sábado, 11 de enero de 2020

El Cuevero Manija


Hay veces en que uno necesita escribir rápido sobre lo que acaba de probar.  Tal vez como una forma de capturar el entusiasmo o congelar el recuerdo del placer generado.  En todo caso, no es algo que suela pasarme, pero hoy es distinto.  Probé El Cuevero Manija y tengo que contarte qué es.
Anteriormente escribí sobre quién es Musu, un vinotequero apasionado que más que vender quiere evangelizar sobre el mundo del vino.  Siempre al margen de las bodegas tradicionales, su vinoteca a puertas cerradas es un lugar de peregrinación obligado para quienes buscan "todo lo otro".  La Cueva, como la conocemos todos, se convirtió en el lugar de referencia de una comunidad entusiasta de enófilos que orgullosamente nos hacemos llamar "cueveros" en las redes sociales.
El año pasado, al inquieto Musu se le ocurrió la idea de tener un vino propio.  Pero fiel a sus principios, lo tenían que elegir los cueveros.  Varios pequeños productores enviaron muestras con los vinos disponibles para embotellar una partida especial y rápidamente se armaron los grupos de cata que votarían democráticamente.  Afortunadamente pude estar en uno de esos paneles donde probamos 15 muestras con la mayor rigurosidad y celo posible.  
Hubo de todo, algunos vinos más terminados que otros, algunos realmente jugados y unos pocos cuyo precio final sería altísimo.  Dos de ellos destacaron por mucho sobre el resto, aunque la muestra 9 quedó como la elegida por todos.
El vino en cuestión era un blend 80% Merlot y 20% Cabernet Sauvignon elaborado por Finca Ambrosía en huevos de concreto.  Esta finca tiene un largo historial de uvas de prestigio provenientes de Gualtallary, una de las regiones top del Valle de Uco.  En el Cuevero Manija se siente ese origen en las texturas que ofrece en boca y esa fruta "nítida", como le gusta llamarla a Musu, de frutos negros.  Por eso la etiqueta dice, sin errarle, "Gualta al palo".  En resumidas cuentas, es un vino rico, de sabor marcado, con aromas simples pero intensos y con sutilezas que se sienten al beberlo y cuyo mayor logro está ahí, en la bebibilidad.


Uno de los detalles que más me gustaron fue la etiqueta de @DiegolanDibujos.  Las típica montañas de fondo, son reemplazadas por los edificios de clase media de Caballito o cualquier lugar de Buenos Aires.  Bajo ellos dos multitudes, habitual en los dibujos futboleros del artista, que representan dos tendencias del mundo del vino argentino: el #TeamMaderita y el #TeamPiedrita.  Los primeros prefieren los vinos más maduros, con crianza en barricas y son representados en la etiqueta por un castor.  Los segundos, prefieren los vinos de zonas límites, con mayor acidez y crianza en recipientes porosos, representados por La Mole.  Ambos grupos llevan sus banderas y una barrica o un huevo de concreto.  Lo lindo del caso es que ambos grupos confluyen hacia una botella de vino, porque el vino une y la Cueva de Musu, todavía más.

Para contactarse con Fernando Musu:
Twitter: @VinotecaMRWines
Instagram: @mr.wines

PS: hablé de dos vinos elegidos en el panel de cata.  Ese segundo, elaborado por Cristian Moor, saldrá el año que viene como El Gran Cuevero.  Habrá que estar atentos, porque sino se lo pierden.



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