lunes, 6 de abril de 2015

Un nuevo Febrero Riojano

Hace poco menos de un año (cómo pasa el tiempo) hablé en el blogde unos vinos nuevos para ese momento.  Vinos que se hacen en la zona de Aminga, en La Costa Riojana, y cuya bodega tenía como fin generar empleos y revitalizar el lugar. 
Tiempo después en el segundo número de nuestra revista digital, un colaborador nos hablaba de estos vinos desde el mismo lugar donde se hacen.  Francisco Carrizo, apasionado, tituló esa nota Eterno retorno del vino (Vinarquía N° 2,pág. 52 y ss.) y yo, nietzcheano al fin, no podía estar más encantado.
En estos meses que pasaron me reencontré con estos vinos y, como en la nota que salió en la revista, hubo un retorno de recuerdos y sensaciones.  Cada retorno, cada vuelta al punto inicial, pareciera ser similar, pero nunca podremos olvidarnos de la vez anterior.  Y eso es lo lindo de los vinos, poder volver a probarlos, ver su evolución o, en este caso, probar añadas nuevas.  Es inevitable comparar el vino del año pasado con el de este año e inevitablemente hay una pulsión interior que quiere que el presente sea mejor.  Afortunadamente, así pasó.
Mi primer impresión de los Febrero Riojano fue la de vinos simples, discretos pero cumplidores para el rango de precio en que se manejan (alrededor de $60).  Pero tras mi segundo contacto con estos vinos debo decir que han subido la vara y que la añada actual es superior a la anterior.  Los vinos han logrado mayor concentración, complejidad y tersura.


Empecemos por el blanco, como corresponde.  El Febrero Riojano Torrontés Riojano 2014 es un clásico Torrontés de La Rioja, amable, fácil de tomar y con aromas que recuerdan al durazno, las flores blancas y algunos detalles cítricos.  Hace honor a nuestra cepa blanca insignia y se acomoda bien en un rango de precios donde cada vez hay menos ofertas serias.


Con el Malbec siempre es más difícil para una bodega pequeña y más si es de La Rioja.   Tenemos el paladar tan amendocinado que los comparamos y nos olvidamos que es un terruño distinto, con una identidad propia.  La añada 2014 del Febrero Riojano Malbec me gustó más que la anterior.  Lo primero que noté es que estamos ante un vino de más cuerpo, bien redondeado y de largo regusto, siempre con la fruta roja al frente.  Un buen exponente de lo que puede dar este varietal en la provincia.


Dejó para el final de esta seguidilla el que más me gustó de los vinos catados: el Febrero Riojano Cabernet Sauvignon 2014.  Recuerdo que intercambiamos unos mails con el enólogo Gustavo Ottaviani respecto de este vino.  Gustavo buscaba pulirlo y mejorarlo, así que escuchó mis comentarios con la mente abierta.  El resultado fue un Cabernet Sauvignon potente, de aromas a fruta madura y especias.  Se lo nota prolijo, intenso sin ser incómodo, con buena estructura y largo final.  ¡Qué venga el asado que con este vino le hacemos frente!

Como decíamos al principio, todo vuelve.  Y qué bueno que siempre que algo vuelve sea para mejor.  
Ahora, mientras esperamos otra vuelta del año con nuevos vinos, no puedo dejar de imaginar a los changos recolectando la uva y cantando la linda Zambita pa’ Don Rosendo de Jorge Cafrune:

Entre surcos en las bodegas
los changos entonaran
ésta zambita que ha nacido
en medio la viña de mi Aminga




2 comentarios:

  1. Uy que bueno!! Tengo que probar esos Tintos 2014!!

    Sabés lo de Gustavo, no?

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  2. ¡Siiii, te van a gustar!
    Me enteré del trágico accidente que tuvo el enólogo en el verano, pero no quise agregarlo a la nota. Una pérdida muy grande.

    Abrazo

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