lunes, 5 de septiembre de 2011

En el restaurante

Vió lo que pasa, uno va al restaurante con su novia/señora/pareja/amante/proyecto y busca un lugar algo íntimo.  Para acompañar el momento y la buena mesa nada mejor que un buen vino, eso está más que claro.
La elección no es sencilla.  Puede ser que te encuentres con una carta amplísima (El Bistró del Faena Hotel+Universe tiene una cava con más de 650 etiquetas, por ejemplo); una carta paupérrima (las de la mayoría de las parrillas); o quizás sea correcta o de tu gusto, pero difícil de  maridar por lo variado de la comida; o la peor de todas, quizás haya un sommelier que nos quiera "ayudar", jaja.
Siempre tuve una duda, ¿cómo conservan los vinos en los restaurantes?  Algunos, los más top, tienen cavas refrigeradas, ¿y los otros? deben hacer lo mejor posible, guardándolos lo más lejos de la cocina y además apoyarse en la gran rotación de ciertas botellas.  Ojo, parece una pavada pero no lo es.  Uno pide un DV Catena, que te lo cobran alrededor de los $120-140 y si como no tiene rotación y fue mal guardado perdió mucho de sí, no es muy divertido.
Otra cosa es al momento de querer comentar lo que uno tomó, o sea lo que me pasa ahora.  Como los lugares suelen estar a media luz, perdimos todo lo visual que nos pueda dar el vino.  Además de que no podemos tomar notas para después recordar con detalle lo que bebimos.  Imagínense que si me pongo a tomar notas en una cena íntima cuando levante la cabeza mi novia ya no va a estar.

Los últimos dos vinos que tomamos en restaurantes fueron: Padrillos Pinot Noir 2010 y Postales del fin del Mundo Cabernet Sauvignon 2007
Aunque el alcohol deja su marca en nuestra memoria, trataré de hacer un esfuerzo.






El Padrillos lo tomamos en Jolie Bistró, en Belgrano.  Déjenme empezar por su sabor: sabroso, un toque ácido que no molestaba y un final de boca bastante decente.  El asunto fue con los aromas: nos apabulló el marcado aroma a panificados.  Si bien un leve bouquet así no estaría mal, éste se pasaba porque tapaba cualquier otra cosa con ese fuerte aroma a levaduras o panificados que duró bastante.  Lo quiero probar de nuevo porque no es lo que esperaba después de leer notas como esta.
Un tema aparte, el de la botella.  Debía pesar más de un kilo, exagerada realmente.
Para los que les interesan los nombres éste es un vino que lleva la firma de Ernesto Catena.

El Postales me dio miedito cuando lo trajeron.  2007, en un vino que según la web tiene un "leve paso por roble", pensé que podría estar ya muerto.  Pero no, sorpresa! estaba excelente.  Aroma frutal bastante intenso y gustoso.  Cero taninos, bien redondo.  Se nota que el vino tenía una buena estructura y la guarda fue correcta.  Lo tomamos en Vuelvo al Sur, en Ramos Mejía, un lindo ambiente decorado cinéfilamente.

5 comentarios:

  1. Anónimo5/9/11 15:26

    Bienvenido a la blogosfera!
    Me gusta su estilo

    Saludos :)

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  2. Ariel, el Padrillos 2009 está mejor que el 2010, igual la cosecha 2010 por $ 45 sigue siendo bueno en Precio/Calidad, comparto que le faltan un poco de aromas primarios (frutas) y tiene bastantes secundarios, vos le encontraste panificados, levadura, por mi parte hasta dulce de leche le encontré!!!. Tal vez esto no sea tan agradable en un vino jóven no? Lo tomé un par de veces y se comportó mejor a menos temperatura (15°).
    Muy buena la nota!!!!!
    Saludos

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  3. Ese es un dato a tener en cuenta entonces.

    Gracias por comentar

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  4. Hola Ariel, nos sumamos a lo que dice Fabián. El 2009 está muy bueno, damos cuenta de ello (uno de los Noir que más nos gustaron, dentro de una gama de precio adecuada). Y también nos sumamos a lo que dice anónimo arriba, nos gusta mucho tu estilo! Cada vez somos más! Salute!

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  5. Gracias Andrés y Noemí por contestar. Y bueno, habrá que darle la segunda oportunidad al 2009 entonces!

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