viernes, 5 de abril de 2019

Las cartas de Familia Zaina


La familia Zaina se encuentra establecida en Villa Seca desde hace muchos años. Sus raíces se mezclan con la de nombres icónicos de nuestra vitivinicultura como Gargantini o Furlotti, sin embargo recién en 2014 se animaron a vinificar comercialmente y poco a poco van creciendo. De las 35 hectáreas que poseen en el mencionado paraje del Valle de Uco solo ocho se destinan a la elaboración de sus vinos. Son unos pocos litros que tímidamente, pero con pasión, van saliendo a la luz.
La idea es ir dando pasos seguros y concientes de que deben mostrar calidad, sin perder el toque artesanal. “Afortunadamente la gente busca cada vez más este tipo de vinos artesanales, muy diferenciados” dijo Federico Zaina y recalca que son artesanales, no por el tipo de vino en sí sino por el volumen producido (hasta 12.000 litros para la categoría según el INV) y por el cuidado en los detalles y el trabajo familiar que hay atrás. Quizá por eso apuestan a los blends, aunque un año tengan que resignar una etiqueta para que salga una nueva propuesta superadora.


De la mano Andy Barquin, su distribuidora en Buenos Aires, pude probar los vinos de Familia Zaina y tener una impresión más cercana de la búsqueda. Cada vino toma su nombre y concepto de las cartas del Tarot y la significación enraíza con momentos particulares que se vivieron en la bodega o la vendimia.  Veamos un pequeño repaso de lo bebido (seguro algo vas a querer probar):

El Mago 2018. Este Sauvignon Blanc de Villa Seca está elaborado según la bodega “a la antigua”, con un prensado suave, luego de 10 horas de horas sobre lías. Tiene un perfil encantadoramente cítrico, con toques de durazno y una acidez filosa. Que ya esté agotado dice más de este vino que cualquier descripción esmerada. Hace magia.
Los enamorados 2016. Este blend (como corresponde a cualquier enamorado) fue elaborado con un 55% de Malbec y un 45% de Merlot, que tuvieron una crianza de 10 meses en barricas de segundo uso. Si bien no buscaron un perfil de roble nuevo, los aromas de la barrica se perciben claramente acompañando la fruta. Disfruté especialmente el reconocer el perfil que adquiere el Merlot con crianza y los taninos del Malbec. Para una cena romántica, obvio.
El Ermitaño 2016. Reza la contraetiqueta que este vino “se recluyó pacientemente del mundo en barricas de roble por un largo período, reposando en silencio”. Su larga crianza de 14 meses en barricas francesas y americanas dieron a este corte de 70% Malbec y 30% Cabernet Franc un estilo austero, estructurado y con complejos aromas de tabaco y ciruelas. Ideal para quienes gustan de un estilo con crianza, guardar botellas o permanecer largo rato con sus copas.
El Loco 2018. Con solo ocho meses de crianza en barricas, este complejo corte de Malbec, Merlot y Ancellota es el más juvenil de los tintos de Familia Zaina. Claramente es el más frutado y joven, pero goza del vigor que aporta la Ancellota. Un apto para todo público, de perfil moderno y versátil con las comidas.
La Templanza 2014. La templanza es el momento de equilibrio logrado con el tiempo y la reflexión. Así, tras largos 24 meses de crianza en barricas francesas de segundo uso, llegaron al vino que representa ese estado de madurez de la bodega. Cinco varietales distintos se combinaron y criaron juntos en estas barricas para lograr un corte con gran complejidad de aromas: hierbas, flores secas, tabaco. Pero sobre todo hay un balance logrado que se siente al beberlo.
La Templanza 2015. Esta era una muestra de bodega de la nueva añada, todavía sin etiquetar y con un buen camino por delante para crecer y estar a la altura del 2014. Si el anterior era austero y redondeado, este se percibe lineal y estructurado. Hay que esperarlo.

Me resultó muy interesante el concepto de la bodega de hacer todos vinos distintos y no ir subiendo en la escala de joven, reserva, gran reserva… que solo termina siendo crianzas más largas en barrica, como si ese fuera el leit motiv de la vinificación. En ese sentido, presentan un portfolio bien variado: un blanco, un tinto joven, otros más estructurados y un “ícono” redondeado y complejo con lo mejor que tienen.
Cada consumidor sabrá encontrar la etiqueta que se ajusta a su estilo o el momento de descorche que elija; personalmente, mis favoritos fueron La Templanza 2014, El Loco 2018El Mago 2018.




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