lunes, 6 de marzo de 2017

#QueSeCepa Chardonnay, Reina de Corazones

Chardonnay en la bodega Costa & Pampa, enero de 2017

Los Argentina Wine Bloggers decidimos lanzar una nueva movida conjunta.  En este caso #QueSeCepa, donde cada uno de los integrantes analiza y recomienda un varietal.


El Chardonnay o la Chardonnay es la uva blanca para vinificar más plantada del mundo y la tercera en nuestro país, detrás del Torrontés y la Pedro Ximénez. Es tan famosa y reconocida que casi no tiene sinónimos y ha dado lugar a algunos de los vinos más aclamados del mundo, como los Montrachet o Chablis. Según Jancis Robinson parte del éxito de esta uva se debe a que es relativamente fácil de beber, con “un encanto exuberante” y baja acidez. Debemos agregar que es la base para gran parte de los espumosos que consumimos y que es una de las variedades blancas que mejor soportan la madera y que puede ganar mucho con ella.
Su fama, sus características y su encanto la han vuelto la reina de las uvas blancas, así como el Cabernet Sauvignon es el rey de los tintos. Por eso el consumidor identifica rápidamente sus nombres en las góndolas y busca la seguridad del producto reconocido. También por eso todos quieren tenerla en su portfolio de vinos, pero siendo sincero no a todos le sale tan bien.
Si bien es bastante sencilla de cultivar, la Chardonnay toma muy fácilmente las características del terruño y eso puede ser un problema para algunos productores. Querer enmascarar el suelo, el clima o las elecciones de cultivo con madera puede empeorar las cosas, por eso para muchos enólogos es una de las pruebas de fuego a superar para ser un experto.
En nuestro país conviven muchos estilos de Chardonnay. El de fruta tropical y gran peso en boca como se aprecia en las zonas de Luján de Cuyo y NOA; el fresco y más lineal de Valle de Uco; el juvenil de la Patagonia; y un largo etcétera y excepciones que dependerán de cuándo se cosechen las uvas y si tienen crianza. Algo que sí se vuelve más extensivo es la tendencia del consumidor de buscar Chardos más frescos, escapándole al cuco de la acidez, con sabores y aromas menos oxidados, propuestas más jugadas y aceptando pagar más por vinos excepcionales y escasos.
Las bodegas escuchan mucho más a los consumidores de lo que creemos, por eso es una de las industrias más dinámicas de nuestro país y se vuelve difícil seguirle el ritmo. Para conocer el mercado internacional oyen las opiniones de los expertos extranjeros y ya Jancis Robinson, Tim Atkin y Patricio Tapia han advertido el potencial latente de los Chardonnay argentinos. Para ellos hay que explotar la mineralidad y acidez de zonas como Gualtallary.
En las líneas de precios bajas y medias nos encontraremos con vinos de gran frescura, buena acidez y mucha fruta. Subiendo en el rango de precios la madera empieza a hacerse presente y nos encontramos con Chardos untuosos y notas de miel, pero sin perder frescura. No debemos olvidar cómo copia el terruño esta uva, por eso no será fácil hallar vinos iguales ni podremos pedirles a todos lo mismo.
Una posible selección de estilos, zonas y bodegas podría ser la siguiente:
El 505 Chardonnay, de bodega Casarena es simple, vibrante y de muy buena relación precio/calidad. En ese competitivo rango de precios también podemos optar por el Clara Benegas Chardonnay que guarda el secreto de tener un pequeño porcentaje de Sauvignon Blanc que le da un tono salvaje. Y si te animás a explorar nuevas zonas no podés dejar de sorprenderte con el Desierto 25 Chardonnay un vino de La Pampa con mucha tipicidad, fruta y buena acidez.
Subiendo en la escala de precios, podríamos pensar en el Felino Chardonnay de Viña Cobos, que en su añada 2015 no incorpora madera, o el Rutini Colección Chardonnay que me ha sorprendido más de una vez. Para explorar senderos más extremos te recomiendo buscar los chardo que hace Matias Michelini o Giuseppe Franceschini, bien filosos.
Finalmente, si querés probar los mejores Chardonnay argentinos, los que han sabido granjearse los más altos puntajes y elogios, debés probar el Catena Zapata Adrianna Vineyard White Stones o Catena Zapata Adrianna Vineyard White Bones, vinos que han rozado los tan ansiados 100 puntos en un país de notoria tintocracia.



10 comentarios:

  1. Victor Beascochea6/3/17 11:28

    Muy buena nota! me copa la movida de las cepas de los blogueros!
    Invito en el rango del Desierto 25 a probar el Verum Chardonnay 2015 de Bodega del Río Elorza de Río Negro! salú!

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    1. Hola Victor, gracias por tus palabras.
      Hace rato que no pruebo los Verum, pero los recuerdo como vinos muy buenos. Tengo que volver sobre ellos.

      ¡Salú!

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  2. Lindo repaso de las distintas variantes que ofrece el Chardo argentino, con buenos ejemplos de cada estilo. Yo cada vez mas los prefiero frescos que untuosos y en ese estilo extraño, mucho, el Pulku de David Bonomi.
    Abrazo Ariel

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    1. Ángel,
      yo también tiro más para ese estilo, aunque en la línea de Chardonnay con madera hay nuevos jugadores cada vez más interesantes.
      Abrazo

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  3. Muy buena nota Ariel ! y a pesar que no es mi cepa blanca preferida me daré una vuelta por el "casi patagónico" Desierto 25 Chardonnay.
    Abrazo

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    1. Jaja, no te me pongas fundamentalista. Está bastante bien ese Chardo pampeano.

      Abrazo

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  4. Desierto 25 - Chardonnay 2015

    Hoy lo volví a tomar y cada vez me resulta
    un vino, mejor y mejor..!!

    Todas las uvas de la bodega me gustan mucho
    y además -y también- porque a mi padre, nacido en
    Gral. Pico "La Pampa" (como le gustaba "aclarar")
    seguramente hoy, se hubiese "ensanchao" con los
    Vinos Pampeanos..!!

    Saludo Cordial, Ariel.!!



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    1. ¡Me imagino! Una provincia impensada para hacer vinos y que encima les salgan tan bien debe ser un orgullo para todos los pampeanos.

      Abrazo

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  5. Linda nota, ARIEL !!
    Como usted sabe, bien "cortita y al pié"...

    Coincido en lineas generales con tus recomedaciones. Agregaría dos rarezas que valen la pena: Revolver Chardonnay 2015 (Gualtallary) y Laborum Chardonnay 2015 (Salta).

    Confieso que era una uva que me encantaba cuando me inicié en el mundo del vino, pero de un tiempo a esta parte me empezó a aburrir. Salvo escasas excepciones, la mayor parte de los "Chardo" que pruebo en gamas bajas y medias me parecen iguales y "con poco gracia". En las gamas más altas me empiezan a seducir un poco más, donde la frescura y acidez se hacen presentes...

    Creo que vienen nuevos tiempos para esta uva, que espero me vuelva a enamorar !!

    Un abrazo enorme.
    ROBERTO

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    1. Roberto,
      no puedo dejar de coincidir con vos. Si queremos algo diferente tenemos que ir por pequeñas producciones o subir el precio. El resto está en una zona de confort que ya nos empezó a aburrir, con muchas excepciones, por supuesto. Sin embargo, se ven cambios en el horizonte. Crucemos los dedos.

      Abrazo

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