lunes, 24 de junio de 2019

Historia del Negroni: 100 años no son nada


Los cocteles clásicos de vieja escuela son inmortales y suelen combinar ingredientes simples, pero pulidos por el paso del tiempo para terminar logrando la perfección. Tienen un halo mágico y son también los que los habitués de las barras más han probado. Por eso no es raro encontrar en las redes sociales debates sobre, por ejemplo, el Martini perfecto o qué bartender hace el mejor Old Fashioned. Son cocteles con pocos ingredientes, pero donde el consumidor se pone quisquilloso hasta el punto del snobismo.
En los últimos años se dio en nuestro país un resurgimiento de la coctelería que, cruzada por la restricción de las importaciones, se apoyó mucho en los bitters y vermouths. Los tragos de la vieja escuela se vieron beneficiados y el Negroni volvió con brillo propio y como santo y seña de muchos bares.
Aparentemente el coctel fue creado en 1919 a pedido del dudoso Conde Camillo Negroni. Este hombre, habitué del Caffe Casoni tenía como trago favorito el Americano (una parte de Campari, una parte de vermouth rojo y un toque de soda), pero estaba buscando una versión más fuerte. El barman Fosco Scarselli fue quien tomó la posta y bajo las direcciones del Conde reemplazó la soda por gin. El detalle final se lo dio con una rodaja de naranja en vez del típico limón del Americano. Y nació uno de los grandes clásicos.
El Negroni gustó tanto que se popularizó rápidamente y para que se den una idea de lo que hablo, la familia fundó la Negroni Antica Distilleria en Treviso, Italia, y produjo una versión lista para consumir de la bebida, vendida como Antico Negroni 1919. Con la fama llegó la controversia (siempre pasa) y los descendientes del General Conde Pascal Olivier de Negroni pusieron en duda la versión florentina al decir que su antepasado había inventado el cóctel en 1857 en Senegal.
Dejando de lado el debate sobre su origen, para la Asociación Internacional de Bartenders el perfecto Negroni se prepara mezclando partes iguales de gin, vermouth rojo y Campari. Para ser más precisos, 30 mililitros de cada uno y adornando el vaso con una rodaja de naranja. Se sirve en un vaso corto, conocido mundialmente como vaso Old Fashioned, otro clásico del que vamos a hablar próximamente. Finalmente, dos recomendaciones: primero, está bueno tener refrescadas las bebidas para que no se derrita pronto el hielo y quede aguado (un Negroni no debería quedar aguado); segundo, usar ingredientes de calidad.
Si llegan ir a Florencia busquen el Caffè Roberto Cavalli, sobre la Via de Tornabuoni, y tómense allí un Negroni. Aunque ha cambiado el nombre, sigue siendo el lugar de nacimiento del coctel y esa es parte de la magia. Si te asalta la duda de porqué es tan perfecto algo tan simple, deberías recordar las palabras de Orson Welles: “los bitters son excelentes para tu hígado, el gin el malo es para ti. Pero se balancean entre sí”.



martes, 4 de junio de 2019

Las Perdices sale a explorar


El año pasado, la reconocida Viña Las Perdices lanzó una nueva línea de vinos bajo el nombre Exploración con la intención de adentrarse en nuevas zonas vitivinícolas. Fiel a su estilo inquieto y constantemente a la busca de nuevas variedades, arriesgaron a una línea premium subida a la tendencia de los microterroir de la que ya hablábamos en una nota anterior.
Realmente estas exploraciones son dignas de aplaudir por varias razones. Por un lado así se muestra la diversidad que tiene nuestro país. Contamos con zonas gloriosas y otras invisibilizadas detrás un blend, a la vez que pequeños sectores con grandísimo potencial terminan en vinos genéricos porque esos viñateros deben vender la uva a quién quiera comprarla. Y ni hablar de los sitios que no tienen un nombre prestigioso y que si no fuera por esta búsqueda seguirían siendo ignotos.
Por otra parte estas búsquedas muestran el respeto del enólogo y de la bodega por el lugar de origen. Decir Valle de Uco ya no nos alcanza a los consumidores inquietos y, cualquiera sea la región, generalizar bajo un amplio paraguas no le hace justicia a aquellas zonas que aportan buena cantidad de uva de alta calidad.
Finalmente, contra eso de “dejar que el terruño se exprese” o la baja intervención, creo que estas nuevas búsquedas requieren un trabajo a conciencia del equipo técnico de las bodegas. Llegar a demostrar qué es Gualtallary, Molinos o Chapadmalal requiere una experiencia acumulada de años de labor, observación, prueba y error. Porque cosechar en San Juan a principios del año no es lo mismo que esperar hasta marzo; ralear una vid, regar por goteo o usar un clon determinado también influye en el producto final; entonces, lograr la “expresión” de un lugar es también una búsqueda.
El año pasado Viña Las Perdices decidió salir de su zona de confort e ir más allá de los límites de Agrelo. Reconocer, potenciar e investigar nuevas zonas y estilos es un poco su búsqueda, por ahora centrada en un blanco y el consabido Malbec, pero ya se rumorean nuevas cepas.
“En el comienzo vimos que habían productores, o pequeños minifundios, que estaban un poco relegados porque le entregaban las uvas a las grandes bodegas y tenían algunos inconvenientes para el cobro, manejo y traslado de la uva. Entonces vimos una muy buena posibilidad de contactarlos y ofrecerles recibir la uva en la zona. Así fue que decidimos alquilar una bodega en el centro de La Consulta, donde logramos optimizar toda la logística del proceso, es decir: cosecha y trasporte. Estos pequeños minifundios tienden a desaparecer porque les cuesta mucho competir con los grandes viñedos o con producciones más eficientes. Son viñedos que tienen varios años, la calidad es inigualable, son muy equilibrados y era interesante empezar a vinificar esa uva”, afirma el Ing. Fernando Losilla, quien está a cargo de la parte enológica de este proyecto.


Afortunadamente pude probar los vinos en varias oportunidades y así tener una mirada más completa de ellos. En el más de medio año que tienen en la calle han ido evolucionando y transformándose de forma muy satisfactoria.
Si empezamos por el blanco, debemos decir que la exploración salió de los límites nacionales. El Exploración Casablanca Sauvignon Blanc 2018 surgió de las ganas de la bodega de traer uno de los prestigiosos Sauvignon Blanc chilenos a nuestro país. Lamentablemente en 2016 por el clima y en 2017 por la cantidad de producción no pudo ser posible, pero en 2018 todas las condiciones se dieron y parece que el acuerdo con el productor trasandino se sostendrá con los años. Estamos ante un blanco que se aleja un poco del consabido estilo de Casablanca, yendo en este caso más para los aromas a espárragos, hoja de tomate y piedra mojada. Se lo siente redondo, algo untuoso y con una acidez moderada que le da balance. Lo probamos con sushi y la salsa de soja despertó un poco la acidez del vino, cosa que no jodió para nada; también con una entrada de pulpo y espárragos en Anchoíta y el maridaje fue una cosa increíble.


Los tintos lanzados en esta oportunidad tienen una crianza de 12 meses en barricas francesas y americanas de primer y segundo uso, fiel al estilo de la bodega, pero sin querer perder la expresión de fruta característica de los lugares elegidos. Exploración Paraje Altamira Malbec 2016 muestra lo indómito de la zona, con un vino austero, lineal, mineral y de cuerpo medio. La fruta roja se mantiene al frente y hay toques florales y hasta de jarilla. Lo probamos con carnes rojas y va bien; en una segunda oportunidad arriesgamos un sushi dada su acidez vibrante y realmente nos sorprendió.
Del Altamira también está en góndolas la añada 2017 (parece que la 2016 voló) y hay que señalar que se lo nota un poco más redondeado, con menos austeridad. Ese es más para las carnes rojas, por ejemplo.


En un lugar más amigable se encuentra el Exploración La Consulta Malbec 2017. Cómo dije en Malbec World Day, es el estilo que me enamoró cuando empecé a interiorizarme en el mundo del vino: violetas, frutos rojos maduros, toques de crianza. De esos vinos que llenan la boca con taninos redondeados y amables. Es claramente el más “Las Perdices” de los tres y con un buen asado la rompe.

Me ha gustado mucho la línea Exploración y espero con ansias cuáles serán las próximas búsquedas. Creo que son una interesante apuesta para sorprender en una cena en casa, porque ninguno de los tres pasará desapercibido. Y, al margen de los vinos, me gusta que una bodega se corra de su zona de confort y explore (lo que sea), porque en esas exploraciones hay mucho de aprendizaje. Y es divertido.



viernes, 19 de abril de 2019

Trivento Gaudeo: el disfrute de conocer el terruño

El Premio Nobel de Medicina Albert Szent-Györgyi dijo alguna vez que “investigar es ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar lo que nadie más ha pensado”, o sea develar lo que está al alcance de todos, pero pasa desapercibido ante nuestra mirada. En el vertiginoso mundo de la enología argentina y su incansable búsqueda por mostrar nuestro potencial y diversidad, en los últimos años surgió la tendencia de sacar líneas de vinos que exploren terruños (o microterruños) y que se ajusta bastante a lo expresado por Szent-Györgyi. “Antes en el Valle de Uco se cosechaba todo junto, como una sola cosa” prácticamente al ritmo de la logística, asegura Germán Di Césare, enólogo de Trivento que ahora se suma a estas exploraciones con la nueva línea Gaudeo.


Hace días nomás, pude probar los tres Malbec de Valle de Uco que actualmente integran la línea Gaudeo. Su nombre hace referencia a la palabra latina Gaudere, que significa alegrarse, disfrutar, gustar. “Nosotros disfrutamos recorrer y aprender de los lugares que recorremos”, dice el enólogo Germán Di Césare quien explica que a diferencia de lo que sucedía antes, se busca cosechar en el momento justo de cada lugar. Si bien, por ahora son solo tres vinos, nos anticiparon que la exploración de zonas se profundizará en un futuro cercano, mientras que hoy se explora en terruños bien conocidos por Trivento. La idea es buscar que hablen más las zonas que los varietales.


El primer vino que catamos fue el Trivento Gaudeo Paraje Altamira 2015, un tinto elegante y con una agradable textura al paladar. Sus aromas son expresivos y algo maduros, donde prevalece la fruta negra, las aceitunas negras, el tabaco y lo floral. Se lo siente fresco y vivaz con una textura que es su identidad y que perdura en la boca. Una muy agradable expresión de Altamira.
Con el Trivento Gaudeo Tupungato 2015 llegamos a las alturas de Gualtallary, una zona que tiene fue registrada como marca y no puede usarse (sí, cualquiera). Es un vino más tímido y austero que el de Altamira, donde predomina la fruta y las notas de crianza. La acidez, la mineralidad y lo jugoso es lo que el enólogo quiere rescatar de esta zona a 1300 msnm. Con todo, creo que es una visión sosegada, aunque nada despreciable, de Gualtallary y Germán aseguró que busca que las nuevas añadas sean más jugadas.
La escalada en alturas llegó a su punto máximo con el Trivento Gaudeo Tunuyán 2015, proveniente de San Pablo, a 1450 msnm. Este vino es la austeridad misma, con acidez y estructuras marcadas. Hay mucha concentración, típica de las pieles gruesas que se consiguen en San Pablo. Da la impresión de provenir de un lugar más salvaje, con una frutita que aparece luego de un rato en copa. “Es un vino tensionado”, cierra Di Césare.
Los tres vinos me gustaron mucho y están a un mismo nivel. En el día de la cata me incliné más por el de Tunuyán, una aplanadora, aunque a la hora del refill y pensando en acompañar algo para comer opté por Paraje Altamira. En ese sentido me parecen tres zonas con tres estilos diferentes y que pueden pensarse para ocasiones y consumidores diversos. Puestos uno junto a otro, sé cuál le gustará al que prefiera vinos complejos, cuál al que prefiera la acidez y cuál al que quiere algo más extremo. Hay vino para todos los paladares, esa es la gracia de nuestros terruños.

Germán Di Césare


miércoles, 17 de abril de 2019

Infografía: Malbec

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martes, 16 de abril de 2019

#AWBDescorcha Malbec de extrema altura

Cuando una vez más todos los Argentina Wine Bloggers nos propusimos la tarea conjunta de recomendar Malbec para conmemorar su día, la duda me invadió como siempre. Hay tanto Malbec y tan bueno que uno no sabe por dónde empezar. ¿Qué recomiendo, lo top de lo top? ¿lo que está al alcance de buena parte de los consumidores? ¿lo que compro añada tras añada con confianza? ¿los últimos lanzamientos? Pensalo, es como que un extranjero te pare en la calle y te pida que le recomiendes un par, ¿vas a lo seguro o das opciones de estilo, precio, bodega, etc? Las dudas existenciales (?) del recomendador de vinos son variopintas.
Por eso esta vez me decanté por dos Malbec que me volvieron loco en los últimos tiempos. Coincidentemente combinan uvas de diferentes terruños de extrema altura calchaquí, un terruño (si se puede hablar de uno y no de cientos en el NOA) que viene dando qué hablar, sorprendiendo con la nueva cara que muestra desde hace unos años a esta parte. El boom del Malbec tiene gran carga de ADN salteño así que no es de extrañar que sigan haciendo historia con vinos que siempre le dan una vuelta de tuerca más.


Cola de Zorro Malbec 2018. Este tinto es un blend de diferentes Malbecs de la zona alta del valle calchaquí salteño, son en total tres vinos que se elaboran por separado y antes de embotellar se decide el porcentaje y corte final. “La idea del proyecto es mostrar en esa etiqueta el potencial de la variedad en diferentes zonas del valle” dice el Álvaro Dávalos, un joven enólogo perteneciente a uno de los apellidos más vínicos de Salta. Las uvas provienen mayoritariamente de Angastaco a 2400 msnm, “de donde creo que sale toda la potencia y la estructura”, aclara Álvaro; Seclantás, un pequeño viñedo al fondo de una quebrada a 2100 msnm “que nos da todo el aporte de fruta y la frescura”; y finalmente una porción de Molinos, a 2500 msnm, que aporta “la fruta madura y los toques especiados”.
Su etiqueta juega entre la planta conocida como Cola de Zorro y la figura del animal, dos típicos habitantes de la extrema altura salteña, con un aire moderno y divertido. Se trata de un vino potente, que te lleva puesto y muestra un Malbec desnudo, sin madera, con todo el ímpetu de estos terruños. Es pura fruta y estructura, más concentrado que 2017 y, a mi entender, con mucho por delante para crecer y ser una añada memorable. Me guardé una botella para probar dentro de dos años y no sé si podré aguantarme las ganas.


Sunal Ilógico Malbec 2017. Luego de vinificar en Italia, Agustín Lanús volvió con la idea clara de explorar aquellas zonas extremas y poco consideradas de nuestro país. Su amor se volcó especialmente hacia el norte donde se conjuga gran potencial general, poca exploración y zonas de difícil acceso. “Es realmente ilógico producir vinos en esos lugares, no tiene lógica desde el punto de vista económico, de logística, de trabajo enológico y un montón de otros factores, de allí el nombre”, me indica el enólogo que no deja de entusiasmarse/nos cada vez que describe esos rinconcitos cuya uva muchas veces no tenía los mejores destinos.
Para el Sunal Ilógico combinó tres terruños de los Valles Calchaquíes que para él “son los de mayor potencialidad enológica del Valle”. Por un lado está Angastaco (2400 msnm), Salta, que aporta el cuerpo, color, largor y medio de boca más muchos de los aromas que impactan primero; los suelos pedregosos y salinos de Amaicha (2200 msnm), Tucumán, aportan la textura de tiza; finalmente Hualfín (2100 msnm), Catamarca, aporta la acidez natural necesaria para balancear tanta potencia. A este equilibrado blend de Malbecs se le da luego una crianza de repartida entre barricas sin tostar y huevos de concreto de unos 15 meses.
Cuando lo probé la primera impresión que tuve es la de que estaba ante un vino “rico”(por más genérico que pueda sonar esto), agradable, sabroso, con la potencia justa y mucha fruta.  Me sedujeron todo su abanico de aromas, entre frutales, aceituna negra, romero y sutiles notas ahumadas. Lo sentí redondeado, pero vigoroso y que llena la boca. Un gran vino, a un precio ilógico por todo lo que aporta.




lunes, 15 de abril de 2019

Malbec, la historia sin fin


El Malbec, como muchísimas otras cepas, tiene origen francés. Según quienes investigaron su historia, en Europa recibió hasta un millar de nombres dependiendo de la zona de cultivo, pero el más famoso fue el de Côt, en Cahors. Tuvo su mayor auge entre los siglos XII y XIV cuando los reyes y papas lo elegían para engalanar sus mesas y su exportación representaba el 50% de los vinos que salían del puerto de Bordeaux. Entre el surgimiento de nuevas zonas, la epidemia de filoxera (una plaga que se comió la mayoría de los viñedos europeos) del siglo XIX y la gigantesca helada de 1956, el Malbec venía en picada y cedía su terreno a otras cepas más valoradas. Su futuro era oscuro como los vinos que dan sus uvas hasta que en los 90 reapareció ante el mundo de la mano de los vinos argentinos y reescribió la historia.


Aquí debemos hacer una pausa, porque la historia del Malbec en nuestro país empieza mucho antes y se emparenta con la del vino chileno. El Malbec llegó a Chile en 1841, introducido por un grupo de franceses que contaban con el apoyo de las clases gobernantes. Había un interés creciente por Francia y por trabajar con cepas de calidad. “El espacio más importante de este proceso fue la Quinta Normal de Santiago. Fundada en 1841 por iniciativa del exiliado argentino Domingo Faustino Sarmiento, su nombre se inspiraba en la Escuela Normal de París, donde se cultivaban distintas plantas, particularmente vides. La Quinta Normal de Santiago operó como una estación experimental, en el sentido de introducir nuevas especies y variedades de plantas europeas, adaptarlas a los suelos y climas americanos, y luego difundirlas en la región para mejorar la producción agrícola y agroindustrial”, explica el historiador Pablo Lacoste en su artículo Historia del Malbec.
Una vez vuelto de su exilio, Sarmiento funda la Quinta Normal de Mendoza con similares intensiones. El proyecto se presentó ante la Legislatura Provincial mendocina el 17 de abril de 1853 y se aprobó rápidamente, quedando a cargo de la Quinta Agronómica de Mendoza el francés Michel Aimé Pouget. Según William Beezley en La senda del Malbec, Pouget se trajo “una gran carga de plantas y semillas que incluía cepas de varios tipos, como por ejemplo, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir; una de ellas era la uva Malbec”.


La cepa se adaptó muy bien al clima y suelo de nuestro país, especialmente en Mendoza donde los viñateros la adoptaron y comenzaron a llamarla “uva francesa” o “la francesa” a secas. Para darse una idea de la popularidad de la cepa (principalmente para los que siguen creyendo que es una moda contemporánea) bastan los números: en 1944 había implantadas 49000 hectáreas de Malbec; en 1966, 57690 hectáreas y en 1974, 50000.
En la década del 80 se produce una gran crisis para el Malbec y la vitivinicultura argentina en general. “Lamentablemente, y al amparo de beneficios impositivos, se comenzaron a implantar variedades criollas de mucho rendimiento y de baja calidad enológica que dejó en desventaja a este cepaje de rendimientos limitados cuya consecuencia fue un importante porcentaje de erradicación”, explican Carlos Catania y Silvia Avagnina. En 1990 solo quedaban 10.400 hectáreas de Malbec y en 1996 se registró el pico más bajo con 9.700 hectáreas implantadas en todo el país. Afortunadamente, en forma paralela se estaba gestando una revolución de la mano un puñado de enólogos que querían modernizar la industria y hacer un producto de calidad.
“En 1980, mi padre ya tenía conciencia plena de que el vino en la Argentina se estaba transformando en una commodity y que, como tal, la competencia con otras bebidas que ganaban popularidad se limitaría a una cuestión de precio”, comenta Laura Catena en su libro Vino argentino y agrega que, tras conocer el famoso Juicio de París (donde los vinos norteamericanos vencen a los franceses en una cata a ciegas), se obsesionó con lograr un vino de calidad mundial. A principios de la década de 1990 Nicolás Catena empezó a trabajar fuerte en ese sentido y no era el único. “El proceso empezó con la llegada de Jess Jackson en la década de 1990”, continúa Laura Catena, “después lo hizo el mundialmente famoso Michel Rolland y luego fue el turno de los italianos (Antonini, Pagli, Cipresso), los otros franceses, los españoles y los chilenos, que llegaron a fines de esa década, con posterioridad a la crisis financiera de 2001. De un listado de bodegas publicado en The Wine Advocate en 2009, el 45% de los establecimientos ubicados en la Argentina pertenecía a extranjeros o tenía un asesor enólogo extranjero”. Los enólogos argentinos empezaron a trabajar a la par de los flying winemakers y encontraron el apoyo de las bodegas para desarrollar sus conocimientos y capacidades. Lejos parecían ir quedando los vinos de baja calidad y las hectáreas de Malbec crecían año a año hasta llegar a las 43.000 actuales.


A partir de 2002, con la devaluación de nuestra moneda, se produce el gran despegue del Malbec. Consumidores de todo el mundo acceden a un vino de clase mundial a un precio conveniente para ellos. Los críticos empiezan a mirar con más atención el fenómeno y ratifican lo que los consumidores ya sabían: que el Malbec argentino era muy bueno.
Lentamente nuestra cepa de bandera fue creciendo en prestigio y adaptándose a diversos estilos. Se fue pasando del “Malbec fotocopia”, como lo llamaba Miguel Brascó, a la búsqueda de la identidad del terruño. Cada día parece surgir una nueva búsqueda, alguna más que interesante, demostrando que este varietal todavía tiene mucho que decir en nuestro país. Lejos de ya haber encontrado su techo y su estilo definitivo, el Malbec escribe su historia interminable minuto a minuto.

Bibliografía:
Beezley, William. La senda del Malbec: la cepa emblemática de Argentina. En: Universum 20, 2, 2005
Catena, Laura. Vino argentino.  Buenos Aires: Catapulta, 2011



jueves, 11 de abril de 2019

Área Metropolitana de Mendoza: el paisaje patrimonial agro-vitivinícola

La siguiente nota es un trabajo de divulgación científica del CONICET Mendoza que me pareció interesante poder compartir con ustedes.  Se pidió autorización expresa para replicarlo en el blog.

Por Lorena Manzini Marchesi - Equipo Historia y Conservación Patrimonial, INCIHUSA-CONICET

El paisaje agrícola – vitivinícola del Área Metropolitana de Mendoza (AMM) en el Oasis Norte de Mendoza, es una manifestación de una realidad dinámica, de naturaleza geográfica e histórica, resultado de un proceso en el tiempo, cultural y evolutivo, que involucra tanto al pasado que determinó su estado presente como a las tendencias que condicionan su futuro. El mismo es percibido por las poblaciones y articula el territorio con el patrimonio cultural, lo que permite una lectura integrada, tanto de los bienes como del territorio que los contiene y significa.
Este paisaje, como la calidad del vino producida en sus tierras en la actualidad, es reconocido nacional e internacionalmente en los mercados económicos, turísticos y culturales. A ello se le suma que el paisaje, como un bien cultural, es un recurso escaso y no renovable disponible como un capital de la sociedad. Las relaciones significativas del paisaje agrícola-vitivinícola y sus elementos constitutivos son comprendidos como un sistema patrimonial en tensión y en estrecha relación al paisaje provincial y regional.
Si bien el paisaje integra todas las etapas históricas en un todo observable, el estudio en el tiempo sobre sus cambios permite detectar capas históricas en su conformación. Los elementos patrimoniales del paisaje son: edificios, sitios, ejes y áreas de valor histórico; de ellos se destacan tipologías patrimoniales como la: molinera; vitivinícola; habitacional; ferroviaria; del agua; caminera; urbano - poblados; del petróleo; arqueológico; espacios verdes, entre otros. Del estudio realizado las capas temporales detectadas son:


A. Período capa del paisaje agro - vitivinícola proto-industrial (1850 – 1885):
En este período se produjo la transición del modelo productivo ganadero- molinero al vitivinícola capitalista decimonónico. El espacio agrícola puede integrar testimonios de diversas actividades productivas como la producción de vino, forraje, harinas, el ganado. El espacio agrícola se organiza de una forma introvertida alrededor de un espacio central. Los elementos de mayor jerarquía son la casa familiar y el oratorio. Las haciendas fueron hitos en el territorio que contribuyeron a su expansión y consolidación.


B. Período capa del paisaje agro - vitivinícola de la industrialización (1885 – 1930):
Comprende un momento de intenso crecimiento de la actividad vitivinícola, que se desarrolla entre 1885 y 1930 de una fuerte impronta industrial positivista. Éste adquirió una organización racional geométrica y eficiente, inspirada por una idea de progreso transformador propio de la modernidad al servicio de la producción industrial y el transporte. Los elementos principales son: redes de infraestructura, la red de riego es una matriz que cubre el territorio y que está vinculada a los caminos, y a la trama interna de los paños de vides. Los caminos y las calles y sus árboles que forman túneles. Los límites de las propiedades con arboledas, que forman barreras protectoras del viento. Los edificios en general se encuentran próximos al camino. Los establecimientos vitivinícolas se convirtieron en núcleos generadores de pequeños pueblos en su entorno. Las bodegas se convirtieron en edificios monumentales que cubren una amplia gama de estilos, de tipos y de materiales: fachadas italianas, de ladrillo visto y de proporciones clásicas, los estilos modernistas, pintorescos, neocoloniales y finalmente los racionalistas.


C. Período capa del paisaje agro - vitivinícola de la expansión industrial (1930 –1990):
Sentó las bases sobre las que se desarrollaron las características del período vitivinícola de la expansión industrial (1930 – 1990). La diferencia fundamental radicaba en que las características generales se manifiestan en el crecimiento de los establecimientos ya fundados; en la incorporación de grandes tanques externos a los cuerpos productivos que consolidaron la producción de masa; en el cambio de los estilos en las fachadas de las bodegas; en la incorporación de los edificios de administración; en la ausencia de casas patronales en las nuevas bodegas; en la consolidación de los poblados obreros cercanos a los establecimientos, y en las viviendas rurales para los trabajadores encargados de las viñas.


D. Período capa del paisaje agro - vitivinícola de la 2da modernización (desde 1990 hasta la actualidad):
A partir de la última década del siglo XX, se desarrolla una nueva etapa de modernización de la producción vitivinícola con una orientación hacia vinos de gran calidad, que apuntan al mercado nacional e internacional y exaltan la identidad territorial y la producción varietal, para ello fueron buscados terrenos a mayor altura, a fin de tener una mejor calidad de vino. Las bodegas se encuentran alejadas de los caminos de circulación y están rodeadas de paños de viñedos. La vista de la cordillera es un elemento mucho más importante, por la altitud y la ausencia de construcciones. Los viñedos y los edificios responden a nuevas demandas de calidad en elaboración del vino y de la sostenibilidad en la conservación medioambiental. Las bodegas son resueltas en una estética completamente moderna, alejada de modelos históricos.


E. Período capa del paisaje agro - vitivinícola de la metropolización (desde 1990 hasta la actualidad):
Este paisaje es producto del crecimiento de las ciudades cabecera, que van avanzando sobre los terrenos agrícolas. Se ha efectuado una transición de una morfología compacta tradicional a una estructura espacial discontinua, generando cambios en la localización de las actividades y usos del suelo. Conviven características de los períodos anteriores con la introducción de nuevos usos del suelo como el de barrios privados entre los cultivos, sumado a la presencia tanto de bodegas antiguas, como de las nuevas tipologías de bodegas construidas en suelos agrícolas pretéritos.

En conclusión, consideramos que el reconocimiento por la comunidad de las características distintivas patrimoniales del paisaje contribuye a su valoración como recurso y testimonio de nuestro legado cultural, que nos identifica contribuyendo de esta manera a su protección.






martes, 9 de abril de 2019

5 propuestas de enoturismo para Semana Santa

Se acercan los feriados de Semana Santa y los destinos vitivinícolas son una gran opción por varias razones.  Hay diversidad de propuestas, el turismo tiene una atención privilegiada, todavía hay trabajo para ver en las bodegas, el clima acompaña y si sabemos buscar hay posibilidades que se ajustan a todos los presupuestos.
En nuestro país hay más de 200 bodegas abiertas al enoturismo de diversas formas y la tendencia va en alza.  Entre tantas opciones, hice un pequeño recorte con propuestas que me llegaron y me parecieron interesantes.  Hay propuestas lujosas como la del Rosell Boher Lodge, distendidas y románticas como la de Séptima, o gourmet como la de Finca Quara.  Cada una se ajusta a un presupuesto diferente y trata de cubrir buena parte del mapa del vino argentino.


Rosell Boher Lodge: descanso de lujo con burbujas
Con su emprendimiento Rosell Boher supo ganar en 2017 el premio al Mejor Alojamiento de Vinos y en 2019 el premio al Mejor Desarrollo Arquitéctónico en el concurso Best of Wine Capitals y para esta Semana Santa trae dos propuestas especiales para conocerlo.
Rodeado de 40 hectáreas de viñedos propios en Alto Agrelo, el Rosell Boher Lodge Cuenta hoy con un guest-house de 3 habitaciones, 3 Casas de Viñas con su propio hogar, jacuzzi y fogón individual en cada terraza y 8 a punto de inaugurarse. El lugar incluye circuitos para trekking, running, bicicletas, cabalgatas, spa y propuestas de degustación en un clima íntimo y con los detalles cuidados al máximo.
Punto imperdible: la cava subterránea con 25000 botellas.
La propuesta para dos personas incluye tres noches de alojamiento con desayuno, en una de las Casas de Viñas, copa de bienvenida, un almuerzo de seis pasos especialmente pensado para estas fechas, cabalgata por los viñedos y masaje desintoxicante con aceite de pepitas de uvas y olivas, o una clase de yoga y meditación.
Pero además, quienes no se alojen en el Lodge, durante los días 18, 19 y 20 de abril, tendrán a disposición un menú de seis pasos maridados con productos de la bodega, especialmente diseñado por el Chef Ejecutivo, Lucas Olcese. Para el domingo, el cierre de lujo es un gran asado a la llama.
Contacto y más información: https://www.rosellboherlodge.com/es-es


Alfredo Roca: arte y vinos
En San Rafael la propuesta de esta emblemática bodega viene de la mano del arte. Durante abril tendrá lugar la exposición de la obra de la artista plástica Cecilia Fonzalida en el espacio de arte de la Bodega Alfredo Roca, de lunes a viernes hábiles con visitas por bodega y viñedo que se inician a las 8, 9, 10, 11, 12, 13:30, 14:30 y 15:30 hs.
Tanto la degustación como la visita al viñedo y a la bodega son con cargo y para la visita al viñedo se requiere además reserva previa, así que organicen con tiempo.
Durante la próxima Semana Santa la bodega contará además con horarios especiales de visitas guiadas:
Jueves 18 de abril: 8, 9, 10, 11, 12, 13:30, 14:30 y 15:30 hs
Viernes 19 de abril: 10:00, 11:00, 12:00 y 13:00 hs
Sábado 20 de abril : 10:00, 11:00, 12:00 y 13:00 hs
Asimismo el viernes 19 de abril , a las 15 hs, dentro del ciclo Música Clásica por los Caminos del Vino, se podrá disfrutar de la interpretación de los artistas del ensamble "Viva la Lírica" en las instalaciones de la bodega. El par de entradas se canjean por una caja de leche en polvo de 800 gr. o su equivalente.
Contacto y más información: http://www.rocawines.com/es/visitas


Finca Quara: más de una experiencia en el NOA
Si tu elección de Semana Santa es el norte, Finca Quara te espera para disfrutar de sus Experiencias Finca Quara. Algunas de ellas son sin cargo como la visita guiada a la bodega que incluye recorrido por los viñedos, visita a la bodega, degustación de dos vinos y guía durante todo el recorrido. Dura 30 minutos y no requiere reserva previa. Otra opción sin cargo, pero que requiere reserva previa es la experiencia La magia del sabor: Malbec + Cacao. Con los vinos de la línea Alpaca y Quara Reserva se busca jugar con el maridaje de una selección de chocolates.
Para quienes busquen una actividad más intensa, hay opciones aranceladas y que requieren una reserva previa de al menos 48 horas, pero que son muy interesantes:
Cata privada en la cava: degustación de las líneas de vinos de alta gama acompañados por quesos y frutos secos. Tiene una duración de 1 hora e incluye visita guiada a la bodega
Experiencias eno-gastronómicas: a la visita a la bodega se suma una propuesta de cocina salteña con vista a las montañas. Hay tres opciones: Picoteo salteño; Terroir, con sabores norteños; y Criollo, donde se maridan carnes y vinos.
Contacto y más información: turismo@fincaquara.com


Bodega Suter: recorrido por una bodega tradicional
Una buena opción para quienes visiten San Rafael y quieran meterse en las raíces de la viticultura argentina es ir a conocer la clásica Bodega Suter.
Los asistentes pueden recorrer la zona de molienda y el área de fermentación, además de las cavas subterráneas en las cuales se almacena la colección de vinos y espumantes históricos de la bodega. El recorrido finaliza con la degustación de vinos en el hall principal del Centro de Visitas; el cual, luego del proceso de renovación; brinda a los visitantes un espacio de calidez extrema para disfrutar del universo del vino.
Horarios de Visita
Lunes a viernes: De 9:30 a 19:00 hs.
Sábados y Feriados: De 9:30 a 17:00 hs.
Dato importante: las visitas guiadas son gratuitas y la bodega queda apenas afuera de la ciudad.
Contacto y más información: www.bodegasuter.com.ar


Bodega Séptima: disfrutar de una tarde increíble
Bodega Séptima continúa con su ciclo Atardeceres en Semana Santa. Es una propuesta distendida y singular, disfrutando del atardecer mendocino junto a una esmerada propuesta gastronómica, DJ en vivo y buenos vinos.
El tapeo incluye minichurros, chorizo con muzzarella, cazuela de filet y crema de papas, miniburger de cordero, más delicias dulces. Una experiencia total que se completa con los vinos María Codorníu Rosat, Confiado Pinot Noir Blanco y Séptima Obra Cabernet Sauvignon.
Hay que estar atentos porque este disfrute para todos los sentidos no ocurre todos los días. La próxima fecha es el viernes 19 de abril a partir de las 19 horas.
Contacto y más información: septimaturismo@codorniu.com o redes sociales de la bodega.


viernes, 5 de abril de 2019

Las cartas de Familia Zaina


La familia Zaina se encuentra establecida en Villa Seca desde hace muchos años. Sus raíces se mezclan con la de nombres icónicos de nuestra vitivinicultura como Gargantini o Furlotti, sin embargo recién en 2014 se animaron a vinificar comercialmente y poco a poco van creciendo. De las 35 hectáreas que poseen en el mencionado paraje del Valle de Uco solo ocho se destinan a la elaboración de sus vinos. Son unos pocos litros que tímidamente, pero con pasión, van saliendo a la luz.
La idea es ir dando pasos seguros y concientes de que deben mostrar calidad, sin perder el toque artesanal. “Afortunadamente la gente busca cada vez más este tipo de vinos artesanales, muy diferenciados” dijo Federico Zaina y recalca que son artesanales, no por el tipo de vino en sí sino por el volumen producido (hasta 12.000 litros para la categoría según el INV) y por el cuidado en los detalles y el trabajo familiar que hay atrás. Quizá por eso apuestan a los blends, aunque un año tengan que resignar una etiqueta para que salga una nueva propuesta superadora.


De la mano Andy Barquin, su distribuidora en Buenos Aires, pude probar los vinos de Familia Zaina y tener una impresión más cercana de la búsqueda. Cada vino toma su nombre y concepto de las cartas del Tarot y la significación enraíza con momentos particulares que se vivieron en la bodega o la vendimia.  Veamos un pequeño repaso de lo bebido (seguro algo vas a querer probar):

El Mago 2018. Este Sauvignon Blanc de Villa Seca está elaborado según la bodega “a la antigua”, con un prensado suave, luego de 10 horas de horas sobre lías. Tiene un perfil encantadoramente cítrico, con toques de durazno y una acidez filosa. Que ya esté agotado dice más de este vino que cualquier descripción esmerada. Hace magia.
Los enamorados 2016. Este blend (como corresponde a cualquier enamorado) fue elaborado con un 55% de Malbec y un 45% de Merlot, que tuvieron una crianza de 10 meses en barricas de segundo uso. Si bien no buscaron un perfil de roble nuevo, los aromas de la barrica se perciben claramente acompañando la fruta. Disfruté especialmente el reconocer el perfil que adquiere el Merlot con crianza y los taninos del Malbec. Para una cena romántica, obvio.
El Ermitaño 2016. Reza la contraetiqueta que este vino “se recluyó pacientemente del mundo en barricas de roble por un largo período, reposando en silencio”. Su larga crianza de 14 meses en barricas francesas y americanas dieron a este corte de 70% Malbec y 30% Cabernet Franc un estilo austero, estructurado y con complejos aromas de tabaco y ciruelas. Ideal para quienes gustan de un estilo con crianza, guardar botellas o permanecer largo rato con sus copas.
El Loco 2018. Con solo ocho meses de crianza en barricas, este complejo corte de Malbec, Merlot y Ancellota es el más juvenil de los tintos de Familia Zaina. Claramente es el más frutado y joven, pero goza del vigor que aporta la Ancellota. Un apto para todo público, de perfil moderno y versátil con las comidas.
La Templanza 2014. La templanza es el momento de equilibrio logrado con el tiempo y la reflexión. Así, tras largos 24 meses de crianza en barricas francesas de segundo uso, llegaron al vino que representa ese estado de madurez de la bodega. Cinco varietales distintos se combinaron y criaron juntos en estas barricas para lograr un corte con gran complejidad de aromas: hierbas, flores secas, tabaco. Pero sobre todo hay un balance logrado que se siente al beberlo.
La Templanza 2015. Esta era una muestra de bodega de la nueva añada, todavía sin etiquetar y con un buen camino por delante para crecer y estar a la altura del 2014. Si el anterior era austero y redondeado, este se percibe lineal y estructurado. Hay que esperarlo.

Me resultó muy interesante el concepto de la bodega de hacer todos vinos distintos y no ir subiendo en la escala de joven, reserva, gran reserva… que solo termina siendo crianzas más largas en barrica, como si ese fuera el leit motiv de la vinificación. En ese sentido, presentan un portfolio bien variado: un blanco, un tinto joven, otros más estructurados y un “ícono” redondeado y complejo con lo mejor que tienen.
Cada consumidor sabrá encontrar la etiqueta que se ajusta a su estilo o el momento de descorche que elija; personalmente, mis favoritos fueron La Templanza 2014, El Loco 2018El Mago 2018.




martes, 26 de marzo de 2019

Brevedades: noticias seleccionadas


Andeluna, anfitriona del Rally de las Bodegas 2019
La bodega Andeluna recibió a los 82 autos que participaron de la 17ª edición del Rally de las Bodegas que se realizó los días 14, 15 y 16 de marzo.
La prueba tuvo como ganadores a Alejandro López y Gabriel Gourovich a bordo de un Delage DMS de 1927. Los autos recorrieron 700 km por caminos de la provincia, en la modalidad de regularidad sprint a lo largo de dos etapas. En la última jornada, transitaron parajes como el Cerro de la Gloria para llegar hasta Gualtallary y a las 12 horas comenzaron a ingresar en Andeluna, con una diferencia de 30 segundos entre cada uno. La bodega recibió a los tripulantes con una copa de Altitud Espumante Extra Brut de bienvenida, donde pudieron relajarse durante aproximadamente 2 horas para almorzar un menú tipo cocktail preparado por el Chef Pablo Marigliano.
Esta prueba forma parte del calendario nacional del ACA y mundial FIVA y ha sido declarada de interés nacional y provincial, e integra el campeonato Triple Corona, junto a las fechas del Rally de la Montaña (Córdoba) y las 1000 Millas Sport (Bariloche).


Valle de La Puerta acompañó los Premios Podestá
La bodega, ubicada en el valle de Famatina, La Rioja, acompañó las celebraciones por los 100 años de la Asociación Argentina de Actores, el pasado 18 de marzo, donde los protagonistas brindaron por su historia y labor.
En el marco de los festejos se celebraron además los Premios Podestá, reconocimiento otorgado por la Asociación y la Cámara del Senado de la Nación Argentina, a la Trayectoria Honorable de los Actores.
El Palacio San Miguel, uno de los lugares más tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, sirvió de escenario para la premiación donde se brindó con los reconocidos vinos de la bodega riojana.


Récord de bodegas argentina en ProWein
De la mano de Wines of Argentina, entidad responsable de la promoción del Vino Argentino a nivel global, hubo récord de presencia de bodegas argentinas en la feria ProWein que se realizó en Düsseldorf, Alemania, del 17 al 19 de marzo.
Superando incluso el récord cosechado en 2018, en esta edición 150 bodegas locales forman parte de la feria tanto con stands propios como en el pabellón nacional, que cada año suma nuevas incorporaciones. La movilización de más de 2.500 etiquetas argentinas, que representan cerca de 8.700 botellas transportadas (el equivalente a 12 toneladas), es producto del trabajo de Wines of Argentina en conjunto con entidades gubernamentales y las bodegas participantes para ampliar la llegada del Vino Argentino a nuevos mercados y afianzar su posicionamiento en los que ya tiene presencia.
En línea con la temática propuesta por la feria para este año, Argentina presenta 3 masterclasses sobre vinos de altura y vinos extremos. De esta manera, se busca mostrar el potencial de nuevas regiones y varietales que complementan el portfolio de la categoría.


2da Edición del Grand Prix de Baron B
Baron B presenta la 2da edición de la iniciativa que busca destacar los mejores proyectos gastronómicos integrales de la Argentina por su excelencia y su visión transformadora. A través de esta propuesta, que fue declarada Interés Turístico Nacional por la Secretaría de Turismo de la Nación por su gran labor en 2018, se busca reconocer anualmente las historias de los chefs que están proponiendo una mirada innovadora, dándole valor a la gastronomía nacional y modificando su entorno.
La 2da edición del “Prix de Baron B - Édition Cuisine” tiene dos grandes novedades. Por un lado, el pescado que será la proteína elegida para esta nueva edición, y que se suman el prestigioso Mitsuharu “Micha” Tsumura y Marina Beltrame como integrantes del jurado.
Convocatoria y postulaciones: desde el 12 de marzo al 21 de mayo en www.prixbaronbcuisine.com.ar


Bodega Malma se separa de Fin del Mundo
La familia Viola firmó hace pocos días la separación del Holding Corporación América con quien se había asociado en 2009 para la gestión de Bodega del Fin del Mundo y Malma. A partir de este nuevo acuerdo la familia seguirá adelante con la gestión con Bodega Malma mientras que corporación América continuará con las operaciones de Fin del Mundo.
Julio Viola, pionero y desarrollador del polo vitivinícola de San Patricio del Chañar, dijo al respecto:
"Hacía tiempo que queríamos volver a ser una empresa familiar, a enfocarnos con más fuerza en los vinos y en el viñedo, a hacer lo que amamos. Estamos entusiasmados con este nuevo desafío con Malma, una bodega con muchísimo potencial en la que gracias a la escala pequeña podemos abocarnos a los vinos de alta gama. Además de trabajar en los vinos tenemos planes para innovar a través de la investigación asociados con diversas instituciones. Nos espera un camino de desafíos, lo que siempre ha sido un motor en mi vida para crecer, tanto junto a mi familia como a estas tierras patagónicas que son mi filosofía de vida”
Viola fue pionero en la región cuando en 1999 plantó los primeros viñedos y generó el sistema de riego con agua del río Neuquén que da vida a la región. Fundó la Bodega Fin del Mundo junto a su familia, a la que siguieron las otras bodegas de la zona que componen hoy el polo de San Patricio del Chañar.


Nespresso lanza una nueva Limited Edition, inspirada en Estambul y Venecia
Estambul, punto de entrada de Asia hacia Europa, ofrecía una combinación de culturas, sabores, aromas e ideas fusionándose entre sí. Sin prensa impresa, las casas de café funcionaban como el portavoz de la ciudad. Por su parte, Venecia, puerta de entrada creativa a Europa, era el lugar de las artes, la música y la experimentación, y en sus casas de café se reunían los creadores de ideas. Sin duda, esta fusión de culturas y expresiones convirtió a estas casas en lugares transgresores, complejos y elegantes.
“Gracias a Café Istanbul y Caffé Venezia, nuestros Club Members tienen la oportunidad de viajar a las primeras casas de café del pasado. Con sus notas intensas y orientales, Café Istanbul trasladará a los amantes del café al corazón de la atmósfera vibrante de esa época. Caffé Venezia, por otro lado, con su complejo y elegante perfil, se convierte en la inspiración perfecta en una taza”, sostiene Consuelo León, Coffee Ambassador de Nespresso Austral.


Martín Bruno entre los 15 mejores sommelier del mundo
La Asociación Argentina de Sommeliers (AAS), junto a su candidato, el argentino Martín Bruno, acaban de coronar una brillante performance en el concurso ASI Mejor Sommelier del Mundo Bélgica 2019. Bruno logra así cumplir el sueño de ubicarse entre los mejores del mundo, alzándose con el puesto 15, lo que representa un ascenso de 14 puestos desde su edición anterior, realizada en Mendoza en el año 2016.
Luego de alcanzar el título de Mejor Sommelier de Argentina 2017 y el segundo puesto en el Concurso ASI & APAS Mejor Sommelier de las Américas, el participante argentino, de 36 años de edad, pudo presentarse en la décimo sexta edición del Mundial de Sommeliers para medirse con los mejores. Para lograrlo y llegar muy preparado, Bruno tuvo que pasar por un intenso entrenamiento con importantes profesionales, durante varios meses, proceso en el cual contó con un fuerte apoyo institucional de la AAS, que puso a disposición recursos para los viajes y la importación de vinos internacionales. Además, Bruno se entrenó de forma periódica en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE), escuela en la que se graduó y ha realizado un trabajo en equipo junto con la AAS.
“Llegué a Bélgica luego de un intenso entrenamiento y con una gran expectativa. Fue una gran competencia donde disfruté cada prueba, estoy muy contento con el logro alcanzado y me llevo otra gran experiencia”, expresó el sommelier Martín Bruno.
Los finalistas de esta edición fueron finalmente Marc Almert de Alemania (1er puesto), Nina H. Jensen de Dinamarca (2do puesto) y Raimond Tomsons de Letonia (3er puesto).


jueves, 21 de marzo de 2019

Eran días de verano (10 vinos 10)

Se sabe, con la llegada del estío vuelven las comidas livianas, el horno se toma vacaciones y aparecen las improvisaciones de terraza. De la misma manera, tendemos a buscar vinos más frescos y refrescables que nos permitan acompañar esos platos. No es que dejemos de comer asado y tomar Cabernets con cuerpo, como tampoco dejamos los blancos en invierno, sin embargo la tendencia es clara.
Todo lo que tomo, me guste o no, pasa por las redes sociales (Twitter e Instagram) y siento que deben ser como mi filtro para que los mejores vinos o los más interesantes lleguen a ocupar un espacio en el blog (espero tener la conducta para que el ejercicio se sostenga en el año).
Aprovechando la llegada del otoño, vaya un racconto con lo más interesante del verano:


Arrancando la temporada: Saurus Pinot Noir Rosé
Dicen que quien inspiró este rosado neuquino fue el mismísimo Paul Hobbs y el vino tuvo gran aceptación en el mercado externo. Es un estilo de rosado con un gran equilibrio general, donde predominan los aromas a flores blancas y la fruta roja. Un vino amable al paladar y también al bolsillo que a partir de esta cosecha podemos disfrutar en la góndola local.


Un rosado elegante: Las Perdices Rosé
Riquísimo vino de Las Perdices en la tendencia actual de rosados a la manera de Provence. Ya de entrada su presentación es muy bonita, con su etiqueta sobria, botella importada y color lánguido. Está elaborado con uvas Malbec de Agrelo, Luján de Cuyo, logrando gran equilibrio, cierto volumen y sabores a guinda y cereza. Este lanzamiento busca posicionar a la bodega en el creciente nicho de rosados de alta gama y creo que lo logra con un producto con acidez equilibrada que gustará a un público amplio.


El distinto: Sobrenatural frisante
La incesante búsqueda de Chakana por vinos cada vez menos intervenidos y auténticos ahora los llevo a probar con una nueva línea de vinos naturales. Los viñedos de donde se obtiene este Bonarda son biodinámicos y se lo elabora sin el agregado de sulfitos, de allí lo de “vino natural”, un concepto que hablamos en una nota anterior. Este Bonarda está pensado además al estilo de los lambruscos italianos frizantes. Con pizza y comidas grasas que necesiten unas burbujas y acidez que limpien, va muy bien. Con picantes, ojo.


Una perlita: Ver Sacrum Monastrell
En Ver Sacrum vienen haciendo un trabajo de vinificación y comunicación increíble, con vinos que distienden e interrogan al mismo tiempo. Elaboran vinos más livianos, bebibles e interesantes en su expresión y este Monastrell (uno de los ¿dos? que hay en la góndola local) no iba a ser la excepción: elegante, con la fruta al frente y una acidez vibrante. Gran disfrute para el enófilo.


El cumplidor: Gaia White Blend
Domaine Bousquet presentó una nueva añada de este corte blanco elaborado a base de uvas orgánicas 50% Chardonnay, 35% Pinot Gris, 15% Sauvignon Blanc provenientes de Alto Gualtallary, Tupungato. El vino en cuestión apela a cierta complejidad de aromas, mucha frescura y fruta. “El Chardonnay, componente mayoritario en el corte, da el perfil frutado que buscamos con notas tropicales y de fruta blanca. Aporta un gran volumen de boca gracias a su paso por una cuidada crianza en barricas y posterior reposo sobre lías. El Pinot Gris suma complejidad, con notas de durazno blanco y un soporte de mineralidad. Finalmente, el Sauvinon Blanc nos ayuda a mantener la frescura y aporta un perfil cítrico con notas herbáceas”, explica Rodrigo Serrano Alou, enólogo de la bodega. Como siempre, gran RPC garantizada con esta bodega.


El Torro diferente: Susana Balbo Signature Barrel Fermented Torrontés
No hay tantos “torronteses” fermentados en barrica en el mercado y siendo sincero a muy pocos les queda bien. Sin embargo, la expertise de Susana Balbo en la materia la llevaron a lograr un blanco de altísima calidad y que a mi entender es el mejor del estilo que podemos encontrar. Bien cítrico, aparecen algo de flores blancas y la madera está ahí como un vago recuerdo ahumado. Tiene una acidez mordiente y es algo untuoso a la vez. El Torrontés me gusta que sea del año, pero a este se lo perdonamos por su forma de elaboración que lo hace estar en un momento increíble y seguirá evolucionando muy bien.


El tapado: Livverá Bequignol
Germán Massera viene haciendo unos vinos que me encantan. Su naranjo de Malvasía es una cosa de locos y sus tintos apuntan a un estilo moderno y frutado que le dan una vuelta de rosca y de frescura a lo que encontramos en la góndola. Esta uva de origen incierto y nombre raro es más común de lo que creemos en nuestros viñedos (en 2018 se cosecharon 4.400.000 kilos de la variedad), donde se la cultiva para dar color a los tintos. Creo que el trabajo de Germán la valoriza, logrando un producto liviano, frutado y moderno, ideal para el verano.


El que sorprendió: Osado Blend de Tintas
Muy interesante propuesta de la mano de Salentein, una bodega que tiene vinos de apariencia seria, pero que siempre se te descuelga con algo joven, moderno y descontracturado. En esta oportunidad lanzaron una nueva línea llamada Osado y que, entre otras etiquetas, contiene un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot de La Consulta. Su estilo es sabroso, jugoso, con la fruta al frente y un toque de madera que acompaña. Un vino joven, fresco y con personalidad. RPC imbatible


El campeón de la RPC: Blanchard & Lurton Les Fous
Uno de los mejores blancos que podés conseguir por alrededor de $300 ($330 al cierre de esta nota) es este corte bordelés de Andrés Blanchard y François Lurton elaborado con un 80% de Sauvignon Blanc de Los Chacayes y un 20% de Semillón, del Valle de Tupungato. El blend integra frescura con cuerpo, notas cítricas y herbales. Vale la pena tomarlo no tan frío. Se disfruta a cada sorbo, qué más decir.


Uno para el asado: Altosur Red Blend
El asado debe ser una de las pocas comidas argentinas que no tienen época del año que las frene. Si querés sorprender a los amigos y disfrutar un vino de calidad, anotate esta novedad de Finca Sophenia. Se trata de un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah, todo de Gualtallary, Valle de Uco. Su estilo es jugoso, frutado y amable, sumado a una relación precio/producto impecable. Roberto Luka, fundador de la bodega, dijo: ““El segmento de vinos de $275 es una categoría muy competitiva del mercado destacándose aquellos que ofrecen una buena ecuación entre la calidad-precio en un consumo impulsado en parte por clientes jóvenes quienes prefieren productos más frescos y frutados”. Lo único que se olvidó de advertirnos don Roberto L. es que este vino se evapora mágicamente ;)



viernes, 25 de enero de 2019

Un Arca para cuidar los sabores genuinos

Tomate Platense, vía http://tomate-platense.com.ar

“Ya no hay tomates con gusto a tomate” es una frase que los más jóvenes hemos oído repetir hasta el cansancio a nuestros padres y abuelos. Aunque nos parezca el rezongo de quienes piensan que en el pasado todo era mejor, tienen razón. El Tomate Platense fue el rey de las mesas porteñas hasta la década del 80. Hacia fines de esta, el Platense comenzó a ser desplazado por tomates originados en el extranjero, mejorados para durar más, pero carentes de sabor. “El paradigma dominante es el de la producción agropecuaria que solo piensa en producir kilos con calidad sanitaria”, explica el ingeniero agrónomo Juan José Garat. Los quinteros platenses abastecieron La Plata, Buenos Aires y el Gran Buenos Aires durante décadas, pero con el crecimiento de estos centros urbanos y el alejamiento de las zonas de producción se necesitaron especies más resistentes o “larga vida” en detrimento del sabor intenso de este tomate bien adaptado al clima bonaerense.
También los hemos oído hablar del cada vez más difícil de hallar Quesillo del norte, de la Torta Galesa, de la Confitura de Uva, del Arrope de Chañar… Muchos de estos sabores se están perdiendo de la mano de cultivos, tendencias y formas de producción más intensivas/productivas. Y no es algo que solo ocurra en nuestro país. Muchos productos regionales de todo el mundo, incluso especies animales y vegetales, corren el riesgo de desaparecer. Para proteger ese legado del sabor de la humanidad, en 1996 se creó The Ark of Taste, El Arca del Gusto, un catálogo impulsado por Slow Food International para registrar aquellos sabores autóctonos que están en riesgo de caer en el olvido.
El Arca fue diseñada para preservar alimentos producidos de forma sostenible, de sabor único y parte de una región específica, para ello se alienta a su cultivo o producción y consumo. Muchas veces nos parecerá difícil que desaparezcan, pero formas de producción informal o una tendencia a la baja en su consumo demuestran que a un mediano plazo podrían pasar a ser un simple comentario en un libro. Es el caso de muchas de las hierbas silvestres con las que se producen infusiones medicinales o simplemente para saborizar. Por poner un ejemplo, podemos pensar en la Menta Peperina, tan típica de Córdoba que nos hace dudar de su desaparición. Sin embargo, el caso es que casi no hay cultivos, toda la que se recoge proviene de estado silvestre de las sierras. Si se la sigue explotando sin incentivar su cultivo podría desaparecer.
La Torta Galesa es un clásico patagónico, en especial en Trelew y zonas aledañas, sin embargo cada vez se produce menos y prácticamente reducida a casas de té para turistas. Algo similar pasa con el Pulpo Colorado de Chubut y su forma de pesca artesanal, con los dulces como Arrope de Chañar o Alfeñique o con el Queso Banquete de Tandil, cuyas producciones vienen en descenso y se limitan a un mercado muy pequeño.
El Arca del Gusto registra 4000 alimentos, bebidas y especies en su lista global, con Italia y EE.UU. a la cabeza intentando mantener vivas tradiciones y sabores. Nuestro país tiene registrados 135 alimentos y bebidas en el Arca y otros 12 nominados para ingresar en la lista. Entre los enlistados podemos encontrar los antes mencionados y también el Amaranto, el maíz Morocho, el Licor de Yatay, el Vino de la Costa de Berisso, el Poroto del Monte, la Chirimoya, la Pitanga, la gran variedad de papas andinas, etc. Algunos, como el Charqui, la carne seca y salada de los gauchos, prácticamente han desaparecido.
“Un aspecto destacado es la pérdida del conocimiento de los productos autóctonos y, aún más, de su uso y preparación en las poblaciones actuales. También el consumo fue cambiando, reemplazando la demanda de productos autóctonos por otros comerciales”, explica la agrónoma Aldana Gatti. Los conocimientos, procesos y herencia cultural de los pueblos originarios corren un gran riesgo y algunos de sus productos están en el Arca como la Añapa, una bebida no alcohólica obtenida del Algarrobo Blanco, o el Suri, un ave parecida al Ñandú. “Muchos materiales valiosos de nuestro país, cultivados en el pasado, se encuentran en riesgo de desaparecer como consecuencia del desplazamiento de las poblaciones rurales de las regiones marginales del Noroeste y Nordeste de la Argentina a centros urbanos, donde se produce la pérdida de la identidad cultural y costumbres en el proceso de asimilación de los aborígenes en sociedades urbanas”, dijo Gatti en una entrevista dada al diario Página/12.
Que un alimento caiga en el olvido o desaparezca es una gran pérdida en términos culturales. Estar en la lista no los salvará, por supuesto, pero marca una señal de alerta para realizar otras acciones. Y también para que los consumidores curiosos se den cuenta de la herencia alimentaria que se puede estar perdiendo en sus zonas de origen. Lo mejor que podemos hacer es, cada vez que viajemos, buscar esos productos raros, sabores locales y técnicas autóctonas para probarlos y evitar que se pierda nuestra diversidad alimenticia.




miércoles, 16 de enero de 2019

“Insurrección Cultural”: en búsqueda de una ética del vino


Empecé a leer “Insurrección cultural” con mucho entusiasmo.  Jonathan Nossiter es el director de Mondovino, uno de los documentales más influyentes, críticos y controvertidos del mundo del vino y como si fuera un gurú que toma la palabra y vuelve a contraatacar quería saber qué tenía para decir ahora.
Inicialmente el libro trata de mostrar un panorama del estado del Arte y como la maquinaria económica y especulativa engulló al artista y su capacidad de interpelar a la sociedad en que vivimos. Acabado su crédito social como interlocutor del mundo, como intelectual propiamente dicho, quedó un vacío que él nota que están ocupando algunos artesanos. Esa categoría de creadores siempre ninguneada tomaría hoy el valor crítico que el artista perdió, por eso los llama “artisanos”. Si bien suena simplificado en estas líneas, el autor argumenta su posición con un recorrido por la historia del arte, especialmente el cine, y un análisis de la posmodernidad y la relatividad cultural que pregonan sus popes. Ahí es cuando Nossiter parece enredarse y su ideología se torna por momentos radical (él usa mucho esa palabra por su origen etimológico, “raíz”) y por momentos un pastiche que solo la posmodernidad que tanto ataca puede permitir.
Sin embargo, con el pasar de las hojas el lector entiende su radicalidad, no puede ser tibio si pretende ser el marco teórico de esta rebeldía agrícola. Porque en sí el libro habla del mundo agrícola, de revalorizar lo que el campo tiene de agri-cultura. En ese sentido, el momento más fuerte es el alegato contra la agricultura química que se viene desarrollando en los últimos 70 años y la homogeneización de todo lo producido. Día a día asistimos a la destrucción del capital cultural que representan las especies autóctonas, las formas de cultivo locales, la elaboración regional de un producto, etc. en pos de las “buenas intenciones” de Monsanto y de lo que supuestamente quiere el mercado.
Jonathan Nossiter ve en el vino natural un bastión de disidencia contra esta forma de trabajar la tierra. Por definición, el vino natural sería aquel que desde el viñedo hasta el momento de envasado prescinde de agregados químicos como fungicidas, sulfitos, levaduras seleccionadas y un largo etcétera de productos y técnicas artificiales autorizadas. Esos vinos son más imperfectos, respetan su lugar de origen, remiten a formas de vinificación ancestrales y a cepas locales desconocidas o excluidas del podio internacional. “La mineralidad y salinidad que caracterizaba al vino en sus radicales orígenes perdió su lugar a manos de menjunjes altamente azucarados, producidos en sintonía con el ‘giro gustativo’ de la época en favor de formas y experiencias infantilizadas” señala Nossiter en un capítulo, para agregar que eso se difundió como la expresión auténtica del vino por la prensa especializada (y no tanto).

Jonathan Nossiter junto a Gabriel Bloise (enólogo de Chakana Wines) y Juan Pelizzatti (socio gerente de Chakana Wines) en su paso por Argentina

Como una forma de darle la espalda a esta concepción del vino y a las rígidas (y a veces absurdas) Denominaciones de Origen europeas que regulan lo agrícola es que surgen los productores que el autor llama artisanos. Saben que no van cambiar el mundo, entonces simplemente siguen otro camino. Naturales, orgánicos, biodinámicos y los puntos intermedios que existan son los insurrectos, porque para Nossiter ir a contramano del “vino químico” es una rebelión ética, no simplemente utilizar más o menos sulfitos. “Contrario a ese discurso industrial del vino que habla de sí mismo en el vino, el vino natural no propone un discurso sobre el vino sino sobre las relaciones entre individuos y la relación del hombre con su entorno. Deja de ser el vino que habla del vino, para ser el vino que habla del otro: la naturaleza.”
El complemento de “Insurrección Cultural” es el film “Resistencia Natural”, donde Nossiter retrata y visita las fincas de productores italianos que abrazaron la filosofía del vino natural. Quien adquiera el libro podrá escanear un código QR o entrar a un enlace que le permite verlo gratuitamente y así poner en imágenes lo que se plantea en el libro, sin lo cual le estaría faltando una pata. El momento imperdible de la película es cuando el viticultor Stefano Bellotti compara dos paladas de tierra, una de su finca biodinámica y otra de un vecino tratada químicamente a dos metros de distancia: las imágenes son elocuentes y muestran lo que es una tierra “viva”.


Otro aspecto del fenómeno del vino natural que analiza el autor es la faceta urbana de esta rebelión ética. La conciencia ecológica, la búsqueda de autenticidad, la moda y la nueva dimensión de sabores seducen cada vez a más consumidores de las grandes ciudades y generan en ellos la necesidad de difundir a esos pequeños productores y soñadores. En ese sentido, nuestro país tiene pocos espacios de difusión, aunque en las redes hay todo un círculo que retroalimenta a emprendimientos que se enmarcan dentro de la ética planteada por el intelectual norteamericano. Por eso hay que aplaudir la iniciativa de Chakana Wines de bancar la edición en español de este libro. La bodega viene haciendo una reconversión importante de su forma de trabajar el viñedo y sus vinos, con líneas orgánicas, biodinámicas y también naturales. Difundir este tipo de material es lo que muestra que tras sus productos no hay una impostura, sino que creen firmemente en lo que están haciendo.
Personalmente soy un entusiasta de la diversidad. Me gusta que haya de todo y tener la posibilidad de la elección. Sin embargo, después de leer el libro debo reconocer que salgo bastante más converso. Su lectura ha cuestionado mucho de mi experiencia personal y también me dejó muchos interrogantes. Pero hay una duda que no deja de volverme una y otra vez: si queremos revitalizar el vino argentino, ¿no deberíamos dar una vuelta hacia estas expresiones más auténticas en vez de buscar soluciones mágicas en el marketing, las ofertas y los formatos innovadores?


El primer capítulo y el trailer se pueden descargar gratis desde aquí