viernes, 19 de febrero de 2016

Reseña: Los buenos vinos argentinos 2016

Foto de Mariana Bergutz Fotografía y Comunicación
Recuerdo la primera vez que fui al Barrio Chino y quise comprar una salsa de soja, algo relativamente nuevo para mí en esa época. Me encontré toda una góndola repleta de variantes en un idioma que no conocía que hicieron que terminara comprando la marca que ya había probado. En forma análoga, me imagino que algo similar le pasará a un chino que quiere comprar un paquete de yerba. Ya no recuerdo cuál fue la primera vinoteca que pisé, pero seguro habré tenido una experiencia similar, es que muchas veces el “mundo gourmet” nos apabulla. Por eso, aunque nos cueste reconocerlo a los que ya estamos más metidos en el tema, necesitamos alguien que nos oriente, un guiño amigo que nos señale eso que está bueno o nos brinde una información que nos hace falta.
Las reseñas y recomendaciones de comunicadores, periodistas, sommeliers y críticos hoy nos llegan al instante y pueden ayudarnos o confundirnos. Hay concordancias, pero también hay distanciamientos, criterios encontrados y gustos diferentes entre ellos. Entonces ¿a quién creerle? ¿a quién brindarle mi cuota de confianza? Otra tarea difícil para el consumidor que solo quiere llegar a casa y tomar un buen vino. ¡Solo eso!
Una de las poquísimas guías que se editan en nuestro país es Los buenos vinos argentinos de Elisabeth Checa que ya lleva nueve ediciones consecutivas. “La Checa” no necesita presentación, baste decir que es una de las más aclamadas periodistas gastronómicas argentinas y seguramente la habrás oído en la radio, visto en la TV o leído en tantísimos diarios y revistas para los que escribió. Este año su compañero de catas fue Javier Menajovsky, sommelier y cofundador de GlamOut. Juntos cataron más de 600 muestras de alrededor de 100 bodegas argentinas e hicieron una selección de 320 productos, entre vinos, espumosos y aceites de olivas para confeccionar la guía.
He leído varias ediciones de la guía y debo confesar que recién este año pude hacer una valoración de la misma. Siempre fue muy fácil de leer y muy clara en sus conceptos, pero yo no terminaba de definir mis impresiones sobre Los buenos vinos argentinos. Finalmente comprendí que entre tanta información que apabulla al consumidor (y a los que comunicamos desde algún lugar) es necesario ese “alguien que nos oriente” del que hablábamos antes. Y ese alguien no puede ser cualquiera, debe ser alguien con experiencia, criterio y buen gusto. Son tres aspectos que todo periodista de vinos debería tener en cuenta. Parece obvio, pero después de leer a muchos noto que no lo es tanto.
La guía está ordenada por bodegas y de cada una se han seleccionado lo que los catadores consideraron los mejores vinos. No se han dejado llevar por las modas, ni enceguecer por los nuevos terruños. Allí están, sí, pero la experiencia les permite tener el ojo atento. En una nota reciente para ElGourmet.com Elisabeth escribió que “Nos gusta asombrarnos, descubrir para nosotros y los lectores-consumidores vinos que expresen el terruño, que te cuenten historias y paisajes, que te remitan a la genialidad de un enólogo, conocer la múltiples posibilidades de esta tierra donde crecen vinos en las regiones más inesperadas.”
Como en las ediciones anteriores, hay varios artículos que acompañan la selección vínica y tratan sobre maridajes, variedades, tendencias y hasta tragos con vinos. Son altamente recomendables los artículos Piedras en la nariz, sobre aromas y mucho de su chamuyo, y Carne & Vino, un solo corazón, sobre el maridaje preferido de los argentinos.
La edición 2016 de la guía pone además un pie en lo digital ya que podemos descargar la aplicación homónima en forma gratuita y disfrutar del libro en forma interactiva. La aplicación funciona muy bien, es rápida, fácil de leer y permite búsquedas sin conexión. También incluye los artículos mencionados, zonas comentadas y maridajes.
Como toda selección, no estará exenta de críticas y polémicas. Hay quienes prefieran otros vinos u odien alguno de los citados, es algo inevitable. A mí me hubiera gustado ver más rosados (algunos buenos más se pueden encontrar en el mercado) y una selección tipo “Los 10 mejores del año”.
En conclusión, Los buenos vinos argentinos 2016 me parece una buena herramienta para el consumidor porque lo orienta y le enseña y porque Elisabeth Checa escribe muy bien sobre vinos. Además tiene un criterio amplio que seguramente nos permitirá expandir nuestra experiencia enófila a través de etiquetas que no teníamos en cuenta o hace mucho que no probábamos. Como dice en su prólogo: “para disfrutes cotidianos o momentos y platos particulares. Para regalar o regalarnos ese producto único hijo de los hombres, del suelo y de las estaciones.”



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