jueves, 15 de septiembre de 2016

Custodiados por las sirenas

Fuente: Pausa Magazine

Hace cuatro años el antropólogo y experto en naufragios Philippe Rouja y su hermano Jean-Pierre Rouja descendieron en las aguas de las Islas Bermudas para inspeccionar los restos del Mary Celestia, un barco hundido durante la Guerra Civil Norteamericana. Aprovechaban la finalización de las tormentas de invierno de la zona que literalmente“barren” el fondo marino dejando al descubierto los abundantes pecios de la zona. Investigando en la proa de este barco hundido hace 150 años notaron un armario o compartimento secreto en la estructura de metal. Dentro había cinco botellas de vino selladas, perfumes sin abrir, zapatos y hasta peines.
El Mary Celestia se fue a pique en 1864 un año antes de que finalizara la Guerra Civil que enfrentó al norte y al sur de Estados Unidos. Era un barco de vapor muy veloz destinado a romper el bloqueo de mercaderías que se cernía sobre el sur del país. En cierta manera eran unos contrabandistas, pero el riesgo y la aventura los hacía sentir héroes. Las principales mercaderías que transportaban eran objetos de lujo provenientes de Europa o el norte industrializado del país y que terminaban siendo vendidas hasta siete veces más caras que en los tiempos de paz.
Finalmente en marzo de 2015, para conmemorar los 150 años del fin de la Guerra Civil Norteamericana el grey wine se abrió para unos 150 asistentes. El veredicto oficial del panel de cata del evento fue que el vino gris olía y sabía a “agua de cangrejo, nafta, agua salada y vinagre con notas cítricas y de alcohol”. Aunque no se esperaba mucho de la botella proveniente del Mary Celestia la experiencia de catar un vino que estuvo sumergido 151 años es algo que muchos quisieran probar. Una forma de traer el pasado y hacerlo parte de nuestro presente.
Entre las costas de Finlandia y Suecia,casi frente a Estocolmo, se encuentran las islas Åland. Hace unos cuatro años, este archipiélago entró en forma inesperada en la escena del vino cuando se halló un naufragio de 1840 que conservaba algunas botellas intactas. Entre otras etiquetas había 46 botellas de Veuve Clicquot, uno de los Champagne más famosos, que habían permanecido intactas. No es la primera vez que entre los restos de un naufragio se encuentran botellas intactas de vino. El problema es que la mayor parte de ellas están intomables, no soportaron el paso del tiempo.  La noticia en este caso fue que un panel de profesionales, cató una de estas“viuditas” (como se conoce a la marca) y la consideró bebible. Es decir, no es el mejor vino del mundo, pero se podía beber y ¡tiene encima más de 160 años!
La extraordinaria evolución de los vinos se atribuyó a las condiciones únicas del Mar Báltico. Según Dominique Demarville, el jefe de bodega en Veuve Clicquot, es “un mar interior oscuro, con una temperatura alrededor de los 4°C.  Hay muy poca corriente por lo que la presión se mantiene constante y es significativamente menos salado que otros mares.” Por eso, la tradicional bodega francesa decidió sumergir durante 50 años 350 botellas que irán siendo catadas y comparadas con las que se guardan en la cava de Reims. “Estas condiciones nos permiten medir el impacto de la ausencia de oxígeno en el proceso de añejamiento en un medio estable”, agregó Demarville.
En total serán 100 botellas de su conocido Yellow Label, 100 del Semi Sec, 100 de un Vintage Rosé 2004 y 50 magnums. Los franceses están muy entusiasmados con las posibilidades del proyecto, pero no son los únicos. Bodegas de España, Chile, Francia y EE.UU. también están sumergiendo sus vinos para que sean custodiados por las sirenas.  ¿Será verdad u otro fenómeno de marketing?


Nota publicada originalmente en Pausa Magazine


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