martes, 18 de julio de 2017

A resguardo de los Aliados y de los Nazis


Cuando a principios de 1945 las tropas Checoslovacas se iban haciendo con el control de su país muchos checos que habían colaborado con el régimen nazi huían temiendo represalias y castigos. Los propietarios del castillo de Becov Nad Teplou se contaban entre ellos y no querían que algunos objetos preciosos que atesoraban cayeran en manos soviéticas o americanas así que los escondieron antes de huir a Bélgica.
Durante 40 años los tesoros de los Beaufort-Spontin permanecieron ocultos en la capilla del castillo hasta que un cazador de tesoros norteamericano pidió permiso al gobierno de la Checoslovaquia comunista para hacer una búsqueda en el lugar. Las autoridades iniciaron un rastrillaje del lugar antes de que llegara el investigador y descubrieron uno de los tesoros más importantes del arte medieval: el relicario de San Mauro. Como diríamos por estos lares, levantó la perdiz y se quedó sin el tesoro.
Sin embargo, había algo más en ese sótano que la policía soviética despreció y puso en unas cajas: 133 botellas de vino del siglo XIX. Las botellas permanecieron “enterradas” unos 30 años más, hasta que en mayo de este año fueron nuevamente halladas y anunciada su puesta en subasta.
El tesoro es quizá menos importante que el relicario del que hablábamos pero cualquier enófilo quedará impresionado ante los nombres: Château d’Yquem 1896, Pedro Ximénez 1899, Corton Charlemagne 1892, Oportos de la misma época y las tres últimas Château d’Yquem 1899 de las que se tenga conocimiento. El valor asciende al millón de dólares y los vinos, probados a través del sistema Coravin que permite extraer líquido sin abrir las botellas, están en grandes condiciones.
Distinta fortuna siguieron los vinos que se encontraron en la casa de Tim Woodall, un inglés de Saffron Walden, Suffolk. Haciendo algunos arreglos en su jardín se vio de pronto frente a una pieza de artillería sin explotar de la Segunda Guerra Mundial. Rápidamente dio aviso a la policía y la brigada antiexplosivos hizo una detonación controlada para terminar con la amenaza. Mientras tanto Mr. Woodall seguía los pormenores que se sucedían en su jardín a distancia prudencial. De repente uno de los miembros del escuadrón avisa por radio que al estallar el artefacto quedó al descubierto un antiguo refugio antibombardeos, muy comunes en los jardines británicos durante la guerra. Para sorpresa de todos dentro del bunker había gran cantidad de vinos franceses de la década de 1930, pero el peculiar hallazgo no venía solo. También quedaron al descubierto otras dos piezas de artillería que debían ser destruidas inmediatamente. La prioridad era detonarlas, así que se lo hizo sin demoras provocando el derrumbe del refugio y la destrucción de todas las botellas.
Dudo mucho de mi suerte para hallar vinos enterrados u olvidados en el sótano de la casa de mis abuelos, pero por las dudas voy a pegar una ojeada más atenta. A lo sumo conseguiré un rico vinagre con sabor a otra época.



2 comentarios:

  1. Hola Ariel. . .

    Mi título -y con todo respeto- hubiese sido:
    A resguardo de los Aliados y del Ejército Alemán

    El soldado "bebedor", no luce esvástica. . .

    La otra "palabreja" y su significado político,
    que tanto daño le hizo a La Humanidad toda,
    me resulta un poco, un poco-mucho. . .

    Más allá y más acá -de alguna manera-
    todos fuimos víctimas.-

    Saludos Estimado Ariel.!!

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    Respuestas
    1. Hola Jorge,
      es que la nota habla de gente que escondió vinos del ejército nazi. La foto (que es meramente ilustrativa) es un soldado alemán en la Segunda Guerra Mundial tomando vino francés. Y, aunque se ve algo borroso, tiene la esvástica en el casco.
      Espero que no te hayas sentido ofendido por el título.

      ¡Saludos!

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