martes, 21 de marzo de 2017

Finca Las Payas, la guerrilla del vino


Creo que nos vimos dos o tres veces, pero me gusta hablar con Santiago Salgado. Me parece interesante su concepción del vino, se corre del mainstream y está orgulloso de su trabajo como productor casero de calidad. Inquieto, experimental, curioso, díscolo, son palabras que lo definen a él y a sus vinos.
Además, no tiene filtro y te cuenta cómo consigue la uva y el resto de sus recursos sin todo el chamuyo de otros bodegueros. Acá no hay miedo a decir que la uva se compra, se canjea o se roba (bueno, robar, lo que se dice robar no, pero si puede aprovechar la uva de un viñedo abandonado la va a aprovechar), tampoco hay mistificaciones sobre dónde se fermenta, etc. Santiago Salgado es transparente y sus “hijos” líquidos buscan serlo también.
Le gusta elaborar varietales olvidados o que forman parte de cultivos experimentales del INV para la zona de San Rafael como Gamay, Nero D’Avola, Caladoc, Croatina, Moscatel Rosado. Muchas de esas uvas siempre estuvieron ahí, entreveradas con otros viñedos y plantadas por los pioneros de la zona que a veces no sabían bien qué plantaban o, a sabiendas, las mezclaban para obtener rinde y la seguridad de que la mala cosecha de un varietal no fuera un fracaso de todo el viñedo. A esos viejos plantíos va Salgado a buscar su uva para Finca Las Payas. Casi una guerrilla de la uva.
Con motivo de un acuerdo con Vino a mi Copa para distribuir sus vinos en Buenos Aires, pudimos reunirnos una vez más con Santiago Salgado y probar sus vinos. Vayan preparando las copas porque algo seguramente van a querer llevarse.


Empezamos con su Moscato di Cardinale, tres Moscatel Rosados elaborados de distintas maneras y que suelen gustar mucho. “Me estoy concentrando en el Moscatel Rosado, porque es una uva criolla y está adaptada” explica Salgado. Moscato di Cardinale I 2016 está vinificado como blanco y muestra un perfil de aromas melosos de fruta tropical que recuerdan al Torrontés. Es apenas dulce y con interesante acidez, lo que lo vuelve un vino con elegancia. Su contraparte es el Moscato di Cardinale II 2016, cosechado en el mismo momento y vinificado como tinto. Se lo siente más rústico, más dulce y con algo de aguja. También se diferencia en aromas, tendiendo más a lo floral y miel. Para compararlos, pudimos probar también el Moscato di Cardinale III 2015, la añada anterior. Se diferencia de los anteriores en que tuvo una crianza de 6 meses en barricas de roble americano, siguiendo un camino oxidativo intencional. “Yo creo que el Moscatel Rosado se banca la barrica” dispara Santiago Salgado y agrega que “son trescientas botellas y es algo que la producción artesanal permite y la de gran escala no”. Se percibe intensamente una nota ahumada y melosa que perdura en boca y que encontró el mejor maridaje con un Camembert. Mi favorito de los tres fue el Moscato di Cardinale I 2016 por su terminación más prolija y elegante, sin embargo los otros no están nada mal y su estilo más jugado, hasta rústico, puede resultar divertido.
Como la legislación actual para vinos caseros no les permite colocar el nombre de los varietales en las etiquetas, en Finca Las Payas se las rebuscan para poder darlo a entender. Sumado a lo original de los nombres, logran etiquetas de nombres muy curiosos como el ExTinto Rosado de Mlbc. Es un rosado de sangría de Malbec (de ahí lo de ExTinto) con mucho color, intensos aromas frutados que recuerdan a frutillas, buena acidez y 13° de alcohol por las condiciones del año. Es el perfil que le gusta a su creador para los rosados.
A la hora de los tintos empieza gran parte del show de la bodega. El primero fue el Finca Las Payas Syrh + Bnrd 2014, uno de mis favoritos en esta cata. Es un corte de 50-50 de Syrah y Bonarda, una interesante y bien lograda combinación. Se impone el Bonarda en general y en boca se percibe más lo vegetal y la estructura del Syrah.


San Rafael, donde queda la bodega, es una región de Bonarda y quien sabe buscar puede encontrar viñedos de gran calidad. Santiago es un gran explorador de la zona y descubrió que lo que muchas veces estaba catalogado como Bonarda no lo era sino que se trataba de cepas similares que los viticultores pioneros introdujeron y cultivaron por recordarles a los vinos de sus tierras natales. La Croatina que vinifica para la línea Exóticos es un buen ejemplo de ello. Y si de Bonarda se trata, un interesante exponente es el Finca Las Payas Bnrd 2014. Clásica, con buena nariz frutada, boca redondeada y algo golosa. Una Bonarda típicamente sanrafaelina, “50% barricada” como le gusta decirle.
A partir de este punto pasamos a los vinos con más madera y añejamiento. Primero descorchamos el Don Nadie Mlbc 2015, que supo obtener 91 puntos del crítico Patricio Tapia y se muestra como un Malbec de típica fruta roja, frutos del bosque, redondo. “Don Nadie no tiene tradición de familia viticultora. Es una referencia a quién soy yo en el mundo de los vinos”, dice Santiago Salgado con la mirada puesta un poco en su presente y en su pasado, cuando lo dejó todo para ir a buscar una vida distinta.
El Anarco Cabernarda 2011 es uno de los que tienen etiquetas más llamativas, gustadas y significativas para el estilo de Las Payas. Son 1500 botellas (“la mayor cantidad que hice de un vino”) compuestas de un 60% de Cabernet Sauvignon y 40% de Bonarda que descansaron cuatro años en piletas. El Bonarda se impone y el Cabernet da estructura. Es algo rústico, pero no lo desmerece, con mucha expresión al beberlo y un color que se sostiene muy bien. El lema del vino es toda una síntesis de lo que venimos hablando: “sin glam – sin linaje – sin gurú – sin verso”.
El Malarriado Cbnt Franc + Gamay es un blend de cepas y añadas: 40% Cabernet Franc 2013, 40% Cabernet Franc 2015 y 20% de Gamay con un paso por barricas francesas de 9 meses. El resultado es un tinto interesante, redondo y con buena acidez, donde “lo casero” se hace bastante presente sin que sea algo malo. Con el Syrh + Syrh se procedió en forma similar, el corte es mitad y mitad de Syrah de 2009 y 2010 que pasó unos cuantos años en recipientes contenedores antes de encontrar su destino final. “Mis vinos hablan más de mí que de la añada. Son mis búsquedas”, explica el creador mientras nos sirve este último y explica cómo se puso redondo con los años, casi delicado, sin ese costado salvaje del Syrah.
Cerramos la cata probando algunos de sus Exóticos, pequeñas botellas de pequeñísimas producciones de cepas raras. Tiene Ancelotta, Nero D’avola, Croatina, Corvina, Caladoc, Verdicchio, Gamay, Dolcetto y siempre aparece algo más como un vino pasificado y otras experimentaciones que vende a pedido.
La cabeza de Santiago no para y más que crear unas líneas constantes busca profundizar en esas “búsquedas”, ir en contra de lo instituido, arriesgar. No sé a ustedes, pero a mí me gusta la gente así.




5 comentarios:

  1. Es es la gente que hace falta en este mundo del vino, por momentos aburrido y por otros directamente hipnótico. Quisiera probar todos! Hasta creo que de precio van bien no?
    Muy linda nota!
    Abrazo desde Galicia!

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    1. Sí, hace falta más gente que se la juegue. De precio están bien también.

      Abrazo

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  2. Muy buenos los vinos, o más bien las búsquedas del quía (seamos sinceros, algunas les salen y otras no).

    Fui a dos de sus degustaciones, una en lo de Musu y otra medio fallida en Pulpería Quilapán (San Telmo). Siempre muy didáctico, abierto a los intercambios, sin verso (no elude los temas más ásperos, trata de contestarte exactamente lo que le preguntás) y directo al grano. Me quedé con ganas de probar algunos de sus vinos más exóticos, ya quesolo pude pegar una botellita del Nero D'Avola.

    Espero que sea más fácil comprarle ahora que tiene nueva distribución, porque eso me pareció el punto flojo de sus catas. En lo de Musu no alcanzaban las botellas y a Quilapán directamente no llevó nada para vender, fue el final más anticlimático de la historia.

    Buen artículo, saludos.

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    1. Los bemoles de que todo sea a pulmón. Coincido que algunos vinos son más logrados que otros y el tema de la distribución le jugaba en contra. HAcer tanto trabajo y que después no se consigan los vinos o haya que hacerlos venir desde San Rafael le jugaba en contra. Ahora con las chicas de "Vino a mi copa" va a mejorar mucho.

      Saludos y gracias por el comentario

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  3. Excelente nota! Coincido con la irregularidad de los vinos se Santiago pero hay algunos de ellos q me encantan. Y sin tanto verso sobre la elaboración y los descriptores de los vinos. Tal vez Santiago y el loco Brennan sean los originales no? Abz

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