Las leyendas del vino argentino en la Premium Tasting Virtual Experience

Hace unos años, Michael Jordan expresó varias ideas sobre qué significaba para él “ser legendario” y cómo conseguir la gloria. Entre los 23 pensamientos, hubo uno fundamental y que, en cierto modo, lo sintetizaba todo: “las leyendas son producto de su trabajo, no de su gloria”.

Para llegar a ser una leyenda, alguien que dejó su huella marcada a fuego en algo, hay que trabajar duro.  Porque las glorias son pasajeras, pero el fruto de años de trabajo queda como un punto de apoyo o inspiración para las generaciones posteriores.

Aunque no fue un repaso por sus trayectorias, sino la actualidad de su trabajo, el último seminario virtual de la Premium Tasting tuvo como eje a las leyendas del vino argentino.  Fue un panel memorable que contó con la presencia de Mariano Di Paola (Rutini), José Pepe Galante (Salentein), Roberto de la Mota (Mendel), Alberto Arizu (Luigi Bosca), Daniel Pi (Trapiche) y Walter Bressia (Bressia).

Box set de Premium Tasting Virtual Experience

Premium Tasting es una de las catas de vinos más esperada de la industria argentina.  Un evento que convoca a todos los enófilos argentinos a probar los mejores vinos del mercado de la mano de sus hacedores.  En 2020, la novena edición de la Premium, debió adaptarse a la realidad sanitaria mundial y solo se concentró sobre sus famosos seminarios en modalidad virtual.  En representación del colectivo Argentina Wine Bloggers, pude asistir al cuarto y jugoso seminario que les voy a comentar a continuación.

Con el costo de la “entrada” a la Premium Tasting Virtual Experience se accedía a los seminarios vía streaming y seis botellas de vino de 187 cc que llegaron en una coqueta caja de madera.  Los vinos, aunque numerados para el orden de la cata, llegaron sin identificación por lo que el misterio se mantenía hasta que sus hacedores comentaban detalles sobre su elaboración y lugar de origen.

Mariano di Paola (Rutini)

Quien rompió el hielo fue Mariano Di Paola que habló sobre Gualtallary, indudablemente lo top de Mendoza .  Comenzó explicando que la presencia en la zona se remonta a los asentamientos jesuíticos, pero que los cultivos dominantes fueron los cerezos hasta que a mediados de los ‘90s comenzaron a implantarse vides.  Rápidamente, en el año 2000 sus frutos empezaron a llamar la atención y hoy su desarrollo es pujante y se siguen investigando sus posibilidades.  Di Paola presentó un espectacular Rutini Single Vineyard Gualtallary Merlot 2019 que aún no está en el mercado.  El Merlot es su cepa mimada y en esta botella logró un vino que se abre lentamente y va enamorando.  Complejidad de aromas, buena acidez, textura y largo son su sello.

José Pepe Galante

Arrancamos bien arriba y José Galante subió la vara aún más con un impactante Malbec de San Pablo.  La Indicación Geográfica San Pablo es una de las zonas que están llamando la atención últimamente, con vinos salvajes, sabrosos y personalidad arrolladora.  El Salentein Single Vineyard Los Jabalíes Malbec 2019 proviene de un viñedo con un nombre muy curioso y es que “los jabalíes salvajes marcan la cosecha.  Cuando la uva está madura, bajan a comerla y sabemos que hay que cosechar”, dice entre risas Pepe Galante.  Claramente necesitaba tiempo de estiba en botella para que se acomoden toda su potencia, pero ya se notaba un gran Malbec, sabroso y de largas sensaciones.

Roberto de la Mota (Mendel Wines) y Alberto Arizu (Luigi Bosca)
Roberto de la Mota y Alberto Arizu

Roberto de la Mota y Alberto Arizu fueron un tándem que desarrollaron la historia y la importancia de la DOC Luján de Cuyo.  De la Mota recalcó la importancia de cuidar el patrimonio de los viñedos antiguos, tan parte de nuestra historia como la arquitectura u otras producciones humanas.  De allí la importancia de una DOC y no una simple Indicación Geográfica, para proteger una zona amenazada por la voracidad inmobiliaria.  Y para demostrar que Perdriel puede “patear el tablero con un hermoso vino” presentó su flamante Mendel Malbec Finca de los Andes DOC Luján de Cuyo 2019 que con su estilo aterciopelado acarició el paladar.

Como decíamos, Alberto Arizu lo acompañó y con su habitual despliegue de conocimientos era imposible dejar de escucharlo.   Para él, la DOC Luján de Cuyo fue el hecho más importante en la región en los últimos 100 años y explicó que el trabajo pionero de la llamada Primera Zona fue “caracterizar una variedad que prácticamente no existía en el mundo”.  Es decir, la identidad del Malbec se forjó allí.  Parte de la clave está en el equilibrio de yeso y carbonato de calcio de sus suelos que dan el carácter “vinoso” de los caldos de la zona y que pudimos comprobar en el famoso Luigi Bosca DOC Luján de Cuyo Malbec 2018.  Por si nos quedaban dudas nos trajo una frase de su abuelo que dejó la siguiente nota sobre el Malbec de la zona: “alarmante concentrado, vino de leyenda”.

Daniel Pi (Trapiche) y Walter Bressia
Daniel Pi y Walter Bressia

Casi que parecía un cierre, pero al organizador y conductor Nicolás Aleman aún le faltaba presentar a dos importantes oradores y dos vinos fantásticos.  En primer lugar, Daniel Pi habló sobre la identidad del vino argentino y la influencia del cambio climático.  “Hace 100 años la Primera Zona era más fría” dijo, retomando lo hablado anteriormente, y agregó que con el calentamiento global “debimos ir a buscar la altitud”.  También nos abrió los ojos al decirnos que el gran desafío es la falta de agua, porque no nieva como antes y el recurso escasea.  Fiel reflejo de esto es el vino que nos presentó: Iscay Malbec – Cabernet Franc 2018.  Con los años sus componentes fueron cambiando y hoy tienen dos orígenes de suelos bien heterogéneos , con mucho carbonato de calcio y zonas frescas de altura: Gualtallary Albo (la zona con más carbonato de calcio) y La Consulta, al límite con el Paraje Altamira.  A mi gusto, de lo mejor de la cata.

El cierre de la noche estuvo a cargo de Walter Bressia con su Lágrima Canela 2020, “un vino blanco para amantes de los tintos”.  Bressia aportó la mirada de los pequeños emprendimientos familiares que no tienen la espalda para investigación y desarrollo de las grandes bodegas y se apoyan en la experiencia de generaciones, el trabajo dedicado y el conocimiento generado por los colegas.  Cerrar con un blanco fue algo raro, pero aportó una nota de frescura a los paladares y sus hermosos aromas fueron un regalo.  Habrá que esperar un poco para que salga al mercado.

Premium Tasting

En resumen, fue una degustación llena de información, con unos panelistas que podrían fácilmente ser el único invitado de cualquier cata porque tienen mucho para decir.  Lo más lindo es que son nombres indiscutidos, a los que nadie podrá decirles que están allí de casualidad. Todos se ganaron ese lugar a fuerza de trabajo.

Si bien asistir a la Premium Tasting es toda una experiencia que uno acompaña con recorridos por bodegas y la charla con los que hacen al vino argentino, las experiencias virtuales me parecieron una versión interesante y al nivel “premium”.  Obviamente son necesarias en tiempo de pandemia, pero creo que podrían seguir  como una opción más para quienes no pueden viajar tan fácilmente por distintos motivos.  Esperemos que el 2021 nos dé muchas posibilidades y vinos.


Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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