martes, 11 de julio de 2017

¿Vino de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vinos

Viñedos de Montmartre.  Foto vía: Wikimedia Commons

París: el viñedo secreto
Que Francia es el sinónimo del vino lo sabemos todos, pero que se produzcan vinos en el centro de París es algo que muy pocos saben y muchos menos disfrutan.
En tiempos de los romanos las colinas del actual barrio de Montmartre estaban plantadas con viñedos y de allí salían vinos para abastecer a la incipiente París. Con el crecimiento de la ciudad y el desarrollo de zonas más aptas, los viñedos fueron desapareciendo hasta casi no quedar vestigios de ellos. Sin embargo en 1930 un grupo de artistas decidieron rescatar el último viñedo de París, de escasos 1556 metros cuadrados. De allí salen cada año 1500 botellas de medio litro de Gamay y Pinot Noir que se venden en su propia fiesta de la vendimia. Las botellas vienen con dibujos de artistas locales y el dinero recaudado tiene fines benéficos.


Foto vía: Travel to Thailand

Tailandia: cosechando a lomo de elefante
La planta de la vid puede crecer prácticamente en cualquier clima. Nosotros la estresamos para que dé mejores uvas, pero en un ambiente tropical puede dar dos o tres vendimias anuales. A los tailandeses eso no los preocupa y desde hace unos 20 años están apostando fuerte por vinos de calidad.
Tailandia es un país principalmente cervecero, pero se hizo una fuerte inversión y se llevó a enólogos europeos para que los asesoren. Saben que no pueden competir con los grandes vinos del mundo, pero han logrado alcanzar una calidad altísima para el sudeste asiático y sus vinos se sirven en Thai Airways y reuniones de jefes de estado.
Las cinco o seis bodegas existentes eligieron las alturas de las montañas para ganar amplitud térmica y plantaron principalmente Chenin Blanc, Syrah y algo de Tempranillo. Gran parte de su éxito se debe al turismo que recorre las bodegas, en especial en época de la vendimia que se hace a lomo de elefante o en bote porque muchos viñedos son pequeñas “islas”.

Foto vía: Flickr

Japón: el paciente silencio oriental
Los nipones ya hacen whiskys de calidad internacional, no era de extrañar que se tiraran a hacer vinos, más sabiendo que el país abarca las latitudes de toda España y Francia.
Lo que muchos no saben es que la planta de la vid se conoce en Japón desde hace unos mil años y llegó allí desde el Caúcaso a través de la Ruta de la Seda. Esas cepas sin identificar se habrían mezclado con variedades locales y así nació la Koshu. Se trata de una uva blanca que se cultiva en la Prefectura de Yamanashi, al sur de Tokio. Los vinos Koshu (el estilo se llama igual que la uva) son dulces y delicados, ideales para acompañar su gastronomía. Durante años se los consideró de baja calidad fuera de Japón, pero la crítica norteamericana empezó a poner un ojo sobre ellos y han recuperado el lugar que parecen merecer.

Coddington vineyard, Inglaterra. Foto vía: Wikimedia Commons

Inglaterra: a merced del cambio climático
La mención de Inglaterra en esta lista no debería sorprenderlos. Los primeros viñedos los plantaron los romanos que sembraron todo Europa con sus uvas. Pero a pesar de poseer buenos suelos y una gran afición por el vino, los viñedos ingleses prácticamente desaparecieron hacia la Primera Guerra Mundial cuando fueron dejados de lado para sembrar granos. Los viñateros ya venían castigados por malas políticas impositivas y el hecho de estar a merced de un clima difícil.
En 1952 John Edginton volvió a plantar vides en Inglaterra y a experimentar cuál era la mejor forma de llevar sus viñedos. Fue un pionero que luchó contracorriente, pero su ejemplo cundió y para la década del 70 hubo un boom de plantaciones que llegaron al pico de 400 viñedos en los años 80. Aunque muchos desaparecieron hoy se registran unas 1500 hectáreas.
El empujón más reciente para los vinos ingleses llegó con el siglo XXI: el aumento de la temperatura global mejoró drásticamente las condiciones de producción. Por otra parte los mismos ingleses están interesados en el vino local y sobre todo en sus sparkling wines que ya se están colocando entre los mejores de Europa.

Uvas en Rift Valley Winery, Naivasha, Kenya. Foto vía: Kenya Wines

Kenia y Ecuador: vinos entre dos hemisferios
Termino la serie con una yapa, pero de latitudes y características similares. El ecuatoriano Guillermo Wright pensó que “si se podía cosechar uvas de mesa, también era factible obtener uvas de vino” y decidió arriesgar una pequeña parcela de terreno con variedades que funcionaban bien en Brazil y Argentina. Efectivamente las plantas se adaptaron tan bien que tienen dos vendimias anuales. Es que el clima tropical hace que la planta crezca de manera desmesurada y tienen que hacer grandes esfuerzos para controlarla. Tan mal no les está yendo, su vino Enigma ganó una medalla de oro en Vinandino 2009, concurso que se celebra en nuestro país.
A los keniatas las cosas les iban un poco peor. Además del clima enfrentan inconvenientes como las plagas y la ausencia total de cultura vínica que llevó a los medios locales a hablar de “Cabrenet Sourvignor”, “Chardonney” o “Cheny Blanc”. El giro lo dio el enólogo sudafricano James Farquharson que llegó a las orillas del Lago Kaivasha en 2007 y ya para 2010 producía 88.000 botellas de un vino decente. Su secreto era el savoir faire aprendido al sur del continente.



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