jueves, 28 de noviembre de 2013

Finca Decero: una suma de detalles (2° parte)

Una vez que recorrimos toda la bodega, pasamos a la sala de degustación donde el enólogo Marcos Fernández nos esperaba con los decantadores ya listos.  Con el imponente fondo del Cordón del Plata nevado probamos todos sus vinos.


Empezamos con la línea Decero Clásicos ($104), compuesta por un Syrah, un Malbec y un Cabernet Sauvignon.  Todos estos vinos tienen una crianza de 14 meses en roble francés (30% nuevas) y fermentación maloláctica en las mismas barricas.

Decero Syrah 2010.  Muy expresivo en nariz, mineral (grafito) y elegante.  En boca una justa acidez que le aporta mucha frescura y un largo final graso.

Decero Malbec 2011.  Buena intensidad de aromas donde abundan la fruta madura (ciruela, frambuesa) y las violetas.  Al beberlo es equilibrado, con taninos marcados y dulces, buena acidez y largo final.

Decero Cabernet Sauvignon 2011.  Sus aromas recuerdan a la cereza y la pimienta roja o aguaribay.  En boca tiene buena estructura, con taninos marcados pero no secantes y sensaciones que perduran.

Todos los vinos de esta línea tienen una buena expresión varietal y un precio acorde.  Saben a lo que son, sin dejar de tener su propio estilo.  Es decir, tienen buena tipicidad o varietalidad con toques de personalidad que no buscan disfrazarse.  Son esos pequeños detalles de los que venía hablando en la nota anterior.  A medida que avanzamos en sus líneas de vinos esos detalles son más y logran un panorama de conjunto distinto.  En ese sentido es imperdible su página web, donde hay información técnica de cada añada.


La segunda escala en la degustación eran las Mini Ediciones, una línea que esperamos que siga creciendo, pero que se caracteriza por pequeñas partidas de cepas excepcionales.  Estos vinos son criados por 18 meses en barricas francesas (50% nuevas) y tienen un valor de alrededor de $180.

Decero Mini Ediciones Petit Verdot 2009.  Este no estaba en la lista, pero Marcos lo agregó a pedido de @fsaurio de Logia Petit Verdot que estaba junto a nosotros vía Twitter.  Acá aparece la fruta negra como el arándano, mermeladas y toques mentolados.  Un vino con una estructura más importante que los anteriores y con más cuerpo.

Decero Mini Ediciones Petit Verdot 2010.  Qué bueno haber podido tener estos vinos uno junto al otro.  Porque hay diferencias entre las dos añadas.  Este 2010 tiene una acidez más alta, con aromas mentolados más intensos y una nota de jazmín.

Las Mini Ediciones (por ahora solo de PV, pero hacemos fuerza por un Tannat) son vinos que cualquier bodega pondría como un vino ícono.  Sobresalientes en más de un aspecto, contundentes y llenos de sutilezas.  Vale aclarar que las sutilezas, como esas notas florales tan esquivas, no se logran por azar.  Hay atrás de cada detalle un trabajo minucioso del enólogo.

Escuchando atento a Marcos y Leandro

Para cerrar la cata llegamos al verdadero ícono de la bodega: Decero Amano ($360).  Un vino cuidado hasta el extremo, donde las uvas pasan por cuatro procesos de selección manual grano por grano y luego son criadas 20 meses en barricas nuevas.  El corte varía año a año, pero la mayor parte corresponde al Malbec (60-65%) y al Cabernet Sauvignon (30-35%) con toques menores de Petit Verdot y Tannat. 

Decero Amano 2009.  Un vino más concentrado, sin perder la elegancia.  Claramente muy complejo, con una amalagama de frutas rojas y negras, más toques florales y de la madera (¿sándalo?).  Muy importante por su presencia en boca y con un final largísimo.  Robert Parker lo calificó con 94 puntos.

Decero Amano 2010.  Similar al anterior, pero más floral, con la fruta muy expresiva y una acidez apenas mayor que lo vuelve más filoso y elegante.  Va a crecer mucho con la guarda.

El trabajo puesto en los Amano es increíble.  El trabajo en el viñedo, la selección de granos, el juego con las distintas barricas, la esmerada labor  con los cortes lo vuelven un vino único.


Después de tanta orgía de vinos nos fuimos a comer al pequeño restaurante que tiene la bodega, donde el chef Matias Podestá ofrece un menú breve, pero suculento.  De entrada elegimos Pan a la plancha con peras frescas, jamón crudo y queso azul y Crema de calabazas horneadas, manzanas sartenadas y pistachos de Agrelo.  Como principales pedimos Lomo albañil con chimichurri casero y papas y Cerdo marinado en reducción de Decero Syrah con membrillos, batatas y cebollas.  Todas estas creaciones van cambiando según la estación del año, pero hay que remarcar lo acertado de la combinación de sabores y texturas.  Cada plato es un equilibrio en sí mismo y marida a la perfección con los vinos de la bodega.

Entre tanto vino concentrado hasta la locura y el hastío, Finca Decero propone una elegancia única y una calidad que se distingue desde el primer sorbo.  Apuntan a la excelencia y eso se siente en cada detalle.  No quiero ser redundante con el tema, pero la constancia en el trabajo que me transmitieron, el cuidado meticuloso y el respeto por el terruño y su gente terminan haciendo grandes vinos.  “Obsesión casi asnal”, dirá el gran Pedro B. Palacios, porque no es el azar, aquí no juega eso, todo es producto del trabajo del hombre para romper “las garras de la suerte...”


Nos fuimos con el sol ya bajando sobre la bodega



12 comentarios:

  1. Gran crónica Ariel!

    Mira tú, yo creía que el Mini Ediciones era ya el top. Recuerdo que aquel Amano estaba también por aquí, pero fue tal el placer del Mini Ediciones Petit Verdot que creo que lo llegamos a obviar. Y no sé si me lamento, pues la muy grata experiencia brindada está grabada con fuego en el recuerdo y en el paladar, absolutamente memorable.

    Gracias por ofrecer más información de esta bodega poco conocida por aquí.

    Abrazo!

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    1. ¡Gracias! Recuerdo sus comentarios cuando lo probaron en la feria de Curitiba (creo). Cualquier bodega pondría ese vino como uno Top, porque es genial.
      Espero que puedan probar más de ellos por allá, aunque me imagino que deben estar a un precio alto.

      ¡Abrazo!

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  2. Buena la frase "Entre tanto vino concentrado hasta la locura y el hastío" jeje ! compartimos !!!. Probé toda la línea básica de Decero y coincido con tus apreciaciones, pero me inclino por el Syrah. Al Amano todavía no le pude entrar por una cuestión de bolsillo.
    Muy Buena nota.
    Abrazo

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    1. ¡Gracias!
      Estoy muy Mitidieri últimamente, jaja. El Syrah es muy bueno, de lo mejorcito.
      Tenés que probar el Petit Verdot, distinto a todo.

      Abrazo

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  3. Me quiero ir a vivir a Decero!!!
    Además de ser hermosa la bodega, Marcos elabora tremendos vinos!!!

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    1. ¡Yo también!
      Lugar para plantar una casita hay, jaja. La verdad, tremendos vinos.

      Abrazo

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  4. Muy buena experiencia Ariel!!

    No tuvimos la suerte de poder visitar esta bodega cuando anduvimos por Mendoza, pero lo vamos a intentar.

    Los detalles son detalles, ni más, ni menos. Pero a la hora de probar el vino, marcan la diferencia sin lugar a dudas... y eso, es casi todo.

    Abrazo grande y salute!

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    1. La diferencia está ahí, creo. En esos pequeños detalles que vuelven algo irrepetible.

      Abrazo

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  5. ARIEL:
    A mi me gustan estos vinos !! Y el Petit Verdot 2009 es un fuera de serie !!
    Lastima que cuando estuve en la bodega hace un año no me dieron mucha bola, a pesar de anunciar mi visita con varias semanas de anticipación... Tendré que volver en otro momento...
    Buena nota, como siempre nos tenes acostumbrados !!
    Nos vemos en Vinos de Lujo ??
    Abrazo desde Córdoba. ROBERTO

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    1. ¡Gracias, Roberto!
      A veces pasa, quizás no estaba la persona indicada. A mí me pasó y en algunos casos ni me contestaron los mails.
      Espero estar en Vinos de Lujo. Todavía no me acreditaron. Creo que mi ausencia es parte de la tradición anual de esa feria :)

      Abrazo

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  6. Te gustaron los Vinos? Te enamoraron?
    A mi me intrigan mucho por todo lo que hablan de ellos y de la bodega más que nada (como que es un ejemplo o el lugar ideal para ir a vinificar si no tenés bodega), pero lo poquito que probé, aunque me gustó, no me deslumbró (pero admito que tengo que probar mucho más y en lo posible, por botella).

    Abrazo!

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    1. Yo no me enamoro de los vinos. Me gustaron mucho y los pongo muy por encima de la media. No son vinos de concurso, aunque en varios salieron muy bien parados, porque no buscan el impacto avasallador que los destaque entre un centenar. Por suerte, los pudimos probar muy tranquilos en la bodega como para dar una mirada certera de su calidad.

      ¡Abrazo!

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