miércoles, 16 de noviembre de 2016

Vinos del Salta: una maravilla que tenés que descubrir


El lugar
Los vinos del noroeste argentino (NOA) son una maravilla que muchos argentinos todavía no descubrieron. La zona vitivinícola la integran las provincias de Salta, La Rioja, Catamarca, Tucumán y Jujuy. El mayor volumen de producción se encuentra en La Rioja, aunque el epicentro de todo son los Calchaquíes, especialmente Cafayate, de donde salen los mejores vinos del norte.
Hay muchas versiones sobre cuál fue el origen de los primeros viñedos de la zona. Laura Catena, en su libro El vino argentino, rescata entre las diferentes leyendas una “que se remonta a la hija del último gobernador español, que estudiaba en París y, parece que a pedido de su padre, trajo vides de la región de Bordeaux. En Salta siempre sucede lo mismo: hay una leyenda que explica el porqué de las cosas”.
Uno de los factores claves para entender los vinos de Salta es la altura. Los mejores lugares para plantar son los valles entre montañas que, si bien son profundos, no están a menos de 1000 metros. Con la altura se alcanza mayor exposición solar y una amplitud térmica de hasta 20° de diferencia entre el día y la noche, “factores facilitan el desarrollo homogéneo y equilibrado de la uva”, nos dicen en Colomé, la bodega que tiene las vides más antiguas y a mayor altura de nuestro país. Ayudan mucho a este equilibrio de la planta los largos veranos y la ausencia de heladas.
Todo depende de cómo se lo trate en el viñedo y cómo se vinifique, pero a grandes rasgos las características se repiten. Además de la gran amplitud térmica y la altura, debemos sumar la pobreza del suelo y el clima seco. Todas son condiciones que determinan estos vinos oscuros y vertiginosos; la altura da mayor exposición al sol y sus rayos ultravioletas, por lo que la uva genera una piel más gruesa y oscura que luego se convierte en vinos más intensos de aroma, sabor y color.

Los varietales
En mis viajes por el norte he encontrado desde los varietales más usuales hasta las cosas más raras, desde la más alta gama hasta el vino de mesa más simple. Como con cualquier otro lugar, sería imposible nombrar todos los varietales que se plantan en Salta (¡Qué riqueza que tiene nuestro país!). Se destacan el Torrontés entre las uvas blancas y Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat entre las tintas.
El Torrontés vallisto se caracteriza por su gran intensidad aromática donde abundan las notas dulces y las flores, especialmente las flores blancas, como también las frutas como el durazno, durazno blanco, ananá, pomelo, lima. Como sabemos, esto puede variar dependiendo de la forma de hacerlo. En boca es más bien seco, a pesar de sus aromas iniciales dulces, con una acidez media y un característico final algo amargo.
Estas características, a veces tan atrayentes, como su intensa nariz floral y su final de cierto amargor, pueden provocar "cansancio" en el consumidor. La enología argentina de las últimas décadas ha puesto el ojo sobre el Torrontés y comenzó un análisis y un trabajo serio con él para lograr un vino de alta calidad enológica. Se trabajó intensamente para hacer de nuestro querido Torro un vino exportable, más agradable y fresco.
El Malbec es el otro gran protagonista de los vinos del lugar. Cuando el público internacional descubrió el Malbec argentino, lo hizo de la mano de Salta. Fue el primer lugar en el que el prestigioso enólogo y consultor Michel Rolland puso el ojo y no se equivocó. Quien quiera Malbecs con volumen e intensidad debe mirar para este lado.
Como decíamos líneas más arriba, en los valles más altos la piel de la uva se vuelve más gruesa y esto redunda en vinos con más taninos y color. Un Malbec de Cafayate impactará con su color negro violáceo y la exuberancia de su fruta. Encontrarás gran concentración y mucho cuerpo, tenga o no tenga madera. Además los Malbec de esta región adquieren un peculiar carácter salvaje que se percibe en sus aromas y sabores, como si parte del paisaje se quedara dentro de cada botella.
Para muchos, decir Cabernet Sauvignon argentino es decir NOA. Hay un público que desea los vinos potentes, que se agarran al paladar y lo golpean, y eso lo consigue con los Cabernet de esta zona. Por lo general, tienden a tener un intenso aroma pirazínico que nos remite al morrón. Como con el Malbec, se logra gran concentración y expresión, pero también se puede conseguir una particular elegancia.
El Tannat es la cepa que más viene creciendo, el secreto a voces de la zona. Algo díscolo, cautiva por su intenso color y paleta de aromas. A diferencia de otros Tannat del Nuevo Mundo, hay mucha potencia que domar.
Salta tiene mucho más por ofrecer: Sauvignon Blanc en las alturas más extremas; un especiadísimo Syrah; Bonardas del sol; variedades en experimentación como el Cabernet Franc y la Ancelotta. En general, en los últimos años se ha dado un vuelco en estas provincias. Hay un grupo humano de enólogos y agrónomos jóvenes que “coparon” el noroeste. Su mirada nueva, su forma de trabajar la tierra y tratar los vinos, son una renovación de la vitivinicultura de la región. Se alejaron de la sobremadurez y el exceso de madera para la alta gama y están buscando una identidad y calidad que sorprenden año a año.

5 recomendados para descubrir (o redescubrir) Salta:

Cafayate Gran Linaje Cabernet Sauvignon: Un Cabernet que te va a sorprender por su elegancia. No redunda en el pimiento morrón y la potencia desbocada, sino que se comporta como todo un caballero de linaje norteño.
Yacochuya Malbec: ¿Cómo describir este vino icónico, complejo, que da para hablar horas? Añada tras añada la crítica no deja de puntuarlo alto y se ha convertido en una bandera del Malbec argentino. He probado todas las añadas y hasta ahora no encontré una que ya no se pueda tomar. Para disfrutar hoy y guardarse una botella por varios años.
Finca Las Nubes Torrontés: Si hay alguien que sabe de Torrontés es José Luis Mounier, así que no puedo dejar de recomendar uno suyo. Este es un Torrontés de aromas y sabores típicos, muy armónico y que cumple a la hora de la mesa.
Laborum Tannat: El Porvenir de Cafayate es la bodega que más trabajó por posicionar el Tannat vallisto y le ha ido muy bien con él. Un vino agradable de beber, equilibrado y de aromas complejos y profundos.
Ciclos Torrontés Tardío: El Esteco tiene dos tardíos en la línea Ciclos, uno tinto y uno blanco. Personalmente me quedo con el Tardío de Torrontés porque el dulzor está más balanceado con la acidez de la uva blanca. Todo un postre en sí mismo.


Ariel Rodríguez, para Pausa Magazine



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