Let it be Rock: que sea Rock y que sea vino

Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto presentaron en sociedad su nuevo proyecto de vinos.  Una fuerte apuesta al competitivo segmento de vinos de rango medio con ímpetu rockero.

Gonzalo y Martín se conocieron trabajando para Alejandro el Colo Sejanovich y Jeff Mausbach de Manos Negras y en 2016 iniciaron la aventura de lanzarse solos con un proyecto pequeño, pero muy apreciado como es Desquiciado Wines.  Aquella vez, los presentaron por primera vez en la Cueva de Musu (creo que la primer nota de sus vinos salió en este blog, ejem) y este diciembre pasado repitieron la cábala con una cata especial a distancia.

Let it be Rock es un proyecto totalmente separado de Desquiciado.  Y si bien este último fue creciendo de a poco, Let it be Rock debuta con 6 etiquetas en el mercado.  Para seguir marcando diferencias, su búsqueda es otra, apunta a vinos un poco más potentes y con mayor estructura, extremadamente prolijos, pero sin pretensiones.  Vinos para poner en una mesa con amigos y que acompañen el momento sin ser el centro de atención. 

Con este proyecto se permitieron diversificar las zonas, llevando la búsqueda incluso a lugares poco glamorosos para el marketing, pero con el potencial de décadas de viticultura.   Sus recorridas por los viñedos mendocinos son lo que los ponen en contacto con productores valiosos, pero dejados de lado.  Además de ajustar variables como tiempos de cosecha, piden que no haya uso de agroquímicos en las viñas donde compran la uva.

Vinos Let it be Rock

Para Gonzalo Tamagnini hay una materia prima muy valiosa en el Junín, Rivadavia o Pareditas, solo hay que pensar la mejor forma de trabajarlas.  En ese sentido, me hizo acordar a las palabras del reconocido Ángel Mendoza cuando expresó que “no existen los malos vinos, existen los vinos mal diseñados”.  Y el Goncha es un obsesivo del trabajo que está en los pequeños detalles para lograr lo mejor de cada uva: buscar a través del blend resaltar una característica o potenciar una debilidad, trabajar cada variedad por separado o en distintos recipientes de fermentación, cuidar la temperatura donde esto sea más necesario, etc.

Let it be Rock Chenin 2020.  Arrancamos con un blanco super gastronómico que proviene de un parral de Rodríguez Peña (Junín), plantado originalmente para espumosos.  Este Chenin de solo 11° de alcohol, presenta aromas a frutos de carozo, algo de manzana verde y cítricos, simple en nariz, pero muy balanceado en boca.  Permite beberlo cómodamente con la comida sin que destaque o la opaque.   El secreto de la receta del enólogo es cortarlo con  un 3 o 4 % de Semillón para darle boca.

Let it be Rock Sangiovese 2020.  Este vino proviene de un parral de Rivadavia, en el este mendocino.  Para elaborarlo se realizaron tres vinificaciones diferentes que luego se unieron para descansar dos meses en barricas usadas que provienen de Viña Cobos.  Se filtró y se embotelló sin agregado de sulfuroso.  Una joyita super frutada ideal para carnes o platos con mucho sabor de la que solo hay 600 botellas.

Let it be Rock Pinot Noir 2020.  Este Pinot viene de Las Carreras, una zona bastante difícil para trabajar, pero con un potencial que explotará en pocos años más.  Es un Pinot Noir que muestra su lado más frutado y esos taninos pequeños de la cepa tan seductores.  Todavía no lograron la expresión buscada, pero son muy exigentes consigo mismos y van a laburarlo más.  A mí me gustó ahora, así que apuesto fuerte por esta etiqueta.

Let it be Rock Malbec 2019.  Este Malbec proviene de la misma finca que el Chenin, pero para darle un poco más de potencia se le agregó un poco de Ancellotta y Malbec de San Carlos, La Consulta.   Es la contraparte del Malbec de Desquiciado, ya que este tiene más peso en boca y una entrada algo dulce que seguramente gustará a un público amplio.

Let it be Rock

Let it be Rock Syrah 2019. La uva de este vino llega desde los Chacayes y se le agrega un 10% de Garnacha de Junín.  Tiene el color profundo y cardenalicio del Syrah, unos aromas a fruta roja madura, algo de cuero, notas herbales y especiadas que vienen de la mano de la Garnacha.  En boca tiene algo de agarre, pero cuerpo medio, jugoso y sabores duraderos. Claramente, el más logrado.

Let it be Rock Garnacha 2020.  Esta Garnacha proviene de un espaldero de Junín, al Este de Mendoza.  Lo interesante es que se corre de las Garnachas nacionales, tan volcadas a ser ligeras.  Acá hay potencia, estructura y unos aromas entre frutados y especiados muy atractivos.  Lindo exponente.

Al momento de salir esta nota el precio sugerido de los vinos ronda los $600 y teniendo en cuenta eso y la experiencia que transmiten, podemos decir que la relación precio/calidad está asegurada.

Me gustó que sean vinos ricos, agradables, gastronómicos, pero sin la pretensión de acaparar el centro de atención en un encuentro entre amigos.  Y esto no tiene nada de malo. No hay pose, solo actitud rockera.

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

Relacionado

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *