martes, 5 de abril de 2016

Al final Michel siempre tiene razón

Foto de Tupungato Winelands

Michel Rolland es sin lugar a dudas uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas en el mundo del vino. Su importancia como asesor de bodegas alrededor del mundo lo volvió un hombre amado y odiado a partes iguales. Por un lado ha llevado un proceso de modernización a todos los rincones del mundo donde se haga vino, elevando el nivel y la calidad promedio; por el otro, se lo acusa de ser uno de los principales responsables de la globalización de un estilo de vinos o, como diría nuestro querido Brascó, la fotocopia.
Este fin de semana se publicó en La Nación una nota de Sabrina Cuculiansky al flying winemaker donde reflexiona sobre nuestro país y en particular el Malbec, a días de su fiesta anual. Las acertadas preguntas de la periodista dieron lugar a reflexiones y esta nota es parte de eso, casi como pensar en voz alta.
La entrevista me parece de lo más interesante en muchos aspectos, pero hay una cosa, una palabra, que me quedó dando vueltas: especulación. Rolland la usa cuando se refiere a los puntajes de los críticos internacionales. Cuando empecé con este blog una de las primeras cosas que escribí se refería a los puntajes y sus caprichosas escalas. Me preguntaba cuál es la diferencia entre 99 y 100 puntos o si es lo mismo un vino de 90 puntos de Bordeaux que uno de 90 puntos de Argentina. Michel Rolland dice que los puntajes son pura especulación comercial y tiene mucha razón. Vaya y pregunte a cualquier enólogo qué piensa de los puntajes y la mayoría dirá que no les importa. Pero cuando llega Atkin, Gutiérrez o Tanzer tienen sus vinos sobre la mesa. Y cuando se publican los números todos se enorgullecen y publicitan lo logrado. Lo importante es competir, pero solo se recuerda a los ganadores. Y en esto, que es un negocio, hay que vender. Y el collarín con el número mágico colgando de la botella, vende.
Sin embargo, Rolland plantea que “los puntajes ya no tienen futuro. Fue una época. Funcionó en los últimos 35 años, pero hoy van a desaparecer”. Su fundamento es que los puntajes no tienen objetividad, que en cuestiones de gusto no hay razones para pensar uniformemente “porque cualquier catador puede tener su idea de lo que es máximo; será una buena idea pero es la suya, no es la tuya ni la mía”. Es lo que hemos planteado aquí más de una vez, los críticos pueden ser una gran referencia, pero finalmente somos nosotros los que decidimos y establecemos nuestra propia escala. Pero lo más importante no estaba allí sino cuando expresó: “El tema de la calidad del vino cambió. Antes había un montón de vino malo; hoy hay mucho menos, y dentro de los buenos hay poca diferencia. Puede impactarme más o menos, pero no hay una diferencia enorme”. Y ahí está el gran aporte de Rolland, lejos de verlo como un demonio, y aun teniendo observaciones que hacer al respecto, forma parte de la revolución del vino que se forjó en los últimos 40 años.
En este punto me sorprende que no haya hablado de las redes sociales. Porque me imagino que él toma vinos de todo el mundo y puede decidir qué le gusta y qué no. ¿Y nosotros, cómo hacemos para probar todos los vinos? Desde hace un tiempo la góndola marea con tantas opciones. Si no prestamos atención a los críticos, ni a quien nos vende el producto, si estamos ajenos a los trucos del marketing, si no nos casamos con ninguna marca, ¿dónde buscamos referencias? En las conexiones establecidas por las redes sociales, en los blogs, en el nuevo “boca en boca” que ofrece Internet.
Volviendo al tema de la especulación, si no queremos caer en ella tenemos que construir más la marca país. Rolland nos recuerda la suerte que tuvimos: “La suerte de la Argentina es que su imagen cambió en un tiempo más corto que el de cualquier otro viñedo del mundo (...) Aunque el Malbec tiene un encanto especial para los consumidores de afuera, también hubo otros vinos exitosos, pero a los que les llevó mucho más tiempo desarrollar una imagen (…) La Argentina es un país en el que todos sueñan un poco: la cordillera, la Patagonia, el fútbol, Maradona, la carne. Su imagen no era la del vino, pero logró llevarlo al mercado internacional muy rápido.” Debemos reforzar la marca del Malbec Argentino con todo lo que la rodea así no necesitamos caer en especulaciones para vender. Quizá es necesario aclarar que el vino no es solo una bebida, es cultura, es momento, es historia, es alegría.
Los argentinos sabemos que Dios viste la celeste y blanca, pero parte del trabajo tenemos que hacerlo nosotros.

19 comentarios:

  1. ARIEL:

    Nunca más de acuerdo con Rolland !! Hace años que pregono que los puntajes no ayudan al consumidor, pues no le dicen nada de "como es" el vino...

    Sinceramente creo que es mucho más útil hacer un descripción somera de sus principales características (estructura, sabor, complejidad, madera, taninos, etc.), para permitirle al bebedor saber si el vino que está por comprar puede llegar a gustarle. Al menos es la postura que tengo yo, desde que escribí mi primera reseña hace casi 8 años !!

    Me parece que los críticos han pasado a un segundo plano. Hoy los consumidores prestan mucho más atención al "boca a boca" -virtual- que vos mencionas. Esto "democratiza" bastante este hermosos mundillo, pero también tiene sus riesgos ("igualar" todas las opiniones sin valorar a quien la emite, toparse con publicaciones "pagas" disfrazadas de periodismo, etc.).

    Como dice mi madre: "hay que bailar con la música que está de moda esa temporada". Las redes sociales son imparables y hay que convivir con ellas...

    Muy buena nota, como ya nos tenés acostumbrados !!
    Abrazo. ROBERTO

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    1. Coincido absolutamente con vos Roberto. Creo más en la descripción del vino que en su puntaje. Me dice más cosas. Una nota de cata la sacás de cualquier lado hoy por hoy, pero qué transmite, con que acompañarlo, cuándo abrirlo nos dice mucho más como consumidores.

      Abrazo

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  2. Creo que una de las razones por las cuales Rolland es tan cuestionado (por una parte del espectro del mundo del vino) es que no tiene pelos en la lengua. Sus palabras son bofetadas y, a mi criterio, muchas veces las aplica innecesariamente.
    Es como que permanentemente tiene o siente deseos de revancha hacia otras opiniones o pareceres. En la misma nota de La Nación podes encontrar esto que digo, sin que se lo hayan preguntado y ni que hablar al leer su propio libro.
    Aun así, tomando su lado positivo, sin dudas ha hecho y hace mucho por el vino argentino.
    En cuanto a los sistemas de puntuación, si bien coincido en que su utilidad ha disminuido a medida que la calidad general de los vinos ha mejorado, no veo que vayan a dejar de ser consultados, especialmente por el publico masivo no informado.
    Las redes (y nuestro trabajo en ellas) aportan un aire fresco al tema, donde el consumidor puede investigar por buenos vinos para comprar, pero aun resta un camino de mayor facilidad de acceso a ellas en el punto de compra y una mayor consideración por parte de las bodegas, dado que la mayoría parecen no haberse dado cuenta de que existimos. Que lindo sería ver en las grandes vinotecas pantallas con links a las opiniones de los que comentamos vinos en las redes sin ningún interés mas que difundir este hermoso mundo del vino.
    Saludos

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    1. Me gustó esa de la pantalla con las opiniones de los comunicadores independientes. Desde que empecé este blog (ya vamos llegando al 5° año) lucho por eso que vos planteas. Y otros colegas desde hace mucho más. El panorama va cambiando lento, pero sostenido. No hay que desanimarse.

      Saludos

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  3. Me gustó mucho la nota Ariel, tus reflexiones las comparto en mucho, salvo que MR mejoró la calidad de los vinos (podríamos discutir un rato lo que significaría el concepto de la palabra calidad en ese caso, aunque entiendo a lo que te refieres). Lo que me preocupa un poco más es el uso de la palabra especulación que hace MR, criticando ahora lo que le dio de comer durante bastante tiempo. No entiendo del todo ese cambio de postura... o ahora se dio cuenta que los puntos son especulaciones o hasta el momento le importaba poco. O vaya a saber qué? Digo...
    Abrazo grande desde la altura madrileña!
    Salutes

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    1. También pensé mucho sobre su cambio y me quedó haciendo ruido. Luego pensé que es posible que esté siendo sincero. En un momento le sirvió y cuando el mercado empezó a cambiar de parecer él los acompañó. Las bodegas lo contratan porque saber leer el mercado y darle lo que pide. Después podemos ir más allá y discutir si vale la pena perder toda tu identidad por seguir las modas, en especial en el Nuevo Mundo.
      ¡Salute!

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  4. Genial síntesis y análisis Ariel. Salú!

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    1. Gracias Nicolás, es un poco pensar en voz alta sobre lo que dijo Rolland.

      ¡Salú!

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  5. La nota es buena pero no dice nada nuevo con respecto al puntaje. Es conocido que es una herramienta de marketing. Uno debe usarlo solo como una guía cruda y, después de saborear el vino, hacer su propia calificación.

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    1. Exacto, es lo que siempre pregonamos desde este blog.
      tomemos esa guía, en especial cuando hay varias coincidencias y después saquemos nuestras conclusiones.

      ¡Saludos!

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  6. Qué se yo... !
    Si nos metemos en la página de los Vinos de Michel Rolland, él mandó a poner o quiso que estén muchos puntajes de sus Vinos...
    http://www.michelrolland-argentinaexperience.com/?lg=en

    Por mi parte respeto la labor de Rolland en la Argentina porque además nos ha ayudado mucho. Sus opiniones, depende. Algunas sí, otra no.

    En cuanto a mi, los puntajes me sirven pero he aprendido a que con pinzas. Hay demasiados intereses e interesados. Y lo peor es cuando los críticos son los interesados.
    No hace mucho puse que cuando haga mi Vino quiero que me lo puntúe James Suckling... Y hay más sobrepuntuadores compulsivos!

    Y para cerrar, desde hace rato que no hablo casi de puntuaciones ni pongo como data todas las puntuaciones posibles, aunque aclaro, que la mayoría de las veces las ponía para mostrar las grandes divergencias entre ellas (o conmigo).

    Abrazo!

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    1. Como decíamos un par de comentarios arriba, Rolland es provocador con sus palabras. Te dice que los puntajes no van más y hace vinos para obtenerlos y venderlos mejor. Por otro lado, también decíamos que hay que usarlos como una guía. A mí me gusta tomar a varios catadores y compararlos, casi sacando un promedio. Así podemos ver tendencias y saber claramente lo que está bueno y lo que no.
      Finalmente, como les decía a los amigos de Rumbovino, Rolland sabe leer el mercado y darles lo que quieren. No viene tanto a explicar como hacer vino sino qué tipo de vino hacer.

      ¡Abrazo!

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  7. Ayer precisamente hablabamos con una amiga de la nota de Rolland y marcabamos exactamente lo que mencionas, imprimiria tu nota y la pondria en un cuadrito sin sacarle ni ponerle una coma. A seguir laburando despacito y por las piedras que las opiniones sinceras de sitios como Vinarquia se toman en cuenta, mas de lo que creemos...

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    1. ¡Muchas gracias!
      Somos muchos los que pensamos parecido entonces.

      Saludos

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  8. Me parecen correctos tus comentarios, pero Rollando es un hipócrita impresentable porque de su mano y la de su amigo Parkero armaron todo ese negocio fenomenal de las calificaciones.
    Si querías buenos puntos para tus etiquetas lo tenías que contratar a Rollando y te armaba un vino Parkero, una "locura insana" que masificó el gusto del vino e hizo desaparecer muchas bodegas de zonas bién típicas que hacían vinos inadecuados para el paladar moderno (Rioja, denominaciones de centro Italia, etcs).

    Ahora hablan que los puntajes no tienen validez?

    Que se vayan a filosofar y mentir a otro lado!

    Me indigna escuchar este tipo de comentarios de alguien que antes opinaba de otra forma.

    Rollando no es provocador! va por la plata !!! pienso que luego de todo el imperio de asesoramiento y bodegas que armó, ahora solo le queda filosofar y en una de esas se da cuenta que lo único que va a dejar a la posteridad es un gusto masificado del vino mundial. Que es el paladar horrible del Parkeridiot.

    Respecto de la orientación a los consumidores tengo la esperanza que algún día pueda leer un blog de los vinos de Lujan de Cuyo o del valle de Uco o de Cafayate, en donde algún especialista (no rentado) de esa región me cuente cual es el perfil del vino de ese terruño y cuales prefiere él por sobre los demas.
    Una quimera no?

    Saludos y entiendo si no lo subis porque soy muy subjetivo con éste individuo.

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    1. Fabian,
      cómo no voy a aprobar tu comentario!
      Antes me posicionaba en una postura más cercana a la tuya, ahora creo que me he vuelto más de centro. Trato de encontrar un equilibrio entre lo que "Rolland se llevó" y lo que "Rolland nos dejó".
      Me gustó mucho lo último que planteaste con sutil ironía. A nosotros nos piden más terruño constantemente, pero nos plantearon un paladar masificado. ¡Qué paradoja!

      ¡Saludos!

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    2. Apoyo bastante la idea de Fabian, cuando los puntos te sirven para construir un imperio sos parkeriano y cuando no te favorecen tanto los relativizas? eso es de chanta, de como deciamos en el potrero, sucio.
      No soy de renegar tanto de Michel, creo que le hizo tanto bien como mal al malbec, pero los puntos fueron en definitiva los que pusieron a la Argentina en un pequeño lugar de la escena mundial (tampoco creamos que la gente del mundo anda loca por las góndolas buscando Malbec argentino) pero antes ni siquiera sabían que haciamos vinos, siendo historicamente quintos en producción. Lo que dejó de bueno son algunas técnicas y un cambio de mentalidad sobre todo, hoy muchos viñateros piensan en convencer a sus clientes con calidad y no con precio. El pendulo se fue para el otro lado pero en un par de años se conseguirá el equilibrio.
      A mi lo que diga Roland no me interesa, me interesa lo que dicen sus vinos y he podido comprobar que en los últimos 5 años de alguna manera han ido cambiando para mejor.
      Muy buena nota, ya que nos has hecho opinar a unos cuantos.
      Saludos

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    3. Gracias Ariel por el halago final.
      Coincido con que Rolland tiene sus pros y contras. Innegablemente una de las personas más influyentes en el mundo del vino, al menos porque siempre nos mantiene discutiendo cosas.
      También he notado un cambio en los vinos que él asesora aquí. No sé si por entera decisión suya o por el trabajo de los enólogos locales, eso ya se me escapa.

      Saludos

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  9. Mientras muchos pelean por los puntos - el cliente final pelea por el sabor en el paladar, no hay nada que indique que 90 puntos te harán sentir como un bebedor increíble, hay bodegueros que no entran en la variante de putuar sus vinos y son exquisitos manjares y dejan un hermoso recuerdo y sensacion de mas, para mi es mas marketing que otra cosa, concuerdo con Michel. Excelente reseña, me encanto

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