¿Sushi con vino tinto?

Foto vía BocaDorada

 

En su simpleza, el sushi puede ser una comida muy complicada de maridar.  Hay sushi de austeridad oriental y hay variantes occidentales (y hasta argentinas) que buscan la complejidad de los ingredientes. Encima por estas latitudes tenemos la tendencia a remojar las piezas en mucha salsa de soja y wasabi, dos ingredientes bastante invasivos.

Con el maridaje lo que buscamos es armonizar, encontrar un acuerdo entre nuestros platos y nuestra bebida.  Así que tenemos que buscar vinos que vayan bien con pescados crudos, que no se sientan amargos o de sabor metálico con la salsa de soja, que corten la grasitud del salmón y el queso Philadelphia, y que no opaque la comida misma.

A la hora de elegir, la balanza se inclina por los blancos jóvenes.  Tienen todo para ser un gran maridaje: acidez y una paleta de aromas y sabores que van de lo frutado a lo herbáceo y combinan muy bien con el sushi.  Rosados y espumosos, lo hacen bien también, pero cuando queremos un tinto sí o sí la elección se pone difícil.

Con honrosísimas excepciones, vamos a descartar los vinos tintos con cuerpo y taninos.  Dejemos sí los tintos delicados al estilo del Pinot Noir y otros de vinificación similar.  La austeridad, acidez y levedad del Pinot Noir podrán acompañar muy bien el delicado equilibrio de unos makis.  De ser posible, buscá Pinots con poco (o nada) paso por madera, así tendrás fruta más fresca y taninos más suaves.

Una experiencia reciente

 La última vez que compramos sushi en casa, quisimos honrarlo con un Pinot Noir recién lanzado al mercado y que nos llenaba de intriga porque es el primero que lanzaba la bodega: Alta Vista Estate Premium Pinot Noir 2018. 

Las uvas para este vino provienen de parrales San José, Tupungato, y reposa 10 meses en barricas de roble francés de tostado liviano para que no invada al delicado Pinot Noir.  Sus aromas nos recordaron a cerezas, algunos detalles tostados y toques terrosos y de especias.  Es un vino largo, con la ligereza del Pinot Noir, pero sumado a un plus de estructura que le da cierto peso.

Coincido con la opinión de Logia PetitVerdot de que estamos ante un Pinot más Nuevo Mundo que Borgoña.  Y en ese sentido, es una gran puerta de entrada para quienes quieren conocer la cepa y se asustan con la acidez alta de algunos exponentes y los aromas más terrosos que frutados.

Si sos un talibán del tinto y el sushi se te complica, por acá hay una buena opción: el próximo pedido acompáñalo con un Pinot Noir algo refrescado.

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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