miércoles, 27 de julio de 2016

6 vinos, 6 estilos

Antes de que pases a leer el cuerpo de la nota, te aclaro que el título es una gran mentira, pero me pareció una manera bonita de englobar una seguidilla de vinos que vengo probando. Es mentira, porque ninguna categoría es absoluta ni existen los estilos tan marcados, cada vino podría entrar en más de un grupo. También es mentira porque hay más de seis vinos. Lo que no es mentira es que bajo cada título busco reflejar rasgos salientes y que distintos tipos de consumidores puedan identificarse con ellos.
Ahora que ya le saqué la gracia a la nota, te invito a leerla y comparar con tus impresiones.


Estilo 1: Drinkability +
Don Manuel Villafañe Gran Reserva 2011. Es un blend de uvas de Perdriel: 48% Malbec, 30% Cabernet Sauvignon y 22% Cabernet Franc con una crianza de 16 meses en barricas de roble francés nuevas y 11 meses en botella antes de salir al mercado. Un vino muy prolijo y dócil, que se bebe fácil. No buscará impresionarte con la fruta, el color y todo ese golpe de efecto sino con la elegancia de la crianza y la estiba en la bodega.  Para beber tranquilos.



Estilo 2: Orgulloso roble
Beviam Reserva Cabernet Sauvignon 2012. Este vino de Cavas del 23 tiene una crianza en piletas con duelas de roble francés durante 18 meses y una estiba en botella de al menos 6 meses.  Este largo añejamiento le confiere aromas particulares, estructura y suavidad. El roble le da un carácter especial que acompaña a la fruta roja con detalles de cuero, chocolate y madera. En boca se perciben sus taninos, aunque redondeados, lo que da un paso agradable y un buen final.
Beviam Reserva Malbec 2013. El Malbec por su parte también está elaborado con  uvas que provienen de Valle de Uco y tiene una crianza en piletas con duelas de roble francés durante 12 meses y una estiba en botella de al menos 6 meses. Un Malbec con la fruta roja al frente, acompañada de claras notas de madera y especias. Vino robusto, pero no pesado. Intenso y de largo final.
En ambos casos, la crianza les conferirá una larga y lenta evolución en botella.


Estilo 3: El Ícono
Domaine Bousquet Ameri 2011. ¿Un vino ícono tiene que costar una fortuna? A los de Domaine Bousquet parece que eso los tiene sin cuidado y recientemente lanzaron Ameri, un blend de 65% Malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 10% Syrah y 5% Merlot, todo de Gualtallary con una crianza de 16 meses en barricas francesas de 400 litros. Sus aromas tienen una variada gama que recuerda a la fruta negra y roja madura, humo, violetas y algo de pimientos. Al beberlo se siente bastante fresco, pero sobre todo elegante, con taninos finos y un final terroso y largo. Un detalle divino es la textura que sentimos en la lengua y que lo vuelve un vino versátil para maridar.



Estilo 4: La búsqueda del Terroir
Chakana Estate Selection Malbec 2014. Parece que Altamira es el terroir de moda y Chakana es un referente de la zona que cada vez más se concentra en mostrar todo el potencial de la zona. Aquí te vas a encontrar con un vino que abunda en frutos rojos y muestra el terroir con esas notas balsámicas que caracterizan a Altamira en cuanto a aromas. Pero el terruño no es solo aromas sino la buena acidez, lo fácil de beber, y esa agradable textura como de tiza.
Los críticos Tim Atkin y Patricio Tapia, de perfiles diferentes, coincidieron en otorgarle 93 puntos. Sin querer compararme con ellos, a ciegas le puse el mismo puntaje.



Estilo 5: Para festejos patrios
Tapiz Bicentenario 2010. Este vino fue elaborado para festejar el Bicentenario de 2010, pero pude tomarlo para el Bicentenario de la Independencia este año y vaya que sorprendió. Está compuesto en un 60% con Malbec de Agrelo y Ugarteche (mal llamado Alto Agrelo), 30% Bonarda de Ugarteche y 10% Torrontés del Valle de Famatina, La Rioja. Así buscaron integrar las cepas más emblemáticas de nuestro país en un vino alegórico.
El vino guarda el estilo de Tapiz, con la fruta madura al frente y gran concentración. Sus aromas tienen mucha complejidad y acompañan a la fruta con notas florales, tostadas y de café. En boca se siente intenso, con buena estructura y taninos marcados. Se nota el Malbec de Agrelo claramente y algo de las notas dulces del Bonarda mientras que el Torrontés aporta acidez. Para guardar y seguir descorchando en otras fiestas patrias.



Estilo 6: Malbec de la hostia
Vaglio Temple Malbec 2014. Este vino de José Lovaglio proviene de la zona noreste del Valle de Uco, conocida como Anchoris. Los viñedos de donde se extrae la uva tienen entre 70 y 80 años y están cultivados al estilo francés, en espalderos bajos. Claramente es mi estilo de Malbec, de esos que muestran infinidad de capas y es muchos vinos en uno. Se abre lentamente en la copa y estalla en una gran paleta de aromas: fruta negra, flores, notas tostadas y humo de tabaco. En la boca se lo percibe bien frutado, con un gran balance y sedosidad. Está para tomar ahora, pero dejaría uno olvidado en la cava y enloquecería en un par de años con su evolución.
Acompañó muy bien un jamón de cerdo con hinojos al horno e, incluso, unos chocolates en rama como postre.


lunes, 18 de julio de 2016

#ElVinoEnVinotecas Tiempo de Sabores


Alguna vez pensé en tener una vinoteca, algo que a muchos amantes del vino se les cruza por la cabeza. Desistí de la idea porque lejos de todo el romanticismo que pueda tener la idea, el negocio no es fácil. Las vinotecas vivieron tiempos mejores. Los supermercados tienen cada vez más oferta, en Mercado Libre conseguimos importantes descuentos sobre el precio sugerido, algunas bodegas hacen venta directa con ofertas interesantes y siempre suele llegar algún mail ofreciéndonos vinos a precios ridículos.
Sin embargo, los que estamos en esto sabemos que la vinoteca ofrece algo que difícilmente encontremos en esos canales de venta. Y hacia allí fuimos los Blogueros en su Tinto, a bancar la vinoteca de barrio, la que nos ofrece una copa y nos brinda su atención personalizada. Mi elección cayó sobre Tiempo de Sabores, que está por la zona de Villa Devoto y Villa Real, en el oeste de la Ciudad de Buenos Aires.
Conocí la vinoteca hacia fines de 2012 y fue por curioso, porque estaban haciendo su propia feria, algo bastante raro unos años atrás. Por la iniciativa que estamos llevando adelante con otros bloggers me volví a poner en contacto con la pareja que lleva las riendas del lugar desde hace 8 años: Gonzalo y Jimena.  Tuve que posponer un poco la nota porque estaban por inaugurar un nuevo local y era la oportunidad perfecta para conocerlo.
Tiempo de Sabores empezó como un proyecto familiar que buscaba colocar al por menor productos que ya vendían al mayoreo. Con el tiempo fue creciendo y se afianzaron en la zona de Beiró y Lope de Vega.  El 7 de junio de este año inauguraron una nueva sucursal en el corazón de Devoto y quedé impactado. El nuevo lugar es una preciosidad, una antigua casa reciclada con gran oferta de vinos y delicatessen, además de un bar y espacio para tomar un café o almorzar.


Jime sabe por dónde va el negocio: “Sobreviven los que tienen buena atención al público, atención personalizada” y, con seguridad, remata que el “consumidor de Devoto es exigente, busca presentación, calidad, precio”.
La parte de la vinoteca tiene un muy amplio surtido de etiquetas. Desde las tradicionales hasta las innovadoras, pasando por una muy buena selección de espirituosas y Champagne. Son conscientes de que el público va cambiando y notan que hoy “se están vendiendo más las etiquetas no tradicionales”.
En esta nueva sucursal se está apostando fuerte al aspecto gastronómico, principalmente todo aquello que pueda acompañar una copa de vino, un trago o un vermouth: tapas, finger food y algunas hamburguesas. Por la zona donde está ubicada, la sucursal anterior tiene un ritmo más frenético de gente que va y viene y se detiene poco. Esta es más tranquila, la zona tiene otro ritmo, más barrial, que incluso corta al mediodía.
Su apuesta es ambiciosa, no quieren que sea sólo una vinoteca.  Están preparando para la primavera un patio de tapas y cócteles con barricas como mesas. Sin embargo, ya se puede ir a disfrutar de un trago a la noche. El bartender es Juan Pablo Cano y quien hizo la carta el afamado Luis Redondo. Junto a estos magos de la barra apuestan por la vuelta del “vermú de la tarde”, que el público después de salir del trabajo pase a tomarse un vermouth con una picadita antes de llegar a casa.
Cuando hablaba con Jime y Gonza sobre por qué el vino en vinotecas quedo muy claro cuál es su enfoque: atención personalizada, oferta gastronómica y que la vinoteca no sea solo un despacho de bebidas, sino un espacio de reunión, un lugar para pasar un grato momento.


Datos:
Sucursal Beiró: Av. Francisco Beiró 5325, Villa Real. 4566-1990
Sucursal Plaza Arenales: Asunción 4026, Villa Devoto. 4501-3090
Twitter: @tiempodsabores
Feria de vinos: septiembre


jueves, 14 de julio de 2016

Novedad: Punto Final Reserva Chardonnay 2015


En septiembre de 2015 hablaba con Pablo Sánchez, enólogo principal de Bodega Renacer, y me confiaba que estaban por lanzar un Chardonnay y que se venía con todo.  Según él todavía necesitaba unos meses en barricas y algo de estiba en botella para estar a punto.  Yo le tenía mucha fe a raíz de su anterior desempeño en Catena Zapata donde se aplicaba especialmente a vinos blancos y espumosos.  Luego de tantos meses de espera y ansiedad, el vino ya se consigue en vinotecas.
Las uvas provienen de Gualtallary y, para elaborar el vino, Pablo Sánchez eligió combinar dos técnicas de elaboración: reductiva y oxidativa.  Según la bodega: "La técnica reductiva aporta frescura y notas florales, y en la misma no se realizó fermentación maloláctica. A su vez, la técnica oxidativa aporta complejidad y notas frutales. Si se le realizó fermentación maloláctica."  El resultado de esto fue fermentado en barricas de roble francés, donde descansó por seis meses más sobre sus borras.
Así nació el Punto Final Reserva Chardonnay 2015 y, tal como esperaba de la mano del winemaker, no defraudó.  Es un vino muy agradable, con una gran paleta de aromas que incluyen la manzana verde, algo de vainilla y un toque herbal.  Al beberlo notamos un vino sabroso, de buena intensidad y acidez.  Llena bastante la boca y se despide con un largo final.
En resumen, un vino muy versátil y delicado.  Ideal para acompañar toda una comida, principalmente si incluye pescado.  También nos funcionó muy bien con algunos quesitos como el brie.
Con este blanco la bodega no se va a apartar de su tradición de lograr unos 90 y pico de puntos.



lunes, 11 de julio de 2016

Reencuentro con el Este: Bodega Garavaglia


En 2013 este blog tenía apenas dos años de vida (a veces me sorprende hace cuánto que estoy escribiéndolo) y me contactaba por Facebook el Dr. Sebastián Garavaglia, un abogado devenido bodeguero “porque es más honesto”. En aquel entonces probé unos vinos que consideré “de una dignidad intachable, hechos con cariño y ganas de innovar”. Tres años después volvimos a hablar y ya no necesitábamos presentaciones sino simplemente volver a probar sus vinos.
La bodega Garavaglia está ubicada en Alto Chapanay, en el departamento de San Martín, la zona de mayor producción de uva del país. De aquí surgen millones de toneladas y litros anuales, muchas veces injustamente castigada por el marketing y en 2016 también por el clima (ver aquí mi nota sobre la Cosecha 2016).
Su línea de entrada son los Bocabella, varietales jóvenes casi sin madera (solo el 15% pasa tres meses en barricas francesas) que buscan expresar las cualidades de la zona sin enmascaramientos.
El Bocabella Malbec 2013, es un típico Malbec del Este, clásico y fácil de beber.  Sus aromas tienden a la fruta madura, ciruela, un leve especiado y alguna nota de crianza. Entra dulce y resulta muy amable, con taninos redondeados y un final acorde. Un vino versátil para maridar con cualquier comida. El Bocabella Cabernet Sauvignon 2013 muestra un estilo similar, pero acorde a su varietal. Aromas de fruta roja madura y algo de pimientos abundan en la copa. Es también un vino amable, de entrada dulzona, terrosa y con taninos en un punto justo. Acá el vino invita a comidas más potentes o unos quesos de pasta dura. Para cerrar con esta línea, hablemos del que más me gustó en esta oportunidad, Bocabella Chardonnay 2015. Un Chardonnay joven y fresco, con aromas a frutos tropicales, principalmente ananá, y unos detalles cítricos. Al beberlo se perciben claramente sabores frutados como la manzana verde y algo de pomelo. Un largo final, toda su fruta y frescura invitan a beber sin complicaciones.


La bodega Garavaglia empezó en 2006, pero como muchos de los emprendimientos vitivnícolas mendocinos hunde sus raíces en los inmigrantes que en el siglo XIX y principios del XX vieron en Mendoza un paraíso para hacer vinos. En 1898 Felice Garavaglia llegó al país proveniente de Chivasso, Turín, Italia y dedicó su vida al cultivo de la vid. Esta pasión y perseverancia se la transmitió a sus padres y nietos y hoy estaría orgulloso de que se haya cumplido el sueño familiar de la bodega propia. En honor a este hombre y a toda su época, el vino reserva lleva su nombre: Felice Garavaglia Malbec Premium 2012. Aquí el aporte de madera es mucho mayor, 10 meses en barricas francesas y se pueden percibir claramente en la copa. El vino se abre lentamente, usar un decantador no estaría mal aunque no es indispensable. Cuando se abre expresa aromas a fruta roja y flores como las rosas, además de notas de la crianza. En boca es liviano, de buena acidez y con cierta nota de evolución. Un vino de estilo clásico, lejos de la concentración de otros lugares y muy acorde para carnes al horno, por ejemplo.
Finalmente tenemos que hablar de la joya de la bodega, el vino “que da qué hablar”. Se trata del Invasor, un blend de Malbec y Aspirant Bouchet. Quizá nunca hayas oído hablar de esta variedad, pero hay plantadas unas 4000 hectáreas en nuestro país, lo que la convierte en la séptima uva tinta por superficie implantada y la que más ha crecido en los últimos 10 años. Nadie habla de ella porque es un pequeño secreto de la enología, casi vergonzoso diría. La Aspirant Bouchet es una uva tintorera, una de las pocas cepas cuya pulpa no es blanca sino tinta y por lo tanto se la usa para dar color. Cuando empezó la moda de la concentración y los vinos de colores negro-violáceos, se dispararon el precio y la superficie cultivada de esta vid. Nadie, o casi nadie, declara su uso al consumidor, pero tiene buenas condiciones enológicas más allá de lo colorante. El Invasor Malbec-Aspirant Bouchet 2008 es un corte de 70% Malbec y 30% Aspirant que pasa 14 meses en barricas americanas y que trata de demostrar las cualidades de esta uva. En la nota de 2013 había probado el 2009 y me había gustado mucho. En esta oportunidad, Sebastián me desafío a probar un 2008 para que pueda comprobar la buena evolución del vino. Sus aromas siguen manteniendo una buena fruta, ya tirando para el lado de la mermelada, acompañado de notas herbales. Su fuerte está al beberlo, donde los taninos se sienten aterciopelados y envuelven el paladar. Un vino equilibrado y de agradable final, para quienes buscan algo diferente sin irse a los extremos.
Siguiendo las bodegas y enólogos de moda, a veces nos olvidamos de todos los productores que silenciosamente y desde hace décadas hacen un trabajo firme en las primeras zonas vitivinícolas. Generación tras generación hicieron grandes a los vinos argentinos y son buena parte del motor laboral de estos lugares. No debemos dejar que el árbol nos tape el bosque.




lunes, 4 de julio de 2016

Barroco hoy

Roberto Romano en la presentación de AEther

Una mesa de madera bien iluminada que establece un contrapunto con las paredes oscuras, unos cuadros con detalles de concept cars que contrastan con la decoración vintage, la media luz general, el aislamiento del mundo exterior, el VIP del Peugeot Lounge no podía ser un lugar mejor para probar los nuevos vinos de Roberto Romano. “Barroco nunca va a ser igual, no podés esperar el mismo Malbec dos años seguidos” dispara de entrada y espera poder sorprendernos una vez más con su proyecto.
Desde hace algunos años vengo siguiendo de cerca todo lo que hace Roberto Romano, un sommelier que decidió cortar la soga y lanzarse con un proyecto personal.  Inquieto, tiene su propio programa de radio, su propio ciclo de maridajes y catas, su propia agua y, claro, su propio vino. La primera selección de los Barroco fue lanzada en 2014 y desde ese momento no ha parado de crecer, incluso con participaciones muy destacadas en ferias donde se midió con los grandes del vino argentino. Como dije en la nota que salió entonces, Barroco es una suma de detalles. Y aquí estaba otra vez, junto a su creador, dejándome sorprender por su visión del vino.
El punto de fuga de la cata fue (y será, porque se está volviendo un vino de culto) el Barroco Viognier 2012. Ya pasaron cuatro años desde su cosecha y tiene una increíblemente interesante evolución, pero una evolución copada que pocos blancos argentinos logran. Todavía guarda sus aromas cítricos, pero también ha ganado volumen y una complejidad especial.
Una vez probada y aprobada la evolución de ese rico Viognier (tenemos que insistir con la cepa) empezamos con las nuevas etiquetas tintas y las fuimos comparando con las anteriores, confirmando también su nivel y potencial. El primero fue el Barroco Malbec de Zona Gualtallary 2014. Las uvas provienen de Tupungato, a 1300 metros y pasan entre 8 y 12 meses en barricas francesas de segundo o tercer uso.  Sus aromas son frescos y tiran para el lado de la cereza, acompañada de algo de especias y notas minerales. Destaca por su buena textura y una sensación que te crispa la lengua, producto de la característica calcárea del suelo de la zona.  Un largo y tenso final nos dice que por aquí pasó un gran vino.
Según nos explicó Roberto Romano el objetivo es respetar la expresión del lugar y del varietal lo más posible, por eso la indicación de “Malbec de zona” que guarda un afán didáctico de acercar al consumidor información precisa. El compañero del proveniente de Gualtallary es el Barroco Malbec de Zonas Los Chacayes 2014. Sigue las mismas técnicas de vinificación, pero proviene de un lugar completamente distinto. Acá encontramos más fruta y un vino más profundo. Lo noté mucho más gastronómico, untuoso y que llena la boca. Pero tiene un secreto que lo vuelve ideal para acompañar los platos: es más corto que el anterior, las sensaciones duran un poco menos y eso invita a un nuevo bocado y un nuevo trago. Excelencia técnica y contraste, el gran juego del Barroco. En este caso, en una copa.
Antes de pasar al plato fuerte de esta nueva entrega, probamos las etiquetas tintas de la edición anterior. Primero el Barroco Malbec 2012, de Paraje Altamira esa zona que tanto nos deslumbra en estos días. Está impecable, sigue mostrando Altamira en sus aromas y en todo lo sedoso y refrescante que puede ser en boca.  Pura expresión y elegancia, con varios años por delante.
Para el Barroco Corte 2012 se realizó un assemblage de Malbec de Altamira, Carrizal del Medio y Vistaflores con un porcentaje de Cabernet Sauvignon también de Carrizal. Para mi alegría es un vino que sigue muy arriba, complejo y fresco.  Ha cambiado, pero me sigue cautivando, como esos viejos artistas que van mutando lentamente sin perder la esencia.

Todos los Barroco. Al fondo Nico Orsini, que también sacó su nota

Entre copa y copa, Romano nos cuenta algunos de sus próximos proyectos. Todavía no está todo concretado, por eso no quiero ser indiscreto, pero se habla de nuevos varietales, sumar más enólogos y tipos de vinos. La mente inquieta de su creador todavía tiene muchas sorpresas para darnos.
Llegando al final de la cata, pasamos al blend, la pura expresión de los creadores, donde se combinan elementos como en un juego alquímico que resultarán en un vino único. Para realizar el Barroco Corte de la Tierra 2013 se seleccionaron Malbec de Gualtallary y Los Chacayes, Cabernet Franc de Gualtallary y Petit Verdot de Ugarteche con una crianza similar a la de los otros. Sus aromas complejos tienen un gran abanico que abarca la fruta fresca roja, las especias, las violetas, notas balsámicas y un largo etcétera para narices curiosas. Al beberlo se combinan la linealidad, el nervio de Gualtallary con la boca envolvente de Chacayes.  Sencillamente excelente.
Todos los vinos de los que veníamos hablando surgieron de las manos de David Bonomi, pero el proyecto busca seguir sumando enólogos con miradas distintas. Por eso eligió un espumoso de la Patagonia realizado por Marcelo Miras y le dio el nombre de la quinta essentia o quinto elemento según Aristóteles: Aether. Es un espumoso Brut Nature elaborado 100% con Pinot Noir y una crianza de 36 meses sobre lías. Sus aromas recuerdan a las cerezas, pero su fuerte está en boca donde llena con su burbuja y se siente armónico, con buena acidez y largo final. “Queremos hacer uno de los mejores espumosos de la Argentina y creo que estamos entre los 5 mejores” dice Romano y no se achica. ¿Mi opinión? También creo que puede estar cómodo entre los mejores del país.
Qué significa el Barroco hoy, me preguntaba mientras iba a la cata. Eran pensamientos de quien estudia el arte y no puede evitar asociarlo al vino. Algo fui arriesgando en la nota. Agregaría que Barroco sugiere hoy refinamiento, exclusividad, complejidad, sensualidad, tensión.

Cata en progreso...