jueves, 5 de septiembre de 2013

Vertical de Montchenot - Historia en mi copa

Beber un vino es beber historia, por eso Hemingway dijo una frase que ya es célebre entre los amantes del vino: “El vino es la cosa más civilizada del mundo”.  Tantos años y años de historia lo confirman, duros años de experiencias acumuladas, de modas y estilos que pasan, de anécdotas para contar y para guardar.
En nuestro país hay muchas bodegas históricas, que guardan el conocimiento de generaciones dedicadas a producir vino.  Varias pasaron a manos extranjeras, otras se prendieron en las modas y estilos actuales y algunas tratan de conservar su tradición, su impronta, su sello.  En este último grupo se destaca Bodegas López, bodega emblemática de los vinos argentinos, archiconocida por todos.


Recientemente, pude asistir a una degustación vertical de uno de sus vinos icónicos, el Montchenot, que se viene embotellando desde 1966, siempre fiel a un estilo determinado.  Originalmente llamado Château Montchenot, el vino está compuesto por un corte de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, con gran predominio de la primera.  Esta línea descansa en toneles de roble de Nancy (un célebre bosque francés hoy extinto) de más de 5000 litros de capacidad durante 10 años y recién entonces salen al mercado.  Los Montchenot 15 y 20 años agregan 5 o 10 años de cuidadosa guarda en botella. 
En ese sentido, lo de López es inigualable, ninguna bodega guarda tanto sus vinos antes de comercializarlos.  Y si lo hicieran, ¿a qué precio?  Hoy, un Montchenot 2003 se consigue alrededor de los $90.  En eso son imbatibles.


La recepción empezó con la Champaña Montchenot Brut Nature, una exquisitez a base de Pinot Noir y Chardonnay.  Buenos aromas, buena burbuja, un equilibrio perfecto.  Yo aproveché que era el primero para tomar algunas fotos.  Copa y cámara en mano, algo raro entre los periodistas del vino:

Todos los tamaños de Montchenot, desde los 375 cc. hasta 6 litros

Todos los productos López

Los vinos a degustar, esperando.  4 horas en el decantador

Y después empezó el desfile de copas que más que vino contenían historia.  La historia líquida y honesta de una bodega que, te guste o no, es líder en el mercado y tiene la capacidad y el conocimiento para manejar hasta 40 millones de litros anuales y 1200 hectáreas de uva propia.

Montchenot 2003, la añada actual en góndola.  Las notas abundaban en la fruta madura, pimientos,  toques de especias y café.  Un vino con muy buena estructura, de taninos suaves y gran final.
Montchenot 15 años 1997.  La evolución del vino va descubriendo notas de nueces y otros frutos secos, cuero, aromas balsámicos y la fruta que continúa ahí, sutil.  En boca se nota similar al anterior, aunque de cuerpo más liviano.  Hay una nota anterior aquí.
Montchenot 20 años 1992.  Un vino donde predominan los aromas de bouquet, virando hacía lo licoroso, aunque todavía están presentes los pimientos del Cabernet y se sienten las notas de chocolate.  En boca los sabores se sostienen y aparecen detalles chocolatosos muy agradables.
Montchenot 1986. Aquí lo licoroso ya es claro, con notas balsámicas y de pimientos que se mantienen.  En boca se va sintiendo ajerezado, suave y agradable.
Montchenot 100 años 1975.  Agarrate fuerte, todos esperábamos llegar aquí y ver cómo puede evolucionar un vino con casi 40 años encima.  Su nariz melosa tiraba hacia las notas licorosas y en boca se repetían esas notas de recuerdo ajerezado, pero rico y fresco.  Un vino que es más viejo que yo y que se puede disfrutar perfectamente, en especial con unos quesos.


En general, todos estos vinos son una seda, livianos y muy complejos de aromas.  En cada añada se repite el estilo y los taninos suaves, cada vez más sutiles.  Y es su grata acidez lo que los sostiene a lo largo de los años.
Probar un vino que es más viejo que vos es una experiencia única (tengo que llamar a la bodega y ver si queda alguna cosecha 1980 para festejar mi próximo cumpleaños), te llega emocionalmente de alguna forma.  Sabemos que somos historia porque la estamos viviendo, pero la historia anterior a nosotros es más difícil de percibir y de palpar.  Si tenés una conexión con el vino, una comprensión histórica de la vida y podés probar un vino que te gana en edad podrás entender lo que digo.  Ir  del 1975 al 2003 con un pase de manos es una locura, una bella locura a la que jugamos varias veces en la mesa. 

Muchos hablan del “Estilo López” y si me preguntan no sabría definirlo.  ¿Quieren conocer el estilo López? Descorchen un Montchenot y verán.

Eduardo López, Carlos López y Carlos López (h)


11 comentarios:

  1. Anónimo5/9/13 13:52

    Muy buena nota Ariel yexelente experiencia, tarde pero te saludos por el 2º Aniversario, no escribi antes porq estaba en la Feria de Coronel Suarez... Abrazo Walter...

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    1. Gracias Walter, no hay drama por el "retardo" en el saludo. Lo importante es que estés ahí.

      Un abrazo.

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  2. Anónimo6/9/13 15:28

    el 100 años de 1975 se decantó 4 horas ?
    en ese caso, pudiste probarlo directo de botella ?

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    1. Hola, en realidad TODOS fueron decantados durante 4 horas. Eduardo López (enólogo de la bodega) prefiere hasta 6 horas de decantación.
      No pude probarlo directamente de la botella, como para notar la evolución. De hecho, cuando llegué ya tendrían 3 horas y media de decantación.
      La bodega sugiere fervorosamente al menos una hora. En la nota linkeada del Montchenot 15 años se hace referencia a lo que pasó en una reunión donde se descorchó y probó en el momento, los aromas iniciales no son tan gratos y nos recuerdan al encierro de habitaciones húmedas.
      ¡¡Hay que oxigenar estos vinos!!

      Saludos y gracias por comentar

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  3. Aprovecho para tirar un dato. Para fines de este mes de septiembre de 2013 se estaría lanzando una edición especial cosecha 1988 por los 115 años de la Bodega.
    A estar atentos los fanáticos.

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  4. Gran experiencia !!! supongo que habrá sido en la calle Godoy Cruz de Palermo no? donde se pasean l@s chic@s? Fuera de broma siempre he defendido el "estilo Lopez"; porque es algo muy propio y arraigado de nuestros vinos, una filosofía de elaboración y crianza que casi no existe en Argentina. A pesar de no ser el estilo que mas prefiero siempre los pruebo porque son "paladar de referencia" y los recuerdos de las mesas de mi infancia.
    Diría que con solo mirarlo y olerlo podría darme cuenta que es "Un Lopez".
    Para probarlos siempre.
    Gran nota ! y eso que no escribis tan bien como Hemingway ...
    Abrazo

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    1. Gracias, por supuesto que no escribo como Hemingway ni como ninguno de mis ídolos literarios, pero hay que hacer el esfuercito imitativo.
      Estos vinos no pueden dejar de existir y, como bien decís, hay que probarlos siempre. Te sorprenden.

      Abrazo

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  5. Hola Ariel..!!

    Como es tu costumbre, todos los relatos acerca de Bodegas López,
    son geniales...
    No soy experto en vinos, me gustan y bastante y tu blog (ya lo he dicho)
    es absolutamente didáctico y siempre amigable.-

    En mis consultas: Un Clásico...

    La fotografía "Todos los productos López", impresionante..!!
    Me trae lindos recuerdos de niño, cuando el viejo me decía:
    - Descorchá esa botella de Château Montchenot (en ocasiones muy especiales)
    Mi padre, no hablaba con nosotros (4 hermanos 4) nos daba órdenes, nomás.-

    Muchas Gracias y te dejo un abrazo.-

    pd : comparada con El viejo y el mar... esta página me divierte mucho más.-


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    1. Jorge, me alegro que te haya gustado más que "El viejo y el mar" y sobretodo que te haya despertado lindos recuerdos.
      Tengo guardado un Montchenot 15 años. Cuando mi viejo me dé la orden, lo abro.

      Abrazo

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  6. Buen Hijo..!!

    Comprendemos más a nuestro padre (madre es otra cosa),
    cuando nosotros lo somos. Y el que no es papá, no sé dé por aludido...
    Yo he sido un papá más o menos y ahora ("asegún" mis hijas) soy un padre,
    un poco mejor.-
    Mi padre (1914-2008) nos daba órdenes, nomás... pero eran otros padres
    y otros tiempos, los de entonces.-
    Pero ¡cómo me gustaría tomarme un tinto López con él..!!
    Muchas Gracias Ariel y siempre un gusto para mí, saludarte.-
    ¡Piu Avanti!

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    1. Todo es un aprendizaje, y hay algunos que llevan toda la vida.

      Abrazo

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