Una nueva Casarena

Cuando a los fanáticos del vino nos mencionan las palabras Naoki, Jamilla, Owen o Laurens, sabemos que estamos hablando de los single vineyard de Casarena, vinos de alta calidad que mostraron la expresión de porciones de Luján de Cuyo.  Ahora vuelven a la carga con blends que buscan mostrar su esencia completa.

Casarena Bodega y Viñedos por Vinarquía
Vista de los Andes, desde la bodega Casarena

Hay aires de renovación en Casarena.  Desde hace un tiempo la reconocida bodega mendocina está enfocada en mejorar la comunicación de sus viñedos.  Algunas líneas fueron desapareciendo con los años y se las reemplazó por otras que fueran una expresión más auténtica de sus viñas o los varietales que manejan.  Por eso en una reciente cata virtual pudimos degustar una nueva línea de vinos que son la muestra de esta “nueva Casarena”.

Para Martín Pérez Cambet, Director Comercial de la bodega y una de sus caras más visibles, el consumidor pregunta cada vez menos  por la barrica, la madera y los meses de crianza para enfocarse más en el terroir, en la procedencia de las uvas.  Por eso tuvieron la idea  de acercar “el viñedo a la copa” con una serie de cortes de sus fincas.

Así surgió Sinergy Vineyard Blends, una línea enfocada en el terruño, mientras que Sinergy Selección de Barricas se concentra sobre la crianza.  Para el enólogo Leando Azín se trata de “captar la personalidad de cada viñedo” y de algún modo replicar las experiencias del Valle de Uco, donde el conocimiento del lugar viene comunicándose a los enófilos desde hace años al punto de que sus nombres ya no suenan a incógnita.

“Estamos convencidos que los siete Single Vineyards que ya elaboramos se van  a ver potenciados por la llegada de los tres nuevos Single Vineyard Blend, pero esta vez en una nueva línea. Se trata de tres assemblage, uno de Perdriel y dos de Agrelo, que demuestran todo el potencial que tienen estos tres viñedos, no sólo para elaborar single vineyards sino también para crear single blends. La clave es poder llevar a estos viñedos a ser reconocidos por sí mismos, y que la gente pueda elegir entre los de Jamilla, Lauren y Owen.” 

Martín Pérez Cambet, Director Comercial de Casarena

Aunque el tema de la madera es algo secundario y no es lo dominante en estos vinos, vale la pena decir que cada varietal de estos blends se vinificó por separado y pasó 6 meses en barricas nuevas.  Luego cada corte reposó 6 meses más en barricas francesas usadas.

La propuesta de la cata fue en un orden ascendente de intensidad y me parece conveniente presentárselos de esa manera:

Casarena Sinergy Vineyard Blend

Sinergy Jamilla Vineyard Blend Perdriel 2018.  Este viñedo de 11 hectáreas es sobre el que se asienta la bodega, por lo que es un terruño muy conocido por el equipo enológico.  Con un 70% Malbec, 20% Syrah y 10% Merlot, es el corte donde más predomina nuestra cepa de bandera y me parece algo lógico para una bodega que hizo del Malbec uno de sus emblemas.  Sus aromas son complejos, donde la fruta se conjuga con especias y hierbas como el tomillo.  Se lo siente ameno, con taninos pequeños, pero punzantes que dejan una duradera sensación final.

Sinergy Owen Vineyard Blend Agrelo 2018.  Este viñedo es una muestra del peso de la historia en Luján de Cuyo: veinte de las treinta y dos hectáreas que lo conforman son un parral de 85 años de edad.  El parral ayuda a que la uva se mantenga fresca, pero a la vez ralentiza la cosecha.  Obviamente arrancarlo es un despropósito por su valor simbólico, pero también porque enológicamente es muy equilibrado y constante añada tras añada.  El vino que sale de aquí es un corte clásico de 60% Cabernet Sauvignon y 40% Malbec que logra una elegancia envidiable.   Los arándanos dominan y se acompañan de pimientos y una sutil nota herbal; mientras que el tanino se siente potente aunque redondeado.  Mi favorito entre los tres.

Sinergy Lauren Vineyard Blend Agrelo 2018.  Este es el viñedo más grande y diverso de la bodega, de donde salen siempre ideas nuevas.  En este blend se buscó concentración, fruta, elegancia y potencial de guarda, por lo que el Cabernet Franc dijo presente aportando 60% del corte.  Un 30% de Merlot y un 10% de Malbec redondean un vino de aromas concentrados donde dominan los frutos rojos y negros.  Al beberlo sentimos que se agarra, con buena acidez (característica de la finca) y un largo final texturado.

Los tres vinos me gustaron por diferentes motivos y eso me resulta valioso para elegirles un momento a cada uno.  De Jamilla me gustó su simpleza, su forma franca de mostrarse; de Owen, la indiscutible elegancia del Cabernet Sauvignon; de Lauren, la potencia arrolladora.

Cierro con estas palabras de Leandro Azin que trata de resumir la búsqueda de la bodega por valorizar este terruño histórico: “si tuviera que describir la línea en tres palabras sería: identidad, personalidad y sello de cada viñedo, tanto para referirme a las características únicas y excepcionales de nuestros viñedos como a cada uno de los varietales que los componen.”

Ariel Rodriguez

http://www.vinarquia.com.ar

Profesor de Literatura y entusiasta del vino, su cultura y la gastronomía. Llevo adelante este blog desde 2011 y colaboro con diversos medios online. Autodidacta, soñador.

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