viernes, 31 de enero de 2020

Entendiendo el Oporto


Antes de meterme seriamente en el mundo del vino, pensaba que el Oporto era una bebida alcohólica que solo servía para humedecer las tortas y algún otro uso gastronómico. Cuando empecé a leer un poco más descubrí su origen portugués, su historia y me hice un poco de lío con todos los estilos que hay. ¿Cuál es la diferencia entre Tawny, Ruby, Vintage y el largo etcétera que podemos encontrar en una botella? Nada que un poco de estudio no pueda resolver y así entender qué tenemos en la copa y por qué pagamos tanto (o tan poco) por él.
Dicho sencillamente el Oporto es un vino fortificado, es decir un vino al que se le ha agregado un aguardiente antes de que lleguen a fermentar todos sus azúcares. De esta manera se obtiene un vino más dulce, por el azúcar no fermentado, y con mayor graduación alcohólica. Por lo general se lo consume como vino de postre, pero también puede utilizarse como entrada cuando son jóvenes. Maridan muy bien con quesos (Stilton, según la tradición británica), frutas o postres dulces o un buen tabaco.
Su origen se remonta a 1678 cuando Inglaterra y Francia entran en guerra. Los ingleses siempre fueron ávidos consumidores de vino francés, pero por el conflicto no llegaban a sus puertos. Decidieron recurrir entonces a los vinos de Portugal, un viejo aliado. En la zona del Alto Douro, a unos 70 kilómetros de la ciudad de Oporto, había una gran producción de vinos que raramente cruzaban las fronteras. Con el fin de adaptarlos al gusto británico, y para que aguantaran el largo viaje, los portugueses agregaron aguardiente (algunas fuentes hablan de Brandy) y así nacía el más icónico de sus vinhos.


Poco a poco se fue regularizando la elaboración de los Oportos y actualmente no se permite cualquier uva ni cualquier aguardiente en su elaboración. Las uvas blancas permitidas son Malvasia Fina, Codega, Gouveio, Donzelihnpo y Rabigato; y las tintas Touriga Nacional, Touriga Francesa, Tinta Roiz y Tinta Amarela. Sin embargo lo que define los diversos estilos de Oporto es la crianza en barricas o pipas, por lo general de 550 litros y ya usadas. Veamos los estilos que podemos encontrar en nuestras etiquetas:

Blanco: al igual que los Rosados, son los menos afamados, pero admiten una gran variedad en cuanto a su envejecimiento y dulzor.

Ruby: es el estilo más joven y producido, sin crianza en madera. Su nombre se debe al color rojo rubí que adquiere al ser guardado en tanques de concreto o acero inoxidable para evitar la oxidación del vino. Son para beber jóvenes porque no mejoran con la guarda.

Tawny: su traducción sería “leonado” y hace referencia al color amarronado que adquiere con los años. Aquí la crianza en barrica es fundamental y puede llegar hasta los 40 años. Si la etiqueta no dice nada se asume que tiene un mínimo de 3 años en barricas. Los Reserva salen al mercado con 5 o 7 años. Si estamos ante un Tawny con “indicación de edad”, o sea 10, 20, 30 o 40 años estamos ante un blend de añadas y ese número es el promedio de las añadas que lo componen. Es decir, se mezclan vinos muy viejos con otros más jóvenes y así combinar complejidad con frescura.

Colheita: no es otra cosa que un Tawny compuesto de una sola cosecha, o colheita. Se los suele envejecer en botella, donde logran marcada elegancia.

Garrafeira: un estilo tradicional que cada vez es más raro, al punto de casi haber desaparecido. Se trata de un Tawny pasado a damajuanas y guardado allí por décadas. El crítico Luis Gutiérrez asegura que “la longevidad de estos vinos es pasmosa. El alto contenido alcohólico y el azúcar residual sin duda ayudan”.

LBV o Late Bottled Vintage: es un estilo más moderno, surgido hacia la década del 60 y de creciente popularidad. Consiste en criar el Oporto entre 4 y 6 años en toneles más grandes, logrando así una oxidación más lenta.

Crusted: otro estilo casi desaparecido. Consiste en una mezcla de Vintages, luego añejada en barricas y botella. Como se lo embotella sin filtrar se genera una borra o “costra” en el fondo y de allí viene su nombre.

Vintage: son los Portos más famosos y de categoría superior. Se hacen con las mejores uvas y solo en añadas excepcionales, no tienen muchos años de crianza en madera pero sí necesitan guardarse al menos una década para estar listos para beber. Estamos hablando de vinos muy escasos, pero que dan renombre a las bodegas productoras. Por eso son muy cuidadosos en “declarar” una añada como excepcional, aunque algunas colheitas tienen consenso generalizado y son muy buscadas como la 1966, 1977, 1983, 1994, 2000, 2007 y 2011.
Cuando no hay más de cierto Vintage o no se llegó a la calidad, el plan b es ir por los Single Quinta Vintage. Estos siguen el mismo procedimiento que los Vintage, pero en vez de ser de diferentes fincas son solo de una. Algo así como un Single Vineyard, pero en un estilo de vino que se precia de poner lo mejor de varios viñedos.

A nuestro país no llega mucho, pero podemos encontrar de los buenos como Sandeman, Ramos Pinto o Ferreira, cada uno con sus diferentes estilos. De los nacionales, lo mejor es ir por los Malamado, cuyo nombre significa “Malbec A LA MAnera De Oporto”.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Opiná con libertad!
Voy a tratar de que tu comentario aparezca en la entrada cuanto antes
¡Gracias!