jueves, 28 de febrero de 2013

Foto del Mes


Wine religion, de Ashot Gevorkyan
Se puede ver más de su trabajo en:
http://www.ashotgevorkyan.com
http://grinch7.deviantart.com/


lunes, 25 de febrero de 2013

Una noche con El Vino del Mes

La semana pasada el blog amigo El Vino del Mes cumplió 3 años en la blogósfera y decidí, como homenaje, sacar esta nota que estaba archivada desde hace un buen tiempo.  Por si no lo saben, El Vino del Mes empezó con dos amigos que se juntaban mensualmente a tomar un vino de alta gama.  Una forma de sobrellevar gastos y compartir algo.  Con el tiempo esto fue creciendo y ahora las veladas incluyen muchos vinos y amigos que se fueron sumando.  Por cuestiones laborales nunca podía asistir a sus cenas, pero en diciembre pude hacerme un huequito y compartir una de las últimas reuniones del año.  


El menú consistió en picada de calidad con variedad de quesos y fiambres (no embutidos), pinchos capresse, aceitunas, bruschettas y algunas empanadas.  Por supuesto, el plato fuerte son los vinos, de los cuales tomé algunas notas rápidas:

María Codorniú Sur.  Empezamos con un espumante, uno de mis favoritos por su frescura, dulzor y que se puede conseguir a un buen precio, menor al sugerido.
Sauvignon Blanc de Mar del Plata 2012.  Esta es una muestra del vino que está haciendo en Mar del Plata la bodega Trapiche.  Es la tercera vez que lo pruebo (notas anteriores acá y acá) y no deja de sorprender por saber de dónde viene.  Pareciera que la voluptuosidad de los aromas iniciales van disminuyendo, pero sigue gustando.  ¿Cuándo lo veremos por las góndolas?
Lagarde Altas Cumbres Malbec 2011.  El primer tinto que tomamos.  Aromas a frutas rojas, un leve especiado y abundante vainilla.  En boca es tan fácil de beber que no parece un 2011.  Un vino simple y versátil que puede tener mucha gente a la que le guste.   Yo, paso.
SinFín Guarda Bonarda 2011.  Otra muestra de bodega, pero que ya se consigue en la góndolas.  Tiene buena tipicidad, aún está crudo, astringente y necesita algo de guarda.  Todos coincidimos en que va a mejorar mucho y ya me encargué de conseguir una botella.  Uno de los tintos de la noche.
Finca Los Maza Reserva Cabernet Sauvignon 2011.  Un típico cabernet con fuertes aromas piracínicos (pimiento verde) y la fruta de fondo.  En boca es equilibrado y de buen final, pero con unos taninos importantes.  No le gustó a todos.
Zuccardi Q Cabernet Sauvignon 2008.  Después de tanta juventud arrebatada apareció uno más maduro.  Un cabernet redondito, con notas especiadas y algo chocolatosas.  Todavía conserva vestigios de su antigua potencia.  Sin dudas, un gran cierre para los tintos.
Lancatay Semillón 2008.  Cerramos la tanda de vinos con un Cosecha Tardía con una interesante personalidad.  En nariz es bien Semillón y en boca es dulce, obvio, pero no apabulla.

Para la sobremesa hubo ronda de café Nespresso y, para quien quisiera, lemoncello casero o licor de hierbas Mega Jagd.  ¿Se puede pedir algo más además de una mesa distendida, de calidad y con excelentes vinos?  Los amigos de El Vino del Mes siempre tienen algo más: hubo magia de la mano de Esteban (Mago Tate) y hasta el sorteo de una botella.
Creo que esto último los distingue, no el sorteo sino la búsqueda de superarse sin mirar sobre el hombro del otro para copiarlo.  Ponen una gran pasión en lo suyo, con atención al detalle más ínfimo y por eso los aplaudo y felicito por sus 3 años.

Lo bebido


jueves, 21 de febrero de 2013

Catando Fernet

Como en esa canción de Los Caligaris a mis amigos se les ocurrió hacer un asado con Fernet.  En vez de regarlo con la dosis habitual de vino tinto, pusimos sobre la mesa cuatro botellas de los Fernet más afamados y los comparamos.
Los probamos solos, luego con bebida Cola (tal como nos gusta) y sacamos nuestras conclusiones.  Son notas rápidas, no pretenden ser exhaustivas ni determinar cuál es el mejor Fernet sino recoger nuestras impresiones generales.  Supongo que con esta nota me odiarán los puristas del vino y los puristas del Fernet, pero no hay que ser fundamentalistas, señores.  Además, me gusta un Fernet para refrescarme en verano o como aperitivo o para compartir con amigos.
Hice una primer etapa olfativa con una copa técnica o catavino, pero para el asado utilizamos esos vasos grandes que ven en las fotos.  Forman parte del emprendimiento de un amigo, un proyecto llamado Eco Vasos que le da un nuevo uso a los “cadáveres” que quedan sobre la mesa.  Además de lindos, y económicos son extra large, jeje.  Pueden contactarlos vía Facebook o por mail.

Catando Fernet en el "Taller Los Pelados"

Vamos a los fernetes

Veneto: la reformulación de una vieja marca que apostó a promocionarse fuerte y sorprender.  Lo sentimos herbal, con una nota mentolada en boca.  Sorprendió. 39°
1882: el fernet que vino de Córdoba y gano un lugar importante en el mercado de la mano de su calidad y unas raras publicidades.  Principalmente herbal y contundente en boca.  45°
Ramazzotti: Siempre menospreciado, aunque entre amigos le poníamos una ficha.  Se siente intenso, quizás un poco alcohólico, el más especiado de los cuatro.  45°
Branca: el clásico que se elige con los ojos cerrados.  Sin dudas, es el que se siente más equilibrado.  Dicen que le cambiaron la fórmula para bajarle unos grados de alcohol.  Puesto al lado de los otros y a ciegas, no fue el preferido. 39°

Conclusiones

Que no todos los Fernet son iguales ya lo sabíamos desde antes.  Pero ponerlos uno al lado del otro te da una impresión diferente, te concentrás más sobre sus defectos y virtudes, y te llevás alguna sorpresa.  Me quedo con el 1882 aunque me gustó bastante el Veneto también.  El Ramazzotti es una buena segunda opción y el Branca… mmm…  no salió bien parado en la comparativa.  Se nota una buena calidad, pero lo notamos algo menos intenso y eso quizás lo opacó.
Como decíamos no todos son iguales y cada uno tendrá su  tipo de consumidor.  Habrá quienes prefieran aquellos de menos graduación y más todo terreno como el Branca, otros el perfil elegante que pretende el Ramazotti, otros la intensidad del 1882 y otros la complejidad del Veneto.
No soy un fanático del Fernet, pero me gusta tomar alguno de vez en cuando.  Y más en verano .

Su seguro servidor en la Noche de los Museos

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Y si te digo vino de Tandil?

Todo ocurrió de casualidad.  Estábamos cenando en Tandil, pasando una grata velada, y el propietario de Tierra de Azafranes (ver nota aquí) nos dijo que un amigo suyo estaba haciendo vinos en Tandil.  Inmediatamente me pasó su número y me contacté con él para ir a visitar los viñedos y de ser posible probar sus vinos.


Matias Lucas empezó a plantar en un pequeño campo familiar de una hectárea en 2008 y en 2011 empezó con las microvinificaciones sacando una primer añada de 400 botellas de Merlot y 200 de Sauvignon Blanc.  El proyecto es muy pequeño y totalmente a pulmón, sin grandes capitales ni nombres famosos.
Muy amablemente, Matias nos hizo un recorrido entre las hileras de su viñedo, explicando las dificultades y ventajas del terruño: gran amplitud térmica, las lluvias que le permiten trabajar en secano (sin sistema de riego),  las suaves pendientes que ayudan a drenar el suelo, etc.  También hay anécdotas que nos hablan del terruño, como los animales de los campos vecinos que se escapaban a pastar entre las vides.
Al igual que ocurre con otros emprendimientos jóvenes de zonas no tradicionales (ver notas en Saldungaray y Colón) por más talentoso que sea el enólogo se encuentra sobre un terreno desconocido, con un realidad poco estudiada y la experimentación juega un rol fundamental.  Matias Lucas plantó Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Tempranillo y sigue experimentando con Cabernet Franc y Carménère.  Probar, innovar es la clave.  Parece fácil y divertido, pero para quien hace esto a pulmón es un costo muy alto y que depara momentos gratos y otros duros.
Actualmente, la gran apuesta de Cordón Montés va de la mano del Merlot, el Sauvignon Blanc (quienes lo probaron dicen que estaba muy bueno) y el Cabernet Franc.


Me pude traer una botella de su Cordón Montés Merlot 2012 (el precio es anecdótico) y probarlo tranquilo en casa.  Esta añada es oficialmente la primera, el primer vino embotellado de Tandil.  Un vino de vibrante color rojo rubí, de profundidad media.  Sugirieron decantarlo y así lo hicimos, sus aromas son preponderantemente frutados, no de fruta muy madura, más un toque vegetal, como si fuera rústico.  En boca tiene un cuerpo liviano, acidez marcada y un largo final.  Me pareció un vino correcto, distinto a lo que nos ofrecen los terruños andinos y bastante más cercano al estilo de vinos argentinos tradicionales como Weinert.  Más allá de esto, no me parece que sea válido comparar este vino con los que da Mendoza, es un vino de Tandil, un terruño desconocido y joven, que tiene sus propias características y una identidad por descubrir.  Por eso hay que bancar estos nuevos emprendimientos, porque aportan diversidad, favorecen la industria turística local y porque contagia a otros (ya hay otros productores plantando).
En resumen, un proyecto a base de fuerza, coraje y entusiasmo.


Más fotos en Facebook


viernes, 15 de febrero de 2013

¿Cómo hacer comentarios en el blog?

Mientras ultimo detalles de algunas notas a salir (febrero se me tornó un mes complicado) aprovecho para escribir una entrada rápida que viene a raíz de la inquietud de un amigo.  Éste me dijo que quiso dejar un comentario y se le dificultó.  Supongo que es algo que le puede estar pasando a otros porque la interfaz de Blogger no es muy amigable para hacer este tipo de cosas.

¿Cómo hacer un comentario?

Al final de cada nota del blog usted puede leer los comentarios que hacen los visitantes (si no puede verlos haga click al final donde dice "x comentarios" o click en el título de la nota y diríjase al final).  Después del último comentario aparece el siguiente cuadro para escribir lo que usted desee:


Luego de escribir, Blogger nos pide que nos identifiquemos con algún perfil o a través de una cuenta de blog y es aquí donde se producen las mayores confusiones.
Nos aparece un menú desplegable como el siguiente:


Aquí debemos elegir cómo identificarnos.  Si tenemos una cuenta de Google (Google+, Blogger, etc) podemos usarla lo mismo que las de Wordpress.  Pero si no tenemos cuenta o no sabemos como usarla las mejores opciones son las dos últimas: Nombre/URL y Anónimo.
Si hacemos click en Nombre/URL nos saldrá el siguiente mensaje:


Allí deberemos poner un nombre y, opcionalmente, una página de Internet.
Una vez hecho esto damos click en el botón Publicar y listo.  
Sólo resta que yo autorice el comentario.  No se publica todo automáticamente para evitar publicidad, enlaces a virus, comentarios inapropiados, etc.
Si quiere usted puede publicar como Anónimo, pero siempre es mejor poner un nombre.
Si no se entendió este tutorial para dejar un mensaje o comentario (algo posible) todavía queda una opción: escríbame un mail a vinarquia@gmail.com y yo lo publico por usted.

Espero que les haya sido de ayuda.





miércoles, 13 de febrero de 2013

Visita a cervecería Quarryman (Tandil)

Seguimos con las notas relacionadas a Tandil.  Ahora le toca el turno a la microcervecería local Quarryman, cuyo nombre hace honor a los canteros pioneros de la ciudad.  Sí, vamos a hablar de cerveza, no hay que ser un fundamentalista del vino.


Como hace con todos los visitantes, Armando March nos mostró las instalaciones y nos explicó el proceso de elaboración de la cerveza de forma muy didáctica.  Debo decir que su trabajo no es improvisado, tiene muchos conocimientos y ha invertido para ofrecer un producto de calidad.  Incluso ha elegido el lugar de su establecimiento en función de cómo drena el agua de los cerros cercanos.
No voy a explicar todo el proceso de elaboración porque no es la idea de este blog.  Pero sí quisiera comentar las cervezas de Quarryman que compramos en su local y que nos gustaron mucho.  Además, agregó al final unas ideas a tener en cuenta, un par de puntas que tiró Armando y que me dieron pie a seguir investigando.


Las cervezas de Quarryman


Quarryman Irish Red Ale.  Es una partida limitada aunque creo que ya debe ser parte de su catálogo permanente.  Es una cerveza con aromas acaramelados y una entrada algo dulce que acompaña bien con su leve amargor.  Muy buena.

Quarryman Rauchbier.  Es una cerveza de color rojizo, de buena espuma y estilo ahumado.  Ojo, es un ahumado leve no invasivo que le da un toque como corpulento y combina con la malta acaramelada.  Es más exótica (no sé si es válida la palabra), quizás a todos no les guste aunque es muy buena también.

Quarryman Porter.  Una “negra”, la que más me gustó de Quarryman (hasta cociné con ella) tiene aromas y sabores tostados, chocolatosos y de café combinados con una buena presencia visual y buen cuerpo cremoso.  Excelente.

Quarryman Golden Ale.
  No es la que más me apasionó aunque estaba buena también.  Es más referecante y con aromas a lúpulo, notorios pero que no apabullan.

En conclusión, me pareció una cervecería muy consistente en la calidad y propuesta de sus cervezas.  Con gente detrás de ella que le pone mucha pasión y es por eso que Vinarquía banca estos proyectos.

Dos cosas a tener en cuenta

La temperatura adecuada para beber una cerveza artesanal no es “bajo cero”, ni con la botella congelada, ni “punto frozen” o todas esas cosas que apunta el marketing de la cerveza industrial.  ¿Por qué? Porque a esas temperaturas se pierden los aromas y nuestras papilas no pueden saborear la bebida.  Las grandes cerveceras imponen esa idea en el consumidor para tapar la baja calidad de sus productos.  Se puede hacer una prueba: elija una cerveza artesanal y una industrial y déjelas tomar temperatura  ambiente, cuando huela y pruebe ambas notará la diferencia: la industrial es intomable.
Otro punto que hablábamos y nos sirve para reconocer una buena cerveza artesanal es qué nombre le ponen.  Si dice “rubia”, “negra” o “roja” en vez de Pilsen, Porter o Indian Pale Ale, el cervecero quiere poco su producto o no sabe nada.  Los primeros no son nombres de estilos de cerveza, sino una forma de catalogarlos a grosso modo.  No es una forma muy científica, pero sirve más de lo que creemos.



Quarryman queda en:
San Gabriel 360 (rotonda del Dique)
Visitas guiadas a las 20 hs.
cervezaquarryman@hotmail.com

miércoles, 6 de febrero de 2013

Un recorrido por la gastronomía tandilense (II)

Continuamos nuestro humilde recorrido por la gastronomía de Tandil, ciudad que visitamos hace poco y que apreciamos mucho.   Y es por ese cariño que quisimos hacer estas notas donde no sólo hablamos de vinos sino de todo lo que puede ofrecernos la buena mesa.
Hay muchos más restaurantes un Tandil, éste no es un recorrido completo ni tampoco pretende ser exhaustivo, son simplemente los lugares que pudimos conocer y que queremos compartir.


Trauun (Fuerte Independencia 26).  Una grata sorpresa con cocina de autor de gran nivel en Tandil de la mano de Daniel Eleno.  Aquí empezamos por una clásica entrada de bruschettas de jamón crudo y queso brie, muy buenas.  El plato principal fue de solomillo de cerdo a la mostaza antigua, papas rústicas y ensalada.  En la cocina se nota una gran mano que apunta a la armonía entre el plato y sus acompañamientos. El menú no es extenso, pero está bien pensado y el lugar se mostraba así también, equilibrado, armonioso e íntimo.
En cuanto a vinos la carta es breve, pero impresiona por las etiquetas y que los precios sean casi de vinoteca (nada de cobrarte $50 por un López).  Elegimos un Enrique Foster Reserva Malbec 2008, simplemente porque nunca lo había probado.  En nariz es muy cambiante, arranca con aromas a cuero, algo animales, y luego va virando hacia los tostados, con toques de vainilla y la fruta de fondo.  Te llena bien la boca, tiene taninos marcados aun y un largo final.  No es mal vino, pero no es mi estilo.  De sólo recordar lo que nos costó terminarlo no lo recompraría ni loco.
Para cerrar la velada elegimos un postre de mousse de maracuyá con pedacitos de papaya muy divertido.
Quizás nos equivocamos con el vino, pero no con el lugar, uno de nuestros elegidos.

En la foto, su seguro servidor

La Barraca (Avellaneda 525).  Ya lo conocíamos de una visita anterior así que volvimos por dos platos que nos habían dejado maravillados: su entrada de rabas y su cazuela de mariscos (tiene de todo), realmente excelentes.  La ambientación de lugar es tipo rústico, con muchas antigüedades y recuerdos de otras épocas.
El único punto en contra es el servicio de vinos: carta básica, cara y las copas no ayudan.  Más allá de eso volvería por su comida.

La piedra de la foto es El Centinela

¡Comé Cabrón! (Avellaneda 501).  Al lado del anterior.  Acá no pidás vino, mejor tomate una cerveza, si es la local mejor.  El lugar se define como de “pizza, tapas y comida guapa” y apunta a una gastronomía entre mexicana y española.  Tiene toda la onda y nosotros optamos por pizza (riquísimas siempre) y un menú mexicano que traía una fajita de ternera, un taco de cerdo y un veranito colorado.
Ideal para ir en plan distendido con amigos o familia.  Ojo, se llena.

Por supuesto, comimos en otros lugares, pero estos son los más memorables.  A los que les gusta la parrilla les puedo recomendar una llamada Carajo que tiene el plus de estar junto al lago y de la cual guardo gratos recuerdos de 2011.  Este año no pude ir, así que sólo la menciono así.
Para terminar este recorrido falta algo: la picada.  En Tandil, con tan buenos productores de embutidos, podés comer una picada casi en cada esquina.  Para no perdérselas, hay propuestas para todos los bolsillos.

El viernes no se pierdan la nota de nuestra visita a la cervecería Quarryman.



lunes, 4 de febrero de 2013

Un recorrido por la gastronomía tandilense (I)

2012 fue un año intenso, y llegadas las vacaciones de verano nos inclinamos por la ciudad de Tandil, una zona serrana al sur de la Provincia de Buenos Aires.  No era la primera vez que íbamos y el retorno tenía algo de reencuentro con uno mismo y con un paisaje que nos resulta muy grato.
Más allá de los puntos turísticos clásicos de Tandil, como la famosa “Piedra movediza”, hubo algo sobre lo que quería volver: su gastronomía.  Tandil no tiene sólo salamines y demás embutidos, sino toda una serie de restaurantes con propuestas excelentes.  Atenti y a babear.


Tierra de azafranes (Santamarina esq. San Martín).  Hablar de una “arrocería y marisquería” en Tandil parece una locura, uno espera de esta ciudad carne a la parrilla, pero Ricardo Camgrós decidió patear el tablero hace un puñado de años e inauguró esta propuesta basada en la calidad de la materia prima, una elaboración impecable y una atención acorde.
Fuimos dos veces, la primera nos tentaron los risottos y pedimos uno de mariscos y otro “criollo”, con carne vacuna.  Ambos, excelentes, cremosos y abundantes como debe ser un buen risotto.  Lo acompañamos con un tinto simplemente porque no teníamos ganas de un rosado o un blanco y elegimos el Clos de los Siete 2009.  Gran vino, un complejo corte 57% Malbec, 15% Merlot, 15%
Cabernet Sauvignon, 10% Syrah y 3% Petit Verdot  de Michel Rolland.  Estructurado y concentrado, en nariz se siente la tipicidad de las uvas y ese perfil europeo elegante, con aromas a cassis, frutos negros, pimienta y un toque floral.  En boca es equilibrado, pero de buena estructura y largo final.  Le podremos discutir su filosofía a Rolland y lo que transmite pero no la calidad del vino.
Nuestro postre fue una copa helada de limón y vodka ideal para días calurosos.


La segunda vez, volvimos tentados por la picada de mariscos, la mejor que hemos comido.  Muy bien surtida, abundante y perfectamente preparada.  Tenía ostras, langostinos, rabas, calamares, pulpito, mejillones y un largo etcétera de bichitos y formas de preparación.  Esta vez sí optamos por un rosado: Amore Rosé Heavy 2009 de Bodega Cicchitti.  Simplemente, un distinto.  El color no recordaba a un rosado sino que era algo más cercano a un Pinot Noir.  Estamos hablando de un rosado con cuerpo, corte de Sangiovese, Merlot y Malbec que entra dulce y que equilibra con su acidez.  El gran cuerpo y largo final acompañaron bien a los mariscos y sus distintas formas de cocción.

Sin dudas, Tierra de Azafranes fue nuestro elegido, por la inteligente oferta de su comida, el ambiente, la atención y una carta de vinos interesante y de buen precio.

En próximas notas les sigo contando nuestro recorrido por la gastronomía tandilense, la visita a una cervecería local y una pequeña sorpresa vínica.