jueves, 31 de enero de 2013

Foto del mes


Tu cabeza parece un gabinete de licores - Póster soviético contra el alcoholismo


lunes, 28 de enero de 2013

Reflexiones en torno a Borges y el vino

Debido a una nota reciente me dediqué a reflexionar en torno a Borges y el vino.  Busqué infructuosamente qué vino tomaba Borges o, al menos, qué vino merecía su elogio.  Una y otra vez aparecieron dos de sus conocidas poesías: Soneto del vino y Al vino.  Cuando un tiempo atrás escribí una nota sobre Vino y Literatura estuve tentado a publicarlas, pero el hecho de que estuvieran tan antologadas me evitó caer en el lugar común. 


Sin embargo, vuelvo sobre ellos y rescato su idea del vino: alegría y amistad (“yo busco en tí las fiestas del fervor compartido”), además de historia y descubrimiento.  En esto último hay una clave para entender ambos poemas.  Para Borges, el vino es “dádiva y candelabro“, es decir, un regalo y un objeto que permite alcanzar la iluminación en horas oscuras, un "sésamo" para abrir puertas.  El vino nos permite ver más allá, comprendernos, mirar hacia adentro y reflexionar sobre uno mismo, por eso los versos finales del Soneto del vino dicen:

Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.


Esta vuelta a los poemas borgeanos vinieron de la mano de un vino llamado Aleph.  Es que Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo, pero también remite a un libro y a un cuento de nuestro escritor: El Aleph, de 1949.  Allí se narra el encuentro del protagonista con un objeto fantástico, un Aleph, un punto del universo que los contiene a todos.  El narrador nos cuenta que al mirar ese pequeño objeto  puede ver todo el universo como si se tratara de un espejo mágico, una bola de cristal o una Internet. 
El relato es uno de los más logrados, celebrados y comentados de Borges y me llevó a pensar: ¿existirá un vino como el Aleph, es decir, existirá un vino que los contenga a todos?; ¿habrá un Santo Grial que al probarlo nos permita probar todos los vinos del mundo concentrados en él?; y si existe, ¿te atreverías a probarlo?
Todos dirán que sí, pero después queda el tedio, la desesperanza y el temor de que no hay nada mejor que ese Aleph.  He ahí el laberinto borgeano, una pesadilla de la que no se puede salir o de la que tal vez no queremos salir.  En ese sentido, ¿el Malbec será nuestro laberinto?

Vuelvo al escritor y el vino y cierro con una de esas anécdotas suyas que ya son una segunda forma de su literatura.  Emir López Monegal cuenta que en una reunión social Jorge Luis Borges estaba acompañado por su madre, la insufrible Leonor Acevedo, les ofrecen una copa y rápidamente la señora contesta: “el niño no toma vino”.  Nada raro, salvo que “el niño” ya andaba por los sesenta años.



Para leer los poemas y el cuento completos:
Soneto del vino
Al vino
El Aleph

jueves, 24 de enero de 2013

Recuerdos sanrafaelinos

Los lectores habituales tal vez recuerden que para las vacaciones de invierno 2012 estuve por San Rafael, el llamado Oasis Sur de Mendoza.  Podrían haber sido unas vacaciones normales de un tipo normal, pero yo no puedo con mi genio y tuve que andar entre viñedos y charlando en las vinotecas.  No me quejo, así lo disfruto.
Muchas veces he oído que el terruño de San Rafael da vinos inferiores, vinos de mesa, de poca calidad.  Son cosas que todos hemos escuchado, prejuicios que hasta los más conocedores tienen.  Lo que pasa es que en San Rafael se encuentran algunas añosas bodegas de vinos de mesa, como Suter, y otras de grandes volúmenes (muchos litros suelen ser sinónimo de vinos regulares) como Bianchi, Alfredo Roca o Goyenechea; sin contar las bodegas que trabajan a comisión con el turismo y cuyos vinos raramente aparecen en góndolas porque no son buenos.
La generalización es el error en el que incurrimos.  San Rafael da para todo (Mendoza entera da para todo): desde el vino de mesa más simple hasta productos de gran calidad de factura.  Bianchi, Roca, Goyenechea, Jean Rivier, Portal Andino, Algodon, hacen vinos de todas las gamas, algunos mediocres, otros sublimes.  Pero así es el mundo del vino y en mi viaje, pude conocer un poco de todo y descubrí que San Rafael es un terruño de grandes posibilidades, que necesita ser entendido y vivido.
Como apasionado del vino fui a las vinotecas locales rastreando aquellos vinos que no encuentro fácilmente en Buenos Aires.  Había mucho, pero esta es la humilde selección que traje y que recientemente terminé de beber:


Argana Merlot 2010
Aromas de buena tipicidad, pimiento, ciruela, rosa, menta fresca (ojo, no la menta artificial, no un aroma mentolado sino la menta fresca).  En boca tiene una buena intensidad, con taninos apenas perceptibles, un cuerpo liviano y un grato final.  Un merlot más que interesante.

Dramatis Personae Blend Selecto Reserva 2010, de Bodegas Argenceres (click aquí para ver la nota de la visita a la bodega y una barrida de sus vinos). 
Un blend de color oscurísimo.  Inicialmente, los aromas a tostados de la madera lo invaden todo (tuvo una crianza de 12 meses en roble francés y americano nuevos, 80% y 20%).  Hay que esperarlo en la copa o airearlo con un decantador y aparece la fruta, matizada por tostados y vainilla.  En boca todavía tiene unos taninos notorios, pero no molestos.  Gran y elegante estructura.  En esencia es untuoso, equilibrado y con un final bastante largo.  Todavía puede dar mucho más de sí.

Familia Serra Pilati Malbec 2007
Todavía con un color rojo que no denotaba el paso del tiempo.  En nariz era pura fruta fresca y un sutil toque floral, rosas.  En boca los taninos ya ni se notaban y el paso era suave, fluido y largo.  Muy buen vino, mi único reclamo es por la botella antiecológica, una de las más pesadas que vi en mi vida.

Castizo Malbec 2011 
Producido por la familia Orlando (enólogos conocidos ellos).  Un vino de pura fruta roja, algo floral, café y tostados. En boca es denso, intenso, de taninos pequeños y redondeados.  Joven y equilibrado aunque  se sentía bastante intenso el alcohol, quizás por eso no bajó entera la botella.

Zanetti Extra Brut
Un espumoso diferente realizado con el método ancestral o rural (no confundir con el champenoise o el charmat) que consiste en una única fermentación en botella.   Tiene buenas burbujas, una nariz de frutas blancas y toques de levaduras y una correcta acidez refrescante en boca.  Algo distinto, pero que no se aparta de los canónes, lo que no es negativo comercialmente hablando.  Aquí una nota en Vinos Oasis Sur.

Un último comentario: notarán que no he indicado los precios, lamentablemente perdí la factura y no anoté los valores en otro lado.  Simplemente puedo indicar que todos rondaban los $60 con alguna excepción (el Zanetti valía algo menos y el Dramatis Personae unos $90), pero sí tengo bien grabado que con ninguno dije “me estafaron”.  Todos son vinos que valen lo pagado y también un poco más.  Para tener en cuenta.

lunes, 21 de enero de 2013

Abriendo la temporada de blancos

Parece que en la costa el verano no estalla.  Bah, parece que no estalla en ningún lado.  Salvo en mi casa donde ya abrimos la temporada de blancos y entonces sí estalla el verano.
Cómo disfruto un vino blanco voluptuoso, que aturde de tanta fruta y sabor, que calma el bochorno con su frescura y que invita a más.  Se pueden tomar todo el año, pero me gusta pensar que en estos días uno abre la temporada de blancos: Torrontés, Chardonnay, Sauvignon Blanc, y mucho más.
Además, el blanco bien hecho y mejor bebido tiene su sensualidad y esa cosa apurada, intensa y nostálgica de un amor de verano.  Como dijo José Saramago: 

Ven a mí -Amor-
Así...
Acércate más y dame un beso.

Signemos con rosas rojas
y coplas de vino blanco
este amor apasionado.




Y el primer blanco del 2013, ese primer beso del verano, fue el Aleph Chardonnay 2012 ($65).  No sé si es por el boom de los espumosos de los últimos años o qué, pero no abundan los buenos Chardonnay últimamente.  Éste tiene una buena tipicidad, aromas a frutas blancas, durazno y un sutil toque mineral que se siente principalmente en boca.  Entra dulce, con acidez correcta, es fácil de beber y nos gustó mucho acompañarlo con sushi.
En conclusión, un vino casi etéreo, con el plus de un packaging ecológico: botella liviana y tapa a rosca.
Ideal para enamorar o enamorarse en estas tardes de verano.


jueves, 17 de enero de 2013

Enamore 2009 por Willie

Es un vino elaborado en un emprendimiento conjunto de la Bodega Renacer con la Bodega Allegrini de Italia (que son los productores del famoso Amarone). Los italianos brindaron su asesoramiento sobre la técnica del appassimento, que es la empleada en la producción de este vino, un vino tinto con un 45% de uvas Malbec, 40% Cabernet Sauvignon, 5% Cabernet Franc y 10% Bonarda, secadas naturalmente en 265 paseras construidas al costado de la bodega, donde los racimos son expuestos a vientos secos a temperatura ambiente hasta perder alrededor de un tercio de su peso (esta es la parte central del “apassimento”). Los Enólogos Paolo Mascanzoni (de Allegrini), Alberto Antonini (Enólogo Consultor) y Pablo Profili (Enólogo principal de Renacer), son los hacedores del Enamore.
El vino recibió muy buenos puntajes: Cosecha 2007: 92 Parker, 91 Wine Spectactor y 89 Tanzer; Cosecha 2008: 91 Parker y 90 Tanzer. El corte es variable en la composición de cada añada, incorporando uvas Syrah en algunas cosechas.


Una botella dedicada con la firma del Enólogo Pablo Profili, llegó a mis manos en el sorteo efectuado al finalizar el exitoso Desafío Federal 2012. Revisando mis anotaciones de los vinos probados en ese Desafío, noté que el Enamore quedó algo relegado porque estaba compitiendo, o bien dicho, lo estábamos comparando con otros cortes elaborados sin la técnica del appassimento que lleva este vino. No quedó desmerecido porque llamó la atención por su estructura y excelente balance entre acidez y dulzor. Es un vino elegante muy bien elaborado de color rojo rubí intenso que nos brinda toques de ciruelas maduras, algo de miel y obviamente pasas con algo especiado suave.
Esta botella estuvo en reserva en mi casa hasta que le llegó el momento y acompañó uno de los tantos festejos de despedida del año 2012 con amigos. Si bien recomiendan maridarlo con platos agridulces de cerdo caramelizado (¿una bondiolita?) o bien postres chocolatosos, se destacó en el asado con achuras y fue muy bien comentado por los asistentes. Con un precio actual en góndola de $133, este vino es una muy buena opción para quienes quieran probar algo diferente, pero muy bien elaborado. Tiene un potencial de guarda muy amplio y creo que si lo esperamos pacientemente unos añitos más y le damos una hora de respiro con botella abierta antes de beberlo, disfrutaremos de un vino excepcional.
Felicito a Bodega Renacer por este exitoso emprendimiento y agradezco a Pablo Profili su dedicatoria en la botella.

WILLIE

lunes, 14 de enero de 2013

Es tiempo del sabor

Cuando un amigo me avisó que en una vinoteca de Villa Devoto hacían una mini-feria de vinos me imaginé una de las típicas degustaciones.  Uno llega, te dan una copa técnica y probás una serie de vinos, charla mediante.  Pero me equivoqué.  Cuando llegué a la Vinoteca Tiempo de Sabores (Av. Beiró 5325, CABA) me encontré con una mini-feria en serio.  En las mesas-stands había representadas más de 30 bodegas de todas partes del país con vinos de gamas medias y altas. 
Entre otros detalles hubo buenas copas, buena temperatura ambiente y de los vinos, bar de tragos, aceite de olivas y productos gourmet.  Todo en un espacio más lindo que en otros eventos similares porque las paredes están tapizadas de botellas.


Pude probar y reprobar muchos vinos, pero prefiero destacar aquellos que me parecieron grandes representantes de la Relación Precio/Calidad.  Para muestra los siguientes:

505 Esencia 2011 ($50), un blend de Casarena sin madera que es una bombita.
Don David Tannat 2010 ($50), un clásico indiscutible cuya añada me gustó mucho más que otras.
Raza Argentina Malbec 2011 ($55), sigue la línea de lo probado recientemente, pero más integrado, más parejito.
Las Perdices Syrah-Viognier ($60): 93% Syrah y 7% Viognier, diferente, distinguido, fresco en más de un sentido.
Carinae Cuveé Brigitte ($72), un blend donde el Malbec y el Cabernet Sauvignon se complementan muy bien.

No nos privamos de la alta gama y otros vinos que rozan o sobrepasan los $100 y que no siempre podés probar en eventos multitudinarios.  Desde el superblend Encuentro Seven Vineyards de Rutini ($300, a este llegué tarde así que sólo lo nombro) hasta los PAZ de Finca las Moras ($85) y ratificar porqué su Cabernet Sauvignon-Cabernet Franc fue uno de los mejores vinos del año.  En esta gama destaco tres vinos inolvidables y que quiero probar por botella, pero que a priori me pareció que valían cada peso invertido:
Ramanegra Reserva Red Blend 2010 ($110), Ciclos Ícono 2009 ($100) y Don Juan Nahuel Malbec 2009 ($135), tres vinos de excelencia, complejos, equilibrados.
Inclusive hubo vinos importados como el Prosecco Canevari ($130), un agradable espumoso italiano que está buscando su lugar en el país y que tiene un precio muy competitivo por ser importado.
Por supuesto, probé muchos más vinos pero destaco estos por su precio principalmente.  Hubo otros que me quedaron afuera como lo de Alfredo Roca o Goyenechea y otros que reprobé y mencioné en otras notas como Castillejo, 7 vacas o Alma 4.

Aquí me enteré que en otras vinotecas se están haciendo cosas similares y son iniciativas a aplaudir.
Es interesante que las vinotecas organicen movidas como ésta.  Es una forma de difundir, de vender y de acercar al consumidor sin necesidad de grandes y costosos megaeventos ni charlas solemnes.
No conocía Tiempo de Sabores aunque me queda relativamente cerca y fue muy grato encontrar un espacio tan bien surtido y que incluye la posibilidad de tomar algo en su bar de vinos.  Me sorprendió gratamente, por  la vinoteca en sí y por la propuesta que vienen organizando desde hace rato.  Algo para aplaudir y tener en cuenta para próximas ediciones.



jueves, 10 de enero de 2013

Bodega Altamira: Crónica de un tipo

El tipo llega tarde.  Tiene que cruzar la mitad del conurbano y la mitad de la Av. General Paz.  Es inevitable llegar tarde.  Lo sorprenden las cabezas equinas al llegar a The Lowland Club.  Le recuerdan a las que están en el Faena, aunque nunca las vió (fantasmas de la era Internet).
El tipo entra y se alivia de no haber llegado tan tarde.  Se perdió el vino con el que recibían a los invitados, pero todavía no habló Attilio Pagli ni sirvieron los vinos que se presentaban esa noche.
Cuando el enólogo italiano se acerca al micrófono al tipo se le nota la expectación en el rostro.  Ese hombre con cara de buen vecino es uno de los enólogos más respetados del mundo, autodidacta, un poco responsable del boom de los vinos supertoscanos, un hombre que dijo que Argentina “es un milagro productivo”.  Mucho no lo entiende al italiano, pero el tipo se queda con la idea de que la expresión frutal de los vinos argentinos son su identidad y que quiere hacer vinos de elegancia europea.
El tipo escucha atento y aprende más de una bodega de la que sólo probó un vino una vez.  Es una bodega que apunta a hacer vinos de gama alta, complejos, interesantes.  Las palabras de Pagli le siguen sonando, se le ocurre que el estilo inglés en Buenos Aires es análogo a la elegancia europea en un vino del Valle de Uco.  Son cosas que se le ocurren y que se van rápido, pero que generan dudas.


Ahora puede probar los vinos.  Arranca por la línea más baja ($70), los VAV Malbec 2011 y VAV Blend 2011.  Muy bien ambos, sobre todo el Malbec, joven y complejo, con buena tipicidad.  El Blend era para tomarlo más calmo y tratar de reconocer las capas que aporta un corte de Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Petit Verdot y Cabernet Franc.
El tipo circula entre las mesas.  Se encuentra con amigos y conocidos y esquiva a otros que no quiere conocer.  De pasada picotea algo del catering y sigue con los vinos.  Ahora va por el Altamira de los Andes Reserve Malbec 2010 ($120) y le encanta por su perfil elegante y mineral en nariz y su boca fresca, intensa, equilibrada.
Acá el tipo se entera de un dato clave, los vinos desde esta línea para arriba están compuestos por uvas provenientes de un viñedo de 60 años combinadas con uvas de viñedos más jóvenes.  No puede evitar que se le dibuje una sonrisa en la cara.
Le quedan dos vinos por probar, los topes de gama de la bodega, dos cortes de $250 cada uno.  El primero es el Altamira de los Andes Grand Reserve Winemaker’s Selection 2009, un blend 68% Malbec, 25% Cabernet Sauvignon y 7% Syrah.  Con la primera nariz, el tipo piensa que el enólogo sabe elegir muy bien.  Sus aromas son impresionantes, complejos, hay flores, fruta roja, toques de la madera que no apabullan a pesar de 2 años de añejamiento.  En boca está equilibrado, con los taninos suaves, pero potente.  Pide carne. “Yo lo invitaría a Attilio Pagli”, piensa el tipo, “yo pongo la carne y él el vino”.
Costó dejar para lo último el Altamira Navigato Family Selection Grand Reserve 2009 porque se lo recomedaba vivamente un amigo.  También es un blend con 2 años de añejamiento en barricas nuevas de roble francés, en este caso compuesto en un 46% de Malbec, 36 de Cabernet Sauvignon y 18% de Cabernet Franc.  Sus aromas son complejos, hay arándanos, pimientos, una nota mineral.  En boca está vivaz aún, con un gran final.  El tipo sabe que este vino va a crecer.  Y mucho.  Lo comenta, y le cuentan que la bodega les augura a sus gamas media y alta hasta 10 años de guarda.
El tipo se va, contento.  Los vinos le gustaron, algunos son diferentes a su estilo, pero valen la compra.
Al salir el tipo vuelve a ver el edificio y se pregunta si será un viejo club inglés.   Lo único que averigua es que es uno de los lugares más elegidos para festejos de casamiento.


lunes, 7 de enero de 2013

3 videos: vino, arte y humor

El artista plástico español Paco Pérez Valencia creó recientemente la obra "Blanco alentador", un proyecto que consistió en cubrir con 18 km. de lana un viñedo en Jerez de la Frontera.
El video explica un poco más en que consiste y cual es la intención del artista:


Hay otro video en Vimeo, de más calidad, pero Blogger no me deja incrustarlo: Blanco Alentador

Hace unos meses, en una de las entradas de humor Para reirse un poco, había una imagen sobre yoga y vino.  Manolo Ignacio Malparida de Bitácora Hedonista me pasó este video que continúa esa idea: "Yoga for wine lovers" o "Yoga para amantes del vino" 


El último es un video interactivo que vino de parte de mi amigo Daniel que lo dejó en un comentario hace más de un año y refloto para ustedes.  Es una campaña que te muestra las dos caras del abuso del alcohol: cómo creés que te ves y cómo te ves en realidad.
Es interactivo así que hay que mover el mouse sobre el video para ver "el otro lado".
La página dinamarquesa original está caída así que les dejo este enlace para que lo vean (imperdible):

Campaña interactiva contra el abuso del alcohol

 Una captura:



Un anuncio: a partir de esta entrada (ya pasadas las fiestas de fin de año) volvemos al ritmo habitual de publicaciones de 2 notas por semana.  Sin embargo, la moderación de comentarios puede andar un poco lenta.



miércoles, 2 de enero de 2013

Las mejores notas de 2012

A modo de cierre del 2012 les propongo un viaje por las notas más interesantes publicadas en este blog.  Para elegirlas tuve en cuenta las repercusiones que tuvieron, sea por comentarios o visitas, además de alguna que quisiera recordar porque me gustó particularmente a mí.


Empecemos por lo grande, la nota más leída del 2012 y quizás una de las notas más relevantes: el Método casero para reconocer los aromas del vino.  Salió a mitad de año y fue una nota que me produjo cierto orgullo, porque fue una nota didáctica.  A pesar del feo nombre que le puse tiene la noble intención de proponer un método para empezar a reconocer los aromas del vino sin gastar fortunas en kits de aromas.  El comienzo de un largo camino...  y si hablamos de entradas record, la que más comentarios se llevó fue una bastante reciente: Regalar vino: 7 presupuestos.
Este año también empezaron las notas humorísticas.  Todo comenzó como una nota piletera para el verano, algo relajado que se llamó Para reírse un poco  y que, como gustó, tuvo sus seguidillas más algún video.  Click aquí para ver toda la sección humor.
Por supuesto, viniendo de mí no se iba a descuidar el aspecto cultural y hubo notas sobre Vino y Literatura (esperen una segunda entrega para enero o febrero); investigaciones sobre parte de la historia del vino, como la Bacanal o los Coca Wine, una extraña mezcla de vino y cocaína que sería el origen de la Coca-Cola.
Cómo olvidar el primer post de Willie o el "bloguero itinerante" como le dicen muchos.   Para los que no lo conocen Willie es un gran conocedor del mundo del vino con una gran participación en las redes sociales y que siempre vierte sus opiniones en los blogs.  Desde que lo conozco siempre le insistimos en que creara  su propio espacio, pero la falta de tiempo se lo impide.  Un día dejó un comentario muy interesante sobre una feria y le pregunté si lo podía publicar como nota.  Me dijo que sí y ese fue el puntapié para varias notas aquí y en otros de los blogs de Los Blogueros del Vino.
Y también viajamos bastante, recorriendo bodegas como Saldungaray, Argenceres o Vuillez-Sermet o apoyando al amigo José en su WineMDQ Malbec Tasting.  El 2013 no nos encontrará quietos y ya preparamos el Vinarquía Tour para mediados de año.  ¡¡Agarrate Mendoza!!


Me estoy olvidando de mucho seguramente, porque además hubo gran cantidad de notas que hablaban de algún vino en particular.  Entre las más leídas: Carménère: la cepa perdida, sobre el Innovación Carménère de Zuccardi; Escorihuela Gascón Sangiovese 2009; Elogio de la paciencia sobre La Espera Cabernet Sauvignon, una nota que alcanzó un gran pico gracias a la recomendación de Lucas Carrasco de Républica Unida de la Soja; Rutini: hazte la fama..., durísimo con un clásico; Crónica de una botella, sobre el Amalaya Gran Corte; los vinos Mike Barrow o los de Renacer, y un largo etcétera que espero que continúe.

Hubo de todo y los proyectos a futuro se suman y se amontonan en mi cabeza y mi computadora.  Espermos que pueda hacer congeniar mi vida cotidiana, mi trabajo y los proyectos del blog.
Aprendí mucho este año que pasó, y no sólo sobre vinos, sino sobre lo que lo rodea.  Hay muchos chantas y chamuyeros (perdón por los términos), grandes señores periodistas que sólo escriben de lo que les regalan y muchos que ni siquiera eso hacen, sino que copian y pegan una gacetilla de prensa.
Pero ellos no me importan, porque aprendí que con honestidad logro más.  Claro, un poquito de bronca me puede dar, ¿para que me esfuerzo escribiendo?  y después recuerdo el porqué: porque lo hago por placer, como un hobby.  Por eso me puedo dar el lujo de ser honesto.  Los otros, no sé...
Me quedo con mi honestidad, y con la de mis compañeros Blogueros.  Porque si hay algo sobre lo que aprendí en el 2012 es sobre compañerismo.
Uno ya sabe sobre eso, pero siempre es bueno recordarlo ;)