viernes, 20 de septiembre de 2019

Mendoza Tour 2019 – Día 1 – Casa Tano

Mendoza se convirtió para mí en uno de esos destinos sagrados a los que todo fiel debe peregrinar alguna vez en su vida. Cumplí bastante, porque he recorrido buena parte de la Tierra Santa del vino argentino más de una vez. Sin embargo, cada año me pica el bichito de querer volver. Puedo trocarlo por Salta o algunos destinos vitivinícolas que no conozco, pero Mendoza tira. Así que con la excusa de asistir nuevamente a la Premium Tasting (una de las mayores catas que se hacen en Mendoza), junto a varios integrantes de Argentina Wine Bloggers le agregamos unos días a la agenda oficial para recorrer bodegas.
Después de nuestra jornada laboral, buena parte del grupo se subió al avión y llegamos a El Plumerillo pasadas las 19 hs. Íbamos con una agenda pensada por la mente siniestra de Francisco de Logia Petit Verdot como para aprovechar cada momento del viaje, aunque sin la locura de meter más de dos bodegas/eventos por día. Ya lo hicimos así alguna vez y está bien, pero vale la pena relajar y extender las charlas. Nuestro primer día no iba a ser la excepción, así que apenas llegados nos esperaban con un asado y mucho vino de pequeños productores.


El punto de encuentro era Casa Tano, un antiguo taller mecánico devenido en bodega urbana. A la cabeza de este peculiar proyecto se encuentran Lucas Richardi (proveniente de una familia de prestigiosos enólogos y enólogo él también, en Sposato Family Vineyards), Cristian Santos, Santiago Diez y Luca Aguilera. Entre los cuatro dan vida a esta bodega artesanal de Godoy Cruz que no cuenta con viñedos propios, pero compra uva de los mejores lugares de Mendoza para hacer su vino y barricas personalizadas para terceros. Abrimos botellas y probamos barricas de todo tipo y puedo asegurar que los vinos están más que bien y se venden a buen precio. ¡Incluso cuentan con un sector champañero para elaborar espumosos con el método rural o ancestral de una única fermentación en botella!
El lugar es tan dinámico que nos contaron las mil cosas que hacían: tapeos y menú del día, clases de elaboración de vinos, venta por botella y por copa, vinos personalizados para grupos de amigos, recitales y eventos culturales bajo su lema “Vino por el arte”, etc. Claramente no hay más límites que el que ellos quieran ponerle y ese ámbito dinámico atrae público de todo tipo.
El concepto me enamoró. Pibes jóvenes, haciendo buen vino en un lugar descontracturado y en medio de la ciudad, con la posibilidad de tomar algo al paso o llevar una botella para la cena. Cuando veo el crecimiento de bares y cervecerías, me pregunto por qué el vino no puede replicar algo así. Cómo puede crearse un espacio de vinos lejos de solemnidades y que, sin perder su esencia y peso cultural, sea algo moderno. Casa Tano es una posibilidad concreta.


Productores amigos

Además de Casa Tano en sí, la juntada era un excusa para catar vinos de alta calidad de pequeños productores.


BeBa Vinos. BeBa es un corte de Malbec y Bonarda elaborado entre Matt Berrondo y Pablo Bassin, quienes se conocieron cuando trabajaban juntos en Bodega Toneles. Básicamente, un vino joven, directo, con un estilo gustador y un precio pensado para volver a atraer a los consumidores ($180 por botella o $1000 por caja). El nombre es la suma de los dos apellidos, por eso en la nueva etiqueta lo definen como un “blend de personas”, buenas y apasionadas personas. Al cierre de esta nota ya tenían su primera partida totalmente vendida y buscando fraccionar una nueva añada.


Pacto Wines. A la cabeza de este proyecto está Rodolfo Dhuin, flamante enólogo Bodega y Cavas de Weinert. Su lema es “pacta sunt servanta”, un principio del derecho romano que significa que los pactos deben ser honrados y refiere al pacto que tiene con su socio y con un principio de elaboración a mano, involucrados en cada detalle. Probamos el Pacto Malbec 2018 que, como en un pacto, incluye un pequeño porcentaje de Bonarda de Tupungato y es una explosión de fruta como la ciruela y la frambuesa. Redondito, joven, con personalidad y a buen precio.


Khaliméra Wines. Detrás de la etiqueta de increíble diseño hay un Malbec de la zona límite entre El Cepillo y Altamira, elaborado en forma clásica y con una breve crianza de 6 meses en barricas francesas nuevas. Han cuidado cada detalle y su nombre significa "buenos días" en griego, que es el deseo de estos productores para quien pruebe su vino.  La idea no es hacer algo extremo sino que guste, por eso antes del embotellado se le agregan unas nanoproteínas de origen natural que lo vuelven muy amable al paladar, dando como resultado un vino muy balanceado, redondo y de altísima “chupabilidad”.


Malajunta Wines. Ya había probado los vinos de Malajunta en varias oportunidades y, aunque los comenté en las redes, todavía no había podido escribir nada de ellos por aquí. Aquella noche presentaron una de sus novedades: Perdona y Olvida Merlot, un corte de añadas 2017, 2018 y 2019 de Los Árboles, al límite con Gualtallary. Tiene un perfil más clásico que sus Malajunta, con mayor madurez, cuerpo y una complejidad lograda al combinar añadas y crianzas distintas. Un Merlot que los amantes de la cepa deben probar y esperar en la copa o decanter.
La línea Perdona y Olvida incluye también un Pinot Noir y un Ancelotta.

Unas últimas palabras

Al margen de que me encantan esos proyectos pequeños, el marco sumaba para mostrarnos con humildad el esfuerzo y el trabajo de cientos de emprendedores. Después vendrían en la semana los altos puntajes, la arquitectura monumental y los grandes nombres que a veces te impiden ver este otro lado. Para mí, este comienzo fue un gran punto de partida para el viaje.



Nota sobre Casa Tano en El Ángel del Vino: 



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