miércoles, 8 de junio de 2016

Dos proyectos de gira por Buenos Aires

Terminada la vendimia y con los vinos descansando en sus tanques y barricas llegó una gran oleada de degustaciones, eventos y presentaciones. Afortunadamente para los que estamos lejos de las zonas productoras importantes los enólogos y responsables de estos proyectos ahora tienen un poco más de tiempo y “bajan” a comunicar sus productos. Los enófilos no podemos estar más contentos y los llenamos de consultas, dudas y hasta cuestionamientos. Me imagino que debe ser algo cansador, pero también gratificante y un feedback necesario para mejorar siempre.
Recientemente pude estar presente en dos pequeños eventos que simultáneamente se dieron en vinoteca Mr. Wines, uno de esos lugares que congregan “todo lo otro” como dice Matías Michellini. Allí pudimos conocer a fondo Onofri Wines y Desquiciado, dos proyectos con vinos que no te podés perder (garantizado por Vinarquía).


Onofri Wines
Este es el proyecto de Mariana Onofri, sommelier y directora de vinos en The Vines, que cumplió “el sueño de la piba” de tener un vino propio y nada menos que de la mano de Giuseppe Franceschini, el tano genio que está sacando unos blancos que me encantan.
Hasta ahora tiene dos vinos (se vienen varios más para fin de año o 2017), dos blancos que hay que probar. El Alma Gemela N° 1 Pedro Ximénez 2015 es, según Mariana, “el vino que nuestros abuelos hacían en un galpón, pero cuidado”. La Pedro Giménez o Pedro Ximénez es la uva blanca más plantada de nuestro país para vinificar, sobrepasando al Torrontés Riojano. Sin embargo, la mayoría de los consumidores no conoce este dato porque se la suele destinar a vinos de mesa y rara vez como varietal. La familia Onofri es propietaria de una finca de Lavalle, el oasis norte de Mendoza, una zona productora de uva de volumen. Junto a su pareja, su alma gemela, decidieron vinificar un vino especial, seleccionando las mejores uvas y cosechándolas en febrero, buscando resaltar aromas y acidez.
Les salió un vino encantador, de aromas algo apagados (algo propio de la cepa) que recuerda a duraznos blancos. En boca logra su mayor expresión con una acidez crocante, un fondo salino y muy buena estructura. Son solo 600 botellas a muy buen precio e ideales para entradas o acompañar comidas a base de salmón fresco, por ejemplo. Iría por un sushi tranquilamente.
Su segundo vino, que en realidad fue el primero en salir al mercado, se llama Zenith Nadir 2014. “Alma Gemela es el rescate de una uva, Zenith Nadir es un capricho de sommelier” reconocerá Mariana mientras lo presenta. Cuando pensó el concepto buscó todo lo que quería como consumidora especializada: complejidad, guarda, estructura, juego.
Junto al Franceschini hicieron un complejo blend blanco con 52% Chardonnay, 32% Fiano y 16% Sauvignon Blanc. El 33% del Chardonnay tuvo una crianza de 12 meses en barricas nuevas y el resto la misma cantidad de meses en barricas de 2° y 3° uso. Su paleta de aromas va de lo floral a lo frutal con un detalle de madera que pasa casi inadvertido. Realmente la madera está muy bien integrada. El plato fuerte llega al beberlo, como corresponde: entra fácil, explota y perdura con sensaciones únicas. De los mejores blancos que probé en el año.
El astrológico nombre merece una mención aparte porque engloba todo el concepto del vino. El Zenith o Cenit es el punto más alto en el cielo con relación al observador y representa la verticalidad del vino. El Nadir es la línea opuesta al Cenit, la que cruza la tierra y representa la profundad del mismo.


Desquiciado
Este es un proyecto que nace de manos de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto, amigos que se conocieron trabajando para dos grandes del vino nacional como son Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach. Se complementan muy bien, Gonzalo es enólogo y Martín trabaja en la parte de comercialización.   En síntesis, las dos patas principales de este negocio.
“Trabajar con el Colo y Jeff es como estar en un tren bala” dice Gonzalo Tamagnini con humor y agradecimiento. El ritmo frenético que impone la vendimia, la forma de trabajar de la dupla Sejanovich-Mausbach, los desafíos, las metas de superación, etcétera los terminaba desquiciando. “El desquiciado es el animal que grita liberándose de todos los quilombos del día a día” agrega Martín Sesto y explica que eso es lo que quisieron expresar con las lindas etiquetas elegidas.
El Desquiciado Malbec 2015 tiene como imagen un lobo, porque según sus creadores es un solitario, olvidado en su lugar nativo. Esta compuesto con uvas provenientes de Gualtallary, 90% Malbec, 7% Cabernet Franc y 3% Grenache. Luego todo pasa unos 9 meses por barricas de 3°, 4° y 5° uso. Tiene aromas intensos que recuerdan claramente a la ciruela, con notas especiadas y sobre todo gran tipicidad. En boca se lo siente fresco y agradable con sensaciones que perduran. “Es fugaz, pero perdura” marca el enólogo y dice que esta búsqueda es para lograr más drinkability, es decir paso rápido pero sensaciones durables.
El lobo es un animal que come de todo y este es un vino muy gastronómico, muy versátil a la hora de la comida. Además tiene una RPC insuperable.
El segundo vino de estos amigos es el Desquiciado Cabernet Franc 2015 y está representado por un oso. “El oso es selectivo, como el consumidor que se va especializando. No come de todo, come salmón” comentan jugando sus creadores, pero dejando en claro que pensaron cada detalle de su comunicación.
Al igual que el anterior, tiene una crianza en barricas usadas de 9 meses y un pequeño corte en su composición: al Cabernet Franc le agregaron un 5% de Petit Verdot. Sus aromas muestran una buena tipicidad, sin lo invasivo que tiene a veces el Franc. Especias, pimiento morrón y una intensidad agradable y fluida integran un muy lindo vino. Otra vez RPC garantizada.
Dos proyectos para no perderles pisada, hechos con entusiasmo y un concepto claro en mente.  Locura de la buena, digamos.



2 comentarios:

  1. Que lindo ver que se siguen generando cosas nuevas, proyectos de vinos hechos desde el alma, con mucha pasión. Solo me falta probarlos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Ángel. Calculo que no faltará oportunidad.
      Los vinos de Mariana son mucho más escasos así que hay que agenciárselos rápidamente.

      Abrazo

      Eliminar

¡Opiná con libertad!
Voy a tratar de que tu comentario aparezca en la entrada cuanto antes
¡Gracias!