sábado, 10 de mayo de 2014

Miguel Brascó (1926-2014)


Hoy, 10 de mayo de 2014, falleció el señor Miguel Brascó.  Todos los enófilos argentinos sabemos de quién hablamos.  Un hombre polifacético, abogado, escritor de todos los géneros, dibujante, crítico gastronómico y, sobre todo, de vinos.
Como yo no creo en dioses, tampoco soy de la idea de elevar a un hombre a la altura de dios como hizo Fabricio Portelli.  Pero sí es una persona que respeto muchísimo: el primer tipo al que escuché hablar de vinos y que le haya prestado atención.  
Recuerdo que tiempo atrás nos juntábamos en casa de mi amigo, el televisor se aburría en una esquina y nosotros con él.  Éramos algo así como una versión argentina de Beavis & Butthead  con cerveza y algún vino ocasional.  Cada tanto enganchábamos las repeticiones del programa de Brascó en El Gourmet y nos quedábamos viéndolo, aprendiendo del "viejo que habla de vinos".  Nos hizo picar el bichito del vino que te aporta algo más que alcohol.
Sinceramente, para un "recién llegado" el mundo del vino puede apabullar con nombres y opiniones encontradas.  Él tenía un estilo llegador, aunque con una jerga que terminó sonando oxidada.  Pero en un momento fue efectivo: cuando se encabronaba nos divertía, cuando se ponía paternal nos aconsejaba, cuando estaba serio te hacía prestarle atención.  Con los años entendí algunas cosas y, también, superé algunos de los prejuicios que me instaló.
El año pasado tuve la fortuna de conocerlo en una degustación de López.  No lo saludé ni crucé palabras con él, por no molestarlo.  Guardo para mí que leyó mi nota y le gustó.
Hoy, muchos están tristes por su fallecimiento.  Recuerden que Baco o Dionisos moría en cada invierno para renacer en primavera.  Tal vez haya desaparecido la persona de Brascó, pero su mito resucitará en cada charla, estén seguros.  Por eso, pónganse de pie, levanten su copa y brinden por él.



3 comentarios:

  1. Un gran referente en su momento, me enseñó unas cuantas cosas. Algunas muy importantes, como el querer saber cada día más.
    Después conocí cosas del medio y me cansé de sus consejos tan repetidos sobre ciertas bodegas en La Nación. Así como cuando sacó una serie de libros junto a Portelli, me incliné por el gusto de este último y comenzó un alejamiento lento pero constante.
    Por eso prefiero recordar mis 1ros tiempos de leerlo y escucharlo, que no fueron pocos y si fueron básicos en mi formación cultural del Vino.

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    1. Adrián,
      coincido plenamente. Es la idea que quise plasmar en la nota. No podía dejar de reconocer todo lo que hizo, enseñó y motivó, aunque todos ya estuviéramos algo alejados de su estilo y elecciones.
      Igualmente, hay cosas que todavía le reconozco y entiendo su porqué.

      Abrazo

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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