Finca Decero: una suma de detalles (1° parte)

Cuando empecé a programar mi tour de vacaciones de invierno por Mendoza, Finca Decero era uno de los lugares que quería conocer y para ello me contacté con Leandro Bastías, su Gerente de Ventas.  “Vení cuando quieras”, me dijo y se mostró entusiasmado y buena onda.  Creí que exageraba como tantos otros que después te muestran el edificio y no te hacen probar los vinos (¿de qué quieren que escriba? ¿de arquitectura?).  Pero me equivoqué.  Nos estaba esperando para darnos un completísimo y cálido recibimiento en este crudo invierno.

Entrás a Decero como a cualquier otra bodega de Mendoza: seguridad, portón, larga fila de viñedos.  En este caso bastante más larga que en otras, el hermoso edificio de tejas está casi en medio y lo enmarcaban restos de la nevada que había caído dos noches atrás.
La bodega, ubicada en los límites de Agrelo, se integra bien con el paisaje.  No es ni un edificio industrial, eficiente, frío y disruptivo; ni uno de modernidad estrafalaria y poco práctica.  Parece un enorme, hermoso y funcional chalet con techos de teja, en medio de un jardín, en medio de viñedos, en medio de Luján de Cuyo.

Durante la recorrida tratamos de no molestar mucho porque estaban en pleno trabajo de embotellado.  Aprendimos como se hace el trabajo aquí, en forma cuidadosa y prolija, y asentándose en los siguientes puntos:
  • Single Vineyard: toda la uva proviene de su viñedo Remolinos, en la zona que muchos llaman Alto Agrelo.
  • Sólo tintos: prefieren un buen tinto a un blanco mediocre.
  • Filosofía de trabajo: a mano.  Habría que agregar aquí que su filosofía busca ser humana, sustentable y de respeto por el ambiente.
  • Programa de responsabilidad social empresaria: ayudan a la escuela y el centro de salud de la zona.

Se presta mucha atención a todos los detalles y así son sus vinos.  Una colección de detalles que hacen un todo completo y armónico.  Un ejemplo son los viñedos, orientados de Nornoroeste a Sursureste (NNO a SSE) para aprovechar mejor el sol de la mañana, diferente al uso corriente de la zona, por lo general Norte-Sur.   Hablando del viñedo, un dato curioso es su nombre: Remolinos, proporcionado por un llamativo fenómeno de pequeños remolinos de tierra que suelen producirse hacia el verano por acción del viento.

El viñedo durante nuestra visita, un remolino en la finca y la orientación de los viñedos (comparen con los de la parte inferior de la foto)

Una vez que recorrimos todo pasamos a la sala de degustación donde el enólogo Marcos Fernández nos esperaba con los decantadores ya listos.

Continuará…

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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6 Comments

  • Que bueno que te reciban y te muestren, solo me pasó en una bodega en la cual me mostraron nada mas que el edificio y los viñedos, nada para probar jeje!
    Recuerdo un muy buen Syrah de Decero… comentá que probaste!
    Salute

    • Fabián, en mi último viaje a Mendoza tuve experiencias dispares. Buenas y malas. Finca Decero estuvo entre las mejores.
      El jueves sale la 2° parte de la nota (no sea ansioso) donde comento todos los vinos probados.

      Salute

  • Nos quedó pendiente visitar… siempre tuvimos ganas de ir a verlos.

    Quizá la próxima…

    Esperamos los vinos…

    Abrazo y salute!

    • Cuando vuelvan, no se olviden de pasar por esta bodega. Tienen vinos increíbles y un lugar como para plantar la carpa e instalarse una semana, jaja.

      Abrazo.

      PD: el jueves sale la nota de los vinos probados ese día

  • Es una bodega que me interesa mucho, pero de la que casi no he probado y menos por botella (ninguna). Una deuda.
    Pasé por adentro hace como 6 años en un raid raro que me llevaron (ni bajamos del auto en esta). Y en mi última visita de Marzo-Abril, quise ir -hablé con Marcos Fernández inclusive-, pero como él no iba a estar, la dejé para la próxima.

    Abrazo!

    • ¡Qué tour raro, jaja!
      Lástima que no pasaste igual. Aunque no es lo mismo sin la presencia del enólogo, la experiencia es muy positiva y la gente de la bodega está muy comprometida.

      Abrazp

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