jueves, 26 de noviembre de 2015

Mi relación con el decantador (y un caso práctico)


Tengo un decantador normal.  De cristal, sí, pero no de formas vistosas y retorcidas.  Sinceramente lo uso muy poco, la mayoría de los vinos nacionales se abren rápidamente en la copa y andar decantádolos a todos no tiene mucho sentido.  Después están aquellos muy añejos en que necesitamos el decanter para separar las borras o posos, pero esa función está fuera de esa discusión.
Me gusta tener vino en mi copa, agitarlo, percibir sus aromas y descubrir sus sutilezas cuando las hay.  Nuestra nariz nos dice mucho aunque haya quienes lo vean como un gesto snob.  Es una parte más del disfrute.
Mi vino girando vive un presente acelerado que siendo pasado de trabajo será futuro de gloria.  En una cena, no bebo un único vino sino múltiples y diferentes variaciones del mismo.
Pero no siempre es así.  Hay vinos que precisan un poco más de tiempo... o bastante más tiempo.  He descorchado vinos en una cena que decían poco de sí y ya al borde de terminar la botella son una belleza.  Eran vinos que necesitaban más tiempo que el que podían estar en mi copa.  Y ahí es cuando decís "este necesitaba el decantador", pero ya es tarde.
No hay reglas estrictas, pero cuando estamos hablando de vinos de guarda, con muchos meses en barricas, ediciones especiales o vinos que se expresan muy lentamente en la copa, suelo mirar para el lado de mi decanter.  Sirvo el vino una hora antes y, como soy un ansioso, voy probando copas y notando esa evolución.


Recientemente me pasó con una seguidilla de vinos y por eso traigo el tema, casi como pensando en voz alta.  Uno de ellos fue el Finca La Igriega Malbec 2012.  La primera vez que lo probé fue en la vinoteca Mr. Wines (casi un centro cultural del vino) y mi impresión fue que era un vino que necesitaba más tiempo para abrirse y mostrar sus diversas capas.  De hecho, otro de los concurrentes, Marío Ángel Ramos notó algo similar.
La semana pasada pude darle una segunda oportunidad a este vino y verificar mi primera impresión.  Lo mandé al decantador y me serví una copa para probarlo mientras cocinaba.  De entrada sus 14 meses de barricas francesas se muestran muy invasivas, aunque poco a poco van "corriéndose" las notas de la crianza.  Tras el paso por el decantador el vino era otro, se percibía mejor la fruta y toda la belleza de Altamira.  Esa hora de quietud nos permitió ver su complejidad y entender que era un buen merecedor de la Medalla de Oro en VinoSub30 con 93,75 puntos.
Al beberlo notamos un vino intenso, con taninos firmes, acidez marcada y muy buen final.  Por sus características me pareció muy versátil a la hora de acompañarlo con comidas.  Por supuesto va muy bien con carnes rojas, pero creo que me la jugaría también con un pollo al horno con papas, moarrones y cebolla; o una picada de gran calidad, con quesos selectos y otras delicatessen.
No hay que tener conflictos con el decantador. Es una herramienta más y se usa cuando corresponde, por ejemplo para vinos que valen ese ritual.

Marcelo Goldberg junto a su vino (Foto: gentileza de El Ángel del Vino)



lunes, 9 de noviembre de 2015

Recomendados primaverales


El estreno más esperado del año no es Star Wars: Episodio VII sino la primavera.  Costó, pero llegó y con ella la búsqueda por vinos más frescos y livianos.  Cuando suben las temperaturas, rosados y blancos se vuelven las estrellas, pero hay vinos que también se prestan de maravillas.  La que sigue es una pequeña recomendación de vinos que estuve tomando y que me parecen ideales para ir cerrando el año, muchas de ellas novedades en el mercado.

Las Perdices Chardonnay Reserva 2015. Primera gran novedad.  Un Chardonnay fermentado en barricas, el primero de una bodega que siempre da vinos rendidores.  Sus aromas tiran para el lado de lo cítrico, con toques herbales.  Al beberlo llega el plato fuerte porque gracias a la crianza de 6 meses en barricas se siente untuoso y a la vez crispado por su grata acidez.  Sus sabores a fruta tropical con detalles tostados y de vainilla se amalgaman muy bien, por lo que tenemos un vino fresco y rico.  Va de maravillas con carnes blancas y va a crecer en botella un poco más.

CarinaE Rosado de Malbec 2015. Un rosado donde se siente la fruta muy fresca  y que conserva la tipicidad del Malbec.  Su fresca acidez y lo sabroso en boca lo vuelve un buen exponente para disfrutar en estas tardes primaverales.  Vinos frescos, sabrosos y de largo final son también grandes compañeros para comidas como un matambre relleno, una picadita en la terraza o una pizza en el balcón.

Críos Rosé de Malbec 2014. Como todo lo que sale de las manos de Susana Balbo, es un vino de impecable factura.  Pese a que es el rosado de la añada pasada no se siente que haya caído y la fruta fresca sigue siendo su punta de lanza.  Me encantó como todas las sensaciones que transmite al beberlo están balanceadas.  Otro vino ideal para estos calorcitos.
Ya está en vinotecas la nueva añada, espero poder catarlo a la brevedad y comentarles.

Refrán Cabernet Franc 2013.  Lo dije en Twitter y lo afirmo por aquí, este debe ser uno de los tres mejores Cabernet Franc que probé en el año.  Sus aromas son de abundante fruta negra, algo especiado y sutiles toques de la madera.  En boca es un poquito goloso, pero con la rusticidad (rispidez) del Franc.  Buen final donde los sabores de la fruta negra y un touch metolado perduran.  Toda la elegancia de Altamira. Amo Altamira.

Gaia Red Blend 2013. Esta botella si que bajó rápido.  De entrada llama la atención su color profundo, casi negro.  Sus aromas especiados y de fruta madura como la mora son acompañados por sabores afines.  Es un vino de acidez refrescante (no marcada), taninos aterciopelados y largo final.  Un juguito, sin que esto sea algo malo, que les va a gustar a todos en la mesa.  Yo te avisé.

Sikuri Syrah 2013. Jujuy es todavía un secreto, o una incógnita, para muchos consumidores. No hay muchos vinos que vengan de ese rincón de nuestro país, pero lo poco que llegó a nuestras copas nos dejó más que conformes.  Esta es una novedad de Bodega Fernando Dupont, un Syrah de altura.  Sus aromas dan fruta muy madura, pero su buena acidez y sabor fresco lo cambia todo. Un distinto. Porque en primavera también hay asados.

Rewen Estate Single Vineyard Petit Verdot 2012.  A este vino lo conocí a través de Premios Cuervo, donde salió entre los tintos del año.  Esta cepa tiene contadísimas etiquetas en nuestro país, pero lo poco que hay mejora cada día más.  Lejos están los Petit Verdot duros en boca y este es un buen exponente de lo que se esta haciendo con el varietal, buena fruta, complejidad de aromas, estructura elegante.

Fuego Blanco Syrah-Malbec 2013.  ¿Se convertirá el Valle del Pedernal en la nueva zona top?  El tiempo dirá, pero que está renovando la cara de San Juan es seguro.  Este corte de Syrah y Malbec se alinea en la nueva tendencia de tintos frescos y livianos.  La fruta roja explota y se acompaña de toque florales, herbales y hasta terrosos.
Un dato: recientemente en Vinos de Lujo probé su nuevo Chardonnay y me voló la cabeza, necesito comprar unas cajas para el verano.