lunes, 15 de junio de 2015

Giménez Riili: una hermosa familia

El periodista norteamericano Hodding Carter dejó una hermosa frase que reza que “Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas”. Les legamos nuestra historia, nuestras tradiciones familiares, el orgullo del lugar de origen y es nuestra responsabilidad darles la capacidad de imaginar, soñar, en fin, volar para crecer.
Creo que esa frase resume mucho de la familia Giménez Riili, dueños de la bodega que lleva su nombre. Sus raíces familiares en América se remontan al siglo XIX y se desarrollaron junto a la vitivinicultura argentina en diferentes zonas de Mendoza. En los últimos años han modernizado su imagen, se han abierto a nuevos negocios y han dado un gran lugar a sus hijos.


Recientemente la bodega firmó un acuerdo de representación en Buenos Aires con Fulanos Wines e hicieron una degustación donde pudimos repasar toda su actualidad y hablar con Federico Giménez Riili y Pablo Martorell. El lugar elegido fue el sótano del Almacén Otamendi (Otamendi esquina Yerbal, Caballito), un almacén con una selecta y bien surtida colección de vinos y productos gourmet muy bonito.
Al renovar su imagen hace unos años también hicieron un cambio sobre los nombres de las líneas de vinos. Actualmente las etiquetas hacen referencia a la unión familiar: sus vinos jóvenes son los Buenos Hermanos que tienen un paso por barrica de unos 8 meses y buscan la frescura y la expresión juvenil; los siguen la línea Padres Dedicados, con unos 16 meses de crianza donde se busca mayor complejidad y elegancia; los Gran Familia ya tienen 22 meses de barricas de los vinos que mejor hace la bodega; y completan la selección los Joyas de Familia que son ediciones limitadas de lo mejor que pueda cranear su enólogo.
Empezamos la degustación con el Buenos Hermanos Extra Brut, un espumoso a base de Chardonnay, Chenin y Pinot Noir muy fresco y ágil. El aperitivo ideal, con esa fruta cítrica sabrosa del Chenin. Seguido disfrutamos de su Buenos Hermanos Torrontés 2014. Este no viene de Mendoza, sino del Valle de Famatina en La Rioja y es un vino muy expresivo, con toda la personalidad floral y cítrica del Torrontés. Su rica acidez y tersura me hizo disfrutarlo mucho y está varios escalones por sobre la añada anterior.
Y entramos en el terreno de los tintos, el punto fuerte de la bodega. Empecé por el Buenos Hermanos Merlot 2014, super frutado, goloso, para tomar y disfrutar sin pensar. Su Buenos Hermanos Malbec 2014 no era tan concentrado, pero también un vino agradable y equilibrado. Un correcto Malbec juvenil.


La línea siguiente venía con algunas gratas sorpresas. El Padres Dedicados Blend 2012 es un corte de 50% Malbec, 35% Merlot y 15% Cabernet Franc de aromas complejos que va abriéndose en la copa y mostrando capas frutadas y florales. Al beberlo se muestra intenso, sin incomodar, y con un largo final. Lo acompaña el Padres Dedicados Cabernet Franc 2013 con un hermoso perfil de aromas que muestra flores, fruta fresca y hierbas verdes. También es un vino intenso, más que el anterior, potente pero super bebible. Un equilibrio difícil de conseguir, entre furia y tomabilidad. Cierra esta línea su Padres Dedicados Malbec 2013, un Malbec agradable, con buena fruta y muchas sutilezas, pero que tiene una buena presencia a la hora de beberlo.
Como diría Martín Fierro “estamos llegando recién a la parte más sentida” y nos queda por repasar lo más top de la bodega, donde los vinos logran una expresión y complejidad muy alta. El Gran Familia Malbec 2013, traído con días de embotellado, se mostró muy expresivo y de aromas frutales y florales delicados. En boca no se quedaba atrás y atacó con un perfil bastante explosivo. Secundándolo está el Gran Familia Syrah 2013 que no puedo describirlo más que como un despelote, un gran vino en muchos sentidos. Para los amantes del Syrah, de los mejores del país.
El broche de oro era el Joyas de Familia Gran Blend 2012, un vino excelente, complejo de aromas, con un gran balance en boca, elegante e impecable. Un gran trabajo de Pable Martorell.
En conclusión, la bodega tiene una gran oferta de vinos (y hay unas perlitas por salir) donde hay una tendencia que el enólogo desea mostrar de fruta en un buen punto de maduración, con un gran trabajo con la madera para que no tomé todo el protagonismo y que los vinos se sientan frescos, juveniles y prolijos.

Leo Dal Maso (Fulanos Wines), Martina Salas Sabez (Gerente de ventas), Federico Giménez Riili, Vicky Beleniski (Fulanos Wines) y Pablo Martorell


2 comentarios:

  1. Ariel, gran crónica! Probé pocos pero muy buenos! Saludos

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    1. Sí, hay que probarlos detenidamente porque son vinos con muchos detalles para disfrutar.

      ¡Saludos!

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