sábado, 30 de agosto de 2014

Foto del Mes


Estos viñedos en blanco y negro de Gualtallary parecen expresar toda la desolación de una zona que años atrás era un páramo y ahora uno de los sectores más preciados del Valle de Uco.  La foto pertenece a Alejandro Vigil quien la publicó en su cuenta de Twitter  y el usuario @batalogy me sugirió ponerla como Foto del mes.
"Casi mirando los ángeles", escribió Vigil.  Es que conoce el pasado, la realidad actual y está construyendo el futuro de este rincón mendocino.
Así está ahora la viña, en unos meses será un vergel y colgarán de ella los frutos más mágicos.




lunes, 25 de agosto de 2014

Corte X ¿Te animás?

Recuerdo que en diciembre de 2013 nos juntamos varios amigos enófilos para cerrar el año tomando buenos vinos.  Entre las sorpresas habituales que nos deparan estas reuniones (eso es lo lindo de juntarse a catar vinos) hubo una muy particular.  Claudio, un amigo que trabaja en la Cooperativa La Riojana, trajo tres botellas sin etiquetar que quería que probáramos y criticáramos.  Las muestras en cuestión eran un corte de Syrah y Torrontés que la bodega había discontinuado tiempo atrás y que estaban pensando relanzar.  Nosotros, profesionales como siempre, hicimos nuestra devolución.
El tiempo pasó y, entre tantas novedades y giros de la vida, el extraño corte quedó en el olvido.  Claro, los tiempos de una industria no son los tiempos de nuestro entusiasmo, pero finalmente el Corte X ya está en la calle.  Pude probarlo y ahora que oficialmente está a la venta les comento de qué se trata.


El Santa Florentina Reserva Corte X es un blend de 85% Syrah y 15% Torrontés Riojano.  La idea es lograr un corte curioso, fresco e interesante.  Los aromas abundan en fruta roja y buena tipicidad del Syrah con leves toques florales del Torrontés.  En boca el Torro se impone más, se siente su frescura y lo vuelve liviano.
Como dije en Twitter cuando lo probé, es un vino simple, pero sin que esto sea algo malo.  Todo lo contrario, esa simpleza lo vuelve ideal para tomar y tomar.  Y no fueron pocos los que se entusiasmaron con este tinto que ronda los $40 y se convierte en uno de esos vinos particulares que hay que probar.  Para paladares curiosos y no tanto.

Las muestras



martes, 19 de agosto de 2014

Lo que veo

Este texto surgió en respuesta a la última entrada del blog de Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y copropietario de los vinos El Enemigo:

Simplemente le iba a dejar un comentario en su blog, porque soy un blogger y defiendo esto.  Pero sus palabras inspiradoras y la facilidad de reunir tantos conceptos a pensar en tan pocas líneas, hicieron que mi simple comentario creciera bastante más de lo deseado.  Así que decidí pegarlo aquí, tal como lo escribí,  a vuelapluma y casi sin corregirlo.

Foto vía: El Enemigo


Alejandro,
siempre agradezco tus palabras, porque son las de alguien que está haciendo, que está adentro y, la verdad, se extrañaba tu pluma en la humilde blogósfera argentina.
Veo en esta entrada, muchos puntos interesantes para profundizar.  Primero me llamó la atención lo de calidad.  Usamos esa palabra muy livianamente (reconozco que yo mismo la he usado así) porque afortunadamente nuestros vinos son de gran calidad.  Que gusten mucho o poco es otro punto.  Pero la Calidad, como concepto, ¿dónde está? Habrá defensores del suelo, del estilo, de la tecnología que te dicen que la calidad está ahí, o en su suma.  Y de pronto tenés en tu copa un vino que está al margen de todo eso y te deja sin palabras.
Sobre nuestro público, nos ocurre algo muy gracioso.  Creemos que tenemos libre albedrío como consumidores, pero simplemente elegimos entre lo que nos dejan elegir.
Claramente tenemos un paladar menos internacional, porque es privativo y descabellado tomar vinos importados.  Con suerte nos llega una botella de X región y corremos el riesgo de generalizar porque no podemos seguir probando y profundizando.  Me imagino cuán instructivo puede ser para un joven enólogo viajar y aprender en otras regiones vinícolas del mundo, más allá de que busque eso acá o no.
Así se explica que vengan tantos consultores externos.  Una vez pregunté, "¿qué hablás con Paul Hobbs cuando te visita?", además de algún consejo, hablaban de qué quiere el mercado y cómo conseguirlo.
Por eso, cuando vos decís "No significa que no siga haciendo los vinos con los estilos conocidos por todos, solo que también voy a incorporar mas posibilidades, mas dedicación para romper estos esquemas tan paradigmáticos que nos quitan grados de libertad para expresarnos, para tener nuestro carácter, en definitiva lo que llamo identidad", me dan ganas de abrazarte.  Porque desde hace tiempo vengo defendiendo diversidad de estilos y zonas no tradicionales.  Aprendi a aceptar estilos diferentes, a entender y disfrutar de cada uno, a saber hallarles un momento.   Quizás me termine gustando el mismo de siempre, pero hay que darle una oportunidad a todos y entender el sudor vertido, porque la viña sabe más a sudor que a piedras.  Si no nos gusta que nos midan con la vara de los vinos franceses, por que medir nuestros propios vinos con la etiqueta multipremiada o con las zonas clásicas argentinas.
Vos debés seguir con tu camino evangelizador, fomentando la diversidad.  No la diversidad de cepas, sino la diversidad de estilos, como siempre decís.  Y también debemos fomentar que se conozcan, que se prueben, que se entiendan.
Como escribiste, hay que tirar la piedra muy lejos.  Hace muchos años leí que es preferible apuntar al cielo y pegarle a un águila, que apuntarle al águila y pegarle a una piedra.  Solo así lograremos todo lo que queremos.

¡Saludos!



sábado, 16 de agosto de 2014

Si el alcohol fuera brutalmente honesto

Todos lo sabemos, el marketing nos hace ver lo que nosotros queremos ver.  Con las bebidas, apela a modernidad, estilo vintage, elegancia, juventud y un largo etcétera dependiendo del producto.  En muchas oportunidades ocultan (o disfrazan) lo que no quieren que veamos y nos muestran lo que esperamos ver.  Por ejemplo, todos los fernets vienen de recetas ancestrales del siglo XIX, el vino de alta gama tiene etiquetas elegantes, los whiskys son clásicos, etc.  Para romper con estos esquemas y divertirse un poco, la página Total Sorority Move hizo una divertida nota con etiquetas de bebidas alcohólicas retocadas para dar un irónico y crudo mensaje.
Disfruten:

Moscato "Llorando solo"

"Vomito por todos lados", proveniente de "Resaca, Infierno"

Tequila "Bailando sobre la mesa"

Whiskey "Mensajear a tu ex"

Vodka "Nuevas Mejores Amigas para Siempre", "uniendose con mujeres en el baño"

Piña Colada "Azúcar", "garantizado que terminás hinchado"

La nota completa, más imágenes y textos aquí. (en inglés)



martes, 12 de agosto de 2014

Malbec de público amplio

A partir de cierta línea de precios cabe preguntarse a qué público debe apuntar un vino, ¿debe estar dirigido a un nicho especializado (y minoritario) o a uno más general? ¿se puede seducir a ambos públicos?  Más allá de todo lo romántico, sagrado y glamoroso que hay alrededor de una botella, no debemos olvidar que forma parte de una industria y lo importante es generar dinero.  Generar dinero sin olvidar todo el valor agregado y simbólico del vino, claro.  En ese sentido, ¿quién no quiere hacer un producto que apunte a un público amplio sin defraudar?


Este fin de semana nos juntamos a cenar con amigos en casa.  Por supuesto, tomamos vino y lo interesante del caso es que había diferentes tipos de catadores en la mesa.  Estaba aquel que bebe vino esporádicamente, el que bebe más habitualmente y el nerd que investiga, lee, prueba y quiere saberlo todo, o sea, yo.  Con un espectro de consumidores tan amplio no siempre es fácil acertar con el vino, pero este nos gustó a todos.
El Piattelli Premium Reserve Malbec 2012 ($100) es un varietal 100%, proveniente de Agrelo, Luján de Cuyo, el epicentro malbequero del país.  Tiene una breve crianza de 8 meses en barricas de roble francés y americano, más una estiba de 6 meses en la bodega antes de salir al mercado, con lo que logran un vino que llega a las góndolas más equilibrado.  Sus aromas son directos, mucha fruta roja, algo de mermelada, flores y un ligero y lejano especiado.  Al beberlo se muestra amable, con taninos redondeados y un buen final.  Es esta combinación de aromas claros y marcados, más una boca amable y sabrosa lo que lo vuelven un Malbec de público amplio.  Otro gran trabajo de Valeria Antolín para Piattelli Vineyards.
Esta línea se completa con un Cabernet Sauvignon del que hablé el año pasado, más un Chardonnay y un Rosé de Malbec que todavía no tengo catados.  Pero puedo decir hoy que los tintos siguen la misma tendencia amplia, agradable y fácil de beber.  A esto le debemos sumar lo que están haciendo en Cafayate donde abrieron una segunda e impresionante bodega.  Sus vinos salteños son diferentes, pude tener una primera y breve impresión de ellos en el Salón de Vinos de Altura y el sábado pasado sus vinos destacaron en el WineMDQ Malbec Tasting 2014.



jueves, 7 de agosto de 2014

505 - Otra cara del Cabernet

Quizás también te pase, hay días que son para un Malbec goloso, otros para un blanquito refrescante, hay días que te levantás Pinot Noir y en otros querés toda la violencia de un Cabernet salteño.  Afortunadamente, tenemos un país que nos brinda muchos varietales de muchos estilos diferentes.  Esa diversidad puede confundirnos, pero debemos aceptarla y bucear en ella porque no hay nada más lindo que tener tanta variedad para elegir.
Para esos días en que querés un vino con personalidad, cumplidor y que guste a la mayoría podés volcarte por el 505 Vineyards Cabernet Sauvignon 2013.  En casa gustó mucho, incluso a las damas, que no quieren saber nada con los Cabernet "machos" que nombrábamos antes.


Este vino de Bodega Casarena cuesta $65 y se acomoda muy bien en un rango de precios que se está poniendo difícil.  Bernardo Bossi Bonilla buscó un vino ágil y fresco, de bajo alcohol y apenas un toque de madera que aporta complejidad.  Un vino moderno que se deja tomar fácilmente, acompañado de una nueva etiqueta que refuerza esa imagen.  Sus aromas rezuman fruta como el cassis y toques de madera que recuerdan al cedro.  En boca es ameno, hasta levemente dulce, con taninos para nada incómodos y un buen final que suma fruta roja.
En conclusión, un Cabernet Sauvignon apto para todo público, rico, sabroso y dinámico.
"El 505 no falla", escribió alguien en mi muro de Facebook y tiene razón.



Para saber más de la bodega, les dejo el link de nuestra visita:
Crónica de una visita a Bodega Casarena