jueves, 25 de abril de 2013

Nuestra experiencia en el Buenos Aires Food Week

En la semana del 15 al 21 de marzo se realizó la Buenos Aires Food Week que consistía en una veintena de restaurantes de gran calidad que ofrecían un menú fijo de tres pasos para almuerzo ($99) y cena ($169).  Me hubiera gustado conocer todos los lugares propuestos, pero por mi apretada agenda sólo pude disfrutar de dos de ellos: Brasserie Petanque, en San Telmo, y Social Paraíso, en Palermo.  Como los menús se podían consultar de antemano elegimos los lugares de acuerdo a nuestros  gustos y priorizando aquellos que no conocíamos y queríamos visitar.
La reserva la hicimos vía Restorando desde la página del evento y nuestro horario y reservación fueron respetados, cosa que en otras oportunidades no me pasó.  Un puntito para Restorando que se ha afianzado como sistema de reservas on line.
 

Para cenar elegimos Brasserie Petanque, un restaurante francés en la esquina de Defensa y México.  Nuestras entradas consistieron en Ensalada de queso caliente y Gravlax de salmón.  La ensalada contenía varias verduras, uvas y queso Brie tibio, una combinación muy bien lograda.  El gravlax es una delicada feta de salmón crudo condimentado sobre una base de quesos, que hubiera estado muy bien acompañado por una copa de vino blanco, pero nuestra elección fue tinto por el resto del menú por venir.
El vino en cuestión fue un Fabré Montmayou Reserva Malbec 2010 que me pareció un tinto moderno, pero a la vez con toques clásicos en perfecta armonía.  Aromáticamente hablando fue muy expresivo y a las vainillas iniciales le siguieron aromas frutados (ciruelas), más leves notas de especias, violetas y tostados.  Un vino de gran tipicidad en nariz.  En boca se impone con la potencia de unos taninos marcados, pero no incómodos, una acidez más intensa que los Malbec edulcorados y un largo final.   No quedás impávido al beberlo.
Siguiendo con la cena elegimos dos de las tres opciones propuestas por el lugar: Boeuf Bourguignon, que es carne guisada en vino tinto, acompañada de papas y champignones, y Bondiola al aceto con tian de calabaza con queso de cabra y tomillo.  Ambos platos estuvieron excelentemente cocidos y podías cortar la carne sin ayuda de un cuchillo, además sus acompañamientos estaban muy bien elegidos.
El postre consistió en Tarta tatin de manzanas con helado, excelente, y a falta de Crème brulée nos ofrecieron un Sorbete con frutos rojos también excelente.
No es un lugar para buscar la nouvelle cuisine francesa sino para ir a por platos tradicionales, pero muy sabrosos y contundentes.  El ambiente es acorde a la gastronomía y la atención fue buena, así que el lugar me pareció altamente recomendable.


Al otro día fuimos a almorzar a Social Paraíso, en Palermo Soho, un lugar de ambiente bohemio, distendido y luminoso.  Nuestras entradas fueron de Souflé de cabrauntar con remolachas asadas, queso azul y reducción de oporto e Hígados de pollo salteados con vinagre de frambuesas y almendras tostadas.  Ésta última entrada fue la más arriesgada, pero la combinación estuvo muy bien lograda.
Nuestro platos principales fueron Solomillo de cerdo con enebro, carpaccio de hongos y sauté de papas y manzanas, que más allá del nombre kilométrico estuvo muy bien para el almuerzo, con excelente cocción y acompañamiento, aunque algo tibio; el otro plato fue de  Sorrentinos de langostinos y espinaca con calabaza asada y salvia, del que todavía estamos buscando los langostinos.  Este último plato rozó la falta de respeto hacia el comensal.
La elección del vino quizás no fue la mejor, un rosado hubiera sido más acorde, pero me tentó el Terrazas de los Andes Reserva Merlot 2009.  El color ya anunciaba un vino modernoso: casi negro  en el centro de la copa y finos ribetes bordó.   En nariz es medio remolón, pero al poco tiempo mostró un perfil frutado, de buena tipicidad, enmarcado en notas del roble francés.  En boca es intenso, como todo lo que probé de la bodega.  Tiene taninos marcados, pero no deja de ser amable y con un buen final.  Un Merlot de alta concentración, quizás demasiada.  Este punto nos jugó un poco en contra al maridar los platos.
En cuanto a los postres, ambos elegimos Láminas de manzanas caramelizadas, mousse helada de maracuyá y helado de pimienta de sechúan que nos pareció muy logrado y levantó el humor luego de los sorrentinos fallidos.
La propuesta de Social Paraíso me pareció algo pretenciosa, con fallas en puntos elementales, pero que apuntaba al factor sorpresa.  Así como no puedo juzgar en forma negativa una bodega por un vino, no puedo juzgar de forma negativa un restaurante por un plato, pero hay cosas que mejorar para diferenciarse en una zona que suele fallar en los mismos puntos.
 

Volviendo sobre el evento en sí hay dos aspectos a mencionar.  Primero, fue un éxito, porque en los pocos lugares que visitamos nos dijeron que trabajaron toda la semana a lleno gracias a la Food Week.  Asimismo, las repercusiones en las redes sociales me permitieron constatarlo.
Segundo, es digno de crítica el nombre de esta “semana de la comida”.  ¿Por qué en el circuito enogastronómico se insiste con los nombres en inglés?  Esto no tiene sentido, más si pensamos  que va  dirigido al público local, no al internacional.  ¿Creen que con ese rótulo “suena mejor”? ¿Qué le da más prestigio o estatus?  En este último mes pasaron el Malbec World Day, el Buenos Aires Food Week, el  Buenos Aires Market y alguno más.  Sin querer parecer conservador (que no lo soy) me parece que deberíamos respetar un poco más nuestra cultura.  De la vereda de enfrente hay otros eventos similares que respetan nuestra identidad de hispanohablantes como Bocas abiertas o Cocina sin fronteras que también se realizaron en estos días.


8 comentarios:

  1. ARIEL:
    Buena reseña, como siempre !!
    Nosotros tendremos una semana gastronómica a fines de mayo por aquí, veremos que pasa...
    Que bueno los vinos de Fabre Montmayou, nunca suelen decepcionar !!
    Creo que los vinos de Terrazas son de buena calidad, pero hay que tomarlos con un poco más de evolución (salen demasiado "nuevos" al mercado). Hace algunos meses tomé Cabernet 2006 y Merlot 2004, dos vinos que eran seda...
    Un abrazo. ROBERTO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Roberto, no tuve la suerte de probar los vinos de Terrazas con tantos años de guarda, pero es un punto interesante a tener en cuenta. Hablando de estos vinos, ¡sus Single Vineyard son una bomba!

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Que buen vino es el Fabre Montmayou Malbec, era mi malbec favorito hasta que salió el Pura Sangre (que tiene 20 % de Cabernet). Coincido que es un vino que está en un gris entre los vinos tradicionales y los modernos, no se como definirlo; al comienzo era algo muy bueno y novedoso, con terruño y vides malbec antiguas a la vera de la bodega, pero luego fué mutando. Hoy sigue siendo un buen vino y creo que si no le practicaran sangría sería mejor aún, menos concentrado y potente.
    Salute

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fabián, sé de tu debilidad por este Malbec y es entendible, porque es un gran vino. No lo sigo desde hace tanto asi que no sé si mutó mucho, sí lo noté muy potente, por lo menos siendo así de joven.
      Esperemos que no se pierda el estilo.

      Salute

      Eliminar
  3. Qué buenas experiencias.!
    Conozco ambos lugares, pero por la ñata contra el vidrio... JeJe!
    Los Vinos eran de las cartas o los llevaste?
    Por qué el Terrazas era modernoso y no moderno?

    Saludos!
    Pd: coincido plenamente en la cuestión idiomática.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ambos vinos estaban en la carta. El Fabré a unos $135 y el Terrazas a $100, ambos te cobran el doble del sugerido como típico restaurante argentino (mal rayo los parta por esto).
      Al Terrazas le puse modernoso porque se pasaba de concentrado y pesado, me gustan los vinos así, pero este estaba un poco pasado de la raya, no lo necesitaba. Quizás tiene razón Roberto y necesita un tiempo para que se calme un poco.

      ¡Saludos!

      Eliminar
  4. nacional y popular28/4/13 16:51

    muy linda la propuesta, a ver cuando sale un chori en la costanera, para contra restar tanta manteca pegada al techo , no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado, no voy a caer en esa farsa de creer que los choripanes de la Costanera son mejores que los que como en González Catán. Acá en el conurbano profundo comemos tan buenos choripanes y sandwichs de bondiola como los de las zonas más ricas de Buenos Aires. Y los hacemos al carbón, nada de parrillas a gas.
      ;)

      ¡Saludos y gracias por comentar!

      Eliminar

¡Opiná con libertad!
Voy a tratar de que tu comentario aparezca en la entrada cuanto antes
¡Gracias!