miércoles, 1 de febrero de 2017

Lavavajillas vs Champagne o cómo la tecnología arruina tu experiencia burbujera

Fuente: Pausa Magazine

“Fíjese como las burbujas salen todas linealmente del centro de la copa, eso habla de una muy buena calidad”, me decía el sommelier mientras me pasaba mi copa flauta en una presentación de espumosos. Había algo de cierto en sus dichos, las burbujas parecían nacer solo en el centro de la copa. Pero eso no delataba mejor calidad, ni decía nada del espumoso en sí, sino que me hablaba del detrás de escena del restaurante. Más precisamente de cómo se lavaba la vajilla.
El hecho es bastante sencillo. Es absolutamente normal que en los restaurantes y bares se utilicen lavavajillas, son más baratos que pagar a un pibe lavaplatos. El punto es que los lavavajillas utilizan detergentes y sustancias abrillantadoras que inhiben la formación de espuma. Su enjuague nunca es definitivo y los restos de esos productos químicos evitan la formación de las tan deseadas burbujas en nuestro espumoso. Por eso no se formaba un gran remolino burbujero y el sommelier decía que esa era “la elegancia” de este producto. Puro chamuyo.
“Es un vino que explota en la boca”, continuaba. Y otra vez tenía razón. Al beberlo toda esa burbuja contenida llenaba la boca. Nadie notaba lo raro de que una copa con escasa burbuja la presentara de tal manera en nuestro paladar.
¿Incrédulo? Hacé la prueba. Lavá una copa en un lavavajilla que utilice un producto abrillantador y lavá otra copa a mano con jabón y abundante agua para enjuagarla. Serví un mismo espumoso en ambas y observá cuál tiene más burbujas. No es magia, es química.
Cuando elegimos la copa flauta para servir una champaña lo hacemos porque su forma alargada y estrecha nos permite apreciar las burbujas y estas duran más que en copas de otras formas. Pero si esta no aparece estamos errando el camino.
También he escuchado el caso de quienes lavando a mano sus copas notaban que aún se seguía inhibiendo (aunque en menor medida) la formación de burbujas. El misterio se resolvió al cambiar el paño con el que se secaba las copas. Aunque trataban de mantenerse lo más puros posibles a la hora de la limpieza, por todo lo que hablábamos, el suavizante para telas con el que lavaban los paños de cocina era el culpable en este caso.
Entonces, ¿cómo lavar las copas? Hay que usar agua jabonosa o con detergente y enjuagar las copas con abundante agua tibia. A la hora del secado, usar papel de cocina o simplemente dejarlas colgando boca abajo para que escurran. Esto último nunca lo hagan sobre un paño porque les quedará olor a trapo mojado, aunque es bastante fácil de quitar. Todas las pequeñas gotas que queden marcadas producto del secado natural se pueden retirar fajinando las copas con una mezcla de agua y alcohol a partes iguales.
Parece que si queremos maximizar nuestro disfrute burbujero vamos a tener que trabajar un poco.


Ariel Rodríguez para Pausa Magazine


6 comentarios:

  1. Bueno, en realidad (para copas de champagne)se usa agua destilada con cualquier detergente, y se secan con paños de hilo, nunca de algodón o sintético.

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  2. Excelente artículo Ariel!

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  3. ARIEL:

    Sin dudas usted es un divulgador !! Excelente nota !!
    Si se me permite un breve comentario, yo cambiaría la frase "no es magia, es química" por "no es magia, es física", pues el comportamiento variable de las burbujas en relación a las características de la superficie donde están en contacto es una cuestión puramente física. En principio, no hay interacciones químicas significativas en este análisis.

    Ojalá aporte el comentario !!

    Abrazo. ROBERTO

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    Respuestas
    1. Claro que aporta mucho el detalle. Gracias por el aporte y por tus palabras.

      Abrazo

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