domingo, 31 de diciembre de 2017

Lo más leído de 2017 en Vinarquía


Es el último día del año, ideal para hacer un repaso de lo que más se leyó entre las notas salidas en 2017.  Como siempre, es sorprendente la diversidad.

1- Finca Las Payas: la guerrilla del vino: A Santiago Salgado lo sigo desde Cemento (?) y cuando vino a Buenos Aires no podía dejar de probar todos los vinos que hace este "loco lindo".
2- #QueSeCepa Chardonnay: Reina de Corazones: la historia y características de la uva blanca más plantada y noble en la primer movida del año que hicimos con los Argentina Wine Bloggers.
3- ¿Vinos de dónde? 5 lugares que no sabías que producen vino: ¿París? ¿Tailandia? ¿Kenia? Pasá y sorprendete
4- Vinos para tomar (y pensar): Hay vinos que conjugan su amabilidad y te dejan pensando.  En la nota, un clásico frente a un moderno, dos formas de concebir el vino que logran el mismo efecto.
5- El hilo rojo del Malbec: hay un Malbec para cada uno, solo hay que seguir el hilo que nos une desde siempre
6- #AWBDescorchaMalbec Altos las Hormigas, identidad del terruño: un repaso por la actualidad de Altos Las Hormigas para festejar el Día del MAlbec
7- Historias del Champagne I: hay tantas historias como burbujas en una botella.
8- A resguardo de los Aliados y de los Nazis: historias de vinos que se salvaron de la guerra.
9- Vinos económicos que sorprenden: Bravío 4 Continentes y Vendimiario, dos nuevas líneas que sorprenden y son amigables con el bolsillo.
10- Vinarquía en la Premium Tasting (1ra parte): Primera parte de mi paso por "la Premium" con un repaso por los talleres especiales




sábado, 23 de diciembre de 2017

Visitamos Bodega Chandon, hogar de las burbujas

Chandon Argentina

Cuando en 2013 alcanzamos la meta de producir una botella per cápita, nos dimos cuenta de que el espumoso argentino había logrado encontrar su lugar. Ya no era algo que se reservaba para las fiestas de fin de año, casamientos y cumpleaños, descubrimos su versatilidad para acompañar con la comida, su amplio mundo y su toque delicado. Claro que no fue una cuestión de hacer botellas y que la gente compre, hubo un proceso de crecimiento como consumidores y también en la calidad general del producto.
Entre los responsables de esto no podemos negar el rol que cumplió Bodegas Chandon. Desde aquel lejano 1958 cuando la bodega perteneciente a la firma de lujo LVMH (Louis Vuitton-Moët-Hennessy) decidió invertir por primera vez en viñedos fuera de Francia hasta hoy, se ha convertido en la líder indiscutible en la elaboración de espumosos de alta gama en nuestro país. Conseguir equilibrar la difícil ecuación de calidad y cantidad es uno de sus grandes logros y uno se da cuenta cabal de esto al recorrer su bodega. Paseando entre enormes tanques de acero inoxidable, el Director Hervé Birnie-Scott nos decía que “cada uno vale lo que una Ferrari” y entonces entendimos que para lograr hacer lo que hacen se necesita mucha inversión.


El enólogo Gustavo Sánchez nos explicó que inicialmente las líneas más bajas de Chandon se elaboraban “prácticamente con lo que había”, UgniBlanc, Semillón, PinotNoir de Maipú. Poco a poco se fue ajustando la selección de uvas hasta lograr lo que querían y hoy siempre trabajan con las mismas fincas. Para la alta gama de la bodega las uvas provienen de los viñedos más elevados ya que aportan frescura, fineza y complejidad.
Junto a Gustavo Sánchez hicimos una recorrida por los productos de Chandon y pudimos reconocer las diferencias y estilos particulares. Consultado al respecto de cómo veía él los distintos métodos de elaboración de espumosos nos dijo que “el Charmat mantiene la fruta, el Charmat Largo le da cremosidad y el Champenoise, complejidad”. De esta manera se entiende el camino buscado en cada línea de elaboración.
Empezamos la cata con el Chandon Extra Brut de toda la vida. El corte es un 60% Chardonnay y 40% Pinot Noir que pueden llegar a variar en algunos años para mantener un estilo constante. Se lo elabora mediante el método charmat lungo o charmat largo, cuya segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable. Su burbuja es fina y sus aromas recuerdan a las peras, el ananá, algo de la fruta roja del Pinot Noir y un detalle de bizcocho. Lo notamos balanceado, largo y con una sensación de refrescante acidez final. Un todo terreno que siempre cumple.
Con el Chandon Brut Nature hay un salto de calidad y varios coincidimos en que es uno de esos secretos a voces. El argentino compra el Extra Brut casi por inercia, pero por prácticamente el mismo precio este producto lo supera. El secreto está en las uvas de Valle de Uco, “la mayor altitud nos permitió sumar tiempo de contacto con las levaduras” explicó Gustavo Sánchez. Este detalle le aportó complejidad, tostados y fruta. Hay una mayor acidez, cremosidad y un final más largo con un regusto agradable. Con unos blinis de salmón o todo un plato de pescado va espectacular.


Luego pasamos a la línea Baron B, todo un clásico de la alta gama argentina. El nombre es en honor al barón Bertrand de Ladoucette, primer presidente de la filial local de Moët & Chandon y quien fuera el pionero en ver el potencial de nuestro país para consumir y producir este tipo de vinos. En esta línea de vinos utilizan la uva proveniente de los viñedos más altos, entre 1450 y 1600 metros sobre el nivel del mar y la elaboración se realiza con el método champenoise de segunda fermentación en botella.
El primero que probamos fue el Baron B Cuvée Spéciale Extra Brut, en cuya composición hay un poco más de Chardonnay que Pinot Noir. El contacto con sus lías (en la segunda fermentación en botella) es de unos 18 meses, lo que da aromas más complejos de frutos secos, cítricos y un aromita a “bizcocho Canale”. Es un espumoso muy logrado, balanceado y sin aristas, cremoso, de buena acidez y largo final. De esos para momentos especiales.
El cierre de lujo estuvo a cargo del Baron B Cuvée Millésimé Brut Nature 2014, un con poca azúcar y una crianza sobre lías de 36 meses. Sus aromas abarcaban un gran rango donde la fruta cítrica se conjugaba con las notas de bizcocho (incluso un fugaz café). La acidez está bien marcada, pero compensada por un regusto cremoso. Largo y redondo, es una joyita para descorchar junto a platos finos como ostras o trucha con salsa ácida.
Al venir probando uno tras otro, fuimos descubriendo las sutiles diferencias que los separan y también el hilo conductor que los hermana. Son espumosos de elaboración cuidadosa, donde la tecnología y la experiencia ayudan a hacer grandes volúmenes sin perder calidad. El resultado final se nota en la copa: delicadeza, expresión y constancia.

Chandon Baron B



martes, 5 de diciembre de 2017

Vinos económicos que sorprenden

Puedo decir que 2017 fue un año movidito en cuanto a nuevos lanzamientos y, en lo personal, con tan poco tiempo para ir a catas que me está costando seguirle el ritmo como lo venía haciendo.
Incluso al blog lo tuve un poco descuidado en estos últimos meses aunque sigo escribiendo muchas notas para Pausa Magazine y el Borderío Magazine.  Ahora, ya un poco más liberado de algunas cuestiones laborales puedo sentarme y actualizar el blog. ¡Tengo tanto por contar!
Como les decía más arriba, fue un año intenso en cuanto a lanzamientos vínicos, lleno de novedades y gente que se quiere sumar con propuestas innovadoras. Entre los vinos que me sorprendieron por su propuesta hubo dos líneas que salieron en la gama de alrededor de los $100, un nicho competitivo donde la innovación suele caer solo en hacerlos más dulces.

Foto: Vinarquía

Importados para el día a día

Los Bravío Cuatro Continentes deben haber sido una de las novedades que más me llamaron la atención en la siempre dinámica industria del vino local.
Cuando los compartí en las redes sociales, varios amigos del vino me preguntaban y hasta dudaban de su origen. La ecuación de vinos importados, económicos y ricos no cerraba. Sin embargo, el equipo de Bodega Uxmal fue a esos países de origen para obtener la muestra más representativa posible de un vino de la zona.
Por supuesto, no podemos esperar un Sassicaia, un Penfolds o un Ribera del Duero Gran Reserva, pero la propuesta es muy interesante para abrir el paladar a sabores de otras latitudes. En este sentido, los Bravío Cuatro Continentes son una buena puerta de entrada, vinos económicos, bien hechos y que nos permiten tener una pequeña aproximación para ver qué pasa en otros horizontes.

Bravío Cuatro Continentes Sudáfrica Red Blend 2016. Está elaborado en un 80% con Pinotage (típico de Sudáfrica) y 20% Cabernet Sauvignon, ambos de la zona de Breede River Valley. Me decanté a empezar por este porque me tiraron el dato de que iba bien para acompañar el asado y no falló. Es frutado, con toques ahumados, tiene un cuerpo medio, con taninos marcados y una acidez medio-alta. Claramente lo tiene todo para acompañar las carnes asadas. Como dato final agregaría que tardó unos 20 minutos en abrirse y mostrar todos sus aromas.

Bravío Cuatro Continentes Argentina Red Blend 2016. Lo probamos en el mismo asado y se portó como un argentino de ley. El corte tiene un 70% de Malbec, 20% de Bonarda y 10% de Syrah que la bodega indica provenientes de Tupungato, Luján de Cuyo y Rivadavia (supongo que ese orden corresponde a cada cepa también). Acá estamos en una zona de confort y es el que tiene que sostener la bandera nacional para esta gama de precios, haciéndolo bien. Al agitar la copa cada varietal puede percibirse claramente, lo que es un buen ejercicio para los que recién están metiéndose en el tema. La fruta roja fresca y las especias se repiten al paladar, donde el vino tiene una entrada apenas dulzona. Es bien frutado, redondo y largo.

Foto: Vinarquía

Bravío Cuatro Continentes España Red Blend 2016. Este corte fue hecho con dos cepas bien representativas de España: Tempranillo (90%) y Garnacha (10%), ambas de Albacete. Es un vino de pura fruta fresca roja como cereza y grosella, más un toque de especias y algo de tabaco. En boca es ligero, con acidez bastante marcada y estructura de taninos notorios. Al beberlo se lo siente algo corto, lo que lejos de ser un problema en un vino así se justifica porque está pensado para acompañar la mesa diaria. Lo disfrutamos mucho con una picada y unos sándwiches de bondiola.

Bravío Cuatro Continentes Australia Red Blend 2016. La uva proviene de Hunter Valley y, como no podía ser de otra manera, es un blend con mayoría de Syrah (80%) y el aporte de Cabernet Sauvignon y Merlot. Su estilo es altamente especiado y herbal, con un fondo de fruta madura. Al beberlo entra amable, hasta dulce, y repite esos sabores especiados. Cierra con un largo final, quizá el más largo de toda la línea. Ya en su nota, Logia Petit Verdot tiró unas sugerencias de maridaje y seguí su consejo: tacos caseros.

Bravío Cuatro Continentes Italia Red Blend 2016. Este es el tío freak de la familia. Un blend toscano que integra un 90% de Sangiovese con un 10% restante de Cabernet Franc. Es el de aromas más raros, de fruta roja ácida, granada y especias. Es un tinto liviano y agradable, con sabores terrosos y frutados. La sugerencia de pastas de la bodega no me parece nada mala si son livianas.

¿Un ranking? Sudáfrica, Australia, Argentina, España, Italia, con una mitad de tabla bastante peleada.

Afortunadamente estamos viendo cada vez más vinos del mundo en la góndola local. Están aquellos que cotizan muy alto y otros que se acomodan en segmentos bastante competitivos. Si me paro del lado del consumidor, no podemos menos que aplaudir la llegada de vinos de todas partes del planeta. Con el desembarco de estos nuevos productos podremos ampliar nuestro paladar, nuestro horizonte de conocimientos y ver qué pasa en otras partes del mundo.

Foto: Vinarquía

Vinos solidarios

Otra propuesta innovadora, en parte por su contenido y principalmente por su concepto, fue la de Vendimiario. Es una nueva línea de Bodegas Esmeralda que representa a cada provincia vitivinícola (en ese sentido va a seguir creciendo en etiquetas) y tiene una finalidad solidaria porque una parte de cada botella vendida se dona para el fortalecimiento de las escuelas rurales. Las donaciones se realizan a la Fundación Ruta 40 – Educación Rural en Argentina, una ONG que contribuye al desarrollo de las escuelas rurales para promover la igualdad de oportunidades educativas. “La idea, además de hacer algo solidario, fue hacer algo federal que represente, dentro de la enorme variedad de sabores que hay en cada región, algo de cada provincia” nos explicó Gastón Pérez Izquierdo, Gerente General de la bodega.
El nombre y la imagen de esta nueva línea refieren al primer mes del calendario republicano francés, que comienza con el equinoccio de otoño, dura 30 días y coincide con la época de la vendimia. “El uso del calendario republicano nace con la Revolución Francesa y fue ampliamente adoptado y promovido por las clases obreras agrícolas e industriales que buscaban una transformación”, explica Pérez Izquierdo y agrega que “aún hoy los obreros de la viña europea llaman vendimiario al mes de la cosecha”.

Vendimiario San Juan 2017. Es un blend elaborado con un 70% de Syrah y 30% de Bonarda con un toque de madera. Sus aromas van para el lado de la mermelada, las especias y una nota de vainilla. Liviano y versátil, es ideal para la mesa diaria y la variedad de platos que ofrece. Me sorprendió gratamente.

Vendimiario La Rioja 2017. Proviene de viñedos riojanos de Vichigasta y Malligasta y se compone en un 40% por Bonarda, 30% Syrah y 30% Cabernet Sauvignon. Sus aromas van también para el lado de la mermelada y las especias, pero me parece que lo más destacable aparece al beberlo. Es sabroso y balanceado para un vino de esta gama, con una buena acidez que acompañará salsas y suficiente estructura para carnes.

Vendimiario Mendoza 2017. Este complejo corte proviene de las zonas tradicionales de Mendoza y se compone de un 55% de Malbec, 20% de Bonarda, 20% de Syrah y 5% de Merlot, siempre con un toque de madera, que en este caso es 60% de roble americano. Sus aromas van para el lado de la ciruela y algunos toques avainillados. Se lo siente balanceado y con un estilo que encaja bien para el asado dominguero.