martes, 14 de junio de 2016

Teho Grand Cru ¿Se vienen los single soil?

Foto EME-Ariana Imagen & Comunicación

Después de los single vineyard, los vinos de parcela y las cosechas poligonales parece que hay un nuevo camino para expresar y comunicar el terruño. Los winemakers número uno están yendo con precisión quirúrgica al viñedo y quieren mostrar cómo cada suelo impacta de forma distinta en el resultado final. Señores, están llegando los single soil, los suelos únicos, y nos ayudarán a comprender más todo lo que pueden dar los vinos argentinos.
En una íntima cena junto a Jeff Mausbach pude descubrir los Teho Grand Cru y nos contó cómo viene la mano. Cuando compraron el viñedo Tomal con Alejandro Sejanovich era casi una ruina, pero Alejandro lo conocía desde hacía años y sabía el potencial que guardaba. A medida que envejecían sus dueños y luego sus herederos olvidaban la viña, veía cómo se iba deteriorando. Cuando salió la oportunidad de comprar ese viñedo de 75 años en La Consulta no lo dudaron aunque tenían un trabajo arduo por delante.
Recién luego de seis años consideran que Tomal se encuentra equilibrado. Fueron seis años tras los cuales las plantas se revitalizaron y ellos también fueron entendiendo el viñedo. De las mejores uvas de aquí salen los Teho, los vinos top del proyecto. Sin embargo, “queríamos demostrar que este viñedo da para más” nos decía Jeff Mausbach y explicaba que notaron que en Tomal había distintos tipos de suelos que daban perfiles de vinos diferentes. Fanático de las microvinificaciones, el Colo Sejanovich empezó a trabajar con estos pequeños sectores y descifrar el secreto de los single soil. Así nacieron los Teho Grand Cru, como las distintas expresiones que ofrece un mismo viñedo. Algo bastante lejos de la deconstrucción que algunos creían ver cuando se los anunció.

Fotos EME-Ariana Imagen & Comunicación

El primero que probamos fue el Teho Grand Cru Les Paquerette Malbec 2012. Su nombre significa “las margaritas” y proviene de un sector de suelo limoso del viñedo. Es un Malbec de aromas florales y frescos, con mucho peso pero gran elegancia. Transmite una agradable textura, con taninos dóciles pero notorios y un largo y directo final. Me quedé prendado de cómo cambia constantemente en la copa.
Por su parte, el Teho Grand Cru Les Cailloux Malbec 2013 presenta un perfil totalmente diferente. Proviene de un suelo de piedra calcáreo y por eso su nombre significa “los guijarros”. Este suelo no es tan común en La Consulta y para hallarlo hay que acercarse a orillas del río Tunuyán, pero aquí se explica porque Tomal está bastante arriba y casi al límite con Altamira. En este vino los aromas recuerdan a la fruta negra y roja, son complejos y acompañan algunas notas balsámicas. En boca tiene un punch muy especial, con taninos marcados y textura aterciopelada (“de tiza” que le dicen).
El último fue el Teho Grand Cru Les Vellours Malbec 2013 que proviene de un suelo limo-arenoso. Su nombre significa “terciopelos” y le hace justicia. Jeff nos explicaba que este tipo de suelo retiene poca agua y refleja mucho el calor por lo que hay que prestarle mucha atención. Es un vino más frutado, ameno, fácil de tomar y una textura aterciopelada que lo vuelve muy ágil.
Estos super-Teho, como les dicen de entre casa, son una partida muy muy limitada. Solo 600 botellas de cada uno, vinificados de la misma forma y con la misma crianza de 15 meses en barricas francesas (solo el 30% nuevas). Cada uno es un vinazo por sí solo y obtendrán muchos reconocimientos si les dejamos alguna botella. Pero los tres juntos son un concepto más amplio, son entender un lugar en toda su complejidad y el trabajo de los hombres que lo hacen.

Lo que probamos en Casa Félix, una cocina diferente e imperdible. Fotos EME-Ariana Imagen &Comunicación



miércoles, 8 de junio de 2016

Dos proyectos de gira por Buenos Aires

Terminada la vendimia y con los vinos descansando en sus tanques y barricas llegó una gran oleada de degustaciones, eventos y presentaciones. Afortunadamente para los que estamos lejos de las zonas productoras importantes los enólogos y responsables de estos proyectos ahora tienen un poco más de tiempo y “bajan” a comunicar sus productos. Los enófilos no podemos estar más contentos y los llenamos de consultas, dudas y hasta cuestionamientos. Me imagino que debe ser algo cansador, pero también gratificante y un feedback necesario para mejorar siempre.
Recientemente pude estar presente en dos pequeños eventos que simultáneamente se dieron en vinoteca Mr. Wines, uno de esos lugares que congregan “todo lo otro” como dice Matías Michellini. Allí pudimos conocer a fondo Onofri Wines y Desquiciado, dos proyectos con vinos que no te podés perder (garantizado por Vinarquía).


Onofri Wines
Este es el proyecto de Mariana Onofri, sommelier y directora de vinos en The Vines, que cumplió “el sueño de la piba” de tener un vino propio y nada menos que de la mano de Giuseppe Franceschini, el tano genio que está sacando unos blancos que me encantan.
Hasta ahora tiene dos vinos (se vienen varios más para fin de año o 2017), dos blancos que hay que probar. El Alma Gemela N° 1 Pedro Ximénez 2015 es, según Mariana, “el vino que nuestros abuelos hacían en un galpón, pero cuidado”. La Pedro Giménez o Pedro Ximénez es la uva blanca más plantada de nuestro país para vinificar, sobrepasando al Torrontés Riojano. Sin embargo, la mayoría de los consumidores no conoce este dato porque se la suele destinar a vinos de mesa y rara vez como varietal. La familia Onofri es propietaria de una finca de Lavalle, el oasis norte de Mendoza, una zona productora de uva de volumen. Junto a su pareja, su alma gemela, decidieron vinificar un vino especial, seleccionando las mejores uvas y cosechándolas en febrero, buscando resaltar aromas y acidez.
Les salió un vino encantador, de aromas algo apagados (algo propio de la cepa) que recuerda a duraznos blancos. En boca logra su mayor expresión con una acidez crocante, un fondo salino y muy buena estructura. Son solo 600 botellas a muy buen precio e ideales para entradas o acompañar comidas a base de salmón fresco, por ejemplo. Iría por un sushi tranquilamente.
Su segundo vino, que en realidad fue el primero en salir al mercado, se llama Zenith Nadir 2014. “Alma Gemela es el rescate de una uva, Zenith Nadir es un capricho de sommelier” reconocerá Mariana mientras lo presenta. Cuando pensó el concepto buscó todo lo que quería como consumidora especializada: complejidad, guarda, estructura, juego.
Junto al Franceschini hicieron un complejo blend blanco con 52% Chardonnay, 32% Fiano y 16% Sauvignon Blanc. El 33% del Chardonnay tuvo una crianza de 12 meses en barricas nuevas y el resto la misma cantidad de meses en barricas de 2° y 3° uso. Su paleta de aromas va de lo floral a lo frutal con un detalle de madera que pasa casi inadvertido. Realmente la madera está muy bien integrada. El plato fuerte llega al beberlo, como corresponde: entra fácil, explota y perdura con sensaciones únicas. De los mejores blancos que probé en el año.
El astrológico nombre merece una mención aparte porque engloba todo el concepto del vino. El Zenith o Cenit es el punto más alto en el cielo con relación al observador y representa la verticalidad del vino. El Nadir es la línea opuesta al Cenit, la que cruza la tierra y representa la profundad del mismo.


Desquiciado
Este es un proyecto que nace de manos de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto, amigos que se conocieron trabajando para dos grandes del vino nacional como son Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach. Se complementan muy bien, Gonzalo es enólogo y Martín trabaja en la parte de comercialización.   En síntesis, las dos patas principales de este negocio.
“Trabajar con el Colo y Jeff es como estar en un tren bala” dice Gonzalo Tamagnini con humor y agradecimiento. El ritmo frenético que impone la vendimia, la forma de trabajar de la dupla Sejanovich-Mausbach, los desafíos, las metas de superación, etcétera los terminaba desquiciando. “El desquiciado es el animal que grita liberándose de todos los quilombos del día a día” agrega Martín Sesto y explica que eso es lo que quisieron expresar con las lindas etiquetas elegidas.
El Desquiciado Malbec 2015 tiene como imagen un lobo, porque según sus creadores es un solitario, olvidado en su lugar nativo. Esta compuesto con uvas provenientes de Gualtallary, 90% Malbec, 7% Cabernet Franc y 3% Grenache. Luego todo pasa unos 9 meses por barricas de 3°, 4° y 5° uso. Tiene aromas intensos que recuerdan claramente a la ciruela, con notas especiadas y sobre todo gran tipicidad. En boca se lo siente fresco y agradable con sensaciones que perduran. “Es fugaz, pero perdura” marca el enólogo y dice que esta búsqueda es para lograr más drinkability, es decir paso rápido pero sensaciones durables.
El lobo es un animal que come de todo y este es un vino muy gastronómico, muy versátil a la hora de la comida. Además tiene una RPC insuperable.
El segundo vino de estos amigos es el Desquiciado Cabernet Franc 2015 y está representado por un oso. “El oso es selectivo, como el consumidor que se va especializando. No come de todo, come salmón” comentan jugando sus creadores, pero dejando en claro que pensaron cada detalle de su comunicación.
Al igual que el anterior, tiene una crianza en barricas usadas de 9 meses y un pequeño corte en su composición: al Cabernet Franc le agregaron un 5% de Petit Verdot. Sus aromas muestran una buena tipicidad, sin lo invasivo que tiene a veces el Franc. Especias, pimiento morrón y una intensidad agradable y fluida integran un muy lindo vino. Otra vez RPC garantizada.
Dos proyectos para no perderles pisada, hechos con entusiasmo y un concepto claro en mente.  Locura de la buena, digamos.



lunes, 6 de junio de 2016

Mis primeras 11 notas para Pausa Magazine


Hace poco más de un mes salió Pausa Magazine y mis notas se pueden leer allí también.  No son las mismas del blog, son notas especialmente hechas para este nuevo espacio: historias curiosas, tips de cata y notas de opinión.
A continuación les dejó los enlaces a las primeras notas aparecidas con un breve resumen.

Diversidad 2016: En esta nota hago un poco de futurología hablando de lo que podemos esperar para lo que resta del año.  Pero también una advertencia para no comprar espejitos de colores.

Un dinosaurio entre los viñedos: La curiosa historia de cómo preparando el terreno para implantar un viñedo los trabajadores se encontraron con un dinosaurio.  Fósil, Susana.

El vino de Nimeiry: Otra historia curiosa sobre las locuras de un dictador africano y muchas botellas arrojadas al Nilo.

Hablemos de Malbec: Historia, actualidad y características de nuestra cepa de bandera.  Además, cinco recomendados

Escapar a la mediocridad de la vida moderna: El vino es un escape a un mundo globalizado que cada vez nos achata y atrofia más.  Y no lo digo solo yo...

¿Todas las mañanas son iguales?: Vuelta a la discusión sobre los puntajes y una alternativa para comunicar los vinos.

La leyenda del Gallo Nero: El curioso origen del símbolo que identifica a uno de los vinos más famosos del mundo: el Chianti

Esos tintos confiables: Con cientos de etiquetas en la góndola, van una serie de recomendaciones para ir sobre seguro con esos que no fallan nunca.

Vinos y temperatura: Se sabe, si cambia la temperatura cambia el vino. ¿Se sabe? Repasemos las temperaturas de servicio y sus porqué

¿Espumante o espumoso?: En esta nota se resuelve de forma directa y contundente el dilema

Decantar, oxigenar y hacer pavadas: ¿Pondrías un Château Margaux en una licuadora? Hay quienes lo hicieron y dijeron que así está mejor.