sábado, 31 de mayo de 2014

Foto del mes


Esta imagen pertenece al italiano Mauro La Malva, un excelente fotógrafo especializado en paisajes.  Parte de su trabajo se puede ver en su página web.
Me gustó esta foto por su equilibrio espacial y de colores y porque también cuenta parte de la historia del vino.  ¿En qué casa no se consumían damajuanas hace unas décadas atrás?  Por razones de salubridad y calidad nos terminamos pasando a otros envases, pero uno las ve, nota su belleza y producen cierta sensación de nostalgia.  El otoño es así.




miércoles, 28 de mayo de 2014

Recalculando...


Estamos trabajando para brindarle un mejor Vinarquía.

Estimados lectores, esta semana no pude sacar ninguna nota y difícilmente pueda hacerlo en los próximos días.  Más allá de las responsabilidades de la vida diaria, estoy preparando algunos cambios en el blog.  No son sólo cambios estéticos, sino algo grande.  No sé si saldrá como quiero, no sé si podré con él, pero lo vamos a intentar y a luchar, como siempre.
La semana próxima espero poder volver a publicar.  No descarto que tenga que bajar un poco el ritmo de publicaciones, quizás solo una nota por semana, al menos por un tiempo.  Ya están avisados:


se viene algo muy grande en Vinarquía




viernes, 23 de mayo de 2014

Pensando en el Mundial


No es noticia, el mundial de fútbol está a la vuelta de la esquina y todos estaremos pendientes de él.  Es más, YA estamos pendientes de él, contando los días, demostrando nuestras habilidades como directores técnicos y muchos preparando valijas y buscando alternativas para el viaje. No sé cuál es el número, pero muchos argentinos querrán cruzar la frontera, más si pensamos que desde el Mundial de 1978 no se hace uno en tierras sudamericanas.  Aunque el cambio no ayude, la pasión futbolera puede con todo.
A pesar de las continuas protestas por el gasto público para organizar el mundial (que no pienso analizar aquí), solo el turismo generará ingresos por unos U$S 10.000 millones y una parte de ese número se lo llevará el consumo de bebidas alcohólicas.

A la tierra que fueres...

La principal bebida alcohólica consumida en Brasil es la cerveza, es indiscutible.  Cuando estuve allí encontré fundamentalmente cerveza industrial en lata y porrón.  Hay muy poca cerveza en botella de litro, que se ofrece sobre todo en los restaurantes con su adecuada protección térmica.  Por su practicidad, es ideal para tomar todo el día y en cualquier lugar.  También notamos un cierto furor por las cervezas artesanales y algunas importadas de alta calidad.   En nuestra Luna de Miel el año pasado me pude adaptar fácilmente a las costumbres cerveceras del lugar, a pesar de que cada vez la tomo menos.
En Brasil también hay vino, mi estimado lector enófilo.  Aunque a muchos les resulte extraño la tradición vitivinícola del país vecino se remonta al siglo XVI cuando los jesuitas introdujeron la vid en el Estado de Sao Paulo.  Hoy, la búsqueda de vino de calidad se ubica en el sur de Brasil, cerca de la frontera con Uruguay, y las zonas altas.  Todavía están en un período de experimentación y búsqueda de identidad, viendo qué varietal se da mejor.  Entre lo poco que pude probar (más allá de los aquí comentados) hay buenos resultados en los cortes tintos y los espumosos.  Sobre estos últimos, la gran apuesta la está haciendo Möet & Chandon.
El consumo brasilero anual apenas llega a los dos litros per capita (sí, lo que vos tomás por semana), pero el consumidor tiene un paladar bastante desarrollado porque en las góndolas de supermercados y vinotecas hay vinos de todo el mundo.  Lo extraño del caso es que casi cuesta lo mismo un vino local que uno importado.

Recuerdos de viaje

Algunos vinhos

Las vinícolas le ponen "mucha onda" a la presentación de sus vinos, buenas etiquetas, buenos corchos, botellas que destacan por tamaño o estilo, etc.  Es el caso del Villaggio Bassetti Sauvignon Blanc 2012, un SB cuyos aromas van para el lado de las frutas de carozo, como el durazno blanco y el damasco, acompañados de notas minerales y algún toque cítrico.  En boca tiene algunos desequilibrios, como la acidez un poco alta y cierta rusticidad, se sienten bastante los 14° de alcohol, aunque tiene a su favor que cierra con una buena persistencia.  Cuesta unos R$ 50 y me pareció muy caro.
Estando allá pude probar algunos vinos muy económicos que no me gustaron nada y que no valen la pena mencionar.  Entre los que me traje para casa y que me gustaron están los vinos de la bodega Salton, la más prestigiosa del país.  El Salton Intenso Merlot-Tannat 2011 me llamó la atención por su corte que integraba la rudeza del Tannat con la suavidad del Merlot.  Tiene unos aromas muy agradables a frutos negros, eucalipto, algo de chocolate y especias.  En boca es intenso como lo dice su nombre, con acidez marcada y cuerpo liviano.  Creo que es un buen representante de la capacidad de Brasil.  Le falta peso en boca, pero lo banco por R$ 40.  De esta misma bodega trajimos un espumoso, el Salton Poética (R$ 30-35), definido en la etiqueta como un "Espumante Rosé Natural Brut" está realizado bajo el método charmat con un 50% de Pinot Noir y un 50% de Chardonnay.  Abunda en aromas de fruta roja, como la frambuesa, y es fácil y agradable de beber.
Dejo para el final un tinto muy especial que me lo mandaron desde Brasil los amigos de Bitácora Hedonista, en una especie de intercambio cultural de vinos.  Se trata del Faces Tinto 2012 (R$ 40-50), el vino oficial de la Copa del Mundo.  La bodega Lidio Carraro homenajeó al fútbol haciendo un blend de 11 cepas, por los 11 jugadores de cada equipo, así que en este vino encontramos: Teroldego, Malbec, Nebbiolo, Cabernet Sauvignon, Tannat, Touriga Nacional, Alicante, Pinot Noir, Merlot, Ancelotta y Tempranillo.  El resultado es un vino bastante simple de aromas que tienden a la fruta roja chica, como la cereza y algo de frambuesa, leve especiado y pan.  Al beberlo hay un marcado sabor a fruta roja, con taninos delicados, pero presentes.  No es un mal vino y su concepto es interesante.  Esperaba más complejidad dado lo particular del corte.

Por supuesto que esto no es todo lo que encontramos entre los vinos brasileros y no puedo hacer un comentario generalizador.  Están buscando un camino y seguramente lo encontrarán, hay muchos que van por buena senda.  
Si estás entre los afortunados que van a ir al Mundial, no te pierdas la oportunidad de experimentar con algún vinho.



Para seguir leyendo:
Bitácora Hedonista
Bebado vinho (en portugués)
8 vinos verde-amarelos, del blog Vinos en Córdoba



lunes, 19 de mayo de 2014

Pensando en el asado

En estas semanas que pasaron tuve la fortuna de comer asado en una seguidilla que atenta contra cualquier dieta.  No me declaro un carnívoro incurable, pero no puedo decirle no a unas costillitas a la parrilla.

La parrilla no importa, lo que importa es el asador
Todo esto en 3 días

En la pirámide alimenticia argenta, un lugar central e intocable lo ocupa el asado y sus compañeros: chorizo, morcilla, vacío, etc.  En la mesa de los domingos las bebidas que lo acompañan son variopintas.  Hay quienes lo comen con gaseosa, cerveza o fernet.  Yo, por supuesto, lo acompaño con vino tinto.  Para mí, el cómplice ideal, por estructura, sabor y calidad.
Cuando queremos que nuestro vino acompañe bien con nuestra comida  debemos tener en cuenta factores que determinan las sensaciones en nuestro paladar y que van más allá del sabor: acidez, dulzura, alcohol, astringencia.  Cada plato requiere un distinto balance de estos factores para lograr un "matrimonio" exitoso. 
  • Un primer consejo sería equiparar la acidez de nuestra comida y la de nuestro vino.  Por lo tanto, con un plato de baja acidez, como la carne asada, no recomendaría un Sauvignon Blanc, ni un tinto como un Chianti.  Pero debe tener un poco de esa acidez que nos hace salivar y ayuda a pasar asados algo secos (como hace el chimichurri también).
  • La dulzura puede darnos un lindo juego de contraste.  Sin caer en el extremo de un vino dulce en cualquiera de sus formas, un toque de dulzura ayuda a acompañar la sal de la carne y ocasionales especias como el ají molido (muchos se lo agregan, no se enfade mi estimado fundamentalista del asado).
  • Sobre el alcohol diré poco, porque dejando de lado vinos desbalanceados donde se siente demasiado presente entramos en discusiones pseudofilosóficas sobre el vino.  Agregaré simplemente que el alcohol puede acentuar la sensación salada, así que ojo con el salero.
  • Por último, el otro punto central junto a la acidez es la astringencia y sensaciones generadas por los taninos.  Un vino con buena estructura nos ayuda a limpiar el paladar de sensaciones grasas y, más importante, las proteínas de la carne suavizan el vino, lo que hace que sintamos mejor la fruta.

En síntesis, el vino adecuado acompaña de maravillas el asado criollo.  Yo le sumo a esto el sabor del tinto y la calidad final de muchas etiquetas como puntos importantes a la hora de elegir.  En esta seguidilla de comilonas, pude probar dos tintos de reciente lanzamiento que maridaron de manera excelente.


El primero, para acompañar el Día del Trabajador, fue Las Perdices Reserva Malbec 2012, un viejo conocido que renueva su presentación en un moderado envase de 375 cc ($65).  En sus aromas predomina la fruta roja y algunas de vainilla y café, sobre todo al principio.  Su buen cuerpo en boca, su fruta intensa y final algo largo lo hacen ideal para carnes.  Tiene cierta complejidad por ser un reserva (12 meses en barricas nuevas, 50% francesas y 50% americanas), pero sin apabullar. O sea, no te va a tapar el asado, sino que lo va a acompañar correctamente.  Tiene la suficiente complejidad para el rango, pero la simpleza necesaria para complementar la carne y lograr el mix entre lo salado y lo dulce que suele gustar.


El otro acompañó el cumplimes de mi hijo, y me tiré para un Carinae Cabernet Sauvignon 2013 ($75), el primer Cabernet de esta bodega que acaba de cumplir 10 años.   Sus aromas tienden a la mermelada de frutos rojos (frambuesa, grosella), algo de pimientos y plantas silvestres.  Al beberlo estamos ante un vino sabroso, de taninos perceptibles, largo, equilibrado y con regusto de pimiento.  Acompañará muy bien tu asado.

Soy algo mañoso con la carne que compró, por eso siempre voy al mismo carnicero, donde la consigo fresca y de calidad.  Quiero que mi vino acompañe mi carne y busco aquellos que no la desmerezcan.  Tras esta seguidilla me pregunté ¿se puede vivir a asado? un argentino sí, siempre y cuando lo acompañen ricos vinos 



martes, 13 de mayo de 2014

Rutini Chardonnay 2012: lo justo es lo justo


Cuando Tim Atkin presentó a principio de año sus puntajes para los vinos argentinos, lo leí con atención.  Como saben no soy una persona que se guíe ciegamente por los puntajes de los catadores profesionales.  Sin embargo, debo reconocer que son profesionales serios, con formación y una inmensa cantidad de vinos probados.  Dejando de lado sospechas y suspicacias sobre su método, los tomo como una referencia válida y nunca infalible o definitiva.  Por lo general, suelo coincidir con Atkin y empecé a buscar en su listado aquellos vinos que no fueran los números puestos o las ediciones superlimitadas solo para amigos y críticos.  Me llamó mucho la atención que a la cabeza de los vinos blancos (compartiendo podio con un Catena y un Salentein inconseguibles) estuviera el Rutini Chardonnay 2012 con 94 puntos.  Tengo una relación difícil con los Rutini, admito su buena calidad, pero siempre me parecieron caros.  Como dije en una nota de hace dos años:

"es una marca instalada y conlleva cierta imagen. Quien lo compra sin ser un conocedor compra esa imagen en dos sentidos: por un lado la idea de que adquiere un vino de alta gama 'certificado' entre un tsunami de opciones; por otro, compra estatus, porque es un vino caro y todos lo saben."

Sin embargo, considero que todos los vinos merecen una oportunidad y el alto puntaje de mister Atkin me llevó a comprar una botella.  
Aunque el Rutini Chardonnay 2012 tiene unos 9 meses de barrica nueva de roble francés apenas si tiene aromas a vainilla y sí una fruta que pendula entre el ananá y el durazno blanco.  Esperaba un Chardonnay de intenso aroma a manteca fruto de la crianza en madera y me encontré con un vino sutil, sobrio, nada voluptuoso.  Al beberlo sorprende su equilibrio, cubre todo el paladar de sensaciones bien diferenciables, pero igual de intensas.  Ese correcto balance entre dulzura y acidez es uno de sus puntos fuertes junto con un largo final de sensaciones frutales y minerales.
Como decía al principio no soy amigo de los puntajes, por eso mi espíritu no puede discutir la diferencia entre 93 y 94 puntos o, dios nos salve, entre 99 y 100.  No obstante, este es un vino que está sobre los 90 puntos y debo reivindicarlo.  Para nuestra fortuna es el varietal más económico de la línea Rutini, aunque en el último mes haya subido a unos $180.



sábado, 10 de mayo de 2014

Miguel Brascó (1926-2014)


Hoy, 10 de mayo de 2014, falleció el señor Miguel Brascó.  Todos los enófilos argentinos sabemos de quién hablamos.  Un hombre polifacético, abogado, escritor de todos los géneros, dibujante, crítico gastronómico y, sobre todo, de vinos.
Como yo no creo en dioses, tampoco soy de la idea de elevar a un hombre a la altura de dios como hizo Fabricio Portelli.  Pero sí es una persona que respeto muchísimo: el primer tipo al que escuché hablar de vinos y que le haya prestado atención.  
Recuerdo que tiempo atrás nos juntábamos en casa de mi amigo, el televisor se aburría en una esquina y nosotros con él.  Éramos algo así como una versión argentina de Beavis & Butthead  con cerveza y algún vino ocasional.  Cada tanto enganchábamos las repeticiones del programa de Brascó en El Gourmet y nos quedábamos viéndolo, aprendiendo del "viejo que habla de vinos".  Nos hizo picar el bichito del vino que te aporta algo más que alcohol.
Sinceramente, para un "recién llegado" el mundo del vino puede apabullar con nombres y opiniones encontradas.  Él tenía un estilo llegador, aunque con una jerga que terminó sonando oxidada.  Pero en un momento fue efectivo: cuando se encabronaba nos divertía, cuando se ponía paternal nos aconsejaba, cuando estaba serio te hacía prestarle atención.  Con los años entendí algunas cosas y, también, superé algunos de los prejuicios que me instaló.
El año pasado tuve la fortuna de conocerlo en una degustación de López.  No lo saludé ni crucé palabras con él, por no molestarlo.  Guardo para mí que leyó mi nota y le gustó.
Hoy, muchos están tristes por su fallecimiento.  Recuerden que Baco o Dionisos moría en cada invierno para renacer en primavera.  Tal vez haya desaparecido la persona de Brascó, pero su mito resucitará en cada charla, estén seguros.  Por eso, pónganse de pie, levanten su copa y brinden por él.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Allamand revisitado


Allá por septiembre de 2012 saqué una nota donde hablaba de los vinos de Allamand y el eje de la nota giraba en torno a respetar la tierra que nos da los vinos.  Los definí como "vinos de nuestra tierra", porque realmente sabían a procedencia, a terruño, esa palabra tan manoseada en estos días.  Hace poco pude volver a probar todos sus vinos, ahora con nuevas añadas y profundización en las zonas de procedencia y no puedo menos que reafirmar lo que dije en ese momento.


Su enólogo Cristian "El Mudo" Allamand ha estado haciendo un fuerte trabajo en los viñedos buscando obtener la mayor identidad posible en sus vinos, sin taparlos de madera o desdibujando lo que nuestra rica tierra puede dar.
Como la bodega posee viñedos en Luján de Cuyo y Valle de Uco prefirieron diferenciar los vinos de una y otra zona bajo los nombres de Allamand y Luminis.  Un poco la propuesta de la presentación era ir enfrentando los varietales de las dos zonas en cuestión.  Arrancamos con el rey de los vinos tintos y comparamos Allamand Valle de Uco Cabernet Sauvignon 2012 y Luminis Luján de Cuyo Cabernet Sauvignon 2012 (ambos, $85).  Ambos tienen como puntos de contacto su facilidad para tomarlos y su entrada dulce.  El de Valle de Uco más terroso, pedregoso y fresco, el de Luján de Cuyo más intenso.
A los CS le siguieron los Malbec y aquí esperábamos el plato fuerte porque si hay algo que destaca en esta bodega son los Malbec.  El Allamand Valle de Uco Malbec 2012, proviene principalmente de Vista Flores y es un buen exponente de la zona: algo rudo, frutos negros y flores.  Por su parte, el Luminis Luján de Cuyo Malbec 2012 (ambos, $85) mostró un perfil más de fruta roja y violetas, algo astringente todavía, pero con grata acidez.  Todos condimentos que le pronostican buena guarda.


En una entrevista reciente que le hicimos a Marcelo Pelleriti hablábamos de zonas y de como estas eran cada vez más diferenciadas por los consumidores y respetadas por los enólogos.  La mayoría de los enófilos medianamente informados reconoce hoy la existencia de Valle de Uco y Luján de Cuyo, y muchos se arriesgan a diferenciarlos e incluso toman partido por alguna de estas zonas.  A muchos consumidores les interesa llegar hasta ahí, y a otros les interesa explorar las sub-zonas de estos parajes mendocinos.  Es algo que va más allá del snobismo o de la obsesión de filatelista, es una forma de comprender más nuestros vinos.  Aunque no sea algo estrictamente necesario para el disfrute aporta aristas interesantes.

La siguiente tanda de Malbec que probamos esa tarde se apoya en lo que decía en el párrafo anterior.  Verán desde los nombres que buscan profundizar en el terruño y por lo que vengo catando de las zonas en cuestión lo han logrado muy bien.  Un claro ejemplo es el Allamand Altamira Malbec 2012, un vino ameno con las características de elegancia, sutileza y complejidad que están haciendo que muchos vuelquen sus miradas sobre Altamira.  ¿Se viene una nueva zona top?
El compañero del vino anterior es el Luminis Perdriel Malbec 2012,  sus aromas y sabor recuerdan a la mermelada y las flores.  En boca es intenso y de buena fruta.  Ambos valen $150 y son una clara muestra de su origen.
Para cerrar la cata disfrutamos del H 2011, el blend ícono de la bodega, nombrado así en honor a su enólogo conocido como "El Mudo".  Aquí se busca un corte que exprese lo mejor de la cosecha del año en cuestión.  El 2010 había sido un corte 50 y 50, en el caso del 2011 hay un 60% de Cabernet y 40% de Malbec, ambos de Valle de Uco.  La añada que probamos está aun intensa, pero a la vez agradable.  Compleja de aromas y sabores, presenta flores silvestres, sutil fruta, pimienta rosa y una larga duración en boca.  Un muy buen vino de alta gama que se consigue a unos $200.

Fue un gran placer volver a probar estos vinos.  Me gusta que sean exponentes tangibles de su lugar de origen, sinceros, sin disfraces.  Vinos de nuestra tierra, que saben orgullosamente a ella.



Otras notas interesantes sobre estos vinos las pueden hallar en blogs amigos:
Rumbovino: Allamand Viñas y Vinos... buenas cosas
Vinos en Buenos Aires: Allamand y Luminis

lunes, 5 de mayo de 2014

Febrero Riojano

Han comenzao las cosechas
los changos a las viñas van
y en un carro allá va Rosendo
meta chicote a su pardal.

Vinos Febrero Riojano de Aminga, La Rioja

En diciembre del año pasado El Cuervo Adrián de Vinos en Buenos Aires nos entregaba una nota muy interesante y entusiasta sobre unos vinos prácticamente desconocidos que despertaron mi curiosidad.  Los vinos forman parte de un proyecto de la provincia de La Rioja que busca generar empleos y revitalizar la zona de Aminga, ubicada en un sector conocido como la Costa Riojana.
Para entender el proyecto voy a resumir un poco la historia de la bodega, que es también un resumen de la historia de nuestro país.  En 1942 el INV creó en La Rioja un par de bodegas estatales para desarrollar la vitivinicultura local.  Para fines de la década del 70 el distrito de Castro Barros, donde está la bodega, llegó a producir 4 millones de kilos de uva y en 1980 esta fue privatizada, luego vaciada y abandonada.  Los 800 habitantes de Aminga perdieron su orgullo y principal fuente de empleo.  En 2011, con el fin de revitalizar la zona, el actual gobernador Luis Beder Herrera la estatizó y junto con una parte privada minoritaria replantaron viñedos y pusieron a punto la antigua bodega.

Ahí viene Rosendo por la calle nueva
trayendo en su carro el fruto de Dios
Y en las bodegas de Don Pedro
todita esa uva vino se hará.

En su época de esplendor, uno de los productores de la zona más queridos era Rosendo Brizuela, que si no fuera por el compositor Julio Díaz Bazán que creó en su honor Zambita pa' Don Rosendo y por Jorge Cafrune que la lanzó a la fama su nombre hubiera desaparecido barrido por los vientos de la Costa Riojana.  Como la historia de la bodega, su historia es la de cientos de viñateros anónimos cuyo trabajo inspira a los hombre.   En su honor engalanamos esta nota con los hermosos versos que le dedicara el folklore argentino.

Julio Bazán, Rosendo Brizuela y Jorge Cafrune Zambita pa' Don Rosendo
Julio Bazán, Rosendo Brizuela y Jorge Cafrune

Entre surcos en las bodegas
los changos entonaran
ésta zambita que ha nacido
en medio la viña de mi Aminga

Hasta ahora Bodega y Fincas de Aminga sacó tres varietales tintos bajo el nombre de Febrero Riojano, tienen también un blend que aun está en barricas y esperamos ansiosos que lancen un Torrontés.  Gracias a la gentileza de Adrián de Vinos en Buenos Aires pude probar esos tres varietales y antes que nada debo destacar su muy buena Relación Precio/Calidad.  Todos los vinos se consiguen en la bodega a $25 y por ese precio se obtiene poco de esta calidad.  Con los intermediarios que pongan estos vinos en las góndolas del resto del país los precios necesariamente tienen que subir, pero el Malbec se defiende al doble de precio y el Bonarda a un poco más también.  El más complicado es el Cabernet.

Etiqueta Cabernet Sauvignon

Febrero Riojano Cabernet Sauvignon 2013.  Destaca la fruta roja con toques de la madera como chocolate y vainilla muy sutiles.  Fácil de beber, casi no se perciben los taninos y con un paso de boca no muy prolijo, pero que no impide disfrutarlo.  Un vino simple, sin ser esto algo malo.

Etiqueta Malbec

Febrero Riojano Malbec 2013.   Inicialmente estuvo algo cerrado y con un aroma que recordaba al cuero o algo cárnico, con la aireación se abrió y mostró un Malbec de pura fruta, sin complejidades.  En boca es ameno, fácil de tomar, con sabores a fruta roja y algo de mermelada y un final tirando a largo.  Por su precio es muy parejo y al otro día estaba mucho mejor.  Ganador de una medalla de oro en Vino Sub30.

Etiqueta Bonarda

Febrero Riojano Bonarda 2013.  El que más destaca de los tres.  Sus aromas también son algo simples, pero cuando se abre muestra un rico perfil de fruta roja.  En boca me gustó más, es amable pero con estructura, cuerpo medio y buena acidez.  Definitivamente gana al tomarlo y se percibe un claro sabor frutado y un regusto largo y herbal, algo que he notado en otros vinos riojanos y que podemos identificar con la menta peperina.

Por los surcos van juntando
uvas dulces como miel
y en sus cestitos de poleo
al llenar el carro al tranco se van.

A modo de cierre debo decir que son vinos simples, pero cumplidores.  Que sean simples no quiere decir que sean malos, simplemente no tienen un perfil complejo de aromas y la franqueza mostrada en boca es la que hace que miremos esperanzados el proyecto.  Por otro lado, ¿qué mejor que se desarrollen nuevas zonas? Como dije en una nota anterior La Rioja tiene todo para que volquemos su mirada sobre ella y sus vinos.  El Torrontés es la clave blanca, el Bonarda y Malbec las claves tintas.  Hay que apostar al desarrollo de los pequeños productores y dignificar su trabajo.  Espero que este emprendimiento ayude mucho.


ZAMBITA PA' DON ROSENDO by Jorge Cafrune on Grooveshark