Chakana Sobrenatural: sin sulfitos en la lengua

Bodega Chakana presentó la añada 2020 de Sobrenatural, su línea de vinos sin sulfitos y baja intervención. Naturalmente imperdibles.

Convocados por la bodega, los Argentina Wine Bloggers pudimos tener una charla cara a cara con Gabriel “Chachorro” Bloise y Facundo Bonamaizon, los responsables enológicos de Chakana, y probar sus vinos “naturales”.  Les puedo asegurar que fue una charla sin pelos en la lengua o, mejor dicho, sin sulfitos en la lengua.

-¿Sabés qué me gustó del Bonarda? Que tiene gusto a uva
-¡Qué lástima los vinos que no tienen gusto a uva!

Desde hace mucho tiempo Chakana viene bajando la intervención humana en sus vinos, incorporando (y certificando) manejo orgánico y biodinámico en sus productos y viñedos.   La línea Sobrenatural es la que lleva esto más lejos, trabajando sus vinos sin agregado de sulfitos.

Chakana Sobrenatural

El anhídrido sulfuroso es un compuesto químico que tiene fines antisépticos, antioxidantes y desinfectantes y se añade al vino en diferentes etapas de su elaboración.  Aunque hay varias formas de hacerlo y con diferentes combinaciones químicas, comúnmente los llamamos “sulfitos”.   Sin ellos, la mayoría de los vinos no durarían mucho.  Los sulfitos (que también están en los embutidos, gaseosas, cervezas, etc) cumplen una función protectiva contra contaminaciones involuntarias como las bacterias del ambiente y favorecen la longevidad.

Te preguntarás cómo puede ser que tu vino tenga añadidos químicos.  La realidad es que hay 1187 sustancias aprobadas por el INV, según nos confiaron los enólogos de Chakana.  Claramente no es necesario agregarlos todos y muchos dirán que solo utilizan una mínima parte: clarificantes, levaduras seleccionadas, metabisulfito, ácido tartárico, etc.

“Trabajar sin sulfitos tiene serios desafíos”, reconoce Gabriel Bloise, “a estos vinos hay que tratarlos como al yogurt, cuidando al máximo su manipulación”.  En Sobrenatural vienen experimentando desde hace varias cosechas con los vinos naturales, una palabra que no les gusta porque “todos los vinos son naturales”.  Eso nos muestra que la comunicación de estos productos no es sencilla, por eso valoro desde el primer día sus etiquetas donde SO2 (símbolo del anhídrido sulfuroso) está tachado y se resalta lo “natural”.  Vinos libres es una buena forma de llamarlos también.

Una de las preocupaciones de Chakana es poder certificar sus vinos como Orgánicos y Veganos.  Estas certificaciones (un sticker o una mención en la etiqueta) las dan organismos internacionales y, entre sus rigurosos controles, están la limitación de sustancias químicas: unas 400 para la certificación orgánica y solo 35 para ser considerados biodinámicos.  Además de esto, controlan aspectos como el manejo del viñedo: orgánico o biodinámico, por ejemplo; o, en el caso de los veganos, que no se utilicen animales de trabajo o productos de origen animal.  El tema bien vale una nota aparte.

Chakana Sobrenatural Bonarda

En el mercado interno el público específico que busca estos vinos menos intervenidos es muy chico, sin embargo en el exterior hay tiendas, guías y críticos como Alice Feiring especializados  en el tema y un consumidor preocupado por los productos que lleva a su mesa.  Sin necesidad de viajar muchos kilómetros, hace unas semanas en una vinoteca de Ramos Mejía una cliente entró preguntando por qué vinos orgánicos tenían en venta.  El vendedor recomendó muchos menos de lo que yo sabía que efectivamente había en las estanterías.

Ya estábamos en un proceso de menor intervención en la elaboración de los vinos, fuimos sacando enzimas, levaduras y correcciones. Sin filtrar, ni clarificar… y, obviamente, lo más difícil de sacar era el SO2”, explicó Facundo Bonamaizon.  “Así comenzamos a pensar en elaborar con la premisa de ‘hacer vino sólo con uva’, a partir de un único ingrediente. Para ello hay que entender cuál es el punto de cosecha y el proceso de fermentación y crianza adaptados a la calidad y tipo de uva – maceración en blancos, maceración carbónica en tintos, o re-fermentación en botella-, como para que ese vino se mantenga solo y tenga atributos positivos. El gran desafío es hacer un vino natural, sin agregado de sulfitos… y sin defectos. Es una línea de investigación que continúa”, agregó Gabriel Bloise.

Chakana Sobrenatural Tinto

Como decíamos, vinificar sin estas sustancias protectoras implica el riesgo de perder todo el trabajo del año y tampoco garantiza que el resultado final sea el buscado.  “No son vinos pensados para que evolucionen, sino para ser tomados jóvenes” aseguran desde la bodega y en esta oportunidad pudimos probar los tres vinos de la línea: Sobrenatural Frisante Rosado, Sobrenatural Bonarda y Sobrenatural Tinto.

Sobrenatural Frisante Rosado 2020.  Se trata de un Petnat (diminutivo pétillant naturel), también conocido como método ancestral, donde se embotella antes de finalizar la fermentación para lograr una burbuja natural.  La añada 2020 está compuesta por 70% Tannat, 25% Malbec y 5% Syrah y resulta en un vino de finas burbujas, fresco y versátil.  Sus aromas son frutados, en boca es seco y agradable (algo que no siempre pasa), con esa burbuja delicada que comentaba.  Me gustó mucho y con cada copa resultaba más agradable.  Perfecto para aperitivo o para acompañar platos frescos y simples.

Sobrenatural Bonarda 2020. Si venís siguiendo de cerca a esta bodega y probaste el Sobrenatural Bonarda anterior, te diría que dejés de lado tus recuerdos y vuelvas a probarlo.  Han logrado una expresión muy particular, con ese aroma fresquísimo y floral que adquiere la Bonarda con la maceración carbónica.  Tiene una acidez marcada, sobre todo al final, con taninos finos que dejan una textura aterciopelada y un largo final que recuerda a las frutillas.  Riquísimo para una noche veraniega en el balcón/terraza/quincho con una picada.

Sobrenatural Tinto 2020.  Si los vinos de esta línea están pensados para ser bebidos muy rápidamente, este tinto a base de Malbec y Tannat puede bancar hasta 5 años gracias a su estructura natural.  Se siente la uva nueva, no de vino fresco, sino de uva recién molida. En boca tiene agarre, balance y una acidez jugosa, de esas que hacen salivar e invitar una copa más.  Claramente, necesita unos meses de botella, pero será una delicia con platos contundentes o un buen asado (que no se enteren los veganos).

Personalmente, estos vinos me gustaron y entusiasmaron mucho.  Me gustó beberlos, que es lo más importante, y me entusiasmó que haya propuestas así y que quienes las elaboran crean en ellas, no que solo quieran ocupar un lugar en el mercado.   Comparada con las experiencias anteriores de esta línea, el resultado de la añada 2020 es muy superior y muestra esa perfectibilidad que no debe perderse de vista y la tozudez de quienes están convencidos del camino que eligieron.


Recomiendo la tienda online de la bodega, siempre con buenas ofertas.

También escribió sobre esta cata Logia Petit Verdot

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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2 Comments

  • Muy interesante la nota y muy interesante los vinos que hacen y el laburo de evolución que vienen teniendo. Saludos

    • Gracias Pablo por leer y comentar.
      Sí, vienen trabajando bastante este estilo y creo que cada día le van encontrando más la onda.

      Saludos!

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