamente a dos metros de distancia: las imágenes son elocuentes y muestran lo que es una tierra “viva”.


Otro aspecto del fenómeno del vino natural que analiza el autor es la faceta urbana de esta rebelión ética. La conciencia ecológica, la búsqueda de autenticidad, la moda y la nueva dimensión de sabores seducen cada vez a más consumidores de las grandes ciudades y generan en ellos la necesidad de difundir a esos pequeños productores y soñadores. En ese sentido, nuestro país tiene pocos espacios de difusión, aunque en las redes hay todo un círculo que retroalimenta a emprendimientos que se enmarcan dentro de la ética planteada por el intelectual norteamericano. Por eso hay que aplaudir la iniciativa de Chakana Wines de bancar la edición en español de este libro. La bodega viene haciendo una reconversión importante de su forma de trabajar el viñedo y sus vinos, con líneas orgánicas, biodinámicas y también naturales. Difundir este tipo de material es lo que muestra que tras sus productos no hay una impostura, sino que creen firmemente en lo que están haciendo.
Personalmente soy un entusiasta de la diversidad. Me gusta que haya de todo y tener la posibilidad de la elección. Sin embargo, después de leer el libro debo reconocer que salgo bastante más converso. Su lectura ha cuestionado mucho de mi experiencia personal y también me dejó muchos interrogantes. Pero hay una duda que no deja de volverme una y otra vez: si queremos revitalizar el vino argentino, ¿no deberíamos dar una vuelta hacia estas expresiones más auténticas en vez de buscar soluciones mágicas en el marketing, las ofertas y los formatos innovadores?


El primer capítulo y el trailer se pueden descargar gratis desde aquí



martes, 11 de diciembre de 2018

Rosell Boher presentó nueva añada de su Grand Cuvée


Cuando en 2014 salió al mercado el Grand Cuvée de Rosell Boher todos nos miramos sorprendidos: un espumoso con 70 meses de crianza sobre lías era inusual para el mercado y la industria argentina. Por supuesto que levantó polvareda, o más bien burbujas, porque más allá de la larga crianza, los comentarios y el marketing había un gran producto con una finura y una complejidad que coronaban el gran trabajo que viene haciendo la mano hábil de Pepe Martínez en la bodega.
También una de las preguntas que nos hacíamos era si esto iba a poder replicarse año a año. Ya nos endulzaron con semejante vino y no íbamos a resignarnos a esperar mucho más para que saliera otra partida. En el medio salió Encarnación, un Brut Nature con mayoría de Chardonnay que nos gustó a todos los que lo probamos, pero nuestras copas ávidas querían más de aquella botella con etiqueta metálica.
Hasta que nuestros deseos fueron cumplidos y finalmente llegó el día en que un mail desde la bodega convocaba a los Argentina Wine Bloggers a probar la primicia de una nueva añada del Rosell Boher Grand Cuvée 70 meses. En este caso se trata de la añada 2012, elaborada mediante el método champenoise con 90% de uvas Pinot Noir y 10% de Chardonnay. Este método implica una segunda fermentación en botella donde se lo suele dejar en contacto con sus levaduras durante varios meses y así ganar complejidad y elegancia. Lo particular del caso es que fueron 6 años de crianza, logrando un producto único.


Si bien hay algunas notas de pan tostado, el aroma que impera es el de frutas como la manzana y la naranja, más la complejidad ganada que se siente en frutos secos como las almendras. Hay toda una efusión de aromas como pocas veces podremos notar en un espumoso argentino. Al paladar se lo siente “esponjoso”, cremoso por las finas burbujas; seco y dejando un largo recuerdo final. Gran espumoso, para celebrar en grande.
Nos acompañaron Matias Torres García, presidente de la bodega; Alejandro Pepe Martínez Rosell, enólogo principal; y Nicolás Calderón, enólogo y mano derecha en la bodega. Los tres coincidieron en la importancia del equipo técnico y el compromiso del mismo, también nos hablaron sobre cómo la bodega busca “subir la vara” de sus productos con lanzamientos cada vez más cuidados y de calidad. La aparición de una nueva añada de su espumoso más trabajado y con mayor crianza es un botón que muestra ese trabajo.
Si estás pensando en un festejo de fin de año muy top, este espumoso tiene que estar entre tus primeras opciones. Y como dijo en la reunión Pepe Martínez: “El espumoso tiene su momento (que lo hacen un montón de cosas) de glamour, de elegancia, y ese momento debe ir en copa flauta”. ¡Salud!

Nicolás Calderón, Pepe Martínez y MatiasTorres García



miércoles, 31 de octubre de 2018

Cuando el vino da miedo


Cuando decimos que el vino es cultura, que es más que una bebida, o usamos la expresión “el mundo del vino”, no lo hacemos a la ligera. Una copa es un mundo y hay tanto que hablar sobre esta noble bebida que podría llenar estanterías enteras.
Si dividiéramos todas esas historias por géneros o materias, tendríamos geografía, botánica, historia, gastronomía… y también el género de terror. Sí, hay historias de miedo que involucran botellas de vino, leyendas incomprobables que quisiera compartir con ustedes:

Cuerpos en barricas
Hay una leyenda urbana que se repite mucho en Internet y cuenta que una pareja compra una vieja propiedad en Escocia (comprensiblemente algunas versiones hablan de Francia) y comienzan las tareas de refacción. Entre los objetos que dejaron los antiguos propietarios había una barrica de vino que por su peso, parecía estar llena. Los empleados que realizaban las tareas de mantenimiento no podían moverla y empezaron a llenar algunas botellas de vino para alivianar el peso. Aunque no lograron vaciar completamente la barrica, ya podían moverla y los nuevos dueños pidieron que la llevaran cerca de un patio donde iban a brindar una fiesta de inauguración.
Como era previsible, la barrica se volvió el centro de la fiesta y si bien el vino sabía algo raro, los invitados se sirvieron hasta que quedó vacía. Cuando ya se habían retirado todos, los dueños empezaron la tediosa tarea de acomodar y limpiar el patio. Al querer mover la barrica, notaron que seguía pesada y alguien sugirió abrirla. Para su sorpresa, en el interior había un hombre muerto.
La leyenda es más que inverosímil y hasta sorprende que siga proliferando por la web. Sin embargo, como toda leyenda así, tiene un punto de contacto con la realidad. Antiguamente, cuando alguien moría en altamar era arrojado al agua salvo que fuera un personaje importante. Para conservar su cuerpo durante la travesía lo metían en los grandes toneles que llevaban los barcos. El alcohol de bebidas como el ron preservaba el cadáver. Es la suerte que sufrió el famoso Almirante Horatio Nelson: al morir en la batalla de Trafalgar, su cuerpo fue guardado en una barrica de Cognac custodiada día y noche hasta que llegó a Inglaterra.


La caja Dybbuk
En 2003 un objeto muy curioso salió a subasta en eBay. Se trataba de un pequeño mueble para guardar vino, supuestamente habitado por un Dybbuk, un espíritu malvado según la tradición hebrea. El propietario informaba que había adquirido la caja en un remate para restaurarla y venderla, pero al notar que formaba parte del legado familiar pensó en devolverla a la nieta del antiguo dueño, un sobreviviente del Holocausto. La joven heredera le dijo que de ninguna manera deseaba tocar o abrir ese objeto porque su abuela le había dicho que allí había encerrado un Dybbuk.
Kevin Mannis decidió llevar el antiguo gabinete para vinos a su tienda de antigüedades. Al abrirlo encontró dos monedas estadounidenses de la década del 20, un pedazo de mármol con la palabra hebrea Shalom, un candelabro y una pequeña copa (no, nada de vino kosher). Ese mismo día empezó a soñar con una anciana junto a la caja, su negocio empezó a ir cada vez peor y los objetos se movían y rompían en la tienda.
El ganador de la subasta también experimentó problemas de salud y tuvo que consultar con un rabino para encerrar al espíritu otra vez en su prisión. Una vez hecho, escribió un libro que terminó inspirando la película Posesión Satánica de 2012.
Al parecer el demonio no solo habita dentro de las botellas…


El Casillero del Diablo
La última es una historia bastante conocida en el mundo del vino y no por eso menos interesante. Don Melchor de Concha y Toro fundó en 1883 la que luego sería una de las bodegas más grandes y prestigiosas de Chile. En 1891 tuvo su primera vendimia y siempre se guardó, reservados en un casillero especial, una selección de los mejores vinos para consumo personal. Con los días notaba que su colección personal iba decreciendo más rápido de lo que él los bebía, por lo tanto los trabajadores o vecinos le estaban robando sus botellas más preciadas. Aprovechando lo supersticioso de sus empleados, don Melchor hizo correr el rumor de que en ese lugar se le apareció el Diablo y que estaba maldito. Así nació el nombre de uno de los vinos más famosos del mundo y también se ahorró algunos disgustos. Por las dudas, de noche soltaba un toro bravo en las cercanías que al oír ruidos en la oscuridad corría y bufaba. Los invasores aseguraban que era el Diablo que rondaba la bodega.




domingo, 28 de octubre de 2018

#AWBdescorcha #Rosados 2018, el año de los rosados

Ya sé que eso de "el año de..." es discutible siempre.  También, que en este mundo de diversidad como es el del vino y sus consumidores, un tipo de vino acompaña a tendencias que se van dando en general.  Sin embargo, no podemos dejar de hacer notar que este año los rosados dieron mucho de qué hablar.  Vinificaciones más cuidadas que en años anteriores; un estilo más ligero, más Provence si se quiere; ediciones lujosas; y un publico "que se le atreve" sin prejuicios, han animado un tipo de vino siempre marginal en nuestro país, pero que venía trabajándose desde hace unos años atrás.


Junto al resto de los Argentina Wine Bloggers nos propusimos recomendar algunos en forma conjunta porque se acercan los día lindos en que uno quiere vinos más frescos, las comidas tienden a ser más ligeras y se habilita la temporada de terraza/balcón/patio/jardín.
Entre los que probé últimamente me gustó mucho el Andeluna Rosé Malbec 2018.  Las uvas provienen de los viñedos que la bodega posee Gualtallary, a unos 1300 metros de altura.  La zona, que ya no necesita probanzas, se caracteriza por ser fría lo que permite una lenta madurez del Malbec.
Gracias a que apenas se lo macera unas horas este rosado tiene un color pálido, muy sutil.  Es una explosión de agradables aromas florales y de cereza con un plus herbal.  Se lo siente "cómodo", fresco, con una acidez agradable.  
Esta nuevo rosado de Andeluna me parece ideal para acompañar las comidas livianas (hay que ponerse en forma para el verano) que van llegando con el calorcito.  Si hace rato que tenías en mente armar esa ensalada con un poco de todo y no sabías con qué vino acompañarla o si estás armando un gran antipasto y necesitás un vino versátil, acá hay una buena opción.




viernes, 27 de julio de 2018

La hora de los pequeños productores

Pequeños productores en la Premium Tasting

La siguiente es una pequeña columna de opinión que me encargaron para un importante diario argentino. Iba a acompañar a una nota de mayor envergadura que finalmente no se publicó y no quería dejar de compartirla con ustedes.

Hace unos años se desató el furor por los vinos de autor. Afortunadamente, esa expresión que sonaba tan pretenciosa se dejó de usar y hoy hablamos de “pequeños productores”. La mayoría son jóvenes, formados, curiosos y se mueven al margen de las grandes bodegas. Sus vinos buscan ser originales, de calidad y, salvando algunas etiquetas, sus precios están en la franja media.

Antes las grandes bodegas los miraban con desdén y ahora estos pibes les marcan la cancha. Rescataron cepas, innovaron, apostaron por vinos más frescos y menos cargados de todo. Y las bodegas tuvieron que correr tras ellos, tratando de salvar esos terruños que habían escondido porque “no vendían” y cambiando su forma de vinificar.

De la mano de las vinotecas de barrio y las redes sociales, esos pequeños productores construyen su lugar. Y mientras los grandes necesitan correr sus líneas cuando los números queman, ellos aprovechan y seducen a nuevos consumidores con su autenticidad.




viernes, 20 de julio de 2018

#AWBdescorcha #AmigosDelBolsillo 10 vinos por menos de $300

Además de darnos apoyo mutuo, potenciarnos y juntarnos a beber algo, los Argentina Wine Bloggers también nos organizamos para lanzar notas en conjunto con motivo de celebrar alguna fecha especial.  Al igual que el año pasado, en 2018 quisimos homenajear otra vez el Día del Amigo porque el vino, al fin y al cabo, se disfruta más cuando se comparte.
Para darle una vuelta más decidimos ir no solo por nuestros vinos "amigos", sino aquellos que sean amigables con el bolsillo de los enófilos y nos pusimos el tope de U$S 10, que al cierre de esta nota ronda los $280.
Sin más preámbulos aquí van seleccionados ordenados por rango de precios y algún breve comentario.


Traful Vino Blanco S/A (~$100).  Este blanco pertenece a una línea intermedia de Bodegas López, ubicada entre el Vasco Viejo y el López clásico.  Está elaborado con uvas Torrontés y Semillón y claramente el primero se impone aunque el Semillón aporta alguna nota verde.  No tiene más pretensiones que ser un vino de mesa, pero se defiende mucho mejor que otros de su rango de precio, lo que demuestra la capacidad de la bodega de sacar vinos de gran calidad a precios accesibles.  Lo conseguís fácilmente por menos de $100.

Portillo Pinot Noir 2017 ($140).  Un Pinot Noir que ronde los $100 suena a rareza o intomable, sin embargo los Portillo de Salentein suelen cerrarnos la boca con sus vinos más que correctos.  En este caso es un Pinot simple, donde abunda la fruta roja como la cereza y, aunque es más corto de lo que deseamos para la cepa, se lo perdonamos por el precio.  Un vino perfecto para todos los días.

Innovación Ekigaina 2016 ($166).  La línea Innovación de Bodega Santa Julia es una de esas perlitas de la vitivinicultura argentina que siempre hay que seguir de cerca.  Regularmente sacan varietales muy raros en nuestro país a un precio increíblemente accesible.  En este caso tocó probar el Ekigaina, una cruza entre Tannat y Cabernet Sauvignon que acá dio un vino de estilo joven, con aromas a especias, pimientos y hierbas. Redondeado, con sabor frutado y cuerpo medio.Para experimentar sin ensartarse y acompañar comidas diarias.

Domaine Bousquet Premium Malbec 2017 ($199). A principios de año se relanzó este vino con una etiqueta renovada que demuestra que para beber un buen Malbec no hace falta hipotecarse.  Las uvas provienen de Tupungato y tiene una crianza de seis meses para darle un "toque" de complejidad y redondez.  Aromas a moras, higos y tabaco.  Muy suave al paladar, con cuerpo medio y ágil. Resumiendo, alta chupabilidad a precio coherente.

Familia Mayol Pinot Grigio 2016 ($200).  Fue mi primer contacto con esta bodega que cuenta con unas 100 hectáreas productivas en varias zonas de Mendoza (el Pinot Grigio proviene de Vista Flores) y me sorprendió gratamente.  Un vino algo minimalista, pero expresivo, que te cachetea amistosamente con su acidez y deja un largo recuerdo.  No será fácil de encontrar, pero bien vale la pena si te gustan los blancos de acidez marcada y sabores cítricos.


Esmeralda Chardonnay 2017 ($210).  Bodegas Esmeralda suele darnos vinos de buena factura, buen packaging y fáciles de conseguir a buen precio.  Este Chardonnay con uvas de Tupungato y La Consulta forma parte de sus últimos lanzamientos y es el que más me agradó de los que probé.  Tiene un añejamiento de entre 6 y 8 meses en barricas lo que le da cierta untuosidad y diversidad de aromas.  Es muy agradable y con cuerpo lo que lo hace ideal para acompañar gran diversidad de platos.

Críos Malbec 2017 ($251).  Esta línea de Susana Balbo Wines es una invitada habitual a nuestra mesa por su excelente relación precio/calidad.  En este caso es un Malbec de color violáceo, bien Uco. Sus aromas presentan mucha fruta como ciruela madura y toques de especias y madera. Amable, pero con intensidad y una acidez que lo vuelve ligero. Mucho sabor y final acorde al rango.  Un amigo del bolsillo que va a gustar en cualquier mesa.

Alfredo Roca Fincas Pinot Noir 2016 ($270).  Si buscás un Pinot complejo, con algo de crianza en barricas y que te haga sentir variedad de sensaciones sin empeñar el sueldo tenés que probar este sanrafaelino.  Aromas a especias, té negro, flores secas y algo de licor muestran su estilo clásico.  Al beberlo se lo siente agradable, con taninos finos y un final de sensaciones duraderas dignas de detenerse para valorar.  RPC excelente.

Deseado Dulce Natural ($273).  A la hora de que la bebida fluya con libertad, para acompañar postres o seducir a aquellos amigos que no suelen tomar vino, nada mejor que apelar a lo dulce.  El Deseado está elaborado con un 100% de uva Torrontés que se nota en sus abundantes aromas florales y melosos.  Es dulce, llena la boca y tiene una acidez de sello patagónico que lo equilibra.  No podían faltar en esta selección unas burbujas y este es un todo terreno.

Alma Gemela Pedro Ximénez 2017 ($290).  La Pedro Giménez es la variedad blanca más plantada de nuestro país y como dice el bloguero amigo Nicolás Osini es una ilustre desconocida.  Mariana Onofri ha decidido valorizar la cepa y la zona de Lavalle con una elaboración cuidada que viene dando que hablar desde hace un par de años.  No esperes una explosión de aromas, que son más bien sutiles, pero si mucho en boca. Sabroso, con acidez vibrante. De esos que se clavan, pero a la vez llenan de sabores el paladar.




miércoles, 2 de mayo de 2018

Hoy hay #WineHackaton


Hoy 2 de mayo, blogueros, periodistas, influencers y consumidores entusiastas del vino tendrán su cita en la Ciudad Cultural Konex en C.A.B.A. para vivir una nueva experiencia de comunicación en vino que une el mundo virtual y el real.
A partir de las 16 y hasta las 23hs, el barrio del Abasto brillará con el WineHackaton + #EnjoyMalbec, un encuentro que incluye degustación de vinos de todo el país con un objetivo claro y multiplicador: la difusión de las catas a través de los comentarios e impresiones de los asistentes en las redes sociales, de manera de comunicar lo que están viviendo a una gran comunidad del vino de Argentina.
Se estima una participación de más de 40 bodegas y los vinos que se presentarán en el espacio #EnjoyMalbec serán exclusivamente varietales Malbec y cortes con mayoría de Malbec. En otros stands, también se podrán degustar otros varietales.
El entorno descontracturado y el estilo que propone este evento, está pensado para que los asistentes puedan disfrutar y consumir los vinos en un ambiente relajado entre amigos y colegas, mientras imprimen sus opiniones y relatan sus experiencias con videos, fotos y textos en el mundo digital.
Como atractivos del evento habrá diferentes charlas mano a mano con enólogos, un concurso de comunicación vía redes sociales, sorteos entre los participantes logueados en la WineHackaton App., música en vivo y speed tastings (catas de 3 vinos de terroir o estilos diferentes).
Además, se dispondrá un espacio dedicado a la gastronomía con la presencia de diferentes food trucks.

Foto: WineHackaton

Este evento fue ideado y creado Daniel López Roca, periodista especializado en vinos y en comunicación digital, fundador de ArgentineWines.com y Wine Mind Co. Los #WineHackaton ya llevan veinte ediciones desde su lanzamiento en el año 2015, y esta es la 3er edición de Enjoy Malbec, dos grandes acontecimientos destacados por ser un llamado especial a los micro-influencers del vino. Este año se ensamblan para potenciarse y dar nacimiento al WineHackaton + #EnjoyMalbec en la Ciudad Cultural Konex.
“Como comunicador de los vinos argentinos, creo fuertemente que este tipo de eventos generan un mayor acercamiento hacia los jóvenes consumidores. Los participantes no solo degustan los vinos sino que comunican sus opiniones a través de las redes sociales a sus amigos y seguidores. Estás son las herramientas actuales de llegada hacia los nuevos consumidores”, expresa con énfasis Daniel Lopez Roca.
Para que los participantes puedan aunar sus opiniones y comunicar vía redes sociales los vinos probados y participar de juegos y concursos, podrán utilizar la aplicación WineHackaton App, desarrollada por Wine Mind Consulting.
¿Cómo ser parte de este evento? Las entradas pueden adquirirse en forma anticipada en la boletería o en el sitio de Ciudad Cultural Konex y tienen un costo de $350 en forma anticipada y $400 en puerta el día del evento.
Además, la organización ofrecerá para la venta camisetas con logos del evento. Como parte de la acción social de esta actividad, los asistentes pueden colaborar con la entrega de un paquete de polenta, latas de tomate o azúcar, que serán entregadas a la Fundación El Pobre de Asís, para sus comedores.
WineHackaton + #EnjoyMalbec Ciudad Cultural Konex es acompañado por las entidades: Fondo Vitivinícola Mendoza, Bodegas de Argentina, Wines of Argentina, Wine in Moderation.
Asimismo, cuenta con el apoyo institucional de BA Capital Gastronómica, un programa de Gobierno que busca impulsar a la Ciudad de Buenos Aires como la capital gastronómica de América Latina. Su objetivo es posicionar a la Ciudad como un lugar de encuentro donde familias, amigos y enamorados se reúnan a degustar y disfrutar los sabores de nuestra cultura.


Resumiendo

Cuándo: miércoles 2 de mayo
Dónde: Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131, CABA
Entradas: en boletería o web de Ciudad Cultural Konex.
Precios: anticipadas, $ 350; en puerta, $ 400.
#winehackaton y #enjoymalbec