viernes, 31 de mayo de 2013

Foto del mes


Esta semana terminó ArteBA, la feria de arte más grande de Buenos Aires.  Allí, en el sector Barrio Joven auspiciado por Chandon el artista Leonardo Battistelli impactó con su instalación Temperantia.  La idea de Battistelli era reflejar en su instalación las burbujas de los vinos espumosos.
A continuación, un video institucional donde se ve cómo se creó la obra y donde se aprecia su dimensión real, además algunas palabras del artista:






martes, 28 de mayo de 2013

Pensando en el Día del Padre

El próximo 16 de junio es el Día del Padre y, por primera vez, seré previsor.  No voy a esperar hasta último momento para buscar un regalo y quiero pensar con ustedes algunas propuestas.

Un vino

Si a tu padre le gusta la noble bebida podés pensar en un regalo básico: una botella.  Regalar vino parece fácil, pero deberíamos ser más concientes a la hora de hacerlo.  Es decir, no nos guiemos solo por el precio sino que deberíamos tener en cuenta los gustos personales.  Podemos ir a lo seguro y regalar un Malbec a alguien que solo toma Malbec o arriesgarnos y regalar un Merlot como para que pruebe otra cosa.  Y si no sabés qué vino elegir, buscá su favorito o un clásico.
También podemos regalar una botella pensando en los gustos personales de nuestros padres indistintamente de qué vino tome.  Por ejemplo, para un padre motoquero podemos pensar en La Poderosa, la nueva línea de Bodegas del Fin del Mundo; o para un padre ecologista los Oso Hormiguero, de Finca Los Maza;  para un padre artista, alguno de los Colección Privada de Navarro Correas que tiene reproducciones de cuadros; etcétera, las posibilidades son infinitas y lúdicas.
En el blog encontrarás muchas opciones (aquí, aquí y en cada nota). 
No te olvidés una linda tarjeta.

Rue Mouffetard - Henri Cartier Bresson

Chucherías

Uf, chucherías para vinos hay miles.  Sugerencias para los que no se dan cuenta qué regalar:
  • Un decantador
  • Un sacacorchos original
  • Un aireador
  • Un termómetro digital (hay unos nuevos muy bonitos)
  • El inefable kit de vinos
  • Un juego de copas nuevas
  • Una linda frappera
  • Fundas para transportar vinos o conservarlos
Estas cosas son lindas, algunas útiles y otras discutibles, pero siempre logran ser un regalo efectivo y que tarde o temprano serán utilizados.
Un nota anterior sobre estas cositas: Chucherías


Hágalo usted mismo

Se puede dar un paso más adelante y hacer algo con nuestras manos.  Jugar un poco al Utilisima de los vinos, conseguir una canasta o caja bonita y meter allí un par de cosas.  Empecemos con un vino, por supuesto, o quizás dos o tres; agregamos alguna de las chucherías antes mencionadas; una tarjeta; algunos corchos para decorar; algún delicatessen o cigarros; etcétera.  Otra vez, los límites los pone nuestra imaginación y nuestro bolsillo.
En el siguiente video (en inglés) hay un bonito paso-a-paso, algo oneroso, pero útil para extraer ideas.



O podemos envolver una botella de su vino favorito con la antigua técnica japonesa de furoshiki, una envoltura en tela muy original:



Algo diferente

Esta es la opción que voy a elegir yo este año para agasajar a mi padre en su Día.  Es una propuesta del Centro Argentino de Quesos que consiste en un Taller de Cata Quesos y Vinos especial para el Día del Padre.
El Taller consiste en una introducción al maridaje de quesos y vinos tintos con productos de primera calidad, viendo sus posibilidades y límites.  Al final de la cata habrá sorteos y regalos para todos.
Me pareció una idea original y que sale del clásico sweater.  Más que regalar un objeto estamos regalando una experiencia y un aprendizaje.
Se hace el día miércoles 12 de junio de 19 a 21 hs. en la zona de Tribunales, Buenos Aires, y tiene un precio de $150.  Yo ya reservé lugares y espero contarles cómo salió todo en una futura nota.
Para más informes escribir a: info@centroargdequesos.com.ar


Y si ninguna de estas propuestas está dentro de tus posibilidades, recordá que un abrazo y compartir un momento siempre son suficientes.


viernes, 24 de mayo de 2013

Lupa Bloguera: Corte Argentino

Mañana 25 de mayo, se cumplen 203 años de la Revolución que nos llevó a ser libres y los Blogueros del Vino decidimos festejarlo haciendo una cata conjunta de lo que algunos dieron en llamar el Corte Argentino.
Hace unos años la Bodega Lurton tiró eso de Corte Argentino como una propuesta de marketing aprovechando lo que varias bodegas venían haciendo: un corte de Malbec (nuestra cepa insignia) y Cabernet Sauvignon (el Rey de los tintos).  No sé si ese es el Corte Argentino, pero es una propuesta que se ve bastante aunque las proporciones no siempre sean 50-50 o con mayoría de Malbec.  Hay quienes lo apuestan todo al blend Malbec-Cabernet Franc y en ese sentido hay algunas propuestas también.
Para ser sinceros, es un Corte que funciona.  El Malbec aporta su color intenso y profundo, que se mantiene más con los años, y le da cierto dulzor y claros sabores frutados.  Por su parte, el Cabernet le da estructura, taninos y complejidad.  Además es una opción interesante para aquellos que quieren saltar del Malbec al Cabernet y les cuesta un poco.


Mi elección fue Navarro Correas Cosecha del Bicentenario 2010.  Un vino hecho en homenaje al Bicentenario por una las bodegas icónicas de la vitivinicultura nacional y con una etiqueta muy patriótica.  Su tremebundo nombre (completo sería Navarro Correas Colección Privada Cosecha del Bicentenario 2010 y eso sin poner el Cabernet Sauvignon-Malbec que también figura en la etiqueta) oculta un blend 60% Cabernet Sauvignon y 40% Malbec con un paso de 15 meses por barricas de roble francés (sólo el 70% del vino) y un valor aproximado de $40-45.
Fue un vino muy grato de beber, con aromas principalmente especiados, de especias dulces.  Además de algunas notas melosas y de sutil chocolate.  En boca aun conserva buenos taninos, pero nada incómodos, ideales para carne.  Tiene un largo final con regusto a frutos negros y un destello de café.
Hay que reconocer que la nota de cata “oficial” es muy acertada y alejada de delirios, con el centro en las sensaciones en boca.
Si hablamos de Relación Precio/Calidad debemos darle un Muy Bueno.


En los siguientes enlaces los vinos elegidos por el resto de los Blogueros del Vino:

El Vino del Mes: Zorzal Field Blend 2009
Fabian Mitidieri: Los Árboles Cabernet-Malbec 2012
Mr. Wines: Tempus Pleno 2007
Rumbovino: Yauquén Cabernet-Malbec 2011
Vinos en Buenos Aires: Huarpe Selección de bodega 2008
Vinos en Córdoba: DV Catena Cabernet-Malbec 2007
WineMDQ: Santa Julia Magna corte 2010




lunes, 20 de mayo de 2013

Con cierto cariño

El otoño ya nos empezó a calar con sus frías lluvias, uno se encierra, empieza a sentir el roce de la lana, se pone pensativo.  A mí me pasa así.
Como dijo Rubén Darío en su poema Autumnal “en mis ardientes manos se posó mi cabeza pensativa” y me dieron ganas de volver a algún viejo vino.  No viejo porque estuviera guardado, sino porque guarda gratos y viejos recuerdos.


Cuando empecé a querer aprender sobre vinos este fue uno de los primeros que logró despertar en mí ese algo que genera satisfacción y despierta la chispa de una curiosidad que se mantiene intacta.  Como todos los productos de Finca Las Moras este Alma Mora Malbec 2012 ($33) tiene una gran presencia en las góndolas del país y también en el exterior, por lo que investigué.  Son vinos que cada tanto aparecen por este blog porque destacan por su buena Relación Precio/Calidad, así que guiado por mi nostalgia me di una vuelta por el supermercado del barrio y salí con una de estas bonitas botellas bajo el brazo.
Me encontré con un vino de color rojo intenso, con iniciales aromas lácticos que luego fueron virando a lo frutado: moras y ciruelas, más algunos detalles de canela y hierbas.  Ahora siento esos aromas, años atrás no creo haberlos percibido.  Esa es la experiencia ¿verdad?, a medida que crecemos vamos cambiando, viendo y sintiendo como antes no lo hacíamos.
Al beberlo despertó alguna remembranza de estar ante un vino que superaba el promedio de lo que bebía en esa época.  Lo que mejor lo define es “carnoso”, como que se mastica, con unos taninos dulces y un final acorde al rango de precios.
Entre tantos vinos que nos ofrece el mercado, la curiosidad no tiene más límites que la que nosotros queremos ponerle, pero hay días en que debemos detener la búsqueda y volver sobre esos viejos vinos que han acompañado buenos momentos y volver a recordar.



martes, 14 de mayo de 2013

Vinos y cortes populares

En casa siempre fuimos de cuidar el mango, mi vieja es como una Lita de Lazari menos reaccionaria que se camina todo el barrio buscando precios.  Y yo aprendí de ella, a buscar precios y comprar productos frescos.
La idea no es sólo comprar barato, sino lo mejor al mejor precio.  Entre los vinos hay muchos que, a mitad de precio de afamadas marcas, nos brindan un producto igual o más satisfactorio.  Y con las carnes también.  Las hay sabrosas y de buen precio, sólo hay que animarse a probarlas.
En ese sentido se me ocurrió hablar sobre tres cortes populares, o sea, tres cortes de bajo precio, pero que pueden hacer las delicias de su mesa.  Esos 10 o 20 pesos que te ahorrás en la carne los podés poner en el vino y subir el nivel. 
A continuación tres propuestas:


Ossobuco + Cabernet Franc
El ossobuco braseado es una delicia que lleva su tiempo.  Se hace desear.  Yo lo preparo con verduras (zanahorias, cebolla, verdeo, puerro, papas, batatas), vino blanco, envuelvo la bandeja en papel aluminio y lo meto al horno suave durante 2 o 3 horas.  Alguien me dirá que lo que me ahorro en la carne me lo gasto en el gas y seguro que tiene razón, pero necesita su tiempo para estar tan tierno que no necesitaremos un cuchillo para cortarlo.
El último que preparé lo maridamos con un Marcus Gran Reserva Cabernet Franc 2006 ($160-180).  El color era profundo casi negro al centro y caoba hacia los bordes.  Lo decantamos para que se exprese mejor y al tiempo empezó a mostrar su perfil de frutas negras, algo de arándanos y mermelada de ciruelas, además de notas de especias verdes, rosa mosqueta, miel y ¿menta?  En boca es una seda,  con una clara tipicidad del varietal y buen final, aunque podría ser un poco más largo.
Necesitó su buen tiempo para expresarse, pero su complejidad no desentonó con el plato.  Además su suavidad en la boca acompañó la delicadeza de los vegetales al horno y la carne tierna.


Entraña + Blend poderoso
La entraña me genera esas relaciones de amor-odio.  Amo su sabor, pero detesto su grasa.  Así que siempre la combino con un vino poderoso, con taninos que "barran" nuestro paladar.  Un vino delicado y sutil perdería ante la intensidad de sabores y sensación grasa de la entraña.  Como a todos me gusta que el cuerito quede crujiente, pero sobre el punto de cocción del centro hay muchas opciones.  Elegí para maridarla un Don Nicanor Blend 2009 ($60-70), un corte de Bodegas Nieto Senetiner con un 34% de Cabernet Sauvignon, 33% de Malbec y 33% de Merlot.  Este blend proviene de viñas plantadas en 1973, de bajo rendimiento y se lo cría 12 meses en barricas de roble francés de segundo uso.  Se fue abriendo lentamente en la copa: aparecieron frutas rojas y negras, algún toque especiado, sutiles vainillas.  En boca es intenso, con una gran estructura y final, ideal para la entraña.  
Una recomendación: servir lentamente o usar decantador porque tiene muchos sedimentos.


Marucha + Carménère
La marucha es un corte poco aprovechado por los consumidores, pero que al horno o a la parrilla es delicioso.  Es la tapa que cubre el bife ancho y requiere un poco de pericia (no mucha) para sacarla.  Esto último lo agrego porque según Planeta Joy sólo sale cuando la vaca es grande y es un error.  Un carnicero promedio puede sacarla de una vaca pequeña y darte un corte muy sabroso.
La marucha es ideal para el horno, con papas, no te dejes intimidar por el cartílago que tiene al medio porque no molesta nada.  Va perfecto con un Malbec, mi combinación clásica con este corte, pero también anduvo bien con el Santa Julia Innovación Carménère 2011 ($33).  
¿Por qué elegir un Carménère?  porque la marucha tiene un sabor suave, es bastante magra y tierna, así que esta "cepa perdida" va muy bien.  El vino en cuestión mostró un claro perfil de  fruta roja , pimiento verde y rojo asado, además de un levísimo especiado y sutil destello de chocolate.  En boca se comporta ameno, como buen Carménère, con un buen final para el rango de precios y con un regusto acaramelado.  La añada anterior salió al mercado con 13,5% de alcohol y se notaba bastante, esta añada tiene 14,5% y se siente un poco menos, está mejor integrado pero me parece un poco alto.
La cosecha 2011 me gustó un poco menos que la anterior (ver nota del 2010).  En otra oportunidad con amigos discutimos sobre este vino, quizás no esté al nivel de los grandes Carménère chilenos pero igualmente es más que correcto y a un precio que no lastima nuestras economías familiares.  Por tratarse de una cepa rarísima en el país y estar bien hecho esto último me parece un gran punto.

Hay más cortes populares sabrosos para seguir explorando y cientos de vinos para maridarlos.  Sólo resta animarse y entender que hay vida más allá del lomo y el asado.  
Ustedes, ¿qué recomiendan?



sábado, 11 de mayo de 2013

Vengo probando...

Desde que me metí de lleno en esto de los vinos he descubierto también un lado gourmet de la vida (?) que antes rechazaba un poco.  Me he encontrado con productos y propuestas interesantes y hoy quería compartir con ustedes algunos de esos hallazgos, cosas que vengo probando y son dignas de mención.  Ninguna es vino... Bah, una casi que lo es.


Mermelada de pomelo MQA ($24)
Que yo te recomiende una mermelada de pomelo es una rareza, porque es una de las pocas frutas que no me gustan.  Nunca hubo una presentación de este cítrico que haya podido convencerme.  Pero esta mermelada marcó una diferencia porque la acidez del pomelo no era tan molesta como en otros productos similares.
Las mermeladas de MQA vienen desde Las Heras, Mendoza, y se consigue en la Vinatería del Madero, una vinoteca que está en el centro de Puerto Madero, con buenos productos y precios.


Carne de cerdo ahumada Secretos del Monte ($53)
Secretos del Monte se especializa en hacer embutidos y productos ahumados en San Rafael, Mendoza.  También procesan carnes de diferentes animales, quitándole la grasa, tejidos conectivos y nerviosos hasta obtener un producto compacto que es ahumado y curado.  Lo comercializan entero o fileteado y enlatado como en este caso.  Me gustó mucho para hacer unas bruschettas o unos sandwichs y el aceite también se puede aprovechar.
También se consigue en la Vinatería del Madero.


Alfajores de chocolate La Olla de Cobre ($76 la docena)
Cuando sé de alguién que va para San Antonio de Areco, Buenos Aires, le encargo que me traiga unos alfajores de La Olla de Cobre.  Para mí no son alfajores, son bombones, un postre en sí mismo que roza el éxtasis.  Son chiquitos, pero con un gran relleno de dulce de leche y una cobertura de chocolate que hace crack cuando lo mordés.
Hasta donde sé no los comercializan en Buenos Aires, hay que ir a San Antonio de Areco.

Foto oficial en Vinos & Bodegas

Aceite de Oliva Olibò Arbequina ($58)
Un clásico en mi cocina que alguna vez debía nombrar.  La variedad de este oliva es la Arbequina Catalana que da unos aceites frutados y con dejos de manzana y nuez, en boca es suave y el picor final es bastante bajo.  Me gusta porque es ideal para todo uso, en especial ensaladas y cocciones delicadas donde no querés que el sabor invada la preparación.
No se los ve en todos los supermercados, pero tienen buena presencia en Buenos Aires.  También se los puede comprar desde su web: Olibò


"Vino" de Arándanos La Arbolada
($22 la de 375 ml.)
Este extraño vino me lo trajeron de Mercedes, provincia de Buenos Aires y lo miraba con cierta desconfianza.  Pero en esto del vino aprendí a no guiarme por apariencias ni prejuicios.  Hasta no probarlo...
El color es similar al de un Cabernet con algún añito encima.  Los aromas son principalmente de fruta compotada, membrillos y demás notas melosas.  En boca es similar a un vino de cosecha tardía, dulce, fácil de beber, ideal para postre y con quesos intensos.
En un sentido práctico es vino, como cualquier fermentado de frutas, pero en un sentido más técnico no lo es.  Para el INV un vino está hecho a base de Vitis vinífera, por eso éste figura como "vino", entre comillas.  Como sea, está rico y pueden contactarlos desde su página de Facebook.


lunes, 6 de mayo de 2013

Decantar, oxigenar y hacer pavadas

Cuando Nathan Myhrvold dejó Microsoft en 2000 se dedicó a sus dos pasiones: la investigación científica y la cocina.  Junto a un grupo de científicos financiados por él registró más de 500 patentes de diversa aplicación y un libro de cocina: Modernist Cuisine.  El libro, editado en 2011, tiene 2438 páginas organizadas en 5 tomos y se ha convertido en un monumento de la ciencia aplicada a la gastronomía.  No sólo explica cómo funcionan los procedimientos más elementales sino que también propone las más diversas formas de innovación.
En la sección dedicada a los vinos propuso una idea polémica: el hiperdecantado (Hyperdecanting).  La idea es simple, si metemos el vino en una licuadora lograremos que se oxigene en 30 segundos.  Sí, como leyeron, en una licuadora.

Foto de Modernist Cuisine

El concepto es entendible, la licuadora obligará con toda su brutalidad a que el vino “respire”.  Aunque funciona, esta idea tiene varios puntos a discutir.
Primero, decantar no es lo mismo que oxigenar.  Decantar consiste en separar el vino de sus sedimentos.  Si sabemos que tenemos un vino con bastantes sedimentos por el paso de los años debemos verterlo cuidadosamente en el decantador, procurando que la mayor parte de la “borra” quede en la botella.  Se suele usar una vela o luz de fondo para saber cuándo parar.  Luego, al servir, debemos ser cuidadosos nuevamente por si quedó algo.  Las formas de la botella y el decantador serán nuestros aliados para evitar que estos posos (así se los puede llamar también) nos amarguen el vino.
El decanter tiene otro uso también, oxigenar.  Al estar en un recipiente que propicia un mayor contacto con el oxígeno el vino se “abre”, brindando todo su potencial de aromas, puliendo algunas rudezas y eliminando ciertos aromas a encierro propios de una larga guarda.
En conclusión, no estamos “hiperdecantando” sino “hiperoxigenando”.

Segundo, al meter el vino junto con sus sedimentos y licuarlos estamos dejándolos en suspensión y su gusto es horrible.  A los sumo deberíamos decantarlo antes de darle con la minipimmer.  ¡Y que ésta no tenga ningún sabor residual de comidas anteriores!

Tercero, ¿podemos ser tan impacientes?  El autor dice que probó el método con un Château Margaux 1982 y buscando en la web encontré experiencias con otros grandes vinos franceses e italianos como Barolo.  Si tenemos la posibilidad de tomar un vino de U$S 3500 como el Château Margaux o cualquier otro vino importante que ganará mucho con la correcta decantación y oxigenación, ¿vamos a meterlo en una licuadora? ¿o disfrutaremos de toda “la previa” como le decimos acá?, ¿no es más lindo sentir cómo el vino se abre en la copa?.  Yo creo que vivir la tensión previa a un gran vino, disfrutar sus “momentos”  es más divertido.  Como dijo Dr. Vinny de Wine Spectator: “También puedo abrir una botella más rápido con una motosierra que con un sacacorchos, pero eso no la convierte en una mejor herramienta”.


Enlaces relacionados:
How to hyperdecant your wine, en ModernistCuisine.com
How to decant wine with a blender, por Nathan Myrhvold
I put an expensive Barolo in a blender, en el blog de Leiti Hsu
Vino "hiperdecantado", en DorarNoSella.com
Respuesta de Mr. Vinny, en Wine Spectator

jueves, 2 de mayo de 2013

Desde Cobos hasta Yacochuya - comparando añadas

La vinoteca Autre Monde siempre hace unas bonitas degustaciones.  No puedo ir a todas, pero cuando lo hago la paso muy bien, el servicio es muy bueno y cuando Víctor, su dueño, dirige las catas te das cuenta que  sabe más que la mayoría de los vinotequeros.  En la última que pude asistir la consigna era probar dos vinos de distintas añadas y comparar su evolución.  El broche de oro de la cata era el afamado Yacochuya, comparando las añadas 2003 y 2009.


Felino Cabernet Sauvignon 2009 y 2011 ($80)
Al comparar el color, la añada 2009 presentó una leve evolución en el borde de la copa y un color más opaco.  En nariz mantienen un perfil similar: frutado, con notas de coco y leves pimientos de fondo, el 2009 tal vez algo licoroso.  Al beberlos ambos vinos se mostraron intensos, la añada más vieja mostraba unos taninos más redondeados y la madera más integrada, pero también una pérdida de estructura.  Todos coincidimos en que un punto intermedio entre estos vinos sería ideal.


Séptimo Día Cabernet Sauvignon 2008 y 2010 ($87)
Estos vinos 100% Cabernet Sauvignon difieren entre sí por su origen, el 2008 tiene uvas provenientes de Tunuyán  y Agrelo y el 2010 uvas solo de Tunuyán, Valle de Uco.  El último todavía estaba muy joven, con la madera muy al frente (vainillas y coco) y unos taninos secantes.  El 2008 gana en tipicidad, aparecen las notas de pimientos y de especias que el otro mostró tímidamente.  En boca, llena más y conserva su potencia, es mucho más agradable, no tan “agarrado” al paladar.
El Cabernet 2008 ganó por lejos, era más complejo y estaba en un punto más bebible que el otro.  ¿Seguirá su camino?  No lo sabemos, por el cambio de procedencia de las uvas.   Pareciera apuntar a un perfil más simple que el otro.  Lo que alguna vez llamé modernoso: más vainilla, más dulce, más fresco.


Cuvelier Los Andes Cabernet Sauvignon 2009 y 2011 ($120)
Dos vinos de perfil bien Michel Rolland, concentrados y donde la madera realza un perfil perfumado y floral.  En ambos vinos noté una clara continuidad y coincidencias.  Los aromas tienden a la fruta madura,  notas balsámicas, acarameladas y pimienta.  En boca ambos son de entrada dulce, pero con unos buenos taninos con cierto regusto láctico.
Sinceramente, los dos años de diferencia entre uno y otro no son notoriamente perceptibles, apenas sutilezas.  Esto habla de un claro perfil y continuidad de trabajo para unos vinos que se destacaron mucho.  Me gustaron ambos por igual, con cierta tendencia al 2009. 


Huarpe Winery Selection Blend 2008 y 2009 ($140)
Después de tres tandas de Cabernet pasamos a un Blend 80% Malbec y 20% Cabernet Sauvignon.  En nariz ambos vinos eran complejos, difíciles de descifrar.  En el más joven todavía estaba muy presente la madera, pero se sentían notas mentoladas y de café que acompañaban a la fruta.  El 2008 era igual de complejo, pero la gran diferencia fue al beberlos.  Ambos entran amables en boca, aunque pronto muestran la impronta del Cabernet, con la diferencia de que el 2008 estaba más redondo aunque con buena presencia.
Esta bodega viene haciendo vinos notables que hay que probar.  No son tan fáciles de encontrar en vinotecas alejadas del centro de Buenos Aires por lo que voy conociéndolos de a poco.


Yacochuya Malbec 2003 ($520) y 2009 ($335)
La ansiedad nos mordía la nuca a todos hasta que apareció el decantador y con él la parte más esperada y también la más difícil.  ¿Cómo describir este vino icónico, complejo, que da para hablar horas?  En vano llenar líneas hablando de los noventa y pico de puntos que obtiene añada tras añada constante y unánimemente.  Entonces dejemos que hable este señor vino salteño.  A las claras ambas añadas presentan un marcado perfil salteño tanto en boca como en nariz: especiado, intenso, con el alcohol alto pero integrado.  Ambos vinos tienen un pequeño corte de Cabernet Sauvignon para darle un poco más de estructura y complejidad y varían en su crianza en roble francés.  A saber: el 2009 tiene un corte de 10% y una crianza de 18 meses; el 2003 tiene un corte de 15% y una crianza de 24 meses.
El 2009 abunda en notas de mermeladas y frutas maduras, especias y morrón asado.  En boca es pujante, picante.  Al 2003 lo noté más meloso, con notas de aceituna negra y especias.  Al beberlo era una seda, con un gran final.  Probar un vino con 10 años, todavía frutado y con carácter, es una gran experiencia sensorial que nos muestra a las claras porqué es uno de los mejores vinos argentinos.
 
Sin dudas, la descripción no le hace justicia a estos vinazos.  Teophile Gautier decía que “lo inexpresable no existe”, todo puede ser comunicado a través de la palabra.  Claro, el era un poeta…