2 Cabernet Sauvignon cara a cara

Un día se vieron las caras dos luchadores estoicos y de elegante firmeza.  Dos Cabernet Sauvignon argentinos separados por una década que, como buenos contendientes, querían mostrar sus fortalezas ante el otro.  El encuentro resultó en una cata memorable.

Catena Zapata es una bodega famosa por sus Malbec, pero que elabora con la misma pasión sus Cabernet Sauvignon.  La cepa es la favorita del dr. Nicolás Catena Zapata, amante de los grandes vinos de Bordeaux, y hunde las raíces en la historia de la bodega cuando Domingo Vicente Catena (¡el famoso D. V. Catena!) decide lanzar en 1963 el Saint Felicien Cabernet Sauvignon.  Podría ser un dato menor, pero desde la bodega aseguran que este vino fue el primero en mencionar el varietal en la etiqueta, siguiendo el estilo norteamericano.

Quien nos tira data tras data es Ernesto Nesti Bajda, el enólogo mano derecha de Alejandro Vigil.  Con su sonrisa pícara, sus conocimientos y más de 20 vendimias encima nos hizo un recorrido por los más de 50 años de historia de Saint Felicien.

Cabernet Sauvignon es la uva más plantada del mundo, cómoda en el tope del ranking desde hace años.  Su nombre lo ganó en las zonas más prestigiosas del mundo donde logra vinos excepcionales y que son un parámetro global, como Bordeaux o las del nuevo mundo: Chile, EE.UU. y Australia.

 En cuanto el añejamiento, si se lo hace bien, el Cabernet Sauvignon está condenado al éxito. El mundo lo sabe

Ernesto Nesti Bajda

Si bien es una uva que se adapta fácilmente (y esa es una de las razones de su éxito) tiene algunas mañas.  Al ser una variedad de ciclo largo, la llegada del otoño y las primeras heladas pueden perjudicarla en el momento más importante.  Por eso, cuando en Catena Zapata apostaron a ir por los climas más frescos, el riesgo era muy alto.  Sin embargo, el factor altura, que no hay en Burdeos,  lo cambia todo en nuestro país.  Nesti Bajda nos explica que en las zonas frías se potencian las pirazinas (aromas a pimiento verde, por ejemplo), pero la intensidad lumínica de la altura permite controlarlos.  Y por alguna razón estos viñedos aguantan más la uva “colgada” de la planta lo que permite una maduración completa.

En el marco de uno de los #EncuentrosAWB, catas gratuitas y abiertas al público, que hacemos con los Argentina Wine Bloggers pudimos comparar el Saint Felicien 2004 y el Saint Felicien 2018 mientras Nesti nos guiaba desde La Pirámide de Agrelo.  Un lujo que nos permitió entrar en los detalles de la cepa.

Saint Felicien Cabernet Sauvignon 2004

Al Saint Felicien Cabernet Sauvignon 2004 lo abrí 3 horas antes, según el método de François Audouze, un experto en vinos antiguos.  Audouze recomienda abrirlos lentamente y dejarlos así (sin decantar ni nada) durante 3 o 4 horas para que salga lentamente de su letargo y “se limpie” de aromas a encierro.

El vino tenía su obvia evolución, pero conservaba la impronta de la uva, con aromas terciarios como el cuero y detalles de chocolate amargo.  Al beberlo se lo sentía sedoso y elegante, con cierta sensación polvosa. Agradable, redondeado, un placer al paladar.  Es un vino que no fue pensado para 15 años de guarda y, sin embargo, llegó muy bien.

Bajda nos explica que eligió la 2004 porque a partir de ese punto hubo un quiebre de estilo. Dejaron de lado el americano/Nuevo Mundo por uno menos influenciado por la bodega y más por el lugar de origen.

Saint Felicien Cabernet Sauvignon 2018

Si este vino tenía el aire sobrador de la experiencia, el Saint Felicien Cabernet Sauvignon 2018 tenía la arrogancia de la juventud.  La 2018 es la añada actual y es parte de un típico “año mendocino”: seco, fresco y soleado; en contraposición al lluvioso 2016 y el frío 2017. De entrada estaba algo cerrado, pero con los minutos apareció esa fruta densa de los Saint Felicien, las pirazinas y toques de rosa mosqueta.  En boca muestra el nervio propio de un vino joven, aunque muy bien balanceado.  Una explosión de frutas en la boca.

¿Llegará el 2018 a tener tanto potencial como el 2004? Es posible, aunque no podamos adivinarlo. Solo nos queda descorchar año tras año.

Rescato de esta experiencia la posibilidad de tomar vinos argentinos con larga guarda, saber que pueden llegar bien.  Haber comparado ese 2004 con su versión más reciente nos muestra la evolución de un vino, sus posibilidades y la diversidad que ofrece esta bebida.  Y también por qué el Cabernet Sauvignon es el Rey, basta servirse una copa de él.


Algunos blogs amigos escribieron también sobre esta cata:

El ángel del vino: Saint Felicien, más de 50 años de historia

El vino del mes: Saint Felicien Cabernet Sauvignon

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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