miércoles, 9 de agosto de 2017

Maridajes distintos con espumosos

Foto vía Pixabay

La situación quizá te resulte familiar, decidiste abrir un espumoso y las elecciones a la hora de acompañarlo con comida se vuelven limitadas. Están los que solo lo usan como aperitivo, los que solo para brindar y acompañar postres, los que no se animan a nada más allá del horizonte del sushi y el salmón… siempre es una carta acotada a sabores sutiles y texturas “blandas”. La elección no es mala, pero hay muchas combinaciones para explorar más allá de los mariscos y pescados.
No es que seamos unos fundamentalistas del maridaje, de hecho siempre alentamos a que bebas tus vinos como más te guste. Sin embargo, frente el champagne muchos consumidores no se animan a ir más allá. ¿Cuántos acompañarían un Extra Brut con asado o con las comidas de todos los días?
Desde la champañera Veuve Clicquot sugieren que pensemos los maridajes de dos maneras: por similitud y por contraste. Es decir, si ambos elementos se parecen (dulce/dulce, especiado/especiado) o están en puntos opuestos (dulce/salado, graso/ácido) pueden lograr un buen equilibrio.
Los vinos espumosos son muy versátiles gracias a su frescor, acidez y burbujas. Por ejemplo, un clásico de España es el Cava con jamón serrano, el sabor salado encuentra su balance con el efecto refrescante del gas carbónico y su acidez. Lo mismo pasa con los dulces y los alimentos grasos como los quesos blandos.
Recientemente me vi sorprendido cuando Carlos Oliva, gerente comercial de la bodega Rosell Boher, me invitó a acompañar su Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé con el txuletón de Sagardi. “Nuestro producto tiene la estructura suficiente para acompañar un plato de carne como este”, me dijo mientras llegaba el corte de carne de vaca vieja que es todo un símbolo de Sagardi en San Telmo. Está hecha como en el País Vasco, prácticamente “vuelta y vuelta” y lo primero que sugiere es un vino tinto. Sin embargo, el Extra Brut con 40 meses de maduración sobre borras finas logró salir bien parado. La textura suave del txuletón se combinaba bien con la cremosidad del Rosell Boher Grande Cuvée Millésimé y el sabor frutado de este lograba un contraste interesante (no extremo) con la carne. Nunca lo hubiera imaginado y quizá la potente estructura de un Cabernet Sauvignon hubiera sido demasiado avasalladora para el plato.
Otro secreto bien guardado es lo bien que se llevan los espumosos con comidas fritas. Langostinos empanizados, pollo o unos hongos fritos pueden sorprender a los paladares más exigentes, en especial si se los acompaña con salsas dulces.
También se puede lograr una gran combinación con ensaladas o sopas livianas (esas veraniegas que incluyen hasta frutas). La complejidad de sabores y las sensaciones ácidas van a acompañar muy bien aunque no hay que abusar con el vinagre. Un secreto, incluir hojas de mostaza en la ensalada o un aliño con mostaza de Dijón.
Pavo, codorniz, ceviche, risotto, tarta de manzana, queso brie con mermelada son combinaciones que pueden acompañar muy bien tu próxima burbuja. Como este tipo de vinos son ricos en sabor umami (el quinto sabor) pueden complementarse con una infinidad de platos. Solo queda experimentar.



lunes, 31 de julio de 2017

Comentarios sobre la vendimia 2017

por Roberto de la Mota

La cosecha 2017 será recordada por tres características principales; en primer lugar una vendimia muy reducida en cantidad, (la segunda de menor volumen en los últimos 20 años), en segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, de precios muy altos en sus uvas y en tercer lugar y sin dudas lo más importante, de muy buena calidad de vinos.

Cierre de la cosecha con Petit Verdot de Drummond

Primavera de temperaturas medías, pero con algunas heladas

La brotación fue normal en cuanto a las fechas para los distintos cepajes, algo húmeda, pero el crecimiento fue muy bueno y todo hacía parecer que tendríamos una muy buena oración. Sin embargo tanto en el mes de Octubre como en Noviembre se registraron temperaturas muy bajas, así en plena floración tuvimos un par de madrugadas de 1°C y las variedades que se encontraban en este estado fenológico sufrieron de un corrimiento por abortos orales muy marcado y por ello muy pocos racimos y a su vez pocos granos en cada uno de ellos. Este fenómeno pudo observarse tanto en la zona central de Luján de Cuyo y Maipú como en el Valle de Uco y la zona sur de Mendoza y Patagonia en general.
Las variedades más afectadas fueron Chardonnay, Pinot Noir y Malbec, pues seguramente coincidieron las fechas en que florecieron con las madrugadas más frías.
La pluviometría fue mayor a la media para el trimestre de Septiembre, Octubre y Noviembre ya que se registraron 91 mm en nuestra finca de Drummond, 105 mm para la de Perdriel y 94 en la de Altamira.

Verano también de temperaturas medias pero con algunos días muy calientes

Los meses de Diciembre, Enero y Febrero se caracterizaron por ser medios en cuanto a las temperaturas, pero con sólo algunos días muy calientes y de pluviometría más elevada que la media de las distintas zonas.
Si observamos la suma de temperaturas por encima de 10°C (valor de referencia en viticultura) no resulta muy superior a los valores referencia, pero debemos tener en cuenta que en Drummond la temperatura máx. registrada en diciembre fue de 40C° y tanto en Perdriel como en Altamira se registraron temperaturas cercanas a los 39C° en enero, pero en esta última zona siempre las noches fueron frescas.
Tanto el crecimiento de los brotes como el desarrollo de los racimos fueron muy buenos. Así la canopia alcanzó buen desarrollo con brotes que rápidamente superaron las 15 hojas o el metro veinte de longitud y la sanidad en general también fue muy buena.
Si bien la pluviometría del trimestre superó los valores habituales ya que se registraron 92 mm para Drummond, 105 para Perdriel y 128 para Altamira, la sanidad fue excelente ya que luego de las lluvias se sucedieron vientos que secaron el ambiente y el follaje.
Así la madurez se llevó a cabo con normalidad y dentro de los términos habituales y si bien hubo algo de adelanto en el envero y la madurez este adelanto no fue proporcional a la disminución de los rendimientos.
Los meses de Marzo y Abril fueron frescos y con mayores precipitaciones, por eso el adelanto en la vendimia no fue tan marcado como muchos productores pensaron.
Se registraron 147 mm de lluvia en Drummond, 137 en Perdriel y 266 mm en Altamira, especialmente en semana Santa y si bien la mayoría de los viñedos ya se habían cosechado en los que aún no se vendimiaban estas lluvias no tuvieron efectos negativos en la sanidad, pues las temperaturas se mantuvieron bajas.

Cosecha de Semillon en Altamira

El resultado

En cuanto a las condiciones climáticas, más allá de los fríos en floración que produjeron el “corrimiento” y la reducción drástica en algunos rendimientos, debemos mencionar que la pluviometría volvió a estar muy por encima de la media para la zona. (330 mm para Drummond, 347 en Perdriel y 388 mm para Altamira desde brotación hasta cosecha). Sin embargo el estado sanitario de las uvas fue muy bueno. Ello se explica por las temperaturas bajas y los vientos luego de las lluvias que secaron la humedad, pero más aún por un trabajo cada vez mejor en los viñedos de la zona. Así las uvas mejor repartidas, expuestas a la luz y aireadas y los rendimientos menores dieron como resultado uvas de excelente madurez y sanidad.
Los vinos blancos elaborados en Mendel fueron de muy buena calidad. De buena madurez aromática y gustativa con notas a flor blanca, acacia y un toque de fruta tropical en el Chenin Blanc, pero de una acidez bien presente. De tal suerte que tanto en esta variedad como en el Semillon la corrección fue innecesaria y el pH natural logrado menor a 3,20.
Los tintos se destacan por un color muy intenso, aromas a frutos frescos, florales y muchas especias en los Cabernet tanto Sauvignon como Franc y taninos muy presentes. El 2017 fue tan rico en taninos que hubo que estar muy atentos en la maceración para no extraer en demasía. Así con trabajos o pisoneos suaves y maceraciones un poco más cortas, se lograron vinos muy equilibrados de buen potencial de guarda donde hubo que esforzarse más en la obtención de graso y untuosidad que en
la concentración. Pero que en general serán de excelente potencial de guarda pues tienen complejidad aromática, frescura y muy buena acidez al igual que los blancos.



sábado, 29 de julio de 2017

#AWBdescorcha: Amigos del Bolsillo

Como ya hicimos en otras oportunidades, los Argentina Wine Bloggers nos coordinamos (?) una vez más en una movida conjunta recomendando vinos. Esta vez nos nuclea el concepto de Amigos del Bolsillo, en parte porque estamos en el agosto y en parte porque cada vez más el consumidor busca vinos de excelente relación Precio/Calidad. Desde hace unos años (y por mil variables a analizar) los precios de los vinos suben a un ritmo agigantado y con una dispersión de precios que cuesta seguir.  Por eso, en esta edición de #AWBdescorcha decidimos meternos de lleno en vinos de menos de U$S 10 que nos gusten mucho.
Fiel a la diversidad que busco pregonar en este espacio elegí tres vinos de distintas procedencias (NOA, Mendoza, Patagonia): un corte blanco, un Pinot Noir y un corte tinto. A fin de tener una apreciación más acabada de estos proyectos me comuniqué con sus enólogos y creo que han brindado información que todos sabremos apreciar.


Bad Brothers ToVio 2016
Los Bad Brothers son tres amigos unidos por el vino y las cabalgatas: Agustín Lanús, ingeniero agrónomo y enólogo principal del proyecto; David Galland, su socio y mano derecha; y Bill Knuttel, experimentado enólogo californiano. Ninguno es salteño, pero los tres aman esa tierra y sus vinos.
Una de sus etiquetas más originales es este corte de 75% Torrontés y 25% Viognier. Agustín Lanús había trabajado bastante con esta última cepa en Francia y sentía una gran curiosidad por cómo podía darse en el NOA. Se trata de una variedad a la que le sienta bien el calor y el sol, sin embargo en los Valles Calchaquíes nadie la tenía plantada aparentemente. “Nadie tenía Viognier. De casualidad, un capataz me pasó el dato de que en Tolombón lo tenían implantado por error y destinado a vino de mesa”. Su idea de combinarlo con Torrontés fue lograr un vino gastronómico y que bajara un poco lo invasivo y cansador que puede ser el Torrontés del NOA sin que pierda su identidad.
Sus aromas tienden para lo cítrico, algo de fruta tropical y una nota de ¿ceniza?. Al beberlo muestra una acidez marcada, y un final medio pero con regusto agradable, lo que lo vuelve ideal para acompañar la comida. Consultado por el estilo del Torrontés me explicó que suele cosechar algo temprano y además buscar la frescura y elegancia naturales que logra nuestro blanco emblema en regiones tan extremas como Pucará, a 2400 metros.  "El Torrontés más alto del que tenga noticias", arriesga.  El Viognier aporta buen volumen y cierta complejidad.


Lassia Pinot Noir 2016
En nuestro país es difícil conseguir un Pinot digno en esta gama de precios. Sin embargo este vino de Bodega Patritti es una excepción y una muestra de lo que puede entusiasmarnos un Pinot joven patagónico. Nicolás Navio, su enólogo, nos explicó que con Lassia buscan algo “rico, fácil de tomar, sin madera… un vino de la cosecha”. De hecho, parece que en unos meses ya sale la cosecha 2017 a la calle.
Claramente muestra un perfil frutado y de varietalidad, con aromas a cereza, membrillo, vainilla y un detalle que me hizo acordar al lychee. En boca, tiene buena acidez para un Pinot Noir, con cierta tanicidad y largo final. Un vino que fluye y puede acompañar una gran variedad de platos.
Aproveché que le robé unos minutos a Nicolás Navio y le consulté sobre la cosecha 2017 en San Patricio del Chañar, Neuquén, donde la bodega tiene sus viñedos. Me habló de una vendimia de baja producción, pero gran calidad donde destacan los Malbec y en segundo término los Pinot Noir así que se viene otra buena añada de este vino.


Tajungapul Blend de Tintas 2015
Los que me siguen en las redes sociales sabrán que he probado estos vinos en varias oportunidades, siempre sorprendido por su buen precio y gran calidad. También me habrán oído despotricar por la falta de información brindada. Soy un nerd del vino, qué quieren.
Así que tuve que mover muchos contactos hasta que alguien me comunicó con este perro “marca perro”, un callejero de las rutas mendocinas. Y me dijo su lema: “menos blablá y más gluglú”. Y en un idioma perruno que aprendimos todos los que alguna vez tuvimos un pichico en casa me dijo que “hay que apuntar al disfrute, a dejar de beber con la cabeza y hacerlo más con el paladar”. O algo así, vieron que los juntapulgas son un poco reacios con los que recién conocen.
Más allá de todo, lo que está frente a nosotros es el vino y él debe hablar. Sus aromas son como el color, concentrados, densos y nos recuerdan a la fruta negra, especias, una nota láctica y un leve tostado. Tiene un buen cuerpo, de estilo redondeado y largo final.  Llena bien la boca y hasta te hace pensar en ciertos terruños mendocinos, pero prefiero no arriesgar.


Todos los vinos fueron comprados en Vinoteca Mr Wines.

Todas las notas de la movida #AWBdescorcha:

Por las Catas y las Bodegas

viernes, 21 de julio de 2017

Un día en Rodizio Campo


Llegaron las vacaciones de invierno y con ellas pensar tres veces las salidas familiares. Es que en una pileta, playa o lugar de esparcimiento grande es fácil, los chicos y los grandes tienen con qué entretenerse. Pero en invierno las opciones se reducen, los lugares cerrados están atestados, salir a comer termina siendo una odisea. Y digo invierno, pero podemos extrapolarlo a cualquier otro día del año, se entiende.
Y así las cosas, un día nos fuimos a pasar la jornada a Rodizio Campo. El lugar es una estancia de 90 hectáreas pegada a Luján, de fácil acceso si vas en auto. Ya desde el vamos la amplitud y tranquilidad del lugar seducen a quienes queremos escapar del cemento. El predio está lleno de pequeños rincones donde viejas maquinarias rurales, juegos y paisajes invitan a distenderse.
El concepto de Rodizio Campo es el del Día de Campo, donde la familia tiene una serie de actividades para disfrutar entre las 11 y las 18 horas más la gastronomía del lugar. También hay un paquete Eco Campo Aventura para la semana, más económico pero sin el almuerzo.

Un servidor junto a tremenda espada de mollejas

Gastronomía
De entrada te reciben con la posibilidad de desayunar entre las arboledas. Hay un mate-bar a disposición de los visitantes así que ni hace falta de llevar tu propio equipo.
Ya bordedando el mediodía se empieza a sentir el aroma de la carne asada y aparece la picada previa con una selección de fiambres y quesos de muy buena calidad (no pregunté si de elaboración propia), empanadas y aperitivos para hacerse un vermú.
A la hora del almuerzo hay un surtido salad bar, selección de fiambres y otras delicias como frutos de mar y preparados fríos. Destaco la calidad general de estos productos y de los aderezos que uno tiene para condimentar las ensaladas.
El principal es, por supuesto, carnes asadas: chorizo, molleja, bondiola y asado de tira. Todo servido en la mesa con las espadas tan características de la casa. Casi que no nos entraba, pero probamos todo y hay que reconocer que la calidad de la carne es para aplaudir. Nada de grasa y muy sabrosa. En los postres también hay mucha variedad: fruta, postre vigilante, peras al vino tinto, shots de mousse, flan casero, quinotos al whisky, tiramisú, helado, etc.
Al cierre del día, el mate y el chocolate se acompañan de churros y torta fritas, ya con el sol bajando y la sensación de haber pasado un gran día en familia.


Las actividades
Si la buena mesa era esperable, la cantidad de actividades nos sorprendió. Principalmente porque están pensadas para todas las edades y personalidades. Para los aventureros está el circuito de Mountain Bike y el Bosque Aéreo donde se pueden tirar a través de 350 metros de tirolesas que cruzan una arboleda en todos los sentidos. No está librado al azar, hay medidas de seguridad e instructores para ayudar a los arriesgados visitantes.
Una opción más tranquila son las actividades con animales. Se puede visitar la granja, pasear a caballo, interactuar con los animales hasta incluso darle la mamadera a las ovejas recién nacidas. Con los caballos está la posibilidad además de hacer cuero-patín de la mano de jinetes del lugar, una divertida opción para los chicos.
Y si les queda tiempo libre también hay talleres de amasado de pan, creación de huertas y arquería, aunque ya no nos dieron los minutos para tantas cosas.

En resumidas cuentas, pasamos una entretenida jornada. Comimos bien y los chicos no solo no se aburrieron sino que terminaron “emocionados” de tantas cosas que podían hacer. La posibilidad de estar en contacto con animales y disfrutar un día al aire libre, desenchufados, es algo que rescato y valoro.



martes, 18 de julio de 2017

A resguardo de los Aliados y de los Nazis


Cuando a principios de 1945 las tropas Checoslovacas se iban haciendo con el control de su país muchos checos que habían colaborado con el régimen nazi huían temiendo represalias y castigos. Los propietarios del castillo de Becov Nad Teplou se contaban entre ellos y no querían que algunos objetos preciosos que atesoraban cayeran en manos soviéticas o americanas así que los escondieron antes de huir a Bélgica.
Durante 40 años los tesoros de los Beaufort-Spontin permanecieron ocultos en la capilla del castillo hasta que un cazador de tesoros norteamericano pidió permiso al gobierno de la Checoslovaquia comunista para hacer una búsqueda en el lugar. Las autoridades iniciaron un rastrillaje del lugar antes de que llegara el investigador y descubrieron uno de los tesoros más importantes del arte medieval: el relicario de San Mauro. Como diríamos por estos lares, levantó la perdiz y se quedó sin el tesoro.
Sin embargo, había algo más en ese sótano que la policía soviética despreció y puso en unas cajas: 133 botellas de vino del siglo XIX. Las botellas permanecieron “enterradas” unos 30 años más, hasta que en mayo de este año fueron nuevamente halladas y anunciada su puesta en subasta.
El tesoro es quizá menos importante que el relicario del que hablábamos pero cualquier enófilo quedará impresionado ante los nombres: Château d’Yquem 1896, Pedro Ximénez 1899, Corton Charlemagne 1892, Oportos de la misma época y las tres últimas Château d’Yquem 1899 de las que se tenga conocimiento. El valor asciende al millón de dólares y los vinos, probados a través del sistema Coravin que permite extraer líquido sin abrir las botellas, están en grandes condiciones.
Distinta fortuna siguieron los vinos que se encontraron en la casa de Tim Woodall, un inglés de Saffron Walden, Suffolk. Haciendo algunos arreglos en su jardín se vio de pronto frente a una pieza de artillería sin explotar de la Segunda Guerra Mundial. Rápidamente dio aviso a la policía y la brigada antiexplosivos hizo una detonación controlada para terminar con la amenaza. Mientras tanto Mr. Woodall seguía los pormenores que se sucedían en su jardín a distancia prudencial. De repente uno de los miembros del escuadrón avisa por radio que al estallar el artefacto quedó al descubierto un antiguo refugio antibombardeos, muy comunes en los jardines británicos durante la guerra. Para sorpresa de todos dentro del bunker había gran cantidad de vinos franceses de la década de 1930, pero el peculiar hallazgo no venía solo. También quedaron al descubierto otras dos piezas de artillería que debían ser destruidas inmediatamente. La prioridad era detonarlas, así que se lo hizo sin demoras provocando el derrumbe del refugio y la destrucción de todas las botellas.
Dudo mucho de mi suerte para hallar vinos enterrados u olvidados en el sótano de la casa de mis abuelos, pero por las dudas voy a pegar una ojeada más atenta. A lo sumo conseguiré un rico vinagre con sabor a otra época.



viernes, 14 de julio de 2017

Vinografía: Domaine Bousquet Pinot Gris 2016


Precio sugerido al 1/4/2017: $299

martes, 11 de julio de 2017

¿Vino de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vinos

Viñedos de Montmartre.  Foto vía: Wikimedia Commons

París: el viñedo secreto
Que Francia es el sinónimo del vino lo sabemos todos, pero que se produzcan vinos en el centro de París es algo que muy pocos saben y muchos menos disfrutan.
En tiempos de los romanos las colinas del actual barrio de Montmartre estaban plantadas con viñedos y de allí salían vinos para abastecer a la incipiente París. Con el crecimiento de la ciudad y el desarrollo de zonas más aptas, los viñedos fueron desapareciendo hasta casi no quedar vestigios de ellos. Sin embargo en 1930 un grupo de artistas decidieron rescatar el último viñedo de París, de escasos 1556 metros cuadrados. De allí salen cada año 1500 botellas de medio litro de Gamay y Pinot Noir que se venden en su propia fiesta de la vendimia. Las botellas vienen con dibujos de artistas locales y el dinero recaudado tiene fines benéficos.


Foto vía: Travel to Thailand

Tailandia: cosechando a lomo de elefante
La planta de la vid puede crecer prácticamente en cualquier clima. Nosotros la estresamos para que dé mejores uvas, pero en un ambiente tropical puede dar dos o tres vendimias anuales. A los tailandeses eso no los preocupa y desde hace unos 20 años están apostando fuerte por vinos de calidad.
Tailandia es un país principalmente cervecero, pero se hizo una fuerte inversión y se llevó a enólogos europeos para que los asesoren. Saben que no pueden competir con los grandes vinos del mundo, pero han logrado alcanzar una calidad altísima para el sudeste asiático y sus vinos se sirven en Thai Airways y reuniones de jefes de estado.
Las cinco o seis bodegas existentes eligieron las alturas de las montañas para ganar amplitud térmica y plantaron principalmente Chenin Blanc, Syrah y algo de Tempranillo. Gran parte de su éxito se debe al turismo que recorre las bodegas, en especial en época de la vendimia que se hace a lomo de elefante o en bote porque muchos viñedos son pequeñas “islas”.

Foto vía: Flickr

Japón: el paciente silencio oriental
Los nipones ya hacen whiskys de calidad internacional, no era de extrañar que se tiraran a hacer vinos, más sabiendo que el país abarca las latitudes de toda España y Francia.
Lo que muchos no saben es que la planta de la vid se conoce en Japón desde hace unos mil años y llegó allí desde el Caúcaso a través de la Ruta de la Seda. Esas cepas sin identificar se habrían mezclado con variedades locales y así nació la Koshu. Se trata de una uva blanca que se cultiva en la Prefectura de Yamanashi, al sur de Tokio. Los vinos Koshu (el estilo se llama igual que la uva) son dulces y delicados, ideales para acompañar su gastronomía. Durante años se los consideró de baja calidad fuera de Japón, pero la crítica norteamericana empezó a poner un ojo sobre ellos y han recuperado el lugar que parecen merecer.

Coddington vineyard, Inglaterra. Foto vía: Wikimedia Commons

Inglaterra: a merced del cambio climático
La mención de Inglaterra en esta lista no debería sorprenderlos. Los primeros viñedos los plantaron los romanos que sembraron todo Europa con sus uvas. Pero a pesar de poseer buenos suelos y una gran afición por el vino, los viñedos ingleses prácticamente desaparecieron hacia la Primera Guerra Mundial cuando fueron dejados de lado para sembrar granos. Los viñateros ya venían castigados por malas políticas impositivas y el hecho de estar a merced de un clima difícil.
En 1952 John Edginton volvió a plantar vides en Inglaterra y a experimentar cuál era la mejor forma de llevar sus viñedos. Fue un pionero que luchó contracorriente, pero su ejemplo cundió y para la década del 70 hubo un boom de plantaciones que llegaron al pico de 400 viñedos en los años 80. Aunque muchos desaparecieron hoy se registran unas 1500 hectáreas.
El empujón más reciente para los vinos ingleses llegó con el siglo XXI: el aumento de la temperatura global mejoró drásticamente las condiciones de producción. Por otra parte los mismos ingleses están interesados en el vino local y sobre todo en sus sparkling wines que ya se están colocando entre los mejores de Europa.

Uvas en Rift Valley Winery, Naivasha, Kenya. Foto vía: Kenya Wines

Kenia y Ecuador: vinos entre dos hemisferios
Termino la serie con una yapa, pero de latitudes y características similares. El ecuatoriano Guillermo Wright pensó que “si se podía cosechar uvas de mesa, también era factible obtener uvas de vino” y decidió arriesgar una pequeña parcela de terreno con variedades que funcionaban bien en Brazil y Argentina. Efectivamente las plantas se adaptaron tan bien que tienen dos vendimias anuales. Es que el clima tropical hace que la planta crezca de manera desmesurada y tienen que hacer grandes esfuerzos para controlarla. Tan mal no les está yendo, su vino Enigma ganó una medalla de oro en Vinandino 2009, concurso que se celebra en nuestro país.
A los keniatas las cosas les iban un poco peor. Además del clima enfrentan inconvenientes como las plagas y la ausencia total de cultura vínica que llevó a los medios locales a hablar de “Cabrenet Sourvignor”, “Chardonney” o “Cheny Blanc”. El giro lo dio el enólogo sudafricano James Farquharson que llegó a las orillas del Lago Kaivasha en 2007 y ya para 2010 producía 88.000 botellas de un vino decente. Su secreto era el savoir faire aprendido al sur del continente.



viernes, 30 de junio de 2017

#MiPrimeraVez: un error que me hizo odiar el vino hasta que…

Tiempo atrás, recorriendo bodegas y enamorándome del vino

Mi primera vez con el vino fue bastante lejana y accidental. Esa costumbre de “mancharle” un vaso de soda a los niños no está arraigada en mi familia, más bien todo lo contrario. Sin embargo, ahora que escribo sobre vinos la memoria me trae palabras y escenas que creía borradas: una comida de invierno con vino caliente, la presencia infaltable de la damajuana en cada comida y el vendedor de vino de la vuelta que terminó cartoneando en 2001 y del que alguna vez espero contarles la historia.
En los ’80 todavía se arrastraba la tendencia del vino blanco originada en los ’70, cuando se los consumía en mayor proporción que los tintos. Yo tendría 8 o 9 años y mi único contacto era acarrear alguna damajuana de vez en cuando. El tema con estos botellones de 5 litros era que no entraban en la heladera y para tener un blanco fresco había que tener siempre una jarra en la heladera. Yo y mi hermano tomábamos jugo de manzana que se servía de una jarra exactamente igual. Se imaginarán entonces que el error podía llegar en cualquier momento y así pasó. Una tarde me equivoqué de jarra y tomé mi primer trago de vino.
Dos conclusiones me quedaron de esa tarde. Primero, que el vino no me gustó; segundo, que algunos blancos de esa época tenían un color tan oxidado que podía confundirlo con jugo de manzana.
Con la adolescencia llegó la época de bebérselo todo, cuanto más barato mejor. La cerveza, que en aquellos tiempos felices costaba $1, era mi bebida favorita. Pero con el vino no había forma, no me cerraba por ningún lado. A hurtadillas le tomábamos al viejo de mi amigo el Colón Malbec que en ese momento era de lo mejorcito que se podía conseguir en un supermercado de barrio. O por lo menos, era la novedad.
Ahí es cuando empecé a ver que había algo más. En ese sentido, el primer vino que me hizo darme cuenta de que me gustaba el vino, de que quería ir más allá, descubrir sus secretos y su cultura fue el Estiba I Cabernet Sauvignon de Bodegas Esmeralda. No tuve la suerte de empezar por la altísima gama y, en algún punto, me parece bien porque el camino del descubrimiento debe ser paulatino y desde abajo para tener un panorama más completo. El día que empecé este blog, le dedique la primer nota. Era justo.
Una cosa lleva a la otra y un día fui a mi primera cata, a tener mis primeras discusiones, mis primeras desilusiones y mis primeros enamoramientos. El vino de calidad no es solo beber vino, es como la vida y en la vida uno nunca deja de tener sus primeras veces, experimentar sensaciones nuevas, sorprenderse. Cuando pasa nuestro cerebro se seca.  Y ya sabés como termina eso...

¡Brindo por enamorarnos todos los días de lo que nos apasiona! ¡Saud!



miércoles, 28 de junio de 2017

Brevedades: noticias seleccionadas


Resultados del Desafío Federal
Hace un mes se llevó a cabo una nueva edición del Desafío Federal, una noche íntegramente dedicada al Malbec, donde 100 degustadores cataron 60 etiquetas de Malbec de las diferentes regiones de la Argentina.  Desde las redes sociales de Vinarquía lo estuvimos siguiendo minuto a minuto, pero (soy un colgado) no lo había subido al blog y creo que es uno de los eventos referenciales del vino argentino donde catadores de diversa formación eligen a secas.  Así que aquí van los resultados de este año:

Malbec de hasta 360 Pesos
1 - Trivento Golden Reserve Malbec 2014 de Bodega Trivento
2 – Mil Vientos criado en Barrica 2014 de Merced del Estero
3 – Sin Fin Gran Guarda Malbec 2014 de Bodega Sin Fin
4 – Monte Quieto Alegre 2014 de Bodega Montequieto
5 – Cafayate Gran Linaje 2016 de Bodegas Etchart
6 – Tordos Malbec 2016 de Bodega Tordos Wines

Malbec de entre 361 y 460 Pesos
1 – FIN Single Vineyard Malbec 2013 de Bodega del Fin del Mundo
2 – Piatelli Grand Reserve Malbec de Cafayate 2014 de Bodega Piatelli
3 – Chento Single Lot 2014 de Bodega Cuarto Dominio
4 – Laborum Single Vineyard Malbec 2015 de Bodega El Porvenir de Cafayate
5 – Graffigna Grand Reserve Malbec 2014 de Bodega Graffigna
6 – Susana Balbo Signature Malbec 2014 de Susana Balbo Wines

Malbec de entre 461 y 600 Pesos
1 – Terrazas Single Vineyard Las Compuertas 2013 de Bodega Terrazas
2 – Kalos Cru Gran Reserva 2012 de Bodega Kalos
3 – Gran Mascota Malbec 2014 de Bodega La Mascota
4 – El Enemigo Malbec 2013 de Bodega Aleanna
5 – M2 by Domingo Molina de Bodega Domingo Molina
6 – Trez Gran Reserva 2011 de Bodega Deumayen

Malbec de más de 601 Pesos 
1 – República del Malbec 2015 de Riccitelli Wines
2 – Trapiche Terroir Series Finca Orellana 2013 de Bodega Trapiche
3 – Altocedro Reserva Malbec 2014 de Bodega Altocedro
4 – Sagrado El Pedernal 2013 de Bodega Finca las Moras
5 – Doña Paula Selección de Bodega Malbec 2013 de Bodega Doña Paula
6 – DV Catena Vineyard Designated Adrianna 2012 de Bodega Catena Zapata



Llegan las cavas subterráneas a Argentina
Las cavas circulares subterráneas ya son una realidad en nuestro país.  Se las vio mucho en las redes sociales y ahora hay una empresa que puede concretar el sueño de todo enófilo.  Mediante prácticas constructivas modernas, las cavas subterráneas diseñadas y construidas por Vinariis logran el mismo resultado que las grandes cavas profesionales, manteniendo los vinos a salvo de las napas de humedad, movimientos y ruidos utilizando a la tierra como nivelador de los cambios de temperatura.
Las Cavas Vinariis, de 2 metros de profundidad tienen una capacidad para almacenar entre 900 y 1100 botellas.  Están construidas con 1 bolsón impermeable, 42 módulos de hormigón, que al ensamblarlos conforman la estructura y las estanterías de guarda de la cava y 7 módulos de hormigón que son los escalones de la escalera circular.  Además de detalles de terminación que le dan un aspecto refinado y pulcro.
Bienvenidas estas innovaciones.


The Macallan otra vez en las góndolas locales
Después de un tiempo de estar desaparecidos de las góndolas locales (solo quedaban algunas botellas de su antiguo distribuidor) The Macallan vuelve a tener presencia en nuestro país de la mano de Fratelli Branca Destilerías.
Este whisky escocés es considerado uno de los más refinados y particulares del mundo.  Para hacerlo cuidan cada detalle como tener su propia cebada, utilizar desde hace años unos destiladores inusualmente pequeños y cuidar el origen de las barricas que utilizan (incluso tienen un acuerdo con productores de Jerez para que usen sus propias barricas).
Los whiskeros nacionales estamos muy agradecidos.


El aceto de Juanchi
Mendoza ya no es sólo la tierra donde se producen los vinos de los rock stars más famosos de Argentina. Ahora la moda es tener también aceite de oliva y aceto balsámico y para eso acuden a Olivícola Laur y Acetaia Millán, las únicas a cargo de un enólogo experto en este aceite y capacitado en Módena.
El cantante Juanchi Baleiron lanzará próximamente Malbecaster Aceto. Se trata de un aceto espeso y cremoso, para acompañar carnes, quesos y postres. Fue desarrollado íntegramente en Acetaia Millán entre el músico y el enólogo Gabriel Guardia, durante varias sesiones en las que Baleirón pudo degustar distintos puntos de añejamiento hasta llegar al ideal para su paladar.
Malbecaster Aceto podrá encontrarse en presentación de 250 cc y se va a comercializar al principio sólo en Argentina. La etiqueta fue desarrollada por el diseñador Federico Dell Albani, el mismo que creó la del vino del músico de Los Pericos, Malbecaster.


Vuelve el Grand Cru Tribute to Milano de Nespresso
Cada año Nespresso sorprende con nuevas ediciones limitadas. Tribute to Milano fue lanzado con gran éxito entre los Club Members en 2015 y, tras los pedidos de los fanáticos en las redes sociales de Nespresso, vuelve por tiempo limitado para satisfacer los paladares más sofisticados.
Para crearlo, los expertos en café de Nespresso se inspiraron en los movimientos y el bullicio de la vibrante ciudad de Milán, donde el café se disfruta a pie y a un ritmo rápido, y lograron un elegante y suave Ristretto. Este Grand Cru de intensidad 9 dentro del rango Nespresso fue elaborado con granos Arábica de América del Sur y América Central y con granos de Robusta de Guatemala, dando como resultado un café equilibrado con aromas afrutados y una dulce nota de cereal.
Gracias por volver a lanzarlo, lo necesitábamos.



lunes, 26 de junio de 2017

¡Oh, qué ricos vinos! Voy a conquistar este reino


Se calcula que Ricardo III consumía tres litros de alcohol diarios; Carlos I de España y V de Alemania tomaba una cantidad similar para saciar su sed; Amadeo VIII de Saboya era un alcohólico tal que asume el papado como Félix V, luego declarado antipapa, ebrio; José I Bonaparte recibió el apodo de Pepe Botella y en su época se acuñó el dicho “Pepe botella baja al despacho / no puedo, que estoy borracho”. Historias de nobles alcohólicos hay muchas, pero seguramente una de las más curiosas sea la del sultán otomano Selim II.
Selim II llegó al poder tras una serie de intrigas palaciegas y traiciones familiares. Sin embargo, su ambición no era el poder o el éxito militar, sino el goce. Delegó en sus ministros los destinos del Imperio y él se dedicó a una vida donde abundaba la buena mesa, la bebida, el sexo y cuanto placer mundano pueda haber. Así pasó a la historia como Selim II el Borracho.
Aparentemente su vino favorito era el Commandaria, un vino dulce fortificado que se hace en Chipre dejando secar al sol las uvas Xynisteri y Mavro (a que no las conocías). Tal era la afición, algunos hablan de adicción, a este vino de postre que Selim II mandó invadir Chipre en 1570 para asegurarse un suministro permanente. Los reinos cristianos de España, Venecia, Génova, Estados Pontificios y Malta se unieron en una Liga Santa para evitar el avance otomano y los enfrentaron en la gran batalla de Lepanto.   Allí resultó herido Cervantes entre miles de anónimos y representó una victoria para los reinos cristianos, aunque no pudieron recuperar Chipre y sus vinos.
Quizá sea solo una leyenda. Muchos creen que no, tal era la afición y los caprichos de Selim II, que vivió y murió ebrio al caerse y golpearse la cabeza. Si yo fuera un emperador todopoderoso como él iría a conquistar Bordeaux o Champagne, ¿y vos?



viernes, 23 de junio de 2017

Brevedades: nuevos lanzamientos y añadas


Novedades 1: Traslapiedra Malbec
Se presentaron en Buenos Aires dos novedades de la mano de Traslapiedra.  Por un lado la nueva añada de su Traslapiedra Blend 2016.  Este año elaborado con un 65% de Malbec, 25% de Cabernet Sauvignon y 10% de Merlot y dejando de lado el pequeño porcentaje de Pinot Noir que tuvo el 2015.  "No fue necesario ese toque de Pinot porque en 2016 llovió mucho y obtuvimos un vino más fresco, más cercano a nuestro concepto", me confió Juanfa Suárez en la presentación.  Esa influencia del clima se nota bastante, se lo nota más "liviano" de aromas y expresión, con menos concentración y más fluidez.  Otra añada muy buena.
La otra novedad fue el Traslapiedra Malbec 2016, en botella de 1125 cc.  "Queremos lanzar algo nuevo todos los años.  De a poco", expresó Germán Cohen, uno de los cinco amigos detrás del proyecto.  Es claramente un "vino de sed" como ellos lo llaman, que fluye fácilmente, y por eso la botella de litro y pico me parece un detalle perfecto.  Tiene una acidez vibrante y alta sensación mineral.  Disfrute asegurado.
Tras bambalinas se probaron algunas muestras que quizá sean el lanzamiento del año próximo.  ¿Será un Pinot? Hay que esperar.


Novedades 2: By the Glass Chardonnay
Había pocas opciones de Bag in Box blancos y por suerte llegó el By the Glass Las Perdices Chardonnay 2016.  Anteriormente habíamos reseñado el Malbec By The Glass y fue muy satisfactorio y, principalmente, práctico el sistema.  El tema de la temperatura queda con el blanco fuera de discusión porque va de la heladera a la mesa sin escalas y listo para consumir.  Incluso para hacer el consumo más fácil hay unos pequeños decantadores que visten perfectamente cualquier mesa.
Este Chardonnay tiene un breve paso por barricas francesas de 6 meses para darle principalmente más volumen en boca.  Sus aromas tiran para lo frutal: pera, durazno, ananá.  Al beberlo lo sentimos más cítrico y con final avainillado muy rico.  Tiene una buena acidez, marcada y elegante, que acompaña a un estilo algo untuoso y lo equilibra.  Perfecto para todo momento sin el dilema de si abro una botella o no.  Acompañó muy bien pollo elaborado en distintas formas: wokeado, a la plancha, a la vinagreta y también pescados.
Ya lo dijimos en su momento y lo seguiremos repitiendo: necesitamos más Bag in Box... y que sea de calidad, como este.


Novedades 3: Montchenot 5 años
A su manera, Bodegas López siempre está lanzando novedades y haciendo ajustes a sus vinos y etiquetas.  Una tapa a rosca, un aggiornamiento estético, algún lanzamiento.  En ese sentido acaba de salir al mercado el Montchenot 5 años 2012.  Es el clásico Montchenot 70% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot y 10% Malbec provenientes de la Finca La Marthita, un viejo viñedo de 1940, pero con la salvedad de tener un menor tiempo de añejamiento en toneles.  Se busca con este lanzamiento apuntar a un consumidor más ávido de vinos jóvenes, pero con madera.
¿Cómo transmitir el "Estilo López"? Hay que probarlo y encontrar los mil matices de aromas que transmiten los viñedos antiguos y los toneles de 5000 litros (o más).  Entre otras cosas notaremos notas a frutos rojos, pimientos y un toque herbal, más el lento aporte de los toneles usados.  En boca se lo siente muy expresivo y vivaz, con taninos pequeños y buen final.  Una opción interesante para ir metiéndose en los vinos de guarda y entender de qué va la cosa.
En la presentación estuvimos junto a Eduardo López Laurenz quien además de ser un gran anfitrión nos dejó algunas frases inolvidables sobre esta bodega familiar de 119 años de historia.  "Nosotros nos quedamos con un estilo tradicional, con los toneles grandes, etc.  Lo hacemos por convicción y porque nos fijamos seguir así y debemos mantenerlo.  Buscamos el estilo de vinos bebibles, para acompañar comidas (...) nos quedamos con el mercado de las bodegas tradicionales, peleando contracorriente.  Veinte años después de la aparición del nuevo estilo, hacemos el balance y los números dicen que hicimos buen negocio.  Por eso moriremos con las botas puestas. (...) Fue una decisión tomada, no ocurrió por inacción.  Podemos decir que hoy somos lo distinto".  Delicioso.


Novedades 4: nuevas añadas de BenMarco
En un distendido (y lleno de información) almuerzo con Edgardo del Pópolo pudimos catar las nuevas añadas de BenMarco.  Esta es una línea de vinos de Susana Balbo Wines que es confiada a la visión de Del Pópolo y donde se busca mostrar la expresión del terroir de la mano de una baja intervención enológica y barricas usadas.
El Benmarco Cabernet Sauvignon 2015 es un Cabernet elegante de Los Árboles. "Técnicamente está en Gualtallary, pero por su perfil prefiero llamarlo Los Árboles", comenta Edgardo y explica que el viñedo se encuentra al sur de Gualtallary casi o directamente sin calcáreo.   Es un vino elegante y fresco, con intensidad pero sutil.  Como un tipo duro que no necesita demostrarlo todo el tiempo.
Por su parte el Benmarco Malbec 2015 viene de Los Chacayes  y es distinto a lo que esperaba de la zona.  Elegante, algo herbáceo y de cuerpo fluido se aleja mucho del estilo más "gordito" y dulce al que la zona nos tiene acostumbrados.  Claramente un vino que demuestra que Chacayes es muy grande como para definirlo tan fácilmente.
Cerramos la cata con la nueva añada del Benmarco Expresivo 2014.  Este blend cambia año a año y en los que son más cálidos suele tener un poco más de Cabernet Franc, por lo que el 2014 está compuesto de un 80% de Malbec y un 20% de Cabernet Franc, todo de Gualtallary.  Aquí la crianza es mayor con 14 meses de barricas francesas nuevas.  Debo decir que se viene con todo: complejo, sabroso, con un cuerpo bastante liviano y fluido.  Destaco su textura sobre todo.
¿Qué se viene?  Una nueva línea llamada BenMarco Sin Límites, explorando nuevas zonas como Valle del Pedernal y un Malbec de Gualtallary.  Shhhh, yo no les dije nada.





miércoles, 14 de junio de 2017

Vinos para tomar (y pensar)

Los vinos deben ser como la buena literatura. Tienen que ser fáciles de beber, pero también dejar un margen para leer entre líneas, para pensar.


En los últimos años, junto al crecimiento y desarrollo de un vino nacional de cada vez mayor calidad, han surgido temas de discusión de lo más variados. Terroir, acidez, huevos de concreto, toneles, maceración carbónica, levaduras indígenas y un montón de detalles a los que es difícil seguir su vaivén.  Estamos en un punto de la discusión donde muchos consumidores levantan la ceja, empinan el vaso y dejan la mesa.   Es que se está volviendo tan técnico, preciso y hasta obsesivo que a muchos deja de interesarles el tema.   Pareciera que repetimos el viejo modelo de que el vino es solo para entendidos.  Personalmente me parece excelente esta profundización en el conocimiento de nuestros terroirs y la experimentación con nuevas técnicas.  Lo que no debemos dejar de hacer nunca es vinos para disfrutar, algo que parece una obviedad, pero me refiero a vinos que cualquiera pueda disfrutar.   Si el vino pierde su esencia de bebida estamos errando el camino.
Siempre me gusta comparar los vinos con la literatura, porque con estos dos mundos ocurren hechos similares.  Generalizando un poco, podemos decir que hay tres tipos de libros: los comerciales, los complejos/sofisticados y muchos que se ubican en el punto intermedio.
Hay libros que están hechos para ser leídos con facilidad, sin tener que detenernos mucho para pensar y sin que podamos encontrar mayores complejidades en ellos.  En fin, son libros para entretener, comerciales.  Pueden gustarnos mucho, pero aceptemos que no son obras maestras de la literatura.
En el otro lado del arco iris literario están los otros libros.  Es esa literatura compleja, para entendidos, para aquellos que quieren desentrañar entramados de la teoría literaria e intrincadas reflexiones filosóficas.  Son hermosos, pero no cualquiera puede leerlos y disfrutarlos.  Un ejemplo sería el inefable Ulysses de James Joyce, el libro más comentado y menos leído.
Justo entremedio de estos irreconciliables hay libros que conjugan lo mejor de ambos polos.  Son textos fáciles de leer y de disfrutar, pero también permiten la reflexión y el análisis de aquellos que quieran hacerlo.  Es decir, cualquiera podría leerlos y entenderlos, pero también tienen la cualidad de ser obras lo suficientemente complejas como para poder discutirlas en la sobremesa o la academia.
Con los vinos pasa igual.   Están aquellos para ser consumidos en la mesa diaria, vinos simples y que apuntan a acompañar la comida, una tarde con amigos en la terraza o la previa.  No buscan ser perfectos, su calidad es irregular, son económicos y por todo eso no dan mucho espacio para “hablar de vinos”.


También están los otros, los difíciles, esos que puestos en una mesa con diferentes niveles y estilos de consumidores generan discusión y aplausos (a veces más discusión que aplausos). Son grandilocuentes, te piden un decantador y un lento consumo, son pretensiosos y de partidas pequeñísimas, te hacen llegar a los 100 puntos o crean tendencias.  También son los vinos que los coleccionistas compran para guardar y no tomar.
En un amplio sector intermedio están esos vinos que saben que no van a obtener 100 puntos, ni pretenden hacerlo.  Son esos que quieren asegurar una experiencia de disfrute para un público más amplio.  Ante estas botellas, el inexperto sabe que está tomando algo muy bueno, que sobrepasa la media, y le abren la curiosidad para querer saber más del tema.  Así caemos todos y nos vamos volviendo cada vez más conocedores y empezamos a buscar el terroir, las texturas, el aroma esquivo, el balance perfecto.  Estos vinos también tienen todo eso y permiten hablar largo rato de ellos.  Están hechos para beber y también para pensar.
De lo último que bebí en este grupo podría citar dos casos completamente opuestos, pero que encajan a la perfección.  Se elaboran completamente diferentes, provienen de dos generaciones distintas, parten de conceptos opuestos y, sin embargo, coinciden en que están hechos para beber fácilmente y para hablar largo y tendido sobre ellos.
Uno es un clásico, el Montchenot de Bodegas López. Es un típico corte de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec provenientes de viñedos plantados en 1940.   El vino se realiza de forma tradicional, en tanques de acero inoxidable, y luego se pasa a toneles de entre 5000 y 20.000 litros donde reposa durante 10 años.  Luego de esa larga y lenta crianza en toneles que son una rareza en nuestro país salen al mercado o la bodega los guarda en perfectas condiciones durante 5 o 10 años más para las líneas Montchenot 15 años y Montchenot 20 años.   Es decir, en esta línea de Bodegas López el vino más joven que podemos tomar tiene 10 años de crianza, no hay necesidad de esperarlo.   Esto le otorgó una suavidad especial, todos estos vinos son una seda, livianos y muy complejos de aromas.  En cada añada se repite el estilo y los taninos suaves, cada vez más sutiles. Y es su grata acidez lo que los sostiene a lo largo de los años.
¿Dónde estabas hace 10 años? Miremos para atrás y veamos todo lo que pasó.  Esta botella viene desde esa época y nos habla, guarda en sus memorias de cristal secretos, historias y risas.  Y ni te cuento si te contactás con la bodega y comprás un vino de hace 30, 40 o 50 años, porque guardan y venden botellas de hasta la década del 30 guardadas perfectamente.
El otro vino que quería comentar es el Zuccardi Concreto. Pertenece a la línea de los íconos de Familia Zuccardi y se elabora 100% con Malbec de su Finca Piedra Infinita, en el Paraje Altamira, uno de los terruños de moda.   Proviene de suelos con gran carga de Carbonato de Calcio (característico de la zona) y se vinifica en recipientes de hormigón sin epoxi.   Sí, así, con el cemento pelado.  Sebastián Zuccardi comenta que esto le permite una microoxigenación relativa, control de temperatura y evitar la corriente eléctrica que se genera en los tanques de acero.  Además así se respetarían más las características de Altamira.  Sebastián siempre dice que es como amasar en una mesada de acero inoxidable o una de granito o madera, no es lo mismo la sensación que provocan.
Es un vino distinto, que parece venir de un futuro de la enología argentina.  Con aromas muy frutados, nada de dulzor, una textura y acidez muy interesantes, y esa sensación eléctrica que nos provocan los suelos calcáreos.  Eso que muchos llamamos mineralidad.  Se bebe fácil, pero te hace pensar a cada sorbo, a reflexionar sobre las posibilidades de los vinos y cómo un Malbec puede diferenciarse de todos los conocidos.
En ellos todo es distinto: el estilo, la edad de sus creadores, la forma de hacerlos, la crianza, el resultado final, etc. Pero mirá que causalidad, ambos supieron obtener 95 puntos del crítico Tim Atkin, uno de los que mejor conoce nuestros vinos. No quieren ser perfectos, o lo son a su modo. Quieren invitarnos a beber y a pensar.



lunes, 12 de junio de 2017

Vinografía - Invasor Malbec-Aspirant Bouchet 2013



Precio sugerido al 31/5/17: $250-270
Notas relacionadas:
Promesas del Este
Reencuentro con el Este: Bodega Garavaglia



lunes, 29 de mayo de 2017

El hilo rojo del Malbec



En la mitología china y japonesa hay una creencia de fuerte arraigo en la cultura popular conocida como el “hilo rojo del destino”. Según el mito, los dioses atan un hilo rojo alrededor del tobillo (o el dedo meñique según los japoneses) de aquellas personas destinadas a conocerse, ayudarse o amarse. Eso las convierte en almas gemelas a pesar de no saberlo y, tarde o temprano, sus vidas se unirán para no separarse más. La historia original dice que “un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”.
Como argentinos amantes del vino, todos tenemos indefectiblemente alguna preferencia por el Malbec. Hay tanta variedad en las estanterías de la vinoteca que seguramente hemos probado una gran cantidad de etiquetas, etilos, bodegas y orígenes.
Nos gusta el Malbec, lo que significa y representa, nos gusta cómo se adapta a nuestra gastronomía, conocemos las mil caras que nos dan los terruños argentinos y sin embargo podemos sentirnos un poco saturados de él. Alguien dice “Malbec” y ya te viene una sensación y sabores familiares a la boca. Para contrastar un poco recurrimos a otros cepajes tratando de limpiar el paladar y cambiar el chip hasta abrir la próxima botella del querido Malbec. Nos sale tan bien que es imposible no volver sobre él una y otra vez... y siempre quererlo. Ahí le pedimos perdón y volvemos a enamorarnos. Una relación tempestuosa, digamos.
Pero a fuerza de fatigar nuestras copas, hemos descubierto que tiene mil caras: hay Malbecs golosos de sabor a fruta madura; los hay florales donde las violetas mandan; existen los especiados y picantes; están los que ceden ante la madera; los hay mutables, que cambian a cada revolución de la copa; existen los de tensión, con su estilo vibrante… y también se adapta de mil maneras a nuestra geografía, con la elegancia de Agrelo, la textura de Altamira, el ímpetu y el color de Salta, con la sutileza de la Patagonia o la acidez de los valles de altura… y entonces hay mil combinaciones posibles. Entre todas ellas tiene que estar el tuyo.
Esperado en los estantes de la vinoteca está el Malbec al que te une un hilo rojo. “Rojo-violáceo” dirá alguno. Tal vez ya lo encontraste, o creés que lo encontraste, quizá no y sigas desilusionado con nuestra cepa de bandera. “El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”. Algún día vas a llegar a TU Malbec, ese día te vas a dar cuenta, lo vas a sentir. Y la única manera de hacerlo es probarlos todos.



martes, 2 de mayo de 2017

Vinografía: Andeluna Altitud Malbec 2014


Precio sugerido al 1/4/17: $317



jueves, 27 de abril de 2017

Vinarquía hace su vino: Etapa 2 – prensado y trasiego

Como les contaba en una nota anterior, estoy haciendo vino casero junto al equipo de Hago Mi Vino. En la primera “clase” elegimos la uva, la molimos, tomamos mediciones y la dejamos descansar a la espera de la fermentación. Para hacerla más natural, no agregamos levaduras seleccionadas y dejamos las levaduras indígenas que ya vienen adheridas a la uva desde el viñedo.
La fermentación se produjo dos días después y, aunque no estuve allí, “la tumultuosa” (así le dicen) se dio muy bien. Así que técnicamente tenemos vino, pero falta para que esté terminado.
En la segunda clase nos tocó uno de los momentos más emblemáticos y sucios de la elaboración artesanal de vinos: el prensado. La imagen del productor haciendo girar el trapiche está tan arraiga que es incluso el nombre de una de las bodegas más importantes de nuestro país.


Las clases de Hago Mi Vino pueden sonar formales, pero son muy distendidas y para nada técnicas. Más bien son lo contrario, en un clima de buena onda y camaradería se aprende a hacer-haciendo. Siempre hay alguien que necesita una mano y siempre hay una duda que puede ser la nuestra.


Después del prensado, el vino pasa a recipientes donde seguirá su lento proceso de acomodarse. Los residuos que hayan pasado y las levaduras muertas van decantando al fondo y a la semana se hace el primer trasiego que consiste en separar esa borra del vino. Al mes se realiza un segundo trasiego y más adelante un tercero. La idea es hacer todo de la forma más casera posible, sin los filtros de las bodegas, para que cualquiera que haga el curso pueda después elaborar vino por su cuenta.  La diferencia es que hay un conocimiento técnico que te aportan que los abuelos que hacían su patero no tenían o habían adquirido a través del ensayo y error.


El hecho de hacer el vino, de tener que esperar medio año (incluso más) para que se acomode en sus botellas, de prensar, de estar atento a si fermenta o no, etc. nos permite entender más todo lo que cuesta elaborar una botella. Hay un trabajo atrás que hay que hacer para conocer su dimensión. Es algo que ennoblece a la bebida y la aleja drásticamente de los productos industrializados elaborados con polvos y conservantes. Y si nos ponemos a pensar en cuántos siglos le llevó al hombre conocer los procesos para llegar a esta noble bebida… el respeto por el vino se agiganta.
Para difundir su trabajo, acercar al público general el proceso del cual venimos hablando y mantener viva una tradición de vino casero, el domingo 24 de abril estuvieron elaborando en la Pulpería Quilapán, en San Telmo. Abierto a quien quisiera sumarse, despalillaron a mano 300 kilos de uva y luego la pisaron. Sí, la pisaron como se hacía antes.
El año pasado ya habían hecho está Vendimia Porteña y mucha gente se acercó nuevamente para divertirse y vivir una experiencia diferente. Ese Moscatel Rosado, con algo de Criolla, se convertirá en el Vino del Pulpero de Quilapán, un lugar muy pintoresco para conocer y comprar productos fuera del circuito masivo.


Ahora viene un momento más tranquilo.  Luego de los trasiegos, la actividad en la bodega baja muchísimo.  Es hora de pensar en otras cosas como la etiqueta, aprender a sanitizar botellas o a realizar un blend.  En próximas entradas les iré contando más.






lunes, 17 de abril de 2017

#AWBdescorchaMalbec - Altos Las Hormigas, identidad del terruño

Una vez más los Argentina Wine Bloggers unimos esfuerzos para lanzar una actividad conjunta.  Como ya hicimos en diciembre, esta vez AWB descorcha Malbec para celebrar a nuestra cepa insignia en su día.  Por mi parte aprovecho para comentar los vinos de una de las bodegas más icónicas a la hora de hablar de Malbec: Altos las Hormigas.  Las nuevas añadas están increíbles y recientemente Tim Atkin lo ratificó con excelentes puntajes.  Imperdibles.

Viñedo de ALH antes de la vendimia 2017, foto de Leo Erazo

La introducción de un “viejo” catador

Mi primer contacto con los vinos de Altos Las Hormigas fue hace unos cuantos años atrás. Te hablo de cuando su etiqueta no era blanca sino amarilla y su nombre y estética todavía llamaban mucho la atención. Recuerdo que en esa época que parece tan lejana, pero de la que no deben haber pasado más de 7 años, sus vinos me gustaban sin llegar a emocionarme. Los probaba año a año y los sentía correctos, con la madera muy presente. Hasta que un año (creo que por 2012) cambiaron la forma de elaboración radicalmente y sus vinos me atraparon. Dejaron de lado la concentración y la madera para permitir vinos más frescos, más expresivos, menos pesados y con la mirada puesta en ese terruño que tanto les costó domar.
Aunque hubo “hormiguistas” de la primera hora que se enojaron con el cambio de estilo, la realidad es que desde allí no pararon de crecer y de marcar bastante la cancha. El obsesivo trabajo de suelos del equipo y su alto nivel de exigencia a la hora de sacar los vinos son los responsables. Para muestra, basta un botón, dice el viejo adagio de los vendedores de ropa: se arrancaron viñedos que estaban implantados en suelos que no aportaban nada al Malbec y no le permitían llegar a la calidad deseada. “Es todo pasión. Prácticamente no es un emprendimiento viable comercialmente” nos contó Alice Viollet, Market Manager de la bodega.
La misma Alice nos explicó que gran parte del cambio de paradigma enológico tuvo que ver con el uso de la madera, algo que ya habíamos percibido en los vinos catados. No es que dejaron de usarla sino que se pasaron a fudres de 3500 litros. De esta manera el impacto final es más sutil, aportando lo que tiene que aportar y dejando expresarse al vino con libertad.


Los vinos

Altos Las Hormigas se especializa en tintos a tal punto que no tienen blancos y el único espumoso está elaborado con Bonarda. Por lo tanto el Colonia Las Liebres Brut Rosé fue el elegido para abrir la cata. Es un espumoso sutil y frutado del que nunca sabrías con que cepa se elaboró si no leés la etiqueta. Lo elaboran en la champañera Cruzat, especialistas si los hay, de donde consiguieron un vino equilibrado y con lindo regusto.
La línea de Las Liebres se completa con Colonia Las Liebres Bonarda Clásica 2015, una Bonarda vibrante, con buen nervio y fruta. Desde hace rato que este vino es uno de mis parámetros para medir el varietal en nuestro país.
Y empezamos con la danza de los Malbec, subiendo en la escala de profundización del terroir, la exigencia a la hora de seleccionar la uva y el precio. De los viñedos propios de la bodega nace el Altos Las Hormigas Malbec Clásico 2015. Acá no hay madera, es la pura expresión de la uva, con mucha fruta y tipicidad. Al beberlo se lo percibe fresco y frutado, tal el estilo buscado desde hace unos años. Un vino comodín.
Luego los clásicos llega la línea Terroir, donde se busca expresar una región a grandes rasgos y la madera empieza a asomarse: el 25% se guarda en fudres de 3500 litros durante 12 meses. Apenas si aporta estructura y algunas notas, pero nunca llega a robarse el protagonismo. Empezamos por Altos Las Hormigas Terroir Luján de Cuyo 2015, una novedad elaborada con uva proveniente de Barrancas, al sur de Luján de Cuyo.  Comparado con el anterior tiene una fruta más madura y es más concentrado de aromas. Las violetas y las ciruelas dicen presente en este vino fácil de beber, con textura tersa y agradable. Su compañero es el Altos Las Hormigas Terroir Valle de Uco 2015 cuya uva proviene de varios viñedos de Tupungato. Se lo siente intenso, llena la boca, vibrante y con algo de esa textura que llamamos “de tiza”. Dos buenos exponentes de sus terruños.
En la línea reserva el estudio de suelos que hace Leonardo Erazo se vuelve más presente. Para elaborar el Altos Las Hormigas Reserva Valle de Uco 2014 se buscó uvas implantadas sobre suelos calcáreos. A partir de aquí los vinos tendrán su punto fuerte en boca, con aromas más austeros y esquivos que se abren lentamente en la copa. En ese sentido es un Malbec con tensión, expresivo, con una larga sensación de tiza.
Como si se fuera haciendo un zoom sobre las zonas vitivinícolas del país, la última línea de Las Hormigas se va volviendo más específica y buscando expresiones más selectas de lugares específicos. Los elegidos son el Paraje Altamira y Gualtallary, seguramente las dos zonas más apasionantes del Valle de Uco. Empezamos por Altos Las Hormigas Apellation Altamira 2015, la añada más reciente. La embotellaron hace tan poco que aún necesita unos meses para acomodarse en botella. Y hablando de tiempo, hay que dárselo en la copa también para que se muestre Altamira. Se lo siente tenso, con textura y un sabor en boca entre frutado y láctico. El regusto que deja es una belleza.
Por su parte, el Altos Las Hormigas Apellation Gualtallary 2014 está a la par en calidad y concepto. Acá hay una gran expresión de aromas donde la fruta se percibe fresca. Donde se destaca es en las sensaciones que genera al beberlo. Un vino vibrante, con la famosa tiza a full y que sigue presente mucho tiempo una vez que se fue. Este y el anterior son vinos para obsesionarse con el terroir y descubrir sus secretos.


Las conclusiones de un “joven” catador

Las Hormigas es una bodega que se especializó en Malbec y lo sigue haciendo. La búsqueda es profundizar en el conocimiento de la cepa, su expresión e identidad. Tan es así que tienen un proyecto en conjunto con viticultores franceses de Cahors (el origen de nuestro querido Malbec) para trabajar en forma similar y retroalimentarse en el conocimiento y adaptación de la uva a distintos terruños.
El punto fuerte de estos vinos está “en la boca”, es decir en lo percibimos al beberlo. La línea conductora está dada por vinos vibrantes y frescos, donde los aromas no están tapados por una máscara de roble. Además, el estudio de suelos y la elaboración con baja intervención busca cuidar la expresión local por sobre un estilo globalizado.
Sinceramente, sus vinos me gustan cada vez más y creo que podemos verlos como una clara fotografía de lo vertiginoso de la industria vitivinícola argentina reciente: el cambio de paradigma, el respeto por el lugar de origen, la profundización de una identidad.


Notas relacionadas:
El Ángel del Vino: Altos las Hormigas - Cuando la tierra habla...
Nicolás Orsini Blog: Lo que se viene en Altos las Hormigas