jueves, 17 de marzo de 2016

Por una ruta alternativa


Los últimos años de la escena del vino argentino han sido vertiginosamente entretenidos y parece que la cosa va a seguir así por un buen tiempo más (gracias). Cambios de estilo, nuevas vinificaciones, varietales poco conocidos, búsqueda de nuevas zonas, han marcado un panorama que nos tiene a los fanáticos del vino corriendo de aquí para allá buscando probar esas escasas joyas.
Últimamente he catado mucho de eso que Matías Michellini llamó “todo lo otro”. Esos vinos que se apartan de lo canónico y recorren un camino de cornisa. Y digo un camino de cornisa porque están al límite, porque los amás o los odiás, porque están proponiendo algo nuevo y no todos quieren correrse de esa zona de confort.
Hay enólogos jóvenes que vienen haciendo ruido desde abajo con propuestas divertidas. Por ejemplo, Lucas Niven y sus Pala Corazón. Ya suman mucho desde la etiqueta, pero no se quedan ahí. El Malbec proviene de Gualtallary, tiene apenas algo de madera y resulta armónico, con mucha fruta fresca y todo lo que su terruño transmite en boca. El Pala Corazón Bonarda tiene un pequeño aporte de Tempranillo y viene del Este mendocino. Otra vez la fruta intensa, sin resignar frescura ni untuosidad. Creo que es un enólogo para seguir, con muchas ideas y vinos esperando ver la luz.
Otro es Cristian Morelli, de cuyo Cabernet Franc hablé tiempo atrás. Si quieren algo bastante jugado pueden probar su Refrán Blanc de Noir 2015, un blanco sin filtrar a base de Chenin, Malbec y Moscatel. Acidez y sabores marcados, ideal para frutos del mar.
Ojo, también los enólogos de larga trayectoria se la juegan. Miren sino el Trousseau Nouveau 2015 de Marcelo Mirás. Una cepa prácticamente desconocida en nuestro país que nos recuerda a un Pinot Noir juvenil, vivaz y delicado.
Un varietal que viene creciendo silencioso entre el público curioso es el Semillón. El último que tuve oportunidad de tomar fue el Nieto Senetiner Semillón DOC 2014, uno de los pocos exponentes de esta cepa en el país. Proviene de viñedos de 1942 y tiene un toque de madera. Belleza de vino, elegante (señorial diría), untuoso, largo. Pero si hablamos de vinos escasos en serio siempre es bueno mirar en qué anda Santa Julia y su línea Innovación. El último que probé fue el Innovación Falangina 2015: mineral, floral, vibrante en boca. Solo 1000 botellas y a excelente precio.
Otro blanco de bodega grande que no quiero dejar de comentar es el Reserva del Fin del Mundo Viognier 2014. Quizás no sea una uva novedosa, hay bastante Viognier dando vueltas en las góndolas, pero muchos consumidores no lo conocen. En este caso nos atrajeron sus aromas a piedra mojada, cítricos y frutados y el un buen balance entre lo dulce y lo ácido. De esos vinos que se toman peligrosamente fácil.
Volviendo sobre los tintos hubo tres que me sorprendieron maravillosamente. Primero, un Fond de Cave Reserva Petit Verdot 2012 que estaba esperando su momento y salió una noche de este caluroso verano. Cada vez me fascina más lo que se puede hacer con este varietal en nuestro país y este vino es una muestra cabal de elegancia y sedosidad.
El segundo viene del Valle del Pedernal, que se está convirtiendo en la zona top de San Juan a la hora de hacer vinos. La altura y clima frío le sientan muy bien a las uvas que provienen de aquí y el Pyros Barrel Selected Malbec 2013 sorprende por la frescura de sus aromas a frutos rojos y violetas. Muy agradable en boca, sedoso y balanceado. Hay que seguir mirando esta zona.
Por último no puedo dejar de mencionar el Tonel 27 Blend de Tintas 2013, el vino que la bodega Toneles hizo para Andrés Ciro Martínez (Los Piojos, Ciro y los Persas). Se trata de un complejo blend 40% Malbec de Perdriel, 20% Petit Verdot de Altamira, 20% Bonarda de Medrano, 10% Cabernet Franc de La Consulta y 10% Merlot de Tupungato. Todo esto se fermentó en huevos de concreto (Petit Verdot y Bonarda co-fermentados) y el 40% fue criado durante 12 meses en barricas roble francés de segundo uso. ¿Qué sale de todo esto? Un vino complejo con aromas mentolados, de frutos rojos, aguaribay, especias y más. En boca es sedoso, pero con rock. Excelente vino a excelente precio.

Ninguno de los mencionados antes son vinos “extremos”, pero sí se corren de la zona de confort que decíamos antes. Son animarse a hacer un camino alternativo que nos muestra un paisaje hermoso y que ignorábamos. Cuando volvemos le contamos a todos la experiencia, pero tienen que probarlo para entendernos.



10 comentarios:

  1. Qué buen repaso Ariel! De la lista me faltan probar el Semillón de Nieto (ya mismo lo voy a buscar) y el Tonel 27 (tengo un par guardados, uno no pasa de éste finde me parece) el resto por suerte entre ferias, Musu e intuición lo he probado y no puedo estar más de acuerdo con lo que comentás. Que viva la gente que se anima a transitar otros caminos. Abrazo!

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    1. ¡Qué vivan!
      Son vinos que seguramente vas a encontrar interesantes.
      Abrazo

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  2. ARIEL:
    Parece que volviste con todo !!

    He probado unos pocos de los vinos mencionados, pero coincido contigo en la necesidad de búsqueda de nuevas "dimensiones" para el vino argentino.

    Sin embargo, siento que hay bodegas -principalmente jóvenes- que venden sus "experimentos" (por llamarlos de alguna manera) incluso cuando no les han salido bien !! Y encima tratan de ampararse en la "vanguardia" y "lo experimental" para justificar defectos y aún así vender los productos. Esto me parece realmente muy grave !! Sobretodo porque confunden al consumidor tratando de convencerlos de que esos defectos netos son en realidad "el terruño extremo" o cosas por el estilo...

    Muy buena nota, como siempre !!
    Abrazo. ROBERTO

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    1. Comparto lo que dice Roberto, hay algunos vinos intomables que nos los quieren vender como innovadores y en realidad son brebajes defectuosos. A muchos de ellos no se los puede llamar ni siquiera "vino".
      Se viene la movida de Trousseau Nouveau vinificado como rosado en la Patagonia. A estar atentos y buscarlos!
      Abrazos

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    2. Roberto,
      al menos volvimos tomando con todo, jaja.
      Creo, sin considerarme infalible, que ninguno de los aquí mencionados tienen defectos. Sí he encontrado algunos vinos que jugándola de vanguardistas no son de buen gusto, pero pareciera que el ansia de novedades los justificara. Creo que hay que mantener la vara alta y no bajar la guardia.

      Abrazo

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    3. Fabian,
      Me alegra mucho lo del Trousseau, mi breve paso por la cepa me ha dejado una impresión muy grata.
      Sobre lo otro, creo que va lo mismo que dije en el comentario anterior.
      Abrazo!

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    4. ARIEL:

      Perdón si no se entendió correctamente mi comentario. No digo que alguno de los vinos que vos probaste para esta nota estén defectuosos (descuento que no lo hubieras subido llegado el caso).

      Comentaba que se están vendiendo muchos vinos "experimentales" que si tienen defectos. Encima, algunos enólogos venden esos fallos netos como la "expresion del terruño" o "terruño extremo", etc. Esto me parece muy grave, pues confunden al consumidor poco experimentado !!

      El año pasado tire por el desagüe no menos de una docena de vinos defectuosos, y ninguno era barato precisamente...

      Viva la diversidad y la experimentación !! Pero siempre con vinos genuinos y sanos, e información correcta, para que el consumidor pueda entender y disfrutar como se merece !!

      Disculpas nuevamente por el malentendido.

      Abrazo. ROBERTO

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    5. ¡Me quedó muy claro tu comentario anterior! No te referías a estos vinos sino a otros que quizás también probé y descarté.
      No hay nada que disculpar.

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