lunes, 30 de septiembre de 2013

Foto del Mes

Frizzy man, por Gogoto (cuenta suspendida)

Esta foto la elegí a raíz de un post en el blog de José Peñín, creador de la Guía Peñín, la guía de vinos más famosa de España.  La nota, de lectura recomendada, trata sobre 17 consejos para ser un buen catador y creo que será el inicio de una selección mensual de notas que acompañarán la foto del mes (si no me gana la fiaca).




viernes, 27 de septiembre de 2013

Breve charla con Josep Roca

Entre los días 21 y 23 de septiembre pasados se llevó a cabo la primera edición de CATenBA, Cataluña en Buenos Aires, un encuentro de articulación con la cocina catalana.  Hubo clases  abiertas en algunas plazas, talleres para grupos reducidos, exposición de cuadros y conferencias.  La apertura se llevó a cabo en la nueva Usina del Arte (Agustín Caffarena 1,La Boca), con la charla de Josep Roca, sommelier y socio del Celler de Can Roca, elegido mejor restaurante del mundo.
Cuando me enteré de que iba a estar en Buenos Aires uno de los socios del afamado Celler de Can Roca, no dudé en participar de la charla.  Y, afortunadamente, al final pude hacerle unas preguntas.
La ponencia de Roca consistió en un recorrido por la historia del restaurante, que, en cierto modo, sintetiza la gastronomía catalana.  La charla tuvo varios ejes, pero creo que hubo dos puntos sobresalientes: tradición e innovación.  Josep explicó el fuerte respeto por la tradición y la familia que tienen los hermanos Roca.  Respeto que se ve en la búsqueda de los viejos platos, en la comida de los trabajadores del campo, en entender esa porción de suelo donde les tocó nacer.  Pero la de ellos no es una gastronomía tradicionalista sino de vanguardia, sin llegar a los extremos de ese otro gran chef catalán que es Ferran Adrià.  Cómo conjugar ese respeto por los orígenes y la búsqueda de innovación es el gran desafío que parecen haber conquistado luego de muchos años de esfuerzo.


Al finalizar la charla, pude robarle un minuto a Josep Roca y hacerle tres preguntas sobre el vino argentino.

¿Qué piensa de los vinos argentinos?
Que han hecho un cambio positivo en los últimos años.  Hay una realidad palpable de que Argentina se mueve por distintas vías, por distintas zonas cada vez más importantes y demarcadas entre ellas.  Y que no sólo hay una sensación de que hay vino para proyectarse al mundo, sino vino para mostrarse con orgullo.

¿Qué plato del Celler de Can Roca maridaría con un Malbec?
Probablemente sería un plato carnoso, sabroso, potente.  Imagino una Oca a la royal, con una salsa concentrada y con matices que tengan que ver con la fruta negra y algunos balsámicos.

Usted habló en la conferencia de respetar el terruño y recordar de donde uno viene sin olvidar la innovación.  En el caso de los vinos, muchas veces hablamos de que pareciera que la innovación se lleva por delante la tradición.  ¿Cómo ve usted a los vinos argentinos en ese sentido?
La innovación en el mundo del vino está pegada a la tierra, la innovación está en reflexionar sobre los PH del suelo, la innovación está en saber que no se pueden realizar prácticas homogéneas para el cultivo de la vid y la innovación está en ese encantamiento hacia las hojas, ese encantamiento hacia el fruto y esa conducción de un vino en libertad.

La Oca a la royal del Celler de Can Roca

martes, 24 de septiembre de 2013

Boute, boute, boute, boute compagnon

Hace un tiempo andaba indagando en canciones populares para beber.  Canciones de taberna que hacen que cuatro, cinco o más personas canten dándose ánimos para tomar o que simplemente cantan porque están borrachos.  La nota quedó ahí, olvidada, hasta que cayeron en mis manos unos vinos que produce una familia argentina de ascendencia francesa.



Historia familiar

La familia Giraud Billoud tiene una historia que se entronca con la de los pioneros mendocinos, seis generaciones atrás.  Fue Ernesto Casimiro Giraud Billoud, hijo del pionero Pierre, quien en 1894 empezó a crear vinos en Cruz de Piedra y San Rafael bajo el nombre “El Gran Capitán”.  Cien años después, las fincas originales se encontraban dispersas por los azares del destino y, en 1983, Carlos Luis Giraud Billoud decidió hacer resurgir la bodega familiar.  Hoy, la bodega está a cargo de su hijo, Santiago Ernesto Giraud Billoud, enólogo de profesión.  Y de su mano han ganado numerosos premios, destacándose los de mejor Marsala del mundo en 2009 y 2011 de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores.

La historia de esta familia de ascendencia francesa fue la que me volvió a esas canciones populares.  Canciones que no inspiran a la búsqueda del aroma esquivo o la reflexión sesuda, sino que buscan el beber.  Los vinos están hechos para eso y si no es grato de beber, ¿qué estamos haciendo?
La canción del título, compuesta en el siglo XVII por Gabriel Bataille e integrada al repertorio popular,  pide que le llenen la copa una y otra vez, que ese es el objetivo.  Es decir, un vino debe ser fácil de beber.


Los vinos

Pude probar varios de sus vinos: los dos Malbec de su línea superior, el Cabernet Sauvignon de su entry level, los dos vinos licorosos que hacen y un espumoso Extra Brut.  
Empecemos por los tintos:

Barrica 29 Cabernet Sauvignon 2011 ($45).  En nariz abunda la fruta roja, con notas de pimiento y algo de especias.  En boca es un CS simple, amable, que se nota bien hecho.  Yo los prefiero más rudos, más brutos, pero a quienes lo bebieron conmigo les agradó.  
Para los que les cuesta tomar Cabernet machotes.

Domaine Le Billoud Malbec 2010 ($55).  Un vino muy expresivo en nariz, con aromas a fruta como la ciruela, frambuesa, toques de vainilla y especiados (algo de clavo de olor).  En boca es bien redondeado, frutado, de largo final.  El regusto recuerda su paso por barrica, que está bueno.  
Un vino de muy buena RPC.

Familia Giraud Billoud Malbec 2010 ($95).  Un gran vino, multipremiado en diferentes competiciones y eventos, como el Finger Lakes (95 puntos y Doble Medalla de Oro).  Sus aromas giran en torno a la fruta roja y negra, especias, toques florales y notas de la madera (vainilla, tostados).  En boca es redondeado, fresco por su buena acidez y de largo final.  
Como dicen los amigos de El Vino del Mes, te llena el paladar.  Un gran vino, sin dudas.


En cuanto a los vinos licorosos, la bodega los produce para comercializarlos por botella y también en grandes cantidades para uso en repostería y heladería.  Ambos han ganado múltiples premios y reconocimientos por su buena calidad.

Cantine Mirta Bertolino Oporto ($57).  Un vino de nariz compleja, de frutos secos, fruta cocida y pasa, caramelo y demás notas menos precisas.  En boca es dulce, pero equilibrado por su acidez, con un regusto que recuerda a las pasas de uva.

Cantine Mirta Bertolino Marsala ($61).  El proceso de un Marsala es mucho más complejo y sus resultados también.   Para hacerlo se le agrega alcohol vínico, mosto cocido y mosto de uva tardía.  Los aromas son más intensos que en el caso del Oporto, con notas de regaliz y fruta cocida.  Mucho más dulce que el anterior, sin llegar al punto de empalagar o ser pesado en boca como una miel, se desliza suave y deja un largo regusto licoroso y frutado complejo.

Como no me gustan las tortas “borrachas”, los prefiero como vinos de postre donde se destacan por su personalidad delicada y agradable.

Grenoble Extra Brut ($65).  Cerremos con el espumoso, un Extra Brut de verdad hecho con uvas Chenin y Chardonnay mediante el método Charmat.  Visualmente mostró una burbuja fina y persitente.  Sus aromas, de buena tipicidad, recordaban los cítricos, ananá y leves panificados.  En boca es seco, de buena persistencia y regusto de manzanas.  
Ideal para quienes gustan de un espumoso seco para las fiestas.

Unas últimas palabras

Los vinos de Giraud Le Billoud, son vinos interesantes, complejos y a la vez fáciles de beber.  Y rescato eso por sobre todo lo demás.   Vinos en que cada copa te invita a otra.
La Chanson à boire de la que vengo hablando inspira esto.  Beber, y beber bien, porque es saludable.  Porque si un compañero se nos muere, quién nos va a desafiar con una copa más.
Yo acepto el desafío y tomo una copa más.





jueves, 19 de septiembre de 2013

Lupa Boguera: Rosados para la primavera

 Se vino septiembre y, aunque el clima se muestra esquizofrénico y nos castiga con fríos y calores extremos, faltan 2 días para la primavera.  El término primavera proviene del latín prima (primer) y vera (verdor), es el momento en que comienzan a florecer y a tomar color los prados y, claro, los viñedos.
Si nos remontamos a los antiguos mitos, la primavera es la época de la resurrección de Dionisos (Baco para los romanos), dios del vino y protector de la agricultura.  Paganos como somos, no queríamos perdernos las celebraciones del 21 de septiembre y nos adelantamos con una Lupa Bloguera de Rosados.

Trataré de ser sintético, hay tres formas de hacer un rosado:
  • Por contacto con los hollejos.  Dejando fermentar el mosto con un contacto muy leve con la piel de la uva (sólo un par de días).  Es la forma mejor vista por los consumidores.
  • Por sangría.  Es decir, el vino rosado es el producto residual de tintos a los que se les extrae mosto para que ganen concentración y color.
  • Por mezcla.  Es una forma no recomendada que consiste en mezclar blancos y tintos.  El resultado no es muy bueno, salvo en el caso de los espumosos.
En esta ocasión, elegí dos vinos creados a partir del primer método explicado.  Uno me gustó y el otro bastante menos. 


Cristobal 1492 Malbec Rosé 2012. Un vino con prominentes aromas de frutos rojos chicos, como la cereza, más algunas notas especiadas.  En boca entra levemente dulce, pero rápidamente se muestra seco, liviano, de final adecuado para el rango de precios.  Ideal como aperitivo y para refrescarse por las tardes de un verano que se presiente terrible.
Precio: $58
RPC: Correcta a buena


Nieto Senetiner Malbec Rosé Nouveau 2012.  Este parecía un vino muy interesante.  La diferencia con la mayoría de los rosados (creo que es el único en el país) es que un 30% del vino descansa tres meses en barricas de madera de Acacia.  Esto supuestamente intensifica los aromas primarios del Malbec.  En nariz era exquisito, con  aromas a frutos rojos, notas florales y de tilo aportado por la barrica de acacias.  En boca entra dulzón, algo refrescante, pero se sienten los 14° de alcohol.  Un rosado interesante, aunque no lo sentí muy ágil.  Su problema era el alcohol, si se corrigiera eso, sería mucho más dinámico, más versátil.
Precio: $45-50
RPC: mmmmm.... yo no lo recompraría, no me resultó cómodo tomarlo.



Las elecciones del resto de los Blogueros del Vino:
El vino del Mes: Humberto Canale Rose Blush 2012
Fabian Mitidieri: Goyenechea Merlot Rosé 2012
Mr. Wines: L`Argentine de Malartic Rosado 2012
Rumbovino: Tombú Prieto Picudo 2012 (España) 
Vinos en Buenos Aires: Cavas de Crianza Rosado de Malbec 2011
Vinos en Córdoba: Dolium Petit Reserva Rosado de Malbec 2008
Wine Mdq: Amalaya Rosado de corte 2012



lunes, 16 de septiembre de 2013

Resumen - Mitad de 2013

Desde mediados del año pasado vengo sacando un resumen semestral como para mantener frescas alguna notas viejas y también para facilitar las búsquedas y lecturas de los nuevos lectores.  Este año, bellamente complicado para mi vida personal, me atrasé un poco pero voy a sintetizar las mejores notas hasta junio, así mantenemos constancia en las secciones del blog.
El mes de enero empezó con una crónica de la degustación de la bodega Altamira, unos vinazos.   Y la cerré con unas reflexiones sobre Borges y el vino que, para mi, está entre lo mejor que he escrito.  Quizás por la impronta literaria que no puedo evitar darle al blog (deformación profesional, jeje).
En febrero me pude ir unos días a pasear a Tandil, uno de esos lugares que guardo en el corazón, y pudimos recorrer varios restaurantes (I y II), la cervecería Quarryman y los viñedos de Cordón Blanco (antes Cordón Montés).  Volvimos redondos y, a la vuelta, nos juntamos con amigos a hacer una cata comparativa de Fernet.

Foto de un pecador

Como entre enero y febrero tuvimos cumpleaños y aniversarios, durante marzo salieron notas de cuatro vinos espectaculares elegidos para acompañar grandes momentos (I y II).  También salió el resumen de lo más interesante del verano en cuanto a blancos y rosados (I y II) y nuestro saludo anual a la Mujer Trabajadora con unas mini-entrevistas a damas del vino.
Abril fue un mes con algunas notas gastronómicas: Masters of Food & Wine y Buenos Aires Food Week, más los festejos del Día Mundial del Malbec junto a los Blogueros del Vino.
Así llegamos a mayo y una de las notas más leídas, una nota de color sobre gente que pone vinos en licuadoras.  Acompañaron, unos productos gourmet y una selección de cortes populares de carne.
El sexto mes del año fue un mes movidito.  Fundamentalmente porque le di un cambio de aspecto profundo al blog.  Pero también porque salieron notas porque cubrieron grandes eventos y catas: la vertical de Renacer, el Desafío Federal 2013, la presentación de la nueva añada de Altimus y el III Encuentro de Vinos de Autor.  Además, salió la nota sobre el productor de vino casero, una de las que más me enorgullecieron.

Fue medio año movidito, y la otra mitad... uf...


Para cerrar les dejo un adelanto para que tengan en cuenta: el próximo jueves 19/9, los Blogueros del Vino nos anticipamos a la primavera con una nueva cata conjunta, esta vez de rosados.




jueves, 12 de septiembre de 2013

Aprovechando el calor

Si el invierno tiene días de más de 30°, qué nos queda para el verano.  No sé suál es su caso, pero bromeando vía Twitter con el bloguero Pablo Monti de Bowling Total coincidimos en que teníamos que abrir la temporada de blancos.  Porque si bien nunca dejamos de tomar blancos en algún momento debemos inaugurar oficialmente la temporada, ¿o no?
Yo estuve tomando unas cervecitas de Otro Mundo (muy ricas), algunos rosados (estén atentos porque el 19/9 sale una Lupa Bloguera de rosados) y un blanco que destacó sobremanera: López Dulce Natural 2013, una novedad de la bodega homónima.


Lo había probado en la vertical de Montchenot a la que asistí y, como me gustó mucho, me compré una botella.  Debo aclarar que no es un vino Cosecha Tardía, sino un blend de uvas Torrontés, Moscatel y Viognier a las que se les corta la fermentación, logrando así un excedente de azúcar que se traduce en un vino dulce.  Por supuesto, es un vino de bajo volúmen de alcohol (8,5%), por lo que resulta ideal para resfrescarse en este clima esquizofrénico.
Desde la vista notamos un vino liviano, de color amarillo pálido.  Sus aromas tiran para el lado de las frutas como el durazno blanco y notas de flores blancas.  En boca es obviamente dulce, pero equilibrado, con un recuerdo de duraznos en almíbar de muy buena duración.
Hay un público joven que gusta de los vinos dulces y de bajo alcohol, López quiere también cautivarlos y, sinceramente, creo que están en un buen camino.  No es una etiqueta que se aparte de la identidad de la Bodega y, por lo mismo, gustará a un público muy amplio.  Si le sumamos que, además de rico, vale $33, es un golazo al ángulo.


lunes, 9 de septiembre de 2013

3 cordobeses al toque

Hace dos meses que no sale una nota de 3 vinos al toque, pero no nos olvidamos de esta sección.  La idea es sencilla: 3 vinos bajo un mismo concepto con notas de cata simple, sin profundizar demasiado en aspectos técnicos y con el énfasis puesto en la Relación Precio/Calidad (RPC).
Esta vez vamos con 3 vinos cordobeses.  Porque bancamos al productor pequeño y la diversidad de terruños, porque te pueden sorprender y porque ninguno te deja un agujero en el bolsillo.


Finca 43ª Merlot 2012.  Como todo vino tinto casero, no puede poner añada ni varietal en la etiqueta frontal, pero detrás aclara que es Merlot 2012.  Sus aromas son básicamente de mermelada de ciruelas y toques especiados.  En boca es liviano, de acidez marcada y un final que está bien para el rango de precios.
Un vino simple, pero simpático.  No está mal para ser un Merlot de Colonia Caroya.
Precio: $35
RPC: correcta

La Caroyense Frambua 2012. Este es un vino de la tradicional bodega La Caroyense, un vino regional realizado con la uva Isabella (Precoz).  Los aromas son muy gratos, con nítidas frutillas y frambuesas, más unos toques herbales.  En boca entra cómodo, con una acidez algo intensa y buena persistencia.
Es diferente, se siente que es de uva criolla, pero ahí está su gracia.  Bien por él.
Precio: $35
RPC: Buena o mejor

Noble de San Javier Malbec 2012.  Un vino de clarísimo perfil frutado (Ciruelas) y con sutiles notas herbáceas.  En boca es un vino muy grato y voluminoso.  La botella bajó muy rápido .  Un vino atrapante que me encantó y que demuestra que la bodega San Javier está entre las mejores de la provincia mediterránea.  Un aplauso para ellos.
Precio: $40
RPC: Muy buena o mejor


A modo de cierre, debo agradecer al bloguero amigo Roberto Colmenarejo de Vinos en Córdoba, por acercarme estas botellas.  Si no lo hicieron, recomiendo leer su blog (que no sólo habla de vinos cordobeses) porque es una persona de muy buen criterio para pensar los vinos y mucha seriedad en su oficio. 



jueves, 5 de septiembre de 2013

Vertical de Montchenot - Historia en mi copa

Beber un vino es beber historia, por eso Hemingway dijo una frase que ya es célebre entre los amantes del vino: “El vino es la cosa más civilizada del mundo”.  Tantos años y años de historia lo confirman, duros años de experiencias acumuladas, de modas y estilos que pasan, de anécdotas para contar y para guardar.
En nuestro país hay muchas bodegas históricas, que guardan el conocimiento de generaciones dedicadas a producir vino.  Varias pasaron a manos extranjeras, otras se prendieron en las modas y estilos actuales y algunas tratan de conservar su tradición, su impronta, su sello.  En este último grupo se destaca Bodegas López, bodega emblemática de los vinos argentinos, archiconocida por todos.


Recientemente, pude asistir a una degustación vertical de uno de sus vinos icónicos, el Montchenot, que se viene embotellando desde 1966, siempre fiel a un estilo determinado.  Originalmente llamado Château Montchenot, el vino está compuesto por un corte de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, con gran predominio de la primera.  Esta línea descansa en toneles de roble de Nancy (un célebre bosque francés hoy extinto) de más de 5000 litros de capacidad durante 10 años y recién entonces salen al mercado.  Los Montchenot 15 y 20 años agregan 5 o 10 años de cuidadosa guarda en botella. 
En ese sentido, lo de López es inigualable, ninguna bodega guarda tanto sus vinos antes de comercializarlos.  Y si lo hicieran, ¿a qué precio?  Hoy, un Montchenot 2003 se consigue alrededor de los $90.  En eso son imbatibles.


La recepción empezó con la Champaña Montchenot Brut Nature, una exquisitez a base de Pinot Noir y Chardonnay.  Buenos aromas, buena burbuja, un equilibrio perfecto.  Yo aproveché que era el primero para tomar algunas fotos.  Copa y cámara en mano, algo raro entre los periodistas del vino:

Todos los tamaños de Montchenot, desde los 375 cc. hasta 6 litros

Todos los productos López

Los vinos a degustar, esperando.  4 horas en el decantador

Y después empezó el desfile de copas que más que vino contenían historia.  La historia líquida y honesta de una bodega que, te guste o no, es líder en el mercado y tiene la capacidad y el conocimiento para manejar hasta 40 millones de litros anuales y 1200 hectáreas de uva propia.

Montchenot 2003, la añada actual en góndola.  Las notas abundaban en la fruta madura, pimientos,  toques de especias y café.  Un vino con muy buena estructura, de taninos suaves y gran final.
Montchenot 15 años 1997.  La evolución del vino va descubriendo notas de nueces y otros frutos secos, cuero, aromas balsámicos y la fruta que continúa ahí, sutil.  En boca se nota similar al anterior, aunque de cuerpo más liviano.  Hay una nota anterior aquí.
Montchenot 20 años 1992.  Un vino donde predominan los aromas de bouquet, virando hacía lo licoroso, aunque todavía están presentes los pimientos del Cabernet y se sienten las notas de chocolate.  En boca los sabores se sostienen y aparecen detalles chocolatosos muy agradables.
Montchenot 1986. Aquí lo licoroso ya es claro, con notas balsámicas y de pimientos que se mantienen.  En boca se va sintiendo ajerezado, suave y agradable.
Montchenot 100 años 1975.  Agarrate fuerte, todos esperábamos llegar aquí y ver cómo puede evolucionar un vino con casi 40 años encima.  Su nariz melosa tiraba hacia las notas licorosas y en boca se repetían esas notas de recuerdo ajerezado, pero rico y fresco.  Un vino que es más viejo que yo y que se puede disfrutar perfectamente, en especial con unos quesos.


En general, todos estos vinos son una seda, livianos y muy complejos de aromas.  En cada añada se repite el estilo y los taninos suaves, cada vez más sutiles.  Y es su grata acidez lo que los sostiene a lo largo de los años.
Probar un vino que es más viejo que vos es una experiencia única (tengo que llamar a la bodega y ver si queda alguna cosecha 1980 para festejar mi próximo cumpleaños), te llega emocionalmente de alguna forma.  Sabemos que somos historia porque la estamos viviendo, pero la historia anterior a nosotros es más difícil de percibir y de palpar.  Si tenés una conexión con el vino, una comprensión histórica de la vida y podés probar un vino que te gana en edad podrás entender lo que digo.  Ir  del 1975 al 2003 con un pase de manos es una locura, una bella locura a la que jugamos varias veces en la mesa. 

Muchos hablan del “Estilo López” y si me preguntan no sabría definirlo.  ¿Quieren conocer el estilo López? Descorchen un Montchenot y verán.

Eduardo López, Carlos López y Carlos López (h)


lunes, 2 de septiembre de 2013

2° Aniversario de Vinarquía

La juventud de Baco (1884), William Adolphe Bouguereau

Como dije en la nota del 1° aniversario:


¡¡¡Gracias!!!


Porque otra palabra no tiene sentido hoy para mí.  Este espacio sigue creciendo, porque están ustedes allí.  Empezó hace dos años como una forma de despuntar el vicio de la escritura y su presencia virtual (qué paradoja) lo sostuvo, constante.
No voy a decir que fue fácil, aposté a escribir notas largas en una época donde la información no se lee, sino que se escanea.  Y no fue fácil tampoco escribir dos años seguidos dos notas semanales.  Entre las responsabilidades de cualquier trabajador, no es fácil.  A veces te cansa.  Pero ustedes estaban allí y, aunque no gane un mango, me creé esa responsabilidad y continué.  ¿Por qué? Porque los sentí mis compañeros.  Al igual que gracias, compañero es una de las palabras más nobles del diccionario.  Compañero viene de las palabras latinas con (compartir) y panis (pan), es decir, compartir el pan.  Su historia se remonta a los esclavos romanos que, encadenados de a dos, debían compartir la comida.  De alguna forma, ustedes son mis compañeros, porque compartimos nuestro vino, nuestro alimento, nuestras anécdotas, alegrías y borracheras.

Por eso agradezco a todos los que considero compañeros: los Blogueros del Vino, los otros blogueros amigos, el lector silencioso pero fiel, el que me habla por Twitter o Facebook, el que no coincide con lo que digo pero me banca igual, el que llegó hace poco, el que está desde el principio, el que busca un consejo, el que lee Vinarquía.


¡¡¡Gracias, compañeros!!!



¡Gracias Charles!