viernes, 26 de septiembre de 2014

El señor de las burbujas

Lo había visto un par de veces medio de lejos.  Su historia, sus laureles, sus vinos, lo precedían y no me animaba ni a saludarlo.  Prefería mantenerlo así y no llevarme una desilusión.  Hasta que pude almorzar con él para hablar de sus vinos y posteriormente asistir a una mini-clase.  Entonces me pude dar cuenta de cuán equivocado estaba en no haberme acercado antes a hablar con Pedro Rosell.


Aunque su modestia lo haga negarlo y bromear sobre el hecho, Pedro Rosell es quien más sabe de espumosos en Argentina.  Lo demuestra cada vez que descorchamos y a través de su trabajo docente.  Hace unos meses, su Cruzat Cuvée Réserve Rosé Extra Brut ganó uno de los International Trophy de la prestigiosa revista inglesa Decanter.  Ya no hablamos de una medalla de oro, sino de un Trophy; y tampoco cualquier Trophy, sino un International, o sea que está entre los mejores del mundo por menos de U$S25.  Si necesita saber quién es Pedro Rosell, descorche uno de estos.
Invitados por Lo de Joaquín Alberdi, muy linda y surtida vinoteca de Palermo, pudimos participar de una íntima charla con este maestro, que nos dio una clase magistral sobre espumosos probando los vinos base y el producto terminado.  El método champenoise (con el que se producen los mejores vinos de este tipo) requiere de dos fermentaciones, una en los tanques donde obtenemos un vino base y otra en la botella con el agregado de levaduras.  Estos vinos base son vinos muy chatos de aromas, bastante anodinos.  “La champañización exagera los aromas”, explica don Pedro y critica a las bodegas que ante cualquier vino que no les sale como quieren lo champañizan.  Un mal vino base, dará un mal espumoso.
Probamos las bases de todos sus vinos y entendimos las diferencias entre ellos.  Los Clásico provienen de Luján de Cuyo  Tras la fermentación inicial, permanecen un año en tanques de acero inoxidable en contacto con levaduras.  Luego pasarán otro año en botella sobre borras para la segunda fermentación.  La línea Clásico incluye un Rosé y un Extra Brut, son vinos más simples, de aromas abundantes y, por lo mismo, compradores, gustan a un público amplio.


Todos los vinos de Cruzat son cortes variables de Pinot Noir y Chardonnay.  Como somos consumidores inquietos y ávidos de novedades preguntamos por qué no de otras cepas.  Pedro Rosell nos contesta con una anécdota, como hará durante toda la charla: en sus tiempos en Navarro Correas hizo micro-pruebas con una decena de varietales y los puso a ciegas ante los miembros de la bodega.  Dejando de lado las muestras “infames”, las que más gustaron fueron las de Pinot Noir y Chardonnay.  Son las que mejor se prestan para esto y las que más aguantan las largas guardas y fermentaciones.  Caso cerrado para don Pedro.

Tiene 78 años recién cumplidos, viaja constantemente para presentar sus vinos, sigue trabajando en los viñedos y en la bodega.  Posee una energía increíble y mantiene su mente ágil a fuerza de buen humor y crucigramas (siempre tiene una revista en el bolsillo).  Estudió con Emile Peynoud, padre de la enología moderna, e incluso le preparaba algunos vinos de expedición (son lo que se le agrega a los espumosos para darle el grado de azúcar final y reponer lo que se pierde en el encorchado).  Esto último creo que no lo podía decir, pero habla de lo que sabe de enología.  No parábamos de preguntarle cosas y él amablemente explicaba.  Por ejemplo, que las levaduras seleccionadas de Champagne son más caras pero garantizan que no se produzcan histaminas en el vino resultante, lo que nos daría dolor de cabeza.  Así, cuidando todos los detalles, hace su trabajo.
Finalmente probamos los Cuvée Réserve.  Sus uvas provienen de San José, cerca de Tupungato en el Valle de Uco, y pasan casi dos años en tanques de acero inoxidable y dos años sobre borras en botellas.  Se diferencian de la otra línea en la complejidad, elegancia y acidez.  Son menos intensos, pero muy refinados.  “El Pinot Noir consigue complejidad a los cuatro años” nos cuenta el maestro y tiene razón, no solo hay aromas de cereza en su premiado Rosé sino también hojas de tomate y algo de flores.  La línea Cuvée es pura delicadeza.  Entre ellos, su Nature me gusta mucho, por su complejidad, fruta tropical y sensaciones. 
Antes de irse nos deja otra lección.  Esta vez sobre defectos del vino.  Dejamos menos de 10 minutos una copa al sol  a pesar de estar nublado.  El resultado, nuestro espumoso olía a cebolla podrida.  Es la llamada “Enfermedad de la luz”, hagan la prueba.

Ahora Pedro prepara el inminente lanzamiento de dos Millésimé que viene guardando desde 2005 en las cavas de Cruzat. Por supuesto, esperamos ansiosos poder probarlos.  Es el detalle que necesitaba una trayectoria brillante, la de un hombre que todo el mundo reconoce y aprecia.  Un maestro.

Mi selfie con Pedro Rosell, Inés González y Joaquín Alberdi



4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Tal cual. Me gustó mucho conocerlo.

      Abrazo

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  2. Como me perdí eso!!! que grosso Rosell, que decir de Joaquin, muy buena gente, humilde, generoso, otro grosso!!!

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    1. Hola Diego, gracias por leer y comentar.
      Los dos almuerzos con Pedro no fueron públicos sino que lo organizó Inés que maneja la parte de prensa de Cruzat.
      Coincido con tus apreciaciones.

      ¡Saludos!

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