martes, 31 de enero de 2012

Sucundún-sucundún

Me tomé unos días de vacaciones junto al mar y paso a contarles que se bebió en esa semanita.  Debo decir que degustar el vino en vacaciones, cuando la casa no es de uno, se nos puede complicar por la temperatura y la falta de copas, pero uno hace el esfuerzo.  ¡Qué lucha! jaja.  Voy a tratar de no hacerla larga.
Para los lectores de otros países les explico que el título de la nota, poco original ya, hace referencia a una vieja canción argentina sinónimo de vacaciones en la Costa Atlántica.


Alta Vista Classic Cabernet Sauvignon 2007.  Un vino que pasó 6 meses por roble y que teníamos cierto miedito de que no hubiera llegado vivo a este despuntante 2012.  Pero llegó.
De color rojo teja evolucionado, profundo.  Aromas a fruta madura de baja intensidad, con la madera al frente: intensa vainilla y algo de chocolate y café.  En boca fue agradable, bien redondo, prácticamente libre de astringencias, pero con un paso picante y un final agradable y largo.
No es uno de los single vineyards de Alta Vista pero si un buen vino que está en un momento interesante de su evolución, quizá el momento final.  Drink now!
Precio: $39
RPC: Difícil, digamos correcta o un poquito más


Killka Malbec 2010, Bodegas Salentein.  El año pasado hubo una nota sobre su Malbec 2009 que había gustado, aunque coincidíamos en que la calidad se estaba alejando de la añada 2008.  El Killka Malbec 2010, no es la excepción.
Color ojo violáceo profundo y moderno.  Aromas de intensidad medio-baja, con aromas a moras y algo de vainillas que aportó el paso de 6 meses en roble.  En boca fue un vino amable, con un leve amargor centro-atrás.
Volviendo a lo que decíamos al principio, está lejos del glorioso 2008 y del más que correcto 2009.
Precio: $40
RPC: de Regular a Correcta


Marcus Merlot 2009, de Bodegas Humberto Canale, Río Negro.  Lo compré tras la recomendación del blog de Fabian Mitidieri, si bien él hablaba de la añada 2011, todavía no los vi en la góndola.
Color rojo granate, interesante nariz con aromas a frutos rojos, un toque especiado y algo de levaduras.  En boca amable, sabroso, buen final.
Un vino que garpa por su precio y que te dice que deben explotarse más los Merlot en la Patagonia, por favor!
Precio: $30
RPC: Excelente


Nina Blend 2006, de Bodegas San Huberto, La Rioja, una bodega de la que hemos hablado bien y mal, por diferentes razones, no todas enológicas.  Nina es un corte de 50% Petit Verdot, 30% Cabernet Sauvignon y 20% Malbec con una crianza de 12 meses en roble y 12 meses de estiba en la bodega.
Color rojo profundo, con reflejos granate.  Aromas algo complejos, aunque con menos intensidad de la esperada, a fruta roja, algo de los pimientos del Cabernet y una madera bien integrada, sutil, que aporta un toque tostado y unos lejanos toques de café y chocolate.  En boca fue equilibrado, pero potente, con un suave paso y un buen final, frutado y largo.
Precio: $50
RPC: Muy buena

Si el vino es el Rey y quien manda en este blog, su Reina es la cerveza.  Y por supuesto, le rendimos tributo:


martes, 24 de enero de 2012

Para reírse un poco

Esta nota pasará a la historia como la más piletera de las notas pileteras de un blog de vinos: un poco de humor gráfico para reírse un ratito.  Hagan click en las fotos para agrandarlas.

Llamar sólo para casos de extrema urgencia por favor:


El que necesitamos que vuelva:


 Las siguientes dos fotos podríamos llamarlas "Ignorancia e ingenio patagónicos":



No se confundan, el muchacho tiene ahí una canillita:


Hay corchos difíciles:


Algunos lectores de este blog tienen serias posibilidades para el siguiente evento (quien escribe no, por supuesto):


Espero les haya gustado.  Disfruten del verano.


sábado, 21 de enero de 2012

Alambrado Cabernet Sauvignon 2009


Los alambrados argentinos son extraordinarios
Estanislao Zeballos


En la nota anterior les hablaba de mi necesidad de tomar un vino decente luego de un tiempo de abstinencia vínica.  Entre las opciones que me daba mi cava elegí un Cabernet Sauvignon que me habían recomendado bastante efusivamente: Alambrado Cabernet Sauvignon 2009.


Vino de nombre raro si los hay (aunque hay peores y ya vendrá una nota), pero de hermosa presentación: etiqueta, corcho y cápsula impecables.
Este Cabernet Sauvignon como el Malbec de la línea Alambrado tiene una crianza de 10 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer uso y representan uno de los puntos más altos de Santa Julia a mi entender.
La recomendación fue así: "llevate el Cabernet porque esta mejor que el Malbec, por lejos".  Y si el Malbec estaba bueno (acá una nota de Fabián Mitidieri) no podía dejar pasar esta oportunidad.
El vino presentó un color rojo rubí con levísimas notas violáceas.  Aromáticamente fue interesante, con varias capas a descubrir: primero, frutos negros, bastante fruta realmente; luego, el aporte de la madera, notas a tabaco y algo de chocolate.  En boca, carnoso, con la potencia del Cabernet pero sin exagerar, los taninos estaban bien domados y un final de boca durable donde se repiten los aromas iniciales.
Precio: $50
RPC: Muy buena.

Conclusiones: Zuccardi, grupo al que pertenece Santa Julia, suele tener vinos de buena RPC.  En este caso no defraudó, un rico Cabernet para tomarlo ya y tal vez un poco más adelante.  Fue muy satisfactorio.

Debo insistir sobre el tema de la temperatura en estos días de calor agobiante.  Hay que tratar de hacer lo posible por mantener el vino a esos 18° donde nos muestra todo su esplendor.  Caliente es intomable, frío es inexpresivo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Mediocridad de la vida moderna

Sacando la degustación pasada hacía unos diez días que no tomaba nada de alcohol por una intoxicación con ketchup en mal estado.  Sobreviví estos días a fuerza de arroz y pollo hervido y por fin el domingo pude tomarme algo como la gente.
Literalmente estaba bastante necesitado de un buen vino.  Vale aclarar que no era ningún síndrome de abstinencia sino la necesidad de recrear los sentidos como el vino sabe hacerlo.  

Au Bord de la Marne (1935) – Henri Cartier Bresson (1908-2004)

Cuando uno empieza a abrir sus sentidos, a entrenarlos y comprender el placer que encierran el gusto y el olfato el placer se vuelve una necesidad contra la chatura de la vida moderna.  En el libro "Descubrir el gusto del vino", Emile Peynaud y Jacques Blouin (gente grossa) nos explican este hecho de la siguiente manera:

...hay un doble aspecto en esta edificación [educación y experiencia] de nuestros sentidos: mejorar su precisión y sensibilidad y reforzar la facultad de apreciación y discernimiento.  Es evidente que no sabemos utilizar más que una parte de nuestras posibilidades sensoriales.  Sin dudas porque no nos han enseñado a hacerlo.  La vida ciudadana nos aleja desde la infancia de la riqueza olorosa y gustativa de la naturaleza.  Perdemos la curiosidad de los sabores y los olores, y la aptitud para percibir reacciones emocionales a través de ellos.  Ya no distinguimos lo que es bueno de lo que es malo o, más bien, nos acostumbramos a lo mediocre.  Nuestros sentidos se vuelven perezosos y todos los alimentos nos parecen iguales, neutros e insípidos.  Con la pérdida de la curiosidad, de los sabores y los olores y de la aptitud para sentir, se acostumbra uno a lo mediocre...

Así somos muchas veces en otros aspectos de nuestra vida: generalizamos, una cosa es igual a otra, nos volvemos mediocres.  El que dice  "el vino tiene olor a vino" es también el que generaliza a la sociedad y dice "a estos hay que matarlos a todos".  Claro, la ignorancia es más cómoda.  Ver los matices de la cosas es más difícil.
Permítanme volver al punto de partida y al maestro Peynaud:

La cata de vino es una buena escuela contra la degradación de nuestros sentidos, es un extraordinario medio de educación.  Mantiene los sentidos alerta y permite una mayor percepción de las cosas.  El catador entrenado siempre está al acecho de un efluvio desconocido, preparado para descubrir un sabor extraño.  Se convierte en un ser ávido de sensaciones que profesa este culto, esta manía.  La mera sensación es ya para él un placer, y el hecho de pensar en el vino, la apetencia que siente, le produce un verdadero placer psicofísico.

A este último párrafo apuntaba al principio de la nota sobre la "necesidad" que sentía de probar un buen vino.  Por supuesto que lo hice y en la próxima nota les cuento cuál es.

domingo, 15 de enero de 2012

Lo clásico y lo moderno

Entrar al Palacio Vera es entrar a una porción (un cacho digamos) de historia del Centenario.  Construido en 1910 por los arquitectos Arturo Prins y Oscar Ranzenhofer, este edificio de estilo art noveau es uno de los característicos de la Avenida de Mayo.  Originalmente fue realizado para el estanciero don Eustoquio Díaz Vélez hijo. Durante años la familia Díaz Vélez lo rentó para estudios y oficinas y también funcionó aquí el Hotel Centenario.  Desde hace décadas uno de sus locales comerciales es ocupado por una clásica librería de usados y antigüedades llamada “El Túnel”, que suelo visitar.  Y ahora encontramos además una vinoteca: Vera Wines.


La vinoteca respeta el estilo del edificio, por lo que hay un ambiente elegante y cálido, sin llegar a lo suntuoso, bien art nouveau digamos.  Un espacio interesante, ameno e íntimo porque no está a la calle directamente.
Abrieron en noviembre, y esta fue la primera degustación que organizaron, logrando una buena asistencia.  La bodega elegida para el debut fue Bodegas VinEcol, un proyecto iniciado en 2000 y que tiene como objetivo producir vinos orgánicos.  Esto quiere decir que no usan ningún tipo de productos químicos para la producción de sus vinos, ni para evitar plagas, ni para abonar los viñedos.  Nada, ni agregado de sulfitos.
No basta con autoproclamarse orgánico para serlo, sino que tienen que cumplir una serie de normas muy estrictas, según nos contaron en la charla informativa, para lograr la certificación nacional e internacional.
A pesar de que tienen 100 hectáreas de viñedos en La Paz, Mendoza, casi no se ven sus etiquetas por aquí, su principal mercado está en el exterior del país.  En Argentina no tenemos todavía una gran cultura de lo orgánico, nos parece verso y costoso.  Pero es bueno que haya propuestas así.


Degustamos tres de sus vinos:

Médanos Extra Brut: Un espumante a base de Chardonnay, Chenin y Torrontés, fácilmente bebible, de burbujas amables y aromas cítricos.  Muy interesante.  Este espumante fue aclamado por los presentes.

VinEcol Chardonnay Oak Reserve 2010: como el resto de la línea Oak Reserve de la bodega tiene una crianza en roble francés de primer uso de 5 meses.  Un vino de color amarillo intenso, aromas a madera demasiado presentes e incluso algo licoroso.  En boca lo mismo, le faltaba acidez.  No me gustó.

VinEcol Cabernet Sauvignon Oak Reserve 2010:  Aromas a frambuesas, vainilla y algo de chocolate.  Se nota la madera.  En boca tiene un ataque dulzón y una astringencia leve.  Sin embargo, es bastante potente y con un largo final que te deja pensando en esa fruta roja fresca y alguna nota herbal.

Precio: toda esta línea $60, no sé si es promoción o siempre están a ese precio.
RPC: ?  No sabría que decir, porque tratándose de vinos orgánicos los precios se encarecen un poco.  Por otra parte, no podría medir la propuesta orgánica con la misma vara que el resto de los vinos.  Juzguen por ustedes mismos.

Conclusiones de la jornada:  Me gustó haber conocido esta nueva vinoteca y la calidez de su gente.  ¡¡Mucha suerte en este nuevo proyecto!!
En cuanto a los vinos, fue algo nuevo, diferente.  Si tengo que elegir me quedo con su espumante y luego con su Cabernet.  Lástima que sólo probamos esos tres.


miércoles, 11 de enero de 2012

Limoncello casero

Hay diversas formas y recetas para fabricar licor de limón o de algún otro cítrico.  Aquí, la que vengo utilizando desde hace varios años.
No me pidan una crítica, porque no puedo ser objetivo con mi criatura, jaja

Ingredientes:
Azúcar, 300 gr.
Limones, 3
Alcohol, 200 cc.
Agua, 600 cc.

Preparación:
Colocar en un recipiente el azúcar cubierta con los 600 cc. de agua; agregar un limón cortado en rodajas sin las semillas y el jugo de los dos limones restantes; cocinar 5 minutos.  Dejar enfriar y mezclar con el alcohol.  Guardar en lugar oscuro y fresco durante 30 días; si lo desea, agregar alguna rodaja de limón.  Filtrar y voilà.


domingo, 8 de enero de 2012

Reivindicando Portal Andino

Hace un tiempo hablé muy bien de esta bodega, aunque uno de sus vinos me gustó bastante poco.  Ahora vuelvo sobre ellos con uno que sacó Medalla de Plata Vinandino 2011 y Oro en Vino Sub30:
Portal Andino Reserva Malbec 2007


Muy buena etiqueta, corcho y cápsula.
Color rojo con reflejos violáceos muy profundo.  Buenas y delgadas piernas.
Aromas frutales a ciruelas y tonos amaderados (pasó 8 meses por barricas de roble francés)
En boca es un vino equilibrado, con taninos maduros que le dan una astringencia leve y un buen final.

En conclusión no es un vino muy complejo, pero vale lo que se paga por él.  Es de esos vino que no sabés porqué pero te gustan, más teniendo en cuenta el precio.  Por otra parte, no es de los super frutados y tan fáciles de beber que parecen de mentira, aunque tampoco es un old style.  Por eso me gustó.

Precio: $32-35
RPC: Muy buena.

Otra nota en: Vinos en Buenos Aires

Estiba en la cava de Portal Andino.  Qué lindo, no?

jueves, 5 de enero de 2012

Bacanal

Baco para los romanos y Dioniso para los griegos, era el dios mítico del vino.  Personaje conocido ya por todos gracias a su relación con la noble bebida y el frenesí de sus fiestas, pero también origen del teatro griego, la música y otras religiones.
Para los griegos el vino era un regalo de Dioniso y beberlo era recibir esta ofrenda dentro del propio cuerpo, así que imaginen lo sagrado que podía ser.  Las fiestas en honor a este dios se llamaban "bacanales" u "orgías bacanales", donde se daba rienda suelta a excesos de todo tipo y se bailaba y bebía sin parar.

Bacanal, de Peter Paul Rubens (1577-1640)
Friedrich Nietzsche lo opone a Apolo, dios del sol, la poesía y las artes, "como símbolo del principio estético fundamental e incontrolado de la fuerza, la música y la intoxicación frente al principio de la vista, la forma y la belleza representado por el segundo".  Es decir, Apolo es lo reposado, lo elegante, refinado y clásico; Dioniso es lo caótico, exaltado y moderno.
Hablando de los vinos griegos debemos decir que ocupaban un lugar central en su vida, al punto de que Tucídides llegó a decir que "los pueblos mediterráneos empezaron a emerger de la barbarie cuando aprendieron a cultivar olivos y vides".  La vinicultura era sinónimo de civilización, de avance cultural e industrial.
El vino de Grecia solía ser dulce y aromático, aunque por lo general le agregaban "aditivos" para mejorar su sabor: hierbas, especias, perfume, etc.  Un vino típico y que todavía se produce es el Retsina, al que se le agrega resina de Pino de Alepo.  Se sospecha que su descubrimiento fue accidental ya que los griegos usaban esta resina para sellar las ánforas y así se le transmitía su sabor.
La forma correcta de beberlo era rebajado con agua o nieve, tomarlo puro era cosa de bárbaros.
La pregunta que se estarán haciendo muchos es: si Grecia fue cuna del vino, ¿por qué hoy su industria vitivinícola está tan rezagada?  La principal razón podría ser la ocupación otomana que se inicia en 1354 y dura hasta 1827.  Los otomanos prohibieron a los griegos comercializar sus vinos, que sólo se siguieron produciendo para consumo familiar.  Mientras tanto, en Italia y Francia, la industria del vino iba creciendo y tomando forma y fama.
Con el fin de la ocupación del Imperio Otomano no se terminaron los problemas para los griegos y su vino: la plaga de la filoxera en 1890 destruyó sus vides, luego fueron castigados por las dos guerras mundiales, más su Guerra Civil que duró hasta 1950.  Recién en las últimas décadas su industria vinícola pasó de los vinos de mesa a producir vinos de mayor calidad apostando a sus uvas indígenas.

A continuación, la imagen que dio pie a este artículo:

Bacchus, de Cornelis Bos (1506-1555)

En este antiguo grabado flamenco podemos ver a Baco siendo transportado en un carruaje por toda su comitiva de sátiros, hombres, mujeres y putti.  Por delante van los músicos y bailarines con diversidad de instrumentos, más atrás algunos llevan ánforas con vino y uvas.  Junto a Baco, que ostenta un cuerno de la abundancia, podemos apreciar a un sátiro con la máscara que representa a la tragedia griega y otro con una corona de laureles, símbolo de la victoria.  Si miran bien podrán encontrar a algunos miembros de la bacanal sufriendo las consecuencias del exceso en el consumo de vino.

Para terminar les dejo un poema de Anacreonte que redondea esta nota magníficamente:

¿A qué me instruyes en las reglas de la retórica?
Al fin y al cabo, ¿a qué tantos discursos
que en nada me aprovechan?
Será mejor que enseñes a saborear
el néctar de Dionisos
y a hacer que la más bella de las diosas
aun me haga digno de sus encantos.
La nieve ha hecho en mi cabeza su corona;
muchacho, dame agua y vino que el alma me adormezcan
pues el tiempo que me queda por vivir
es breve, demasiado breve.
Pronto me habrás de enterrar
y los muertos no beben, no aman, no desean.



Bibliografía consultada y para seguir leyendo:

  • BibliOdyssey. Satyr Taxis.  En: http://bibliodyssey.blogspot.com/2011/12/satyr-taxis.html [Última consulta: 5/1/12]
  • Gastelu, Francisco.  Clave genealógica de la Mitología Helenística.  Buenos Aires: Editorial Freeland, 1975
  • Johnson, Hugh. Vintage: the story of wine. Nueva York: Simon and Schuster, 1989
  • Müller, Max.  Mitología comparada.  Barcelona: Edicomunicación S.A., 1988
  • Nietzsche, Friedrich. El origen de la tragedia en el espíritu de la música. Buenos Aires: Ediciones Libertador, 2007
  • Petronio.  El Satiricón.  Madrid: Gredos, 1988
  • Wikipedia.  Vino en la Antigua Grecia.  En: http://es.wikipedia.org/wiki/Vino_en_la_Antigua_Grecia [Última consulta: 5/1/12]




lunes, 2 de enero de 2012

Lo mejor de las fiestas

¡Qué semanita!  Entre los festejos de Navidad y Año Nuevo, más todas las despedidas de año todos hemos comido y bebido hasta el hartazgo, o no?
He aquí la selección de lo mejor de lo que se bebió en mi casa y en casa de familiares en estos días.


Con burbujitas:

Sidra Los Amaya: Sin dudas una de las mejores sidras del país, hecha con manzanas seleccionadas, 30 % Granny Smith y 70 % Red Delicious del Valle de Uco, sin conservantes ni aditivos.  Aromas a manzana fresca real y un sabor natural que la apartan  por mucho de cualquier sidra industrial.  
Precio: $22-25  RPC: Excelente, ni pensarlo.
La Sidra ausente: Aprovecho esta oportunidad para comentar mi decepción por no haber encontrado en la zona oeste la clásica Sidra Rama Caída, mi favorita entre las industriales.  Menos mal que mi amigo Sergio tenía guardada una del año pasado.

Entre los vinos espumantes hubo de todo y abundante: pequeños productores, novedades y algún clásico.  Entre lo mejorcito:
Alma 4 Chardonnay Roble 2007: Pueden leer una nota acá.
Extra Toso Cuvée Reserve Chardonnay: Otro espumante hecho con el Método Champenoise, fermentando en botella dos años.  No voy  a compararlo con el Alma 4 porque perdería, pero sobre él puedo decir que tenía buena burbuja y fue muy agradable de beber, suave.  
Precio: $60-65
Santa Florentina Brut de Torrontés / Santa Florentina Torrontés Brut: No sé porqué salieron dos etiquetas distintas, aunque supongo que una es del año pasado y había quedado en el supermercado.  La única diferencia es la procedencia: Guaymallén una y Luján de Cuyo la otra (que están uno junto al otro).  Los probé en situaciones diferentes y me gustó más el Torrontés Brut, se notaba más la expresión del varietal.
Precio: $25


Sin burbujitas:

No hubo grandes vino tranquilos, debo reconocerlo.  A mí me tocó sólo poner los espumantes, jaja.  Pero sin dudas, el que se llevó los aplausos fue Lariviere Yturbe Malbec Partida Limitada 2005.  Este tinto de las Bodegas Lariviere Yturbe, de Luján de Cuyo, tiene 14 meses de contacto con roble y pese a los años todavía estaba bien vivito.
De color rojo profundo, se notaba algo de evolución.  Aromas a mermeladas de frutos rojos, algo de vainilla y tostado.  En boca se notaban sus años de guarda, un vino amable, aterciopelado aunque con un paso no tan suave.  Buen final.
Sin dudas, de lo mejorcito de las fiestas.  El precio se los debo porque lo tenía mi viejo guardado desde hace un tiempo, pero el 2008 está en La Cavè a Vin a $98.


Bonus: Cerveza

Esta cerveza merece una mención porque fue una de las mejores del año: Schöfferhofer Hefeweizen.  Es una cerveza de trigo alemana sin filtrar (Hefeweizen) al estilo de Baviera.  De aspecto turbio y con mucha espuma, presentó aromas a banana y algo cítrico.  Al beberla fue de un intenso y agradable amargor y te dejaba un claro sabor a clavo de olor.  
Precio: $14 los 500 ml.  RPC: vale la pena probarla.