lunes, 28 de enero de 2013

Reflexiones en torno a Borges y el vino

Debido a una nota reciente me dediqué a reflexionar en torno a Borges y el vino.  Busqué infructuosamente qué vino tomaba Borges o, al menos, qué vino merecía su elogio.  Una y otra vez aparecieron dos de sus conocidas poesías: Soneto del vino y Al vino.  Cuando un tiempo atrás escribí una nota sobre Vino y Literatura estuve tentado a publicarlas, pero el hecho de que estuvieran tan antologadas me evitó caer en el lugar común. 


Sin embargo, vuelvo sobre ellos y rescato su idea del vino: alegría y amistad (“yo busco en tí las fiestas del fervor compartido”), además de historia y descubrimiento.  En esto último hay una clave para entender ambos poemas.  Para Borges, el vino es “dádiva y candelabro“, es decir, un regalo y un objeto que permite alcanzar la iluminación en horas oscuras, un "sésamo" para abrir puertas.  El vino nos permite ver más allá, comprendernos, mirar hacia adentro y reflexionar sobre uno mismo, por eso los versos finales del Soneto del vino dicen:

Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.


Esta vuelta a los poemas borgeanos vinieron de la mano de un vino llamado Aleph.  Es que Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo, pero también remite a un libro y a un cuento de nuestro escritor: El Aleph, de 1949.  Allí se narra el encuentro del protagonista con un objeto fantástico, un Aleph, un punto del universo que los contiene a todos.  El narrador nos cuenta que al mirar ese pequeño objeto  puede ver todo el universo como si se tratara de un espejo mágico, una bola de cristal o una Internet. 
El relato es uno de los más logrados, celebrados y comentados de Borges y me llevó a pensar: ¿existirá un vino como el Aleph, es decir, existirá un vino que los contenga a todos?; ¿habrá un Santo Grial que al probarlo nos permita probar todos los vinos del mundo concentrados en él?; y si existe, ¿te atreverías a probarlo?
Todos dirán que sí, pero después queda el tedio, la desesperanza y el temor de que no hay nada mejor que ese Aleph.  He ahí el laberinto borgeano, una pesadilla de la que no se puede salir o de la que tal vez no queremos salir.  En ese sentido, ¿el Malbec será nuestro laberinto?

Vuelvo al escritor y el vino y cierro con una de esas anécdotas suyas que ya son una segunda forma de su literatura.  Emir López Monegal cuenta que en una reunión social Jorge Luis Borges estaba acompañado por su madre, la insufrible Leonor Acevedo, les ofrecen una copa y rápidamente la señora contesta: “el niño no toma vino”.  Nada raro, salvo que “el niño” ya andaba por los sesenta años.



Para leer los poemas y el cuento completos:
Soneto del vino
Al vino
El Aleph

14 comentarios:

  1. Querido ARIEL:
    Excelente nota !!
    En mi imaginación, Borges se me presenta como un escritor muy grande, inalcanzable e inexpugnable !! Por eso nunca me he animado a encarar sus textos...
    Por lo que dicen quienes lo conocieron, era un hombre muy austero en el comer y beber, no creo que haya sido fanático de ningún vino. Además, me da la impresión que era tambien un hombre con las pasiones muy templadas, no lo veo defendiendo una marca o botella.. no ???
    Un abrazo. ROBERTO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Roberto. No le tengas miedo a Borges, sus textos permiten muchos niveles de lectura acordes al lector. Hay algunas cosas que son más complejas que otras, pero si te interesa podés empezar por sus cuentos, El Aleph es un buen libro para iniciarse.
      Con respecto al vino, coincido en que era una persona muy austera, yo creo que tomaría algo de vez en vez.

      Un abrazo!

      Eliminar
  2. No me atrevería a probar el Aleph de los vinos, sería como alcanzarlo todo no ? Y despues que búsqueda nos quedaría ?
    Pienso que "la felicidad" está en la búsqueda y no en el hallazgo; a mí es lo que me ayuda, día a día, a seguir.

    Respecto del Malbec, me inclino por pensar que es "nuestro laberinto"; y muchos consumidores de vino no lograran salir de él; pero porque lo prefieren y no quieren salir.

    Salute y gracias por activarme las neuronas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El de la búsqueda es el camino más divertido.

      Eliminar
  3. Me gusta la idea que desarrollas en éstas lineas. Es verdad que no dedica muchos párrafos al vino en sus escritos, para JLB los libros eran obejeto de adoración. En mi caso sería muy triste que existiese el vino Aleph, comulgaría mas con la idea que se muestra en "La biblioteca de Babel",pero también sería triste porque solo habría un ejemplar de cada botella.
    Saludos y felicitaciones por el post!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Kuari.

      ¡¡"La cava de Babel"!! Es una idea tan vertiginosa como la Biblioteca.


      ¡¡Saludos!!

      Eliminar
  4. Borges, me hubiera gustado dialogar con él, conocerlo, compartir una copa de vino... No importa si hay o no hay un Aleph de vinos... El vino es siempre mágico e involucra filosofía, tanto si lo bebemos solos o con la mejor compañía. ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también, vino en mano o como sea. Aunque con una botella de vino la filosofía fluye más fácilmente, jeje.

      ¡¡Saludos!!

      Eliminar
  5. Yo he visto algunas entrevistas de Borges en youtube y aunque le preguntan de todo (o casi) nunca hasta ahora le han tocado el tema del vino. Sé que no gustaba de fútbol, de aquella conferencia sobre la inmortalidad a la misma hora que Argentina jugaba su primer encuentro en el mundial del '78, pero de vinos..., hasta ahora no he leído ni escuchado nada. En el siguiente enlace hay una foto del maestro con una botella de vino y una amplia sonrisa, como la de un niño con juguete nuevo, pero es tan pequeña y con poca definición que no se distingue qué vino es:

    http://tonialbioldivins.blogspot.com.br/2011/02/el-soneto-al-vino-de-borges-sonara-en.html

    Sé que hay un libro de tres tomos de entrevistas de Oswaldo Ferrari a JLB donde conversan ampliamente sobre varios temas, entre esos la amistad. Quizá por ahí se encuentre algo.

    Abrazo!


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Manolo, coincido plenamente. A Borges le han preguntado por todo y siempre dio respuestas brillantes, por eso es una fuente inagotable, pero tampoco recuerdo entrevistas donde hable de vinos.
      A esa foto la tenía vista y de hecho la subí al Facebook, aunque tampoco la encontré con mayor resolución. Pareciera un regalo que le hacen al final de una conferencia.


      Un abrazo!

      Eliminar
  6. Your means of explaіnіng everything in thіѕ ρiеce of
    ωriting is really gooԁ, all be capable of effοгtleѕѕly κnow it, Thаnks a lot.


    Αlѕo viѕit my web sіte; www.carmillaonline.com

    ResponderEliminar

¡Opiná con libertad!
Voy a tratar de que tu comentario aparezca en la entrada cuanto antes
¡Gracias!