lunes, 30 de mayo de 2016

¿Cuál es el secreto tras la piedra?

Cinco amigos se juntan una vez por semana a disfrutar del vino. Me los imagino hablando de música, de trabajo, de mujeres, de fútbol. Sobre todo me los imagino hablando de vinos, porque cuando sos un amante de la noble bebida y tus amigos también, te juntás a hablar de vinos copa de por medio. Cuando va promediando la noche notan que hay botellas que todavía conservan un resto. No es que fueran malos vinos y por eso sobró, no. Hasta es posible que fuera uno de los grandes, pero sobró “un culito” en el fondo de la botella. Tal vez también te pasó, hay vinos muy buenos pero más difíciles de tomar y vinos que te hacen mirar la etiqueta porque capaz que traían menos de 750 cc.


Uno de esos amigos era Juanfa Suárez, un joven que lleva adelante buena parte del trabajo de Finca Suárez, un proyecto bastante nuevo que viene haciendo ruido en las redes. Su familia es propietaria de unos famosos viñedos en Altamira donde crecen Malbec sobresalientes y sus amigos empezaron a insistirle en que haga un vino con ellos. Después de hacer números se lanzaron a la aventura con la finalidad de divertirse, según me aseguraron.
Con el asesoramiento de Felipe Stahlschmidt se reservaron algunas parcelas de uva de las fincas de Suárez Lastra en Altamira, se compraron tres huevos de hormigón y empezaron a fantasear con lo que querían. Su idea era “un vino de sed”, un vino con nada o casi nada de madera, mucha fruta, expresión del terroir y, principalmente, fácil de beber. No querían ver sus botellas con un resto sobre la mesa.
Si algo define el paisaje de Altamira es la piedra, el lugar es casi un desierto y estas rocas blanquean las matas de la flora local. Incluso si subimos más a la montaña se pueden hallar restos fósiles marinos. “Empezamos a jugar con la idea del desierto marino, un oxímoron que nos volvía locos” me dijo Germán Cohen, uno de los responsables del proyecto. Un oxímoron es una figura retórica que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto.
El primer vino de estos amigos (porque se vendrán más) se llama Traslapiedra Blend 2015, un corte de 46% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon, 12% Merlot y 2% Pinot Noir. Lo fermentaron todo en huevos de hormigón y dejaron el 70% en esos mismos huevos durante 12 meses. El resto se guardó en unas barricas usadas para darle un aporte leve de madera. El vino está una locura, con gran complejidad de aromas y muy fácil de beber. Abundan la fruta fresca y las flores con unos toques especiados y de piedra mojada. Entre toda esa maraña de aromas aparece el terruño, Altamira dice presente. Al beberlo se siente fluido, con una agradable textura y final. No puedo dejar de decir que la botella voló.


Un párrafo aparte se merece el arte de Federico Lamas, el autor de las etiquetas. Su proyecto en desarrollo es “Visión Infernal” donde los personajes develan una realidad cuando los vemos a través de un visor rojo del mismo nombre. La botella de Traslapiedra viene con una “piedra” de plástico rojo y cuando vemos su etiqueta a través del cristal se devela otra realidad: la ballena es y está rodeada de fósiles, como el desierto marino del que hablábamos. Del otro lado un marinero se convierte en otro que recuerda a Barba Negra o a esos personajes de Piratas del Caribe. Yo miré “la etiqueta tras-la-piedra” como me dijeron y vi terruño y fantasía, algo que tienen los buenos caldos.
Mucho se ha hablado de la caída del consumo de vinos, en especial entre los jóvenes. “Había que buscarle la vuelta” me dijo Cohen, buscarle una nueva estética, un nuevo concepto al vino de calidad, una nueva forma de comunicar. Altamira es un lugar fascinante. Yo también me siento cautivado por todo lo que proviene de allí y me pregunto siempre cuál es el secreto tras la piedra. Estos cinco amigos también y lo intentaron descifrar creando un vino.
Y vos, ¿podrás descubrir el secreto tras la piedra? No te duermas, son solo 5000 botellas.




martes, 24 de mayo de 2016

Vinos para seguir apostando

Hace exactamente un año Fernando “el Flaco” Gabrielli subía una foto a Twitter de un vino que nadie conocía. Me gustó la etiqueta y le escribí para saber más, entonces me contó que era un proyecto que tenía con Pepe Reginato, pero que fuera discreto porque todavía no era nada oficial. Ahí me enteré de la relación que tiene él y su familia con el turf y que es la voz del hipódromo de Mendoza. Hice mis aportes sobre las etiquetas y ahí quedó la cosa.
Para fin de año ya fueron apareciendo tímidamente sus vinos y todos los enófilos sabíamos de su existencia y queríamos probarlos. Ahora, justo a un año de esos mensajitos, pude probarlos en lo de Mr Wines, aunque confieso que tenía miedo de que no quedaran más porque se vendieron muy bien.
Ver todo el line up de los Relator impresiona un poco. Finalmente no fue un único vino, sino ocho y eso se lo debemos un poco a Pepe Reginato que se enganchó y brindó su apoyo al proyecto para que saliera con todo.


Para ir abriendo boca, arrancamos con El Relator Sauvignon Blanc 2015, un SB herbal, fresco y liviano, de largo final y grato regusto que viene de Agrelo. Me gustó mucho y me pareció ideal para una entrada, para “la previa”.
Luego llegaron los tintos y Gabrielli nos confesó su predilección por sobre los blancos y también que los vinos se ajustan a su paladar, a lo que a él le gusta. Su Relator Malbec 2015 y su Relator Cabernet Franc 2015 provienen de La Consulta e integran un dúo juvenil de pura expresión varietal y frutada. El Malbec abunda en fruta roja y taninos delicados, bien moderno y disfrutable. El “beso de madera”, como le dice Reginato a sus tres meses de barricas usadas, le da el toque final. El Cabernet Franc es jugoso, con mucha expresión frutal y herbal. Tiene un perfil más intenso que el Malbec, ideal para el público que añora los vinos potentes.
A El Relator Cabernet Sauvignon 2015 le sentí un estilo no tan Nuevo Mundo, sino algo más tipo bordelés moderno. Igual que el Sauvignon Blanc también proviene de Agrelo, pero a este el enólogo le dio el doble de “besos de madera”.
Los vinos del Flaco están llenos de homenajes y guiños. Por ejemplo, la estética de las etiquetas está inspirada en las chaquetillas que usan los jockeys de sus caballos o los de su abuelo. Y es al abuelo Mario a quien quería hacerle un homenaje especial porque le legó su pasión por el vino y “los burros”. Así nació El Relator Tempranillo 2014, a base de la cepa favorita de don Mario Gabrielli. Acá la carga de madera es más importante: 16 meses de barricas, 30% nuevas. Muestra mucha tipicidad, se reconoce el Tempranillo, y en boca se siente intenso. La guarda lo irá afinando, como los buenos exponentes de esta cepa y me parece una buena opción para guardar.
Cerramos la tanda de tintos con otro de los guiños al mundo turfístico y gran revelación en el Special Report de Tim Atkin por los 92 puntos conseguidos: El Relator Gran Premio 2013. Se trata de una cofermentación de Malbec y Tempranillo por partes iguales, con una crianza de 9 meses de barricas (10% de primer uso y 90% de segundo uso). Tenemos que coincidir con Atkin con este vino. Se muestra armónico, de aromas interesantes donde el Tempranillo se impone bastante y una estructura marcada pero agradable. Hay un gran potencial aquí.
El cierre de la noche fue con los espumosos, la especialidad de Reginato. Ya sabiendo que provenían de sus manos esperábamos Nuevo Mundo, fruta, frescura… y no nos equivocamos. El Relator Extra Brut Charmat está elaborado con uvas 60% Chardonnay y 40% Chenin, una combinación que le gusta mucho a Pepe. Pura expresión frutal y gran balance para un Charmat de los buenos.
El final de la cata fue con el voluptuoso Relator Pinot Noir Champenoise. Elaborado con un 85% de Pinot Noir de Agrelo y un 10% de Chardonnay y 5% de Chenin de Tupungato, reposó 18 meses sobre lías. El resultado es una burbuja fina, el color bien arriba, cerezas en la nariz, mucha frescura y un muy buen balance.
Sinceramente sus vinos están muy bien y se han vendido magníficamente según sus creadores. Me parecieron vinos agradables, con buena tipicidad y cada uno con un precio acorde a lo que transmite. El proyecto recién arranca y va a seguir con fuerza aparentemente. “Vamos a seguir apostando” expresó el Flaco Gabrielli para cerrar y creo que es la analogía burrera que mejor lo resume todo.



viernes, 20 de mayo de 2016

Pasado, presente y futuro de los Lupa


Juan Pablo Lupiáñez está en el mundo del vino prácticamente desde la cuna. Su familia está ligada a la producción de uva y él trabajó muchos años para bodegas llevando un trabajo administrativo y contable. Siempre se mostró reacio al verso y la manipulación del mundo del vino, el “piripipí”, como le decía Brascó. Su lugar menos pasional con lo producido lo hacía ver cuánto había de mentira tras los nombres rutilantes y los puntajes. Porque tras todas esas campañas de marketing estaba el trabajo de cientos de hombres y mujeres anónimas. Y eso quiso dejarlo claro cuando hizo su propio vino. “Un vino para ser tomado, no para ser puntuado” nos dirá mientras nos sirven la primera copa de la minivertical que armó en Buenos Aires.
Conocí a Juan Pablo Lupiáñez a través del proyecto de Topo Wines que he comentado en varias oportunidades en el blog. También había tomado su vino, el Lupa Malbec, aunque nunca salió una nota específica y tampoco conocía mucho de su historia. La uva proviene de sus fincas de Altamira, donde hay viñedos de Malbec de entre 20 y 60 años de antigüedad. Esta uva siempre se vendió a distintas bodegas, pero en 2009 Juan Pablo decidió guardarse la cantidad necesaria para llenar una barrica y ver qué salía. Él no es enólogo, ni agrónomo, pero trabaja desde hace tanto en esto y tiene tantos amigos en el medio que ayuda y osadía no le faltaron. De aquel 2009 recuerda que se apuró mucho en embotellarlo y que a partir de la cosecha 2010 empezó a tomarse más en serio (y con más paciencia) la elaboración de su vino. Hoy los guarda entre 19 y 22 meses en barricas de varios usos y cada vez le sale mejor.
Así nació el Lupa, un vino que hace honor al apodo que lo acompaña desde la secundaria y que es la realización de su propia visión sobre la noble bebida. En su etiqueta hay una serie de palabras tachadas con todo lo que Juan Pablo no quiere para su proyecto personal: asesor, global, marketing, complejo, enólogo top, puntaje.
En su reciente paso por Buenos Aires pudimos probar la añada 2012, de la que quedan pocas botellas, la 2013, actualmente a la venta, y la 2014, embotellada prácticamente para este evento.
El Lupa Malbec 2012 mostró un perfil de fruta madura, algo de evolución y mucha complejidad de aromas que dejan descubrir el terruño. Intenso y largo, la madera juega un rol bastante activo sin que sea algo malo. Seguramente tiene para varios años más por delante.
El Lupa Malbec 2013 fue mi favorito. Más sutil en muchos aspectos, con una nariz más apagada, pero con menos carga de madera y más presencia de la paleta de aromas que brinda Altamira. En boca es de paso más fluido y de final intenso. Se nota un cambio de rumbo hacia una expresión más simple, fresca y elegante.
El Lupa Malbec 2014 sigue el camino que notábamos con el 2013, con la fruta más marcada, muchas sutilezas y notas del terroir. La acidez se vuelve en este más vertiginosa y el vino en general más elegante. Necesita un tiempo para acomodarse en botella, pero estará a la altura del 2013 o más.
No les extrañe encontrarse cada vez más seguido con sus vinos. Ya tienen distribución en Buenos Aires y la producción va en aumento. Personalmente, cada vez me gusta más el perfil que van tomando, una tendencia hacia el frescor, la expresión del lugar y la elegancia. Alexander Pope dijo alguna vez que “las más grandes lupas del mundo son los ojos de un hombre cuando miran su propia persona”. Creo que Juan Pablo Lupiáñez se miró a sí mismo, su historia y experiencia e hizo el vino que tenía adentro.

lunes, 16 de mayo de 2016

Yacu, vinos en formato individual


Todos sabemos y experimentamos el cambio de los hábitos de consumo de bebidas alcohólicas. La estadística nos indica que el consumo de vino per capita ha descendido en los últimos 50 años a un tercio de lo que era, por ejemplo. Si bien hay múltiples factores que intentan explicarlo, las nuevas conformaciones familiares son un aspecto que muy pocas veces se tiene en cuenta. La familia también ha cambiado en ese período de tiempo y hoy, además de la familia tipo y las familias extendidas, encontramos hogares monoparentales, unipersonales y de parejas sin hijos. También los hábitos de consumo cambiaron en estas familias y no es raro que solo uno de sus miembros beba vino.  Lejos estamos de esa imagen de nuestros padres y abuelos comprando vino en damajuana. 
Por otra parte, un sector de los consumidores y sus hábitos han cambiado, volviéndose más exigentes. Apelando a ellos el mercado ha ido buscando soluciones a uno de los problemas más graves con que se encuentra ese público: la oxidación de su vino. Parece una cuestión banal, pero si es una sola persona la que consume en la casa abrir una buena botella se reserva para los fines de semana. Quien descorcha hoy y solo consume una o dos copas porque al otro día madruga o porque prefiere la moderación, sabe que su botella no sabrá igual mañana y que no tiene futuro más allá de unos días.
Pensando en eso surgieron los formatos Bag in Box y Portion Pack, recién llegado al país. El portion pack sería un formato individual, cuyos 250 ml. te permiten beber una copa bien cargada o dos copas más pequeñas. Los pioneros en el mercado nacional son los vinos Yacu que elabora la empresa El Carmen, conocida por los jugos Citric, líderes en su sector. Asesorados por Fabricio Portelli y la empresa Tetra Pak se lanzaron con esta iniciativa que busca revolucionar el consumo de muchos hogares.


Personalmente me acerqué a estos vinos con el prejuicio del envase, pero hace mucho que aprendí a no juzgar por la etiqueta sino por el contenido y terminé gratamente sorprendido por la calidad encontrada. Hasta ahora han sacado tres vinos, un Malbec, un blend de Malbecs y un Torrontés, todos con uvas provenientes de valles de altura, concretamente Valles Calchaquíes y Valle de Uco. Como explica el amigo bloguero Nicolás Orsini: "La enología está a cargo de Tania Höy, quien elabora los vinos jóvenes (Malbec y Torrontés 2015) con uvas de la Finca de los Padilla en Santa María, y fue la que elaboró el blend Malbec 2014 con vino de esa misma finca, más un Malbec de Colalao y otro del Valle de Uco elegidos con el asesoramiento de Pancho Lavaque. Luego los vinos se fraccionaron en Tucumán."

Yacu Malbec 2015. El Malbec de empaque rojo es un vino de estilo simple, sin que esto sea algo negativo. Sus aromas a fruta madura y un leve toque especiado, sumado a una agradable y buena estructura lo vuelven un vino muy versátil. Muy bien para el estilo de Malbec joven y para el rango de precios.

Yacu Malbec Blend 2014. Sus aromas a fruta roja y leve toque floral recuerdan a los viñedos del Valle de Uco. Se muestra más interesante que el anterior con linda estructura, agradable, pero con carácter y buen final. Puesto a ciegas puede desbancar a más de uno de precio superior.

Yacu Torrontés 2015. Un buen exponente varietal de los Valles Calchaquíes. La bodega lo describe muy bien como "de paladar fresco y ágil, con buen cuerpo y sabores típicos."

Su llegada a las góndolas es inminente y tendrán un costo de entre $25 y $29.
Una nueva opción para elegir que suma diversidad y que tendrá un porcentaje del público consumidor dispuesto a dejar prejuicios de lado y beber una copa.



lunes, 9 de mayo de 2016

3 Malbec recomedados + yapa

La semana pasada decía que a veces estaba cansado de tanto Malbec, pero nos sale tan bien que es imposible no volver sobre él una y otra vez... y siempre volver a quererlo.  Por eso, porque nos gusta, porque nos sale bien, porque hay muchos por conocer van los siguientes recomendados entre los que tomé en los últimos tiempos.


Pocos nombres son tan conocidos y respetados en el mundo del vino argentino como el de José Pepe Galante.  Viene haciendo vinos desde hace unos 40 años, gran parte de ellos como jefe de enología en Catena Zapata y actualmente en Salentein.  Finalmente el gran Pepe Galante tiene sus propios vinos y lo vive como la consagración de semejante trayectoria.  ¡Y qué consagración! con su Puramún Malbec 2013 hizo un gran Malbec con uvas provenientes de tres zonas del Valle de Uco: La Consulta, Eugenio Bustos y Chacayes.  Sus aromas recuerdan la ciruela madura acompañada de toques especiados y florales.  Al beberlo se lo nota fluido, con buenos taninos, pero no invasivos.  Un vino moderno, de paso sedoso y ágil, pero con un potencial de guarda muy bueno por su estructura y sus 12 meses en barricas francesas (50% nuevas).


El año pasado empezó un proceso de renovación estética y conceptual en la bodega Andeluna.  En esta oportunidad probé el Andeluna 1300 Malbec 2014, perteneciente a la línea de vinos jóvenes de la bodega.  En esta buscan la expresión varietal y del terruño con nada o muy poca madera, por ejemplo para este Malbec Manuel González decidió darle un toque de 6 meses en barricas de roble nomás.  Apenas descorchado aparece un aroma láctico muy agradable y luego la fruta roja del estilo que tan bien sabe dar el Valle de Uco.  Sin embargo, en boca me gustó más, se lo sintió balanceado, agradable y de buena acidez.  Muy buena relación precio/calidad como toda esta línea de la bodega.


Los invito a ir del Valle de Uco en un vuelo a Salta.  Más precisamente a la zona alta de Cafayate, a unos 1800 metros sobre el nivel del mar.  De allí vino este Piattelli Reserve Malbec 2014, un salteño de ley.  
Inicialmente se nota la expresión propia de los vinos de la zona y luego aparece la ciruela más algunas notas de la crianza (9 meses en barricas francesas).  En boca es intenso, complejo y completo.  Un gran compañero de comidas potentes, ideal para este invierno y un par más.  Alejandro Nesman está sabiendo domar esa cuesta inhóspita y le salen tremendos vinos como este Malbec.

La yapa
Banco mucho los proyectos Bag in Box.  No es raro tener en mi casa alguno para el vino de todos los días.  Una vez abierta la "cajita" dura cómoda 3 semanas sin perder calidad y por eso es una gran opción para no tener que abrir una botella que al otro día ya no está tan bien.  Además el Bag in Box tiene el punto a favor de ser más económico que la misma cantidad de litros en botella.
En esta oportunidad probé el CarinaE Malbec 2014 Bag in Box.  Proviene de Maipú y su perfil es de frutas rojas y ciruelas maduras.  Un vino juvenil, fácil de beber y muy gastronómico.  Recomiendo beberlo un poco más frío que lo que sugiere la bodega.




lunes, 2 de mayo de 2016

3 recomendados para paladares cansados

Nos gusta el Malbec, lo que significa y representa, nos gusta cómo se adapta a nuestra gastronomía, conocemos las mil caras que nos dan los terruños argentinos y sin embargo podemos sentirnos un poco saturados de él. Alguien dice “Malbec” y ya te viene una sensación y sabores familiares a la boca. Para contrastar un poco recurrimos a otros cepajes tratando de limpiar un poco el paladar y cambiar el chip hasta abrir la próxima botella del querido Malbec. Ahí le pedimos perdón y volvemos a enamorarnos de él. Una relación tempestuosa, digamos.
Para cuando te den ganas de elegir otras cepas u otros estilos hay tres vinos que probé recientemente y creo que cumplen con la propuesta. Al menos tratarán de espabilarnos un poco.


Para los que buscan un estilo moderno sin apartarse tanto de sabores y aromas conocidos el Críos Torrontés 2015 puede andar muy bien. El 70% de su uva proviene del Valle de Uco y el 30% restante de Cafayate, logrando una expresión muy particular. Sus aromas recuerdan a las flores blancas, acompañadas de notas cítricas y de miel. En boca vuelven a aparecer los cítricos con algo de manzana y transmite una sensación fresca y que llena bastante la boca. Un vino que respeta el varietal con todo lo que tiene para decir, pero con un giro que lo vuelve moderno y le quita lo excesivo que suele tener el Torrontés. Una vez más Susana Balbo vuelve a mostrar la mano que tiene con la cepa.
Si querés probar un blanco diferente, con un giro novedoso podés ir para el lado de Las Perdices Sauvignon Blanc Fumé 2015. El Fumé Blanc fue una creación de Robert Mondavi, uno de los padres fundadores del vino norteamericano moderno, quien en 1968 puso a criar un Sauvignon Blanc en barricas y creó el estilo. En nuestro país Las Perdices es una de las pocas bodegas que se atreve a hacerlo y deja descansar su vino por 6 meses en barricas nuevas de roble francés. Sus aromas van para el lado cítrico, con algo de durazno y detalles tostados. En boca se percibe más el pomelo rosado y esas fugaces notas de crianza, pero lo más interesante son las sensaciones que aporta la madera: algo de untuosidad, sin exagerar, complementando la buena acidez y dejando un largo regusto.
Y si hablamos de correr nuestro paladar del clásico estilo argentino de tintos no hay nada mejor que un Pinot Noir. Su estilo delicado y sus sutilezas hacen que me desconecte de la locura diaria. Y el Domaine Bousquet Pinot Noir Reserva 2014 cumplió bien con la misión. Tiene muy buena tipicidad de aromas, con cereza, frambuesa y esa notita verde tan características. En boca todavía se muestra intenso, con una entrada apenas dulce, buena acidez y un largo final que nos deja un regusto de cereza. Este Pinot Noir de Tupungato está super disfrutable hoy y calculo que en unos meses, incluso un año, estará mucho mejor, con sus taninos más pulidos.

Hay muchas más recomendaciones para paladares cansados.  Algunas las mencioné en una nota anterior (Por un camino alternativo)  y otros, todavía más jugados, los dejo para más adelante.